Kisses, Bloody kisses

Perdido en el bosque, perdido en ti.

Zoro no podía ocultar su decepción por el resultado del viaje a través del bosque pues, en lugar de encontrarse con ese Kami al que todos parecían temer, lo único que se encontró son con las preguntas de Robin acerca de la extraña relación existente entre los grandes árboles que formaban el bosque y los restos de ruinas que aún permanecían bajo ellos. No paraba de repetir que algo así no podía darse, que una civilización no podía haber construido todo aquello debajo de los árboles.

Entre la curiosidad, inagotable, de Robin y los continuos acercamientos de Nami con la muerte, ya que no parecía capaz de dar más de cinco pasos sin que algo, o su propia torpeza, la abocase a una muerte segura, Zoro estaba pensando que habría sido mejor haberse quedado en el Merry durmiendo mientras esperaban al resto de sus nakama.

Y esa era su opinión hasta que Nami empezó a comportarse de una manera muy extraña a causa de algo que había visto en el horizonte. Bueno, de una manera más extraña de lo que es habitual en alguien como ella. Antes de que Zoro supiera, muy bien, lo que estaba pasando, Nami ya se encontraba a unos treinta metros por delante de él y de Robin.

Exacto. Lo había dejado, lo que más podía decirse, a solas con Robin. Tratando de evitar que a ella se le pudiera pasar por la cabeza alguna de sus ideas acerca de él y esta, tal vez para ella no tan inesperada, soledad conjunta, Zoro no sabía si lo mejor era decir algo, lo que fuera, o tratar de apurar el paso.

No sé, la verdad es que, tal vez, te estás pasando un poco con esta onna. Es que la estás poniendo como si estuviera pensando todo el rato en la búsqueda de la oportunidad para besarte… seguro que está más concentrada con todas esas ruinas que hemos encontrado que en tus besos.

Un buen motivo para pensar de esta manera era el hecho de que había, manipulado, logrado con unas pocas palabras bien dirigidas, para que Nami los acompañara en el viaje por el bosque. Si, en verdad, lo que hubiera querido Robin era tener la oportunidad para besarle, era absurdo el hacer que fuera Nami con ellos pues le impediría el poder acercarse a Zoro.

Lo que significa que estás bastante paranoico con todo esto, baka.

-Me parece que está demasiada entusiasmada para que hubiera visto al Kami- dijo Zoro tratando de llenar el vacío en la conversación-. Aunque no tengo ni idea de qué podría haber visto para tener semejante reacción.

Zoro esperó por una respuesta por parte de Robin pero, pasaban los segundos y lo único que podía escucharse eran los típicos sonidos de un bosque, por muy extraño que este pudiera ser, la locura de comportamiento por parte de Nami y… los pasos de Robin. Unos pasos que parecían acompasados con los de Zoro porque, únicamente, podía escuchar, aparte de los de Nami, los suyos propios. Eso sólo significaba una cosa.

Robin se encontraba al acecho en caza.

Olvídalo, baka. Puedes sentir su presencia detrás de ti, justo en el mismo sitio en el que se encontró durante todo este tiempo, así que no te pongas loco por nada.

Pero era mucho más sencillo el decirlo, o pensarlo, que el de hacer caso a sus propias intenciones de mantener la calma. No podía dar crédito a que estuviera de esta manera, nervioso hasta decir basta, por culpa de alguien quien, sinceramente, no debía resultar ningún tipo de amenaza para alguien como él.

No supo cuando decidió hacerlo pero, de pronto, se encontraba volviendo la vista por encima de su hombro en busca de una prueba que mostrase el paradero, y las intenciones, de Robin.

La respuesta fue inmediata.

Casi no tuvo tiempo de llegar a ver aquellos labios, y el rostro de Robin, antes de que sellaran la distancia cubriendo sus labios en un dulce y húmedo beso. No cabía ninguna duda al respecto. Robin parecía haberle cogido la medida a Zoro sin problema alguno.

¿Por qué no la apartó de su lado y la arrojó, incluso, de Skypiea de vuelta al Mar Azul? Tal vez porque, teniendo los ojos abiertos por la sorpresa, de haber sido cazado de nuevo por sus labios, veía como ella mantenía los suyos cerrados disfrutando, como si fuera algo preciado y único, aquel beso que le estaba dando.

Cuando Robin se separó, finalmente, de los labios de Zoro abrió los ojos ofreciéndole una intensidad en aquella mirada que lo dejó sin palabras. Ella, simplemente, le sonrió contenta por la acción y la reacción por parte de Zoro.

Zoro se quedó allí clavado mientras Robin continuó tras los pasos de Nami, tardando unos eternos segundos en poder recuperar las funciones motoras de su cuerpo.

¡¡Maldita seas, baka!! ¡¿Cómo puedes permitirte ser cogido tan fácilmente por sorpresa?! No sé para qué te sirve tanto entrenamiento.

-¿Por qué tiene tanta prisa de repente?- preguntó Robin con total tranquilidad como si, apenas unos segundos antes, no hubiera besado a Zoro.

Por supuesto que Zoro, para tratar de aparentar normalidad, y no dejar que se mostrase lo que le afectaba aquel beso recibido, le respondió casi de inmediato. Sin apenas dejarla terminar la pregunta.

-Joder, en cuanto vemos el mar se motiva.

No tardaron mucho más en alcanzar la zona en la que se encontraba Nami. Y, a pesar de ello, Robin siguió dirigiendo sus palabras a Zoro. Si, todo el rato se lo habían pasado hablando entre ellos a pesar de que Zoro le había pedido que, de venir al bosque, no lo molestase. ¿Quería decir esto que no consideraba una molestia por su parte el hablar con ella? Así parecía atestiguar toda la conversación compartida.

-¡Mira esto…!

Zoro no tenía muchas ganas de mirar para ningún lado, menos hacia donde se encontraba Robin. Por lo menos no estando tan reciente el último beso compartido entre ellos dos. Un beso tan furtivo como los anteriores. Unos besos únicamente para ellos dos solos.

-Oi, Nami, ya he tenido suficiente. Dinos qué pas…- la palabra se le quedó atascada en la garganta cuando Zoro contempló lo que había ante él. Lo que Robin le había querido mostrar.

Las pruebas no podían ser más claras.

O está jugando a un juego muy peligroso o es que, realmente, quiere algo conmigo… lo malo es que, con su pasado y el hecho de que mis instintos me dicen que no me fíe de ella, no puedo ser objetivo respecto a sus intenciones.

Se encontraban en una prueba viviente de que todo es posible en este Mundo.

Upper Yard es Jaya.

Y Robin aún no había ni empezado con Zoro.

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Fin del sexto capítulo de esta serie corta.

REVIEWS.

REVIEWS.

Muchas gracias por todos los REVIEWS enviados hasta ahora por parte de:

Gabe Logan.

Erk92.

Roses Blanches.

Espero que todos los lectores lleguen a animarse algún día y enviar cada uno un REVIEW para conocer sus opiniones respecto a mis escritos. Por cierto que sigo pidiendo vuestra lectura para mi crossover Dragon Ball Z y One Piece: "Croos Epoch".

Nos leemos.^^