Nota: El contenido de este capítulo es algo fuerte .... ya están sobre aviso!
Capítulo 3
-¡Neal! – se acercó a su primo después de azotar la puerta del departamento - ¡¿Cómo te atreviste?!
-¿De qué hablas Candy? – contestó de lo más normal. Algo en su interior se sentía por fin vengado.
-¡De eso que has dicho de Paty! – le reclamó sumamente enojada.
-No se a qué te refieres – comentó dándose vuelta para ir a su recámara.
-No finjas … sabes perfectamente de lo que hablo … ¡es una bajeza!
-No te metas en lo que no es de tu incumbencia y no me culpes de algo sin tener pruebas – le respondió volteando enojado.
-¡Neal!
-Yo también he escuchado los rumores. Quizá algún tipo con el que anduvo decidió dejar en claro la clase de persona que es. Además … - añadió abriendo la puerta de su cuarto - son sólo palabras … ¿Qué tanto daño pueden hacer? – concluyó entrando y encerrándose.
-Eso no se hace Neal … No se hace – murmuró contrariada y desilusionada como en mucho tiempo no se había sentido.
Unas semanas después el trato para con Paty no mejoraba. Ella seguía siendo seria y hasta cierto punto sumergida en cierto mutismo, pero increíblemente inteligente y dedicada en lo que hacía.
Neal por su parte detestaba hasta el aire que respiraba y no veía la hora en que se fuera de ahí. Dolían demasiado los recuerdos, dolía demasiado su presencia y su cercanía. Era la tortura más cruel que jamás alguien le impusiera y estaba llorando sangre por eso.
Por la noche se la pasó deambulando y pensando en su golpe final para lograr que esa sombra de su pasado desapareciera por completo de su vida.
Llamaban a la puerta insistentemente, Patricia se levantó de la cama y envuelta sólo en su camisón se dirigió a abrir pensando que podía ser Sandy que ya habría desocupado el libro que le prestara e iba a devolvérselo. Candy y Sandy eran las únicas personas que la visitaban.
-Pudiste haberlo traído mañana – murmuró somnolienta y abriendo la puerta.
Sus ojos se agrandaron con sorpresa al verlo ahí. Intentó cerrar de inmediato pero su visitante se lo impidió.
-¿Qué quieres?
-Saludarte – dijo entrando por la fuerza.
-Fuera Neal, vete de aquí. Eres una basura.
-¡Y tú una perdida!
Se adelantó con coraje y lo abofeteó en pleno rostro.
-Esa es una vil mentira tuya y lo sabes.
-Todo se puede arreglar Patricia – dijo tocando su mejilla y moviendo la quijada golpeada- una mentira puede volverse una verdad.
Un temblor se apoderó de la chica al darse cuenta que estaba bebido y que volteaba a mirarla con un brillo inusual en sus ojos. Para él la hora de la revancha había llegado.
Dio la media vuelta y quiso correr a su habitación pero Neal la alcanzó. Forcejearon y cayeron varias cosas en el trayecto a la cama de la joven donde la arrojó con fuerza.
-No es una mentira Patricia ... me dejaste para largarte con otro – miraba su cuerpo a penas cubierto y un enorme deseo de apoderó de él.
Ella se incorporó pero Neal la volvió a someter.
-¡Déjame! – le gritó asustada y tratando de liberarse.
-¡Me suplicarás hasta que te canses! – le dijo antes de besarla con rabia.
Paty golpeó la entre pierna del muchacho y logró desprenderse de su salvaje abrazo incorporándose en la cama para poder bajar y correr.
Con todo y el dolor alcanzó a tomarla de una pierna y la hizo caer bruscamente al suelo siguiéndola con el impulso.
Forcejearon y Patricia arañó su rostro como pudo para zafarse. Lo pateaba y golpeaba con la fuerza que le quedaba.
La puso en pie y después de darle una bofetada en la cara que la hizo caer en la cama le gritó:
-Este es el único trato que mereces … tú sí eres una basura. Ni siquiera puedo pensar en tomarte ... no me rebajaría a unirme a una porquería como tú – escupió en el suelo deseando haberlo hecho sobre su rostro.
Las lágrimas corrían por sus mejillas después de lo que había vivido. Eran demasiadas cosas para ella sola, demasiada humillación. Todos la señalaban, hablaban de ella a su espalda aunque fingían cuando estaba cerca y ahora Neal. La idea por la que se había mudado a Boston era ya sólo una sombra, jamás lo lograría, ahora estaba segura.
Estaba sumida en un sopor, ahora quería vengarse, desquitarse y hundirlo en los remordimientos. Había algo por hacer y se daría el valor para seguir adelante. Por primera vez no flaquearía y él le había dado la llave para realizarlo.
Hecha un ovillo sobre su cama, lloró en silencio las últimas lágrimas que pensaba derramar. Su vida se complicaba a cada segundo y se sentía demasiado miserable.
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La venía observando, el tiempo que había pasado con ella había sido el mejor de su vida y se había perdido ahora irremediablemente.
-Eres hermosa … siempre lo fuiste – murmuró viendo la foto que había robado de la sala de Paty antes de salir. Ella sonreía a la cámara y su cabello volaba al viento. Siempre le había gustado esa foto. Él mismo la había tomado hacía más de dos años.
La arrugó en un momento de ira pero no pudo deshacerse de ella.
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Entró despacio, intentando no hacer ruido.
-Muy buena hora de llegar – le dijo el hombre en medio de la oscuridad sentado en el sofá de la sala. ¿Se puede saber dónde demonios estabas?. Son casi las 4 de la mañana Neal – añadió encendiendo la luz y vio sorprendido el rostro golpeado - ¿Qué pasó? ¿Qué hiciste?
-Nada.
-Me lo dirás aunque no quieras … ¡ve la cara que traes!
-¿Qué quieres escuchar? – gritó enfadado - ¿Qué fui a ver a Patricia? ... sí, lo hice.
-¿Estás loco? – exclamó asustado e imaginándose lo peor. Avanzó hacia él y lo tomó del brazo – me dirás ahora exactamente qué fue lo que hiciste y por tu bien y el de la familia más te vale que no haya sido nada estúpido – Pero realmente lo dudaba.
Continuará ...
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Hello!!!! Demasiado fuerte? no tanto? Sorry ... es la primea vez que escribo algo asi ... pero es parte de la idea de la historia ...
Les mando un beso y mil gracias a los que estan leyendo aunque no se trate de mi principe Albert.
Scarleth Andrey esperando la navidad!!! =)
