Disclaimer: Los personajes no me pertenecen.


Waiting

Summary: Nunca había considerado la paciencia como una de sus mejores virtudes, ni tampoco le gustaba esperar. Sin embargo allí estaba, siempre aguardándo por él. EdxWin [after Conqueror of Shambala]

Nota: Bueno, ya era hora de que escribiera algo de estos dos... Mejor tarde que nunca. Ojala les agrade :))

Dedicación: Para Kohana y Kitsu, y porque no, Shima. Hace mucho que se los había prometido pero bueeeno.


Nunca se creyó alguien especialmente paciente. Mucho menos se le cruzó por la cabeza tomar la paciencia como una de sus mejores virtudes. Y sin embargo, se sorprendía siendo una de las personas más pacientes del mundo.
Porque 'esperar' era algo que ella hacía siempre. No es que le agradara, hubiera preferido mil veces nunca tener que aguardar nada.
No tener que aguardarlo.
El objeto de su espera era una persona. Siendo más específicos, un joven rubio muy particular.
Quizás estaba siendo tonta al estar pendiente de su llegada esta vez. Si, definitivamente estaba siendo ingenua.
Bien sabía ella que Edward no iba a volver del otro lado de la puerta, no podría conseguirlo nuevamente.
Esta vez había sido definitivo. No había ya vuelta atrás.
Pero Winry estaba acostumbrada a esperarlo, todos los días a todas horas. Atenta a si escuchaba los tonos joviales de su voz, o alguno de sus refunfuños malhumorados y, en cierta medida, infantiles.
Pero estos solo se reproducirían en su memoria, tan vívidos como fuese posible.
Seguramente se marchitarían con el tiempo, haciéndose cada vez más silenciosos y poco definidos. Pero eso sería normal, ya que nunca volvería a oír los verdaderos en persona.
Porque la única persona capaz de reavivar su memoria estaría lejos, más lejos que cualquiera. Y nunca volvería.
Winry ya lo sabía, no era necesario que la gente se lo repitiese todos los días, llenos de pena y compasión.
Y ella no quería su pena porque era muy conciente de la realidad, no se encerraba en un mundo de fantasía para escapar del dolor. No. Ya había tenido tiempo para asumir la verdad, y tuvo la suficiente madurez para aceptar en su mente que él nunca estaría ahí para ella.
Lo que sucedía era que, simplemente, ella se había acostumbrado con los años a aguardar su llegada. Y por eso continuaba esperando.