Disclaimer: Soul Eater no me pertenece (ni me pertenecerá, hay que aceptarlo), es del gran Atsushi Okubo, la historia es totalmente mía y de mi loca cabeza que cada día me sorprende más.

¡Al fin, nuevo capítulo! ¡Espero y les guste!


Bloody Love

Cap. 13 Autocontrol

Soul POV

Dejé que el viento revolviera mis cabellos, ya que lo único que tenía en mente era el dulce olor de mi presa.

Me agazapé, listo para luchar. Mis músculos se tensaron y algo parecido a la adrenalina recorrió mi cuerpo. Inhalé profundamente, deleitándome con el olor a sangre fresca que emanaba mi víctima.

Ella dio un paso hacía enfrente, y no lo pensé dos veces para abalanzarme contra su cuello, el cual rompí sin mucho esfuerzo. Clavé mis colmillos en este y comencé a beber el dulce líquido que salía de la herida…

- ¡Soul-kun, Ángela también tiene hambre! ¡Comparte!

Me separé del venado que ya se encontraba muerto entre mis manos, para voltear a ver a la pequeña niña que se encontraba sentada en una de las ramas de uno de los tantos árboles del bosque.

- Ya te dije que debes de aprender a cazar por ti sola, Ángela – le dije serio mientras relamía mis labios.

- Pero Kid-kun y Black Star cazaban para mí…

- Cosa que, está mal, ¿qué pasaría si un día tú te quedarás sola?, necesitas comer casi a diario, y no creo que algún humano cace por ti.

Ángela infló los cachetes en un puchero, pero en vez de seguir discutiendo, comenzó a olfatear el aire, hasta que olió a otro pequeño ciervo no muy lejos de donde estábamos.

- Ten cuidado – le dije.

- Ya lo sé.

Y tras decir eso, desapareció.

Retome mi tarea de beber de mi víctima antes de que la sangre se enfriara. Era lo malo de los animales, ellos se enfriaban antes que los humanos. Yo no tenía ese problema cuando bebía de Maka…

Negué rápidamente con la cabeza, intentando alejar ese pensamiento de mi cabeza.

Lo admitía, ya no era capaz de dejar de beber de Maka. Cada vez que tenía sed, ella me dejaba morderla. Su sangre era la droga más deliciosa que jamás había probado.

Y eso me asustaba.

¿Qué pasaría si un día no era capaz de controlarme y llegaba a beber de más? No me perdonaría si Maka se encontrara fría e inerte en mis brazos, y todo por mi culpa.

Dejé al ciervo tan pronto la sangre comenzó a cuajarse y fui a buscar a otro. Debía de estar saciado cuando regresara. Cacé tres ciervos más y un puma, y justo antes de que comenzara a amanecer, me di cuenta de la terrible realidad.

No había saciado ni la más mínima parte de mi sed.

Molesto, busqué a Ángela y juntos regresamos a la mansión para cambiarnos e ir a la escuela. No quería imaginarme la cara que pondrían nuestros maestros si nos viesen con toda la ropa llena de sangre.

Tan pronto llegamos, Kid recibió con un gran abrazo a Ángela, quien solo reía y le contaba que había cazado ella sola.

- ¡¿Qué hiciste que sola?! ¡¡Soul, se supone que tú la estabas cuidando!! – me regaño.

- Y lo estaba haciendo, pero ella ya debe de aprender a cazar por su cuenta – le dije.

- ¡Es verdad, es muy divertido! – le dijo Ángela con una sonrisa, la cual Kid no pudo resistirse y acabó aceptando.

Suspiré mientras veía como Kid hacía girar a la niña en el aire. La relación que ellos compartían no se parecía a la de dos hermanos, si n más bien a la de un padre y una hija. Es más… si ahora lo pensaba con detenimiento, yo tampoco veía a Kid como un hermano – y apostaba a que Black Star tampoco –, él era más bien como… nuestro padre… en varios sentidos.

Él nos enseñó a controlarnos y nos educó para que pudiéramos vivir en este mundo de oscuridad, además de que fue él quien nos salvo de la muerte.

Subí rápidamente hacía mi habitación, donde me metí al baño para una rápida ducha. Cuando salí me vestí con mi limpio uniforme – a Black Star y a mí nos encantaba molestar a Kid con el hecho de usar el uniforme de la escuela para ir de caza, ¡era divertido verlo como intentaba quitar las manchas de sangre! –.

Tomé mi mochila y bajé a paso rápido las escaleras. Black Star veía la televisión con Ángela mientras que Kid cocinaba algo – para variar, panques –.

- ¿No vas a desayunar, Soul? – me preguntó Kid mientras se asomaba por la puerta de la cocina con un gran delantal blanco y un sartén con los ya quemados panques.

- Eh… no, iré por Maka, nos vemos al rato – le dije, y antes de que Black Star comenzara a burlarse de mí, salí de la casa.

No me tomó más de tres minutos llegar hasta la zona departamental del Shibusen y hasta la puerta de su departamento. Toqué un par de veces el timbre, y para sorpresa mía, fue Patty la que abrió.

- ¡¡Soul-kun, hola, hola~!! – canturreó alegre.

- Eh… hola Patty, ¿se encuentra Maka? – le pregunté.

- Jeje, Maka se ha quedado dormida – se burló.

- ¡¡No es cierto!! – gritó Maka desde su habitación.

- Sale en un momento – me dijo Liz mientras que su hermana reía.

Apenas y si pasaron unos minutos, hasta que Maka salió totalmente apresurada de su cuarto. Traía el cabello suelto y la chaqueta de la escuela sin abrochar. Agarró rápidamente su mochila y un pan tostado que había en la mesa, para luego llegar frente a mí entre jadeos.

- ¡Ya estoy lista! ¡Adiós chicas!

- Adiós – nos dijeron Liz y Patty.

Maka me sujetó del brazo y me obligó a caminar hacia las escaleras. Terminó de comerse el pan tostado que aún traía en la boca, pero cuando intentó hacerse una de sus coletas, se lo impedí.

- Me gustas más con el cabello suelto – le dije.

- ¿D-de verdad? – murmuró ella mientras que sus mejillas se teñían de ese adorable color rojo gracias a su sangre…

- De verdad – susurré, intentando no pensar en ese tipo de cosas.

Ella me sonrió, mientras me sujetaba de la mano y comenzamos a caminar normalmente hacia el salón. Sin embargo, a pesar de que estaba disfrutando este pequeño momento a solas con Maka, no podía evitar sentirme un poco incomodo.

Bien… no había sido buena idea venir por Maka sin haber desayunado bien. Creo que al rato tendré que cazar más venados…

- ¿Sucede algo, Soul? – me preguntó preocupada Maka mientras me veía fijamente.

- ¿E-eh? ¡n-no, no pasa nada! – mentí.

Maka frunció el ceño molesta.

- No te creo, algo te pasa.

- Descuida, no es nada importante.

Y lo que siguió a continuación fue tan rápido que aún con mis instintos vampíricos no fui capaz de darme cuenta hasta que sucedió.

Un jalón de manos.

Una puerta abierta.

Escaleras.

Otra puerta.

Y la tenue luz del día.

Mire confundido a mi alrededor, estábamos en la azotea de la escuela. Voltee a ver a Maka, quien simplemente me miraba fijamente, un poco molesta.

- ¿Qué hacemos aquí? – le pregunté.

- ¿Cómo de que qué hacemos aquí? Vas a decirme que es lo que te pasa.

Suspiré, para luego intentar darme la vuelta y encaminarme hacia la puerta, pero tan pronto sentí como Maka me sujetaba del brazo nuevamente, me paré en seco. Volteé a verla nuevamente, pero tan pronto lo hice me arrepentí.

En sus ojos claramente se veía el dolor de la desconfianza, la cual hacia que sus bellos orbes color jade brillaran por culpa de las lágrimas. Mi muerto corazón vibró de tristeza al verla así, no quería que ella llorase…

- Maka, tranquila, de verdad, no me pasa nada – murmuré mientras le acariciaba la mejilla, teniendo cuidado de no lastimarla.

- ¿Entonces por qué estas así? ¿Por qué no quieres decirme? ¿Acaso no confías en mí?

- ¡Claro que sí! Pero… yo no quiero lastimarte… - susurré.

- ¿Y por qué habrías de…? – murmuró, pero tan pronto entendió la indirecta me miro fijamente, totalmente sorprendida.

Yo solo desvié mi mirada apenado. Ser así de vulnerable era realmente… frustrante.

- ¿No… desayunaste hoy? – me pregunto preocupada.

- Sí, pero…

- Te acostumbraste a mi sangre.

- Creo.

Maka se quedó callada y seria por unos momentos, hasta que de pronto, estalló en risas. Yo la mire un poco confundido y molesto, ¿acaso eso le causaba gracia? Porque a mí no.

Ella debió de ver la mueca que puse, ya que intentó calmarse poco a poco respirando a grandes bocanadas y limpiándose las lágrimas que habían salido a causa de la risa.

- ¿Qué es tan gracioso? – le pregunté.

- Soul… ¿eres lento o qué? ¿Qué entiendes por "puedes beber de mi siempre que quieras"?

- ¿Y qué entiendes tú por "puedo matarte si lo hago"?

Maka suspiró cansada, para luego comenzar a desabrocharse los primeros botones de la camisa.

Puedo ser vampiro, sí, pero aún sigo siendo hombre, por lo que mi mente comenzó a recordar los pequeños momentos que pasamos en aquella cabaña abandonada. Si hubiese sido humano, hubiera jurado que mis mejillas estarían rojas en estos momentos.

Salí de mis pervertidos pensamientos cuando Maka se hizo el cabello a un lado, exponiendo totalmente su blanco y fino cuello. El solo saber que aquella dulce sangre se encontraba recorriendo aquellas finas y azules venas hacia que mi lado vampiro saliese a flote.

Y juro que traté de usar todo mi autocontrol para impedirlo, pero la tentación era más de lo que yo creía. Antes de darme cuenta, ya tenía a Maka entre mis brazos, listo para morderla.

Ella me sonrió ampliamente.

- Te amo – susurró.

Y yo la mordí.

Tampoco me di cuenta cuando llegamos a mi casa, ni cuando la llevé en brazos hasta el cuarto. De lo único que estaba consiente era del sabor de su sangre en mi paladar y del amor que le tenía.

La acosté con delicadeza en la cama, y en menos de un segundo ya le había quitado la camisa y la chaqueta. Ella rió, y me quitó las mismas prendas, dejándonos a los dos casi en las mismas condiciones.

- ¿Sabes? Esto nos estorba – le susurré al oído mientras jugaba con el tirante de su sujetador.

- Ya lo creo – dijo con la voz entre cortada. Me reí.

- Recuerda respirar – le dije.

Ella dio una profunda bocanada de aire al escuchar mis palabras. Solo a ella se le podía olvidar respirar en una situación así.

Regresé a mi trabajo. Nos quité nuestras últimas prendas antes de que su corazón diese tan siquiera dos latidos. Comencé a besar toda la piel descubierta que encontraba, logrando que Maka gimiera quedamente en cada caricia.

Una descarga recorrió mi cuerpo cuando ella nos hizo girar, quedando encima de mí y tan pronto sus labios comenzaron a besar mi pecho. Sonreí mientras me separaba de ella y besaba sus pechos, pasando ligeramente mis colmillos por sus pezones. Maka se estremecía y se aferraba fuertemente de mi cabello, tratando de no gritar.

Eso me molestó un poco. Adoraba sus gemidos, eran como música para mis oídos, así que decidí ir más allá de sus pechos. Hice que volviera a estar debajo de mi y en vez de besarla en el cuello o en la boca, comencé a besarla en el estómago, luego el vientre, y tan pronto como comencé a bajar más… ella me lo impidió.

- M-me da pena – murmuró sonrojada.

Me reí quedamente, para luego besarla en los labios. Ella me correspondió tímidamente al principio, pero después de un rato el beso se volvió pasional y posesivo. Tenía que separarme de ella cuando su corazón se aceleraba más de la cuenta, pero solo era por unos instantes.

Pronto, la necesidad de juntar nuestros cuerpos y hacerlo uno solo se hizo insistente. Miré a Maka fijamente, quien solo asintió levemente y con una sonrisa. Le sonreí de vuelta y la penetré.

La habitación se llenó de jadeos y de gemidos en cada embestida. Muchos "te amo" hacían eco en las paredes y las gotas de sudor recorrían recelosas el cuerpo de Maka, al mismo tiempo que mojaban el mío.

Millones de descargas recorrían mi piel gracias a la diferencia de temperaturas.

Fuego y hielo, día y noche, sol y luna, luz y oscuridad. Éramos totalmente opuestos, éramos enemigos por naturaleza, pero aún así desafiábamos el destino queriendo estar juntos.

Amándonos de esta forma tan prohibida.

El momento llegó, y sin poder contenernos nos dejamos llevar por la ola de placer que experimentamos en el clímax. Esta vez no la mordí, tuve la fuerza suficiente para contenerme, en vez de eso, la besé como nunca antes lo había hecho, demostrándole parte del inmenso amor que sentía hacía ella.

Yo no estaba cansado, pero Maka sí, por lo que la acuné protectoramente contra mi tibio pecho – gracias al calor del cuerpo de ella – y comencé a tararearle la misma nana de todas las noches mientras acariciaba su cabello.

Maka respiraba profundamente contra mi pecho, pero por los latidos de su corazón sabía que no estaba dormida. Aún así, no hablamos, no había necesidad de palabras en estos momentos. El silencio era cómodo y tranquilo.

Después de un rato, Maka suspiró y volteo a verme, sin embargo, había cierto brillo en sus ojos que no pude interpretar… y por una vez más, deseé poder leer su mente, aunque fuese solo un momento.

- ¿Qué sucede? – le pregunté preocupado.

- Soul… ¿puedo hacerte una pregunta? – susurró.

- Claro, ¿cuál?

Ella suspiró, mientras se mordía ligeramente el labio, dudosa.

- T-tú… bueno… tú… no vas a enojarte, ¿verdad?

- No – le aseguré.

- Bien… pues… la otra vez lo estaba pensando… ya ves, tú no envejeces y yo sí, yo puedo morir fácilmente y tú no… algún día yo ya no seré más que una viejita toda arrugada – susurró con una ligera sonrisa.

- ¿A qué viene eso?

- Soul… ¿has pensado en transformarme?

Tan pronto escuché eso me separé rápidamente de ella y la mire fijamente, totalmente horrorizado. ¡¿Pero qué demonios estaba diciendo?! ¡¿Estaba loca o qué?!

Maka debió de comprender mal mi reacción, ya que desvió la mirada con dolor, mientras que un par de lágrimas escapaban de sus ojos.

- Ya me lo imaginaba… - susurró.

- ¡N-no, no es lo que piensas! – le dije.

- ¿No me quieres? – me preguntó con un hilo de voz.

Suspiré.

- No.

Ella me miró sorprendida.

- No te quiero, te amo – le dije con una sonrisa, mientras acariciaba su mejilla nuevamente.

- ¿Entonces por qué no le pides a Kid que me transforme? ¿Acaso no quieres que estemos juntos para siempre?

- No, no es eso Maka… te amo, y por esa misma razón no quiero que sufras como yo, tú mereces una vida mejor que estar cazando y matando para vivir. No sabes cuánto deseo pasar toda la eternidad a tu lado, pero tampoco sabes cuánto me duele el saber que nunca podré darte una familia, envejecer a tu lado, poder estar bajo los rayos del sol sin temor a desmayarme… y sobre todo… poder estar a ti sin temor a herirte, eres demasiado frágil, no soportaría si por un descuido mío tú murieras.

- Pero no moriré, no me importa no tener hijos, tampoco me importa el no poder estar bajo el sol ni envejecer, solo quiero estar a tu lado, para siempre, ya no tendras que preocuparte por mi torpeza o por herirme, tampoco me importa matar un par de venados, si con eso estoy a tu lado… soy más que feliz – susurró, el dolor estaba impregnado en su voz.

No pude evitar odiarme por hacer que Maka se pusiera triste, así que la atraje a mí para abrazarla y acariciar su cabello otra vez. Estuvimos así un momento, hasta que al final suspiré, rompiendo con el silencio.

- ¿Y no te puedes conformar con una vida larga, humana y feliz a mi lado? – susurré contra su cabello.

- Mmm… me lo pensaré, pero lo dudo – me dijo.

Y sin importarnos del tiempo, decidimos disfrutar nuestro momento a solas, juntos, los dos.

Porque así sería, la amaría por siempre y nunca me separaría de ella.

Ahora Maka era mi nueva vida.

Continuará…


¡Wiii! Al fin acabe el capitulo. Gracias a Kuchiki Rukia Ichi, quien me ayudó a destapar mi cerebro xD.

Corto, pervertido y cursi al extremo, fue todo lo que me dejó escribir mi cerebro, ¡pero prometo que en el siguiente, lo bueno ya va a comenzar y será más largo! Muchas gracias por sus reviews. Aunque lamento decir que me tardaré en subir, ya que esta semana empiezo exámenes T.T

Nos leemos en el siguiente!


¿Review?