Kisses, Bloody kisses

Quién avisa…

Zoro se encontraba realmente molesto por el cambio de dirección que hubo en lo que parecía que iba a ser una increíble noche de festejos y diversión lo que, por supuesto, significaba bastante bebida para él. Pero todo se torció cuando Cricket se acordó de la necesidad de tener un Southbird para poder alcanzar la Nock Up Stream desde donde se encuentran.

Entonces su situación no hizo si no empeorar, en un burlesco sentido, al quedar emparejado con la que es, en estos momentos, la última persona de los Mugiwara con la que quería estar a solas, superando incluso a Nami o a Sanji. Nico Robin.

Por supuesto que, como todo lo malo, su situación podía seguir empeorando. Y así lo hizo cuando ella le hizo ver que se había equivocado de dirección y regresaba por el camino por el que habían venido. Lo peor fue que lo hizo después de que le hubiera echado en cara el que seguía sin fiarse de ella. Y ahora tuvo que seguir sus direcciones, su consejo.

Y, por último, fue el asunto del lodazal en que cayó, a pesar de las advertencias, o presuntas porque tampoco es que la hubiera escuchado con total claridad el que se las hubiera dado, y que lo dejó como un auténtico baka.

Claro que, luego de capturar el dichoso pájaro, por Robin para más molestia, cuando regresan con el tal Cricket y los de la Alianza Saruyama descubren que alguien les dio una verdadera paliza y les robó los lingotes de oro. Zoro no tardó mucho en encontrar la marca de los culpables.

Bellamy, la hiena.

Después de que Luffy regresara solo a la ciudad de Mocktown para recuperar los lingotes robados, los cuidados de Chopper devuelven, de manera sorprendente, la vitalidad a los heridos por la banda de Bellamy. Zoro se aleja del grupo para, en una zona en la que sentándose en el suelo puede meter los pies en el agua, limpiárselos del barro que le había entrado por culpa de haberse metido en aquel lodazal de antes.

Fue en el momento en que tenía ambos pies metidos en el agua cuando, una vez más, escuchó la voz de Robin cerda de él. Y, una vez más, dirigiéndose a él de todos sus nuevos nakama. La verdad es que las ganas de deshacerse de ella no hacían si no crecer con cada nueva conversación, si eso se le puede llamar a lo que compartían.

-Se trata de un extraño tipo de kaizoku nuestro senchou-san, ¿no es cierto, kenshi-san?- pero Zoro no estaba dispuesto a alimentar nada de esta conversación por lo que quedaría como un monólogo. Robin se dio cuenta de esto al verle continuar lavando su calzado sin ni siquiera haber hecho un mero gesto para indicar que se había percatado de su presencia.-Deberías haberme escuchado y así no habrías caído en aquel lodazal, kenshi-san.

A pesar de sus intentos por mantenerse tranquilo e ignorar cada una de sus palabras, para no volver a caer en sus trampas y quedar en desventaja ante ella para que pudiera hacer con él lo que quisiera, Robin había dicho las perfectas para lograr llegar hasta Zoro. Que ella, la persona de la que no se fiaba, le hubiera dicho algo que le habría evitado sus problemas actuales y que, por alguna causa, había ignorado.

-Oi, ahora espera un moment…

Cuando Zoro volvió la cabeza, para mirar por encima de su hombro, se encontró, para su desgracia, con que Robin se hallaba justo a su lado, sonriéndole de la misma manera en la que Zoro ya pensaba que únicamente lo hacía para él. Sus palabras se habían cortado pero no por la sorpresa de encontrarla tan cerca de él si no porque, una vez más, Robin volvió a besarlo.

Tratando de mantener algo de control de la situación, por muy extraña que pudiera parecer, Zoro trató de separar sus labios de los de Robin pero ella, al notar como el contacto iba a perderse, se echó hacia delante impidiendo que existiera alguna distancia entre sus labios. Por supuesto que Zoro no se dejó vencer por esto y siguió tratando de separarse de Robin aunque, luego se habría preguntado por qué no la empujó para quitársela de encima o algo por el estilo, no tenía solución porque Robin anulaba cada intento hasta que no tuve más necesidad de hacerlo pues Zoro terminó con la espalda sobre el suelo.

Aquí fue en donde Robin, con un ligero mordisco sobre el labio inferior de Zoro, dio por finalizado su beso. Sin apartar sus ojos de los de Zoro se puso en pie mientras llevaba aquella satisfecha sonrisa suya que tanta confusión no hacía si no ofrecerle a Zoro.

-Buenas noches, kenshi-san.

Zoro la vio alejarse hacia donde se encontraban el resto de sus nakama mientras el se quedó allí tumbado con los pies en remojo y su vista clavada, tras lograr apartarla de Robin, en el cielo estrellado. Sin poder evitarlo, y sin saber muy bien como sucedió, su mente logró dar forma al rostro de Robin entre aquella marea de estrellas.

Estás permitiendo que te haga enloquecer sin que le resulte nada complicado el poder hacerlo… debes recuperar el control y no permitir que esto vuelva a suceder.

Una intención que parecía abocada al fracaso cuando el rostro estrellado de Robin también le sonreía de aquella manera tan maliciosa.

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Y Zoro continua siendo objeto de un acoso tranquilo y sosegado por parte de Robin a la que no le hace falta hacer mucho para lograr perturbar la paz mental del kenshi.

REVIEWS.

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Muchas gracias por leer y dejar algún REVIEW.

Y pasaros por el crossover de One Piece y Dragon Ball Z, "Cross Epoch".

Nos leemos.^^