Disclaimer: Soul Eater no me pertenece (ni me pertenecerá, hay que aceptarlo), es del gran Atsushi Okubo, la historia es totalmente mía y de mi loca cabeza que cada día me sorprende más.

¡Aquí les traigo el nuevo capitulo! ¡Disfrútenlo!


Bloody Love

Cap. 1 Carmesí

Maka POV

Death City – 2009

Estaba en los brazos de una persona extraña, yo era una bebe apenas.

Aquellos brazos eran pétreos y fríos, pero a la vez eran suaves y acogedores. Enterré mi carita en su pecho, intente escuchar su corazón, pero no oía nada… como si no latiese.

Inhalé su dulce y varonil aroma, intentando guardarlo en mi pequeña memoria, apreté uno de sus fríos dedos con mi manita y lo mira fijamente.

Solo podía ver sus bellos ojos color rubí brillar en al oscuridad.

De repente, una nana comenzó a llenar mis oídos. Era dulce, suave y tierna.

Lentamente comencé a dormirme, mientras me aferraba más al pecho de aquel extraño…


- ¡¡MAKA, DESPIERTA!!

- ¡Waaaaaaa!

Caí de espaldas de la cama, alcé mi vista y me encontré con la cara seria de Liz y la cara divertida de Patty.

- ¡¡Maka beso el suelo!! ¡¡Muuuuua!! – se burlo Patty.

- ¡Maka, apúrate, se nos hará tarde para ir a la escuela! – me dijo Liz.

- Ya voy, ya voy – murmure mientras me levantaba del suelo.

Suspire mientras entraba al baño.

Mi nombre es Maka Thompson, vivo en los dormitorios de la Academia de mi padre, el Shibusen. Mis dos hermanas también viven conmigo, se llaman Elizabeth y Patricia Thompson, pero les gusta que les digan Liz y Patty…

Bueno, en realidad no son mis hermanas.

Yo soy adoptada, Shinigami-sama – le gusta que le diga papa – me recogió cuando era recién nacida, pero Liz y Patty me tratan como a una hermana mas.

Termine de bañarme y comencé a ponerme mi uniforme, este consistía en una camisa blanca y una chaqueta azul marino, un corbatín rojo y mi falda de tablones azul marino, unas calcetas que me llegaban por arriba de la rodilla de color negro y mis zapatos negros. Mi cabello lo recogí en dos coletas, como siempre, sin embargo antes de que terminara de abotonarme la camisa, note mi pequeña cicatriz en mi hombro izquierdo. Un cuarto menguante.

Lo había tenido desde que tengo memoria, según Shini… digo, papa, me lo había hecho en el accidente de auto que había sufrido cuando apenas era una bebe, en el cual mis padres murieron pero milagrosamente yo sobreviví.

Suspire mientras me veía en un espejo. Yo no era una chica que sobresaliera a las demás, era… "normal". Mi cabello es rubio, mis ojos son color verde, mis pechos no están muy desarrollados y soy de estatura promedio, aunque eso si, soy la numero 1 en el salón.

Agarre mi mochila y un pan tostado mientras salía de mi departamento seguida de Liz y Patty.

Las tres íbamos en la misma clase, "Cuarto Creciente", junto con nuestras amigas Chrona y Tsubaki.

Tsubaki era la persona mas amable que jamás había conocido, en cambio Chrona era la persona mas tímida que jamás había conocido. Pero lo malo de esa clase era el Profesor Stein, quien intentaba disecarte a cada momento.

Si… se podría decir que mi vida era "normal", pero yo no la siento así… siento como si estuviera en un extraño sueño, del cual quiero despertar pero a la vez no, por temor a enfrentarme con la realidad…

Loco, ¿no?

- ¡Chicas! – nos saludo Tsubaki con una sonrisa.

- H-hola – murmuro Chrona tímidamente.

- Oigan chicas, ¿ya terminaron el trabajo que encargo Stein? – pregunto Liz mientras se sentaba a un lado de Patty.

- No, nosotros lo acabaremos en la casa de Chrona – le dije.

- ¿Nosotros? ¿Quién es su otro compañero? – pregunto Tsubaki.

- Kilik-kun, Stein quería equipos de 3 – murmuro Chrona.

- ¡¿Equipos de tres?! ¡Demonios! – murmuro Liz mientras que Patty se reía – por cierto Maka… ahora que lo recuerdo… ¿Dónde escuchaste la nana que tarareaste? – me pregunto curiosa.

La mire confundida.

- ¿Nana? ¿Cuál nana?

- La que tarareaste mientras dormías, era muy bonita.

- N-no lo recuerdo… siempre eh soñado con esa nana – murmure mientras me encogía de hombros.

- Waw, ¿no es romántico soñar con una canción que ni recuerdas donde la escuchaste? – murmuro Liz con estrellitas en los ojos.

Todas comenzamos a reírnos, cuando de repente un carraspeo llamo mi atención.

- Maka, puede que seas la prefecta de la escuela, pero como jefa de grupo te ordeno que te acomodes la corbata, das muy mal ejemplo – murmuro una chica de cabellos rosados mientras me veía fijamente.

Suspire.

Si había algo que fuera peor que Stein, sin duda ese "algo" era Kim. Ella era la jefa de grupo, y aunque no hacia mal su trabajo nos hacia la vida de cuadritos a todos.

Sobre todo a mí.

- Hola Kim – murmure.

- Vuelvo a ver que traes mal el uniforme y te meto reporte – me amenazo para luego darse media vuelta e irse.

- "Vuelvo a ver que traes mal el uniforme y te meto un reporte" – dijo Liz imitando el tono de voz de Kim.

Todas volvimos a reírnos.

En ese momento un ruido de llantas nos llamo la atención, todos volteamos a ver hacia la puerta… solo para ver como el profesor Stein se caía al suelo con todo y silla.

- Bien chicos, que comience la clase – murmuro desde el suelo.

Suspire por enésima vez.

Sin duda, este seria un día como otros…

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- Bien, entonces hasta mañana chicas – se despidió Kilik.

- Hasta mañana – respondimos a coro Chrona y yo.

Kilik nos sonrió una vez más y se fue hacia su casa, suspire mientras volteaba a ver a Chrona, quien me veía fijamente.

- ¿Segura que no quieres que te acompañe? – me pregunto.

- Segura Chrona.

- ¿Y si le digo a Ragnarok que nos lleve…?

- No Chrona, tu hermano es capaz de abandonarte en medio camino, puedo llegar sola al Shibusen, no te preocupes.

Chrona suspiro.

- Bien, pero cuídate, ¿si?

- Sip, salúdame a tu mama, ¡hasta mañana!

- Hasta mañana.

Le sonreí para luego darme media vuelta y dirigirme hacia le Shibusen.

Chrona vivía casi en el centro de la ciudad, ya que su mama, Medusa-sensei, trabajaba por las noches en el hospital de la ciudad y en las mañanas en la enfermería del Shibusen.

Sinceramente si me asustaba regresar sola a casa, ya que era de noche, pero si Chrona me acompañaba ella tendría que regresar sola a su casa, y si su hermano mayor, Ragnarok, nos acompañaba, era capaz de dejar sola a Chrona para ir a coquetear con cualquier chica.

Suspire nuevamente.

Tomaría el camino largo, si… ya se, tardaría media hora en llegar, pero pasaba por le centro de la ciudad y era mas seguro que el camino corto, el cual era por los barrios de Death City.

Death City no era en si una gran ciudad, pero tampoco era un pueblo, estaba oculto – muy oculto – en los mapas, no era un gran lugar turístico y la mayor parte del año hacia frío o llovía.

Estaba caminando por las calles de la ciudad cuando vi una gran multitud a lo lejos, música se escuchaba a todo volumen y fuegos artificiales sonaban en el cielo.

Gruñí internamente, había olvidado que hoy era 4 de Julio, el centro iba a estar atascado y no llegaría a casa hasta dentro de una hora.

Mire de reojo el camino corto – ósea, un callejón – mientras que volvía a ver hacia la multitud.

¿Camino largo o camino corto…?

Mis pies se dirigieron hacia el callejón.

Prefería caminar rápido a ser aplastada por toda esa gente.

Mis pasos hacían eco por todo el lugar, seguía trayendo el uniforme ya que desde que salimos de la escuela fuimos a casa de Chrona. Estaba nerviosa y apreté mi mochila con fuerza mientras miraba hacia todos lados.

Todo estaba tranquilo… bueno, eso creí hasta que escuche un par de risas detrás de mí.

- ¡Pero miren que tenemos aquí! Carne fresca del Shibusen, ¿ya les eh dicho que adoro a las colegialas? – pregunto un chico de cabello castaño con ropa de vago a sus demás amigos, quienes solo rieron estúpidamente.

Estaban borrachos.

Los ignore mientras aceleraba el paso asustada, cuando de repente alguien sujeto mi brazo fuertemente.

- ¡Hey, yo no te eh dicho que te vallas! – me dijo el mismo chico.

- ¡Suéltame! – le dije mientras jalaba mi brazo, pero solo conseguí que el apretara mas su agarre.

- ¡Tu puedes Sam! – lo alentó uno de sus amigos.

- ¡Vamos, juguemos un rato!

- ¡¡NO!!

Como pude le di un rodillazo al chico en el estomago, logrando que me soltara, pero justo cuando iba a emprender carrera, sentí como alguien me daba una fuerte bofetada.

Caí de sentón al suelo un poco mareada, el golpe había sido muy fuerte y comenzaba a ver un poco borroso. Un pequeño dolor surgió en mi labio, pero no le di importancia, intente pararme, pero mis piernas parecían gelatinas.

El tal Sam se acerco a mí con una mirada de furia y enojo.

- Vaya… así que quieres jugar rudo, ¿eh?, pues bien, juguemos rudo.

Lo mire asustada.

¿Qué había hecho para llegar hasta aquí?

Sam sujeto mis muñecas sobre mi cabeza con una mano, mientras que con la otra abría de golpe mi chaqueta y mi camisa.

- ¡¡Suéltame!! – le rogué, pero el me ignoro.

Cerré mis ojos mientras me preparaba para lo peor.

Pero justo en ese momento, un rugido llamo mi atención.

Abrí mis ojos justo a tiempo para ver como alguien golpeaba a Sam, logrando quitármelo de encima.

Mire a mi salvador totalmente nerviosa y aturdida. El estaba de espaldas a mí, era alto, traía un pantalón de mezclilla y una chamarra negra, su cabello era blanco como la nieve, resaltando así en la oscuridad. Suspire un poco aliviada, pero eso no significaba que dejara de tener miedo.

El chico comenzó a caminar hacia le tal Sam lentamente.

- ¿Así que eres amigo de esa zorra? ¡Ya veras, acabaras igual que ella! – rugió Sam mientras se abalanzaba contra el otro chico.

- Un caballero no le impone su compañía a nadie – murmuro el chico de cabello blanco con una suave y aterciopelada voz mientras estibaba al otro y lo golpeaba.

Sam se tambaleo un poco, pero se dio media vuelta para intentar golpearlo otra vez.

- No se insulta a una señorita – siguió el otro chico.

El chico de cabello blanco golpeo a Sam, mandándolo contra la pared de un edificio, este cayo al suelo y miro a mi salvador con odio.

- Y sobre todo, no se le lastima – susurro fríamente mientras caminaba hacia Sam y lo pateaba en el estomago, lanzándolo junto con sus amigos, quienes estaban atónitos – lárguense – siseo.

Los otros chicos sujetaron a su amigo y salieron corriendo como almas que lleva el diablo.

Suspire mientras cerraba mi camisa con una de mis manos, los botones se habían caído y no me la podía arreglar.

Voltee a ver al chico de cabello blanco, quien me miraba fijamente con sus bellos ojos color carmesí…

Los cuales se me hacían levemente familiares.

- ¿Estas bien? – me pregunto.

- S-si… g-gracias – murmure.

El chico me sonrió, pero tan pronto como lo hizo dejo de sonreírme para mirarme fijamente hacia la boca.

Lo mire confundida mientras llevaba mi mano libre hasta mis labios. Sentí un liquido caliente y un poco viscoso en ellos.

Estaba sangrando.

- Es un pequeño corte, n-no te preocupes – murmure nerviosa.

Vi como los ojos del chico brillaban intensamente en la oscuridad, lentamente comenzó a acercarse a mi, como una fiera acechando a su presa.

Me puse más nerviosa, ¿y ahora que le pasaba?

El chico se arrodillo frente a i y sujeto mi mano que estaba tocando mis labios. Llevo mi muñeca hasta su nariz y aspiro profundamente mientras cerraba los ojos.

- Delicioso… - ronroneo.

Mi pulso se disparo y mi respiración de acelero al escuchar su voz de esa manera, mis mejillas comenzaron a ponerse rojas y casi casi estaba al borde de comenzar a híper ventilar.

- ¿Q-que? – murmure.

El chico aspiro un par de veces mas contra mi muñeca para luego abrir los ojos. Sorpresivamente ya no eran de aquel bello color rubí de antes, ahora era un borgoña muy opaco, casi sin vida.

- Hueles deliciosa… me pregunto si sabrás igual de bien – susurro.

Eso hizo que mis nervios se pusieran a flor de piel.

¡¿Qué demonios tramaba este tipo?!

- ¡¡Aléjate de mi!! – grite mientras le daba una cachetada con mi otra mano.

La mano me dolió, era como si le pegara a una roca.

El chico me miro molesto, para después dirigir su mirada a mi hombro izquierdo, el cual había quedado descubierto.

Su rostro pasó de tener furia a tener sorpresa, miraba atónito mi pequeña cicatriz. Rápidamente soltó mi mano y en un ágil movimiento se paro y retrocedió unos cuantos metros de mí.

Lo mire atónita, ¿este tipo era bipolar o que?

El chico negó lentamente con la cabeza para luego desaparecer en las sombras.

Me quede un rato en mi lugar, no entendía nada de lo que había pasado.

¿Quién era ese chico? ¿Por qué me había salvado? ¿Por qué se comporto así de raro?

Y lo más importante.

¿Por qué sentía que ya lo conocía?

Continuara…


¡Wii! ¡Estoy disfrutando mi libertad xD! Mis exámenes ya acabaron, ¡y no me fui a extraordinario! (aplausos para mi)

En fin, ¿les ha gustado el capitulo? A mi si, je. ¡Muchas gracias por todos sus reviews! Me animan para seguir esta historia, ¡nos leemos en el próximo!

¡Bye!


¿Review?