Kisses, Bloody kisses

Noche de diversión.

Como era de esperar, estando los Mugiwara de por medio, la fiesta en Upper Yard se alargó hasta que cayeron totalmente rendidos y sin fuerzas al suelo, durmiendo allá en donde hubieran acabado agotados. Por lo menos en lo que era para la mayoría de ellos porque, quitando a Nami y Robin, Zoro no era de los que se perdían en la diversión si no que, en su lugar, participaba desde un segundo plano, aquí mejor un tercero ya que el segundo estaba ocupado por Robin y, para no forzar aún más la situación, era mejor mantener algo las distancias entre ellos.

A pesar de todo, Zoro, igual que todos los demás, también terminó por dormirse y eso que, para él, el estar dormido, era como si fuera el estado más habitual pero, como no podía bajar la guardia en territorio enemigo, y no, no es por estar en Upper Yard en donde se encuentra Kamisama si no por la presencia, cercana en las tiendas habilitadas para ellas dos, de Robin.

Hasta que sintió que la morena de ojos azules no cayó rendida al sueño, y al agotamiento de todos los sucesos de este largo día, Zoro no se permitió el lujo de quedarse expuesto durmiendo. Claro que, a pesar de todo, por muy indefenso que pudiera parecer ahí durmiendo, que no lo parecía en absoluto teniendo sus katana bien a mano para atacar a la mínima provocación, resultaba una verdadera temeridad el acercarse a alguien que ya te había dicho una vez que te mataría de volver acercarse a él de manera sigilosa.

A pesar de que dicha advertencia no había desaparecido de la cabeza de Robin, no fue suficiente para lograr que, avanzada la noche, se levantase y fuera en busca del dormido kenshi para comprobar cuan de cierto eran aquellas amenazas con las que la trataba de mantener lejos de él.

Lo vio en el mismo lugar en donde le había visto justo antes de entrar en la tienda y no pudo evitar preguntarse si existía algún por qué para que siguiera allí sentado. Claro que podía tratarse de, simplemente, la manera de ser de Zoro quedándose en el lugar en el que ya se encontraba por no ver necesidad de tener que moverse sin un buen motivo. Pero también podía ser que quisiera que Robin no perdiera tiempo tratando de buscarle durante la oscuridad de la noche.

Y por qué tengo la certeza de que no se trata de la segunda opción-. Se dijo Robin entre risas interiores.

A diferencia de lo que podía llegar a esperarse, por lo delicado de la situación, Robin se acercó al durmiente Zoro con total tranquilidad y sin buscar ocultar sus intenciones, o su destino. Y, tal como había planeado, terminó por detenerse delante de Zoro que seguía durmiendo con total ignorancia de la presencia de Robin ante él.

Su intención había sido, y suponía que aún se trataba, de darle un beso, tal y como había hecho ya anteriormente pero, en esta ocasión, sin saber muy bien el motivo se quedó allí, delante de la figura de Zoro, observándolo como dormía.

Sentía como si estuviera presenciando algo que nadie más podría llegar a ver en mil vidas, a pesar de que Zoro se pasaba una gran parte durmiendo, cuando no está entrenando, y debería ser muy sencillo el poder verle de esta manera. Pero, aún así, estaba segura de que, en estos momentos, había algo totalmente diferente en Zoro.

Se trataba, y era algo que sabía a ciencia cierta, de una fuerza, no natural si no antinatural porque, estaba segura, era imposible que alguien como Zoro pudiera ser el resultado de simple, y brutal, entrenamiento y una gran ambición. Era alguien muy especial… y, para Robin, resultaba mucho más especial con el paso del tiempo en el que se encontraba junto a él. Sin necesidad de estar constantemente a su lado si no que, le era suficiente con el permanecer en los Mugiwara para sentirlo cerca de ella.

No sabría decir exactamente cuanto tiempo permaneció allí observándole pero, cuando se dio cuenta, la luz de la mañana ya empezaba a hacerse notar entre los grandes árboles de Upper Yard. Dedicándole un último vistazo al dormido Zoro se llevó un par de dedos que rozaron sus propios labios antes de posarlos en los de Zoro que ni con estas titubeó siquiera. Entonces se volvió hacia la tienda no sin antes sonreírle.

Una vez Robin hubo entrado en la tienda el lugar siguió todo lo silencioso que podía llegar a estar un bosque. Hasta que Zoro abrió los ojos y poniéndose en pie estiró sus brazos desentumeciendo todo su cuerpo. Sentía algo extraño y, a pesar de ello, no podía ponerle nombre. Entonces fue cuando se fijó en las huellas que se encontraban justo delante de él. Un par de huellas bastante más profundas de lo habitual, como si alguien hubiera estado allí de pie durante mucho tiempo.

¿Casi toda la noche?

No necesitaba tener ningún tipo de conocimiento sobre calzado para poder reconocer a quien debían pertenecer aquellas huellas y no podía evitar preguntarse unas cuantas cuestiones. Por qué había estado allí de pie ante él y cómo no se había despertado a pesar de tener aquella extraña sensación durante casi toda la noche.

Una sensación que dio paso a otra algo más reconocible aunque algo sutil en comparación a otras veces. Sus labios ya empezaban a poseer un buen conocimiento del aroma y sabor de los labios de Robin y de su piel.

Le dio un beso pero, esta vez, literalmente se lo dio.

En mano.

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El pobre totalmente confuso y Robin pasándose buena parte de la noche observando como Zoro trata de despertarse más que en dormir ;P

REVIEWS.

REVIEWS.

Muchas gracias por el REVIEWS enviado por parte de:

Gabe Logan.

Veamos si pronto otros lectores se animan a dejar algunas palabras ya que, parece ser, que, a pesar de lo cortos de los capítulos, a bastantes parecen interesarles el fic… o caen en él sin pretenderlo -.-U

Espero que sigáis por ahí leyendo y pasaros por el crossover de One Piece y Dragon Ball Z, "Cross Epoch".

Nos leemos.^^