Kisses, Bloody kisses
¿Los motivos para salvar a esta oroka onna?
Este día se había convertido en una muestra del odio que el Mundo sentía hacia ella y su mera existencia. No sólo por el hecho de haber sido capturada por tener precio a su cabeza si no por todas las duras palabras usadas por Spandam contra ella. Eso sin contar con la cantidad de golpes, patadas y puñetazos, empujones que la tiraban al suelo y tirones de pelo. Todo extremadamente doloroso pero, a pesar de todo el dolor que su cuerpo había sufrido, no se podía comparar al dolor de, la sola idea de, perder a sus nakama. Por ello había cometido semejante, y loca acción, para mantenerlos a salvo pero ellos no podían estar a salvo sin ella porque ella formaba parte de los Mugiwara, era nakama, era familia… aunque fuera lo suficientemente oroka para no darse cuenta de ello.
Por ella habían ido hasta Ennies Loby. Para salvar a su tomodachi, su nakama, su familia. Porque así lo había dicho Luffy, porque así lo querían los demás. Sanji prepararía estofado con cada uno de los que se atrevieron a ponerle un dedo encima a Robin. Nami les amargaría la existencia condenándolos a una vida gris y lluviosa, en la que no tendrían ni un mísero berrie. Usopp, Sogeking, había demostrado el valor de la amistad yendo en su auxilio a pesar de que ya no formaba parte de los Mugiwara pero, a pesar de ello, seguía siendo su nakama, su familia. Chopper, sintiéndose culpable por no haber estado atento en el momento en que el CP9 contactó con Robin, no pensaba dejar que sufriera la soledad que él mismo había tenido que vivir; porque ya no era necesario, porque ahora ambos tenían nakama y familia, porque ambos eran nakama y familia. Incluso Franky, otra víctima del Sekai Seifu, se arriesgó a salvarla cometiendo la acción más asombrosa, y loca, que pudiera cometerse ante representantes del Sekai Seifu. Mostrar los planos del arma Plutón y quemarlos.
Todos ellos fueron a salvarla. Incluso Zoro fue pero, ¿por qué? ¿Porque así lo quiso su senchou? Esa era una respuesta muy válida y plausible. Cuando lo vio allí de pie, con su rostro serio mientras ella desgarraba su vida ante todos los presentes, parecía que ninguna de sus palabras le hubiera llegado. Luego estuvo segura de que había dicho algo pero se encontraba a demasiada distancia para poder escucharle. No lo necesitaba, incluso sin sus poderes sabía que, dijera lo que dijera, le había echado en cara el escudarse en su pasado para cometer sus acciones. Unas acciones a las que estaba en claro desacuerdo. Lo único que parecía querer Zoro era combatir y eso si quedó claro cuando dio inicio el asalto a la Torre de la Justicia. El rostro del kengou se convirtió en una sonrisa diabólica con unas desbordantes ansias de lucha.
Todo el tiempo que pasó junto a Zoro, cuando todos se juntaron en el Puente de la Vacilación, la mente de Zoro se encontraba en el combate que se produjo, en el que se estaba produciendo y en el que se iba a producir en poco tiempo. Todos los demás tuvieron alguna palabra o gesto con ella pero Zoro la ignoró, atendiendo a las dudas de Chopper a causa de su estado, y alejándose de ella caminando hacia el puente.
¿Por qué había actuado Zoro para salvarla, para recuperarla?
Robin no había podido encontrar, algo extraño en ella, un momento para abordar a Zoro, a solas, y poder aclarar este punto. Bueno, la verdad, si que había habido un momento pero, por respeto y consideración a Zoro, decidió no preguntarle cuando se encontraba tan ocupado con aquellos bebés. Se conformó con una, no muy sutil, provocación por su parte.
Por supuesto que, como siempre, creía en lo que había dicho. A pesar de su pasado, con Zoro siempre se había mostrado sincera y esperaba que él se hubiera dado cuenta de ese detalle.
Fue en estos momentos, cuando se encontraba inmersa en sus pensamientos, cuando volvió a ver a Zoro, que parecía seguir con algunas cuestiones con aquellos niños, bebés y la madre de todos ellos. Aunque, por lo visto, escapando de ellos, algo que, escapar, no se encontraba en la naturaleza del kengou, Zoro trataba de cortar el contacto.
Los movimientos de Robin, como siempre, eran delicados pero directos sin perder nada de tiempo y esfuerzo inútilmente. Controló la alocada carrera de Zoro, algo bastante complicado dada la falta de orientación del kenshi que lograba que su rumbo fuera lo más errático posible, mayor que cualquier intento de navegación por Grand Line sin un log-pose. Por suerte, Robin era muy buena observadora y encontró un lugar perfecto para esperar por Zoro.
Como si todo hubiera estado planeado, que no lo estaba, Robin vio como se acercaba, corriendo a toda prisa, Zoro, que había logrado una ventaja sobre sus perseguidores a los que no se les veía. Antes de que pudiera darse cuenta de lo que sucedía, Zoro fue arrastrado a un callejón para encontrarse encarando a Robin.
-¡¿Nani?!- ciertamente no estaba planeado por la cara de sorpresa que puso Zoro al ver de quién se trataba, una vez más-. Ahora no tengo tiempo que perder, tengo prisa.
-Yo puedo ayudarte a despistarlos, kenshi-san- le ofreció Robin con su calma habitual.
Zoro sabía que si Robin decía eso era porque era verdad. Y, como la necesidad de librarse de aquellos era muy grande, no se paró a pensar detenidamente en cómo iba a hacer para ayudarle. Lo único que importaba era que le iba a ayudar.
-Si te empeñas- dijo Zoro dando a entender que aceptaba su ayuda pero que no se lo pedía. Típico de Zoro con respecto a Robin.
Con una sonrisa en su rostro, Robin acercó su cuerpo contra el de Zoro que, en un primer impulso, no pudo evitar retroceder para encontrarse contra una pared que le detuvo en seco. Cogiéndole el rostro entre sus manos lo besó de manera tentativa esperando la reacción del kengou. Al sentir la lengua de Zoro acariciarle su labio inferior, Robin separó lo suficiente los labios para permitirle el paso para que sus lenguas pudieran encontrarse.
Zoro se encontraba tan perdido en aquel seppun que no se percató del momento en que sus perseguidores pasaron a su lado sin darse cuenta de que estaba allí, y besándose con Robin para más información. Nadie les prestó atención como si hubieran pensado que él no podía ser esa persona a la que estaba besando la uruwashii morena.
Las manos de Robin empezaron a deslizarse por el cuerpo de Zoro empezando a subirle la camiseta para que, sin oposición de Zoro, quitársela.
Cuando separaron sus labios, estos recibieron el cálido aliento proveniente de sus jadeantes intentos por recuperar la respiración compartida. Y Robin pudo ver, por un instante, el deseo en aquellos ojos que no se apartaban de los suyos. Ojos en los que podía verse llevando las mismas ansias de deseo por Zoro.
-¿Ya sabes porque me salvaste, kenshi-san?- le preguntó Robin mientras doblaba la camiseta y la mantenía agarrada en su brazo izquierdo.
-Creo que has sido tú quien lo ha hecho, onna- Robin simplemente le sonrió pero no iba a dejar pasar la cuestión, algo que Zoro sabía y que, finalmente, trataría de encarar-. No sé porque te paras a pensar en ello. ¿No estás a salvo y de regreso con tus nakama? Pues debería ser suficiente para ti.
-Sé porque todos los demás vinieron a salvarme, kenshi-san; ¿por qué no puedo saber tus motivos?- Robin decidió mostrar la carta conocida-. ¿Simplemente seguías las órdenes de tu senchou?
Y que sencillo habría sido decir que si, porque estaba convencido de que, de esa manera, Robin le dejaría de atosigar con el tema. Claro que a Zoro no le gustaba mentir por muy difícil que le pudiera resultar el poder decir algunas cosas.
-Luffy te quería de vuelta y así lo hemos hecho pero no quiere decir que también tuviera mis motivos. Por supuesto que actuaste como una verdadera oroka con tus acciones pero no recuperarte habría causado el Fin de Todo- la seriedad con la que hablaba Zoro, no se perdía a causa de su falta de camiseta, y torso expuesto, ya que Robin no apartaba la mirada de su rostro-. Mis acciones vienen por mis deseos y, lo quiera o no, formas parte de ellos. El Mundo puede arder pero nadie te impedirá realizar la consecución de tu sueño.
-Viniste porque quieres que todos tus nakama cumplamos nuestros sueños, ¿es así, kenshi-san?
-Vine porque formas parte de mí- dijo Zoro en un arranque de sinceridad antes de darse cuenta de haber hablado de más-… porque tu sueño forma parte del mío, igual que el de los demás. Porque somos nakama y que te entre en esa cabeza tuya que la próxima vez que hagas una estupidez semejante y pongas en peligro la realización de esos sueños, ¡¡Te mato!! Como lo haré con Luffy o cualquier otro que se meta en medio.
-Arigatou, kenshi-san.
La sinceridad de las gracias de Robin molestó lo suficiente a Zoro para lograr que se ruborizara y le diera la espalda alejándose de su lado. Ya era tiempo para volver a la Galley-La para poder descansar de un día de lo más extraño y cansado. Por supuesto que el día aún no quería dejar a Zoro tranquilo.
Al salir del callejón pudo ver, a unos metros, a una de aquellas chiquillas, que lo habían adoptado como su aniki, en el suelo, de rodillas, tratando de mantener la compostura y no ponerse a llorar por la raspada que se hizo en la rodilla al caerse y que ya estaba logrando que namida fueran resbalando por sus mejillas.
-No pensarás ponerte a llorar por algo tan insignificante, ¿verdad?- la voz de Zoro sonaba más autoritaria que amable pero, claro está, se trataba de Zoro.
La niña miró hacia atrás y, cuando vio de quién se trataba, se puso en pie inmediatamente y se limpió las namida con el dorso de la mano.
-Claro que no, aniki. Sólo es que se me metió algo en los ojos al caerme al suelo- se defendió la niña-. No soy ninguna cría para llorar por tan poca cosa.
Robin observaba la escena que, sólo, servía para confirmarle su suposición inicial acerca de Zoro. No tenía ninguna duda de que, a pesar de todo lo que pudiera aparentar, y ser, Zoro, sería un buen padre.
Una vez comprobado que la niña se encontraba perfectamente, Zoro siguió su camino, que pensaba le llevaría hasta la Galley-La, aunque, realmente, no fuera así. Sólo fue capaz de dar un par de pasos antes de que la niña empezara a gritar a pleno pulmón llamando al resto de sus hermanos y hermanas de que había encontrado a Zoro.
Si la cara de susto que puso Zoro no fuera suficiente, tratando de escapar, de tan peculiar familia, no hizo si no dirigirse hacia ellos. La situación parecía que volvía a los mismos términos de persecución pero, en la cual, no participaba la madre que se encontraba junto a Robin.
-¿Eres la novia de mi hijo o una tomodachi especial?- le preguntó sin rodeos aquella gran onna.
Robin no sabía muy bien cual podría ser la respuesta correcta por lo que le dio una que sabía que era verdad.
-Somos nakama.
Pero aquellos ojos parecían estar mirando más allá de la simple apariencia de Robin y, por la sonrisa que le ofreció, parecía que le gustaba lo que veía en ella.
-Así que por eso tenía tantas ganas de regresar con vosotros- la onna miró detenidamente a Robin como si la estuviera evaluando-. Muy bien- a pesar de ser un par de palabras parecían ocultar mucho más-. Será mejor que le des su camiseta que se la había olvidado y parece ser que tiene demasiada prisa para poder dársela.
Robin cogió la camiseta de Zoro que le dio aquella onna y se despidieron con un gesto de asentimiento.
-¡¡Oi, hay que volver a casa!!
Al poco de aquel grito, cada uno de los niños y niñas que se encontraban persiguiendo a Zoro aparecieron a su alrededor. Saludando y despidiéndose de Robin, hicieron lo que había dicho. Volvían a casa.
-¿Y kenshi-san?
Sólo fue el preguntárselo para ver, para su sorpresa, como un enfadado Zoro aparecía flotando en el canal siendo llevado por la corriente. Acercándose al borde esperó a que Zoro pasara a su lado para lanzarle la camiseta que cayó directa sobre su cabeza.
-Parece ser que te la habías olvidado, kenshi-san.
La respuesta dada por el kengou, unos murmullos inteligibles, se perdió mientras Zoro se alejaba corriente abajo. El único consuelo que podía tener era que, si no salía de esa corriente, Zoro acabaría justo en la Galley-La. Robin también se encaminó en la misma dirección que tomó, húmedamente, Zoro pero, al llegar a un escaparate, se detuvo ante su reflejo.
Y tú, Robin, ¿podrías dar una buena madre?
Instintivamente se pasó una mano por su vientre oculto bajo la camiseta que llevaba. De pronto, sin un momento para pensárselo dos veces, Robin se quitó la camiseta quedando con su torso al aire cubierto, únicamente, por su sujetador, antes de colocarse la camiseta que le había quitado a Zoro. Ajena a todas las miradas que estaba atrayendo con sus acciones, Robin miraba con atención su reflejo. Al tratarse de una camiseta corta, y sin mangas, le dejaba el vientre expuesto. Bajo el dibujo del rostro de aquella onna estaba la palabra "Mama".
¿Podrías ser una buena madre, Robin?
Su mano, sin poder remediarlo, había vuelto sobre su vientre que acariciaba con gran cuidado y ternura como si, realmente, allí hubiera una criatura. Aunque, la verdad, era que, con la posibilidad de que pudiera haberla en un futuro, era suficiente para que Robin se sintiera tan… maternal.
Supongo que hay que encontrar primero a un buen padre… bueno, y ahora ¿qué es lo que debo hacer?
Sumida en sus pensamientos se encaminó de vuelta a la Galley-La en donde, si tuviese suerte, se encontraría con Zoro y, seguramente, el resto de sus nakama.
-Tal vez a Chopper le gustaría ir a comprar algún libro- se dijo pensando en la manera en que Zoro había tratado a la niña y como lo había hecho con Chopper cuando lo habían perdido en la Davy Back Fight-. Seguro que se pone muy contento.
Robin sonreía feliz de haber podido regresar con sus nakama, con todos ellos, como ellos lo estaban de estar con ella, todos ellos.
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Bueno, aquí el final de un nuevo capítulo. Bastante más extenso de lo normal pero, espero, no por ello menos interesante. Tenía varias cosas que decir aquí y el beso formaba parte de ello, pero no era lo principal. Espero que les haya gustado.
REVIEWS.
REVIEWS.
Muchas gracias por los REVIEWS enviados.
Espero que sigan leyendo los siguientes capítulos y, de paso, asomaros por el crossover de One Piece y Dragon Ball Z, "Cross Epoch".
Nos leemos.^^
