Disclaimer: Soul Eater no me pertenece (ni me pertenecerá, hay que aceptarlo), es del gran Atsushi Okubo, la historia es totalmente mía y de mi loca cabeza que cada día me sorprende más.

¡Después de tanto tiempo, nuevo capítulo!


Bloody Love

Cap. 14 Sacrificio

Maka POV

Me quedé maravillada ante la imagen que me mostraba el espejo.

- Wow… me veo… - murmuré.

- ¿Hermosa, fantástica, de otro mundo? – completó Liz por mí.

Negué levemente con la cabeza.

- No… más bien, diferente – admití mientras me sonrojaba.

- Pues no dudes que esta noche harás una hermosa pareja con Soul – me dijo sonriente.

Me sonrojé, para luego volver a mirar mi reflejo.

Hoy era la fiesta de Halloween, y por primera vez en toda mi vida, adoré el disfraz que Liz me había conseguido. Era un vestido del siglo XVIII, en el borde del escote tenía un bello encaje negro, mientras que en la cintura y al final de las mangas tenía un listón del mismo color. La falda y el resto del vestido eran de un amarillo claro, combinando así con mi cabello. Mis hombros estaban al descubierto, por lo que Liz me puso una gargantilla con una rosa negra, alegando que así los "vampiros" de la fiesta no me atacarían.

No pude evitar soltar un par de carcajadas al escuchar eso. Si tan solo supiera…

Miré a las chicas mientras que mi hermana me pintaba los labios de color rojo sangre. Tsubaki usaba un kimono con bordado de pétalos de cerezo, ella haría pareja con Black Star, quien iría vestido de ninja, para así representar a una princesa del Japón feudal protegida por su fiel guardaespaldas.

Chrona ya no se pudo ir vestida de conejita como tenía planeado en un principio, ya que Liz le ocultó el traje y la obligó a usar un vestido rojo con finos encajes dorados. Ella seria Mina, la enamorada del Conde Drácula, quien sería Kid. Chrona al saber esto casi se desmaya… al igual que cierto vampiro que conozco.

Liz y Patty iban vestidas de hadas madrinas, ellas no tenían pareja oficial, pero dudaba que no encontraran una durante la fiesta.

Soul y yo, en cambio, iríamos como Romeo y Julieta, ya que según Liz, esa historia nos representaba muy bien. Amor imposible o prohibido. Las chicas no sabían todavía de la verdadera naturaleza de los chicos, sin embargo, ellas me decían que había momentos en los que me sentían muy lejana a él.

No les podía negar eso, sabía que tenían razón.

Desde aquel día en el que le pedí a Soul que me transformara, nuestra relación había cambiado un poco. No para bien, ni tampoco para mal. Simplemente había algo diferente.

Él procuraba no dejarme a solas con Kid – por temor a que yo le pidiese que me mordiera y que él accediera –, así como también cambiaba de tema cada vez que yo le preguntaba algo acerca de la transformación.

Eso me molestaba un poco. Yo quería pasar mi vida junto a él, aun si con eso debía de sacrificar mi humanidad. No me importaba el no tener hijos o el de alimentarme de sangre para vivir, mientras estuviera a su lado, con eso sería más que feliz.

Suspiré un poco cansada. Me daba miedo el imaginarme a mí, toda vieja y arrugada, junto a Soul, tan joven y hermoso como siempre. No entendía su extraña manía hacía que yo fuese humana, ¿acaso no veía que si me transformaba, ya no tendría miedo de herirme o matarme, que podríamos estar juntos pasara lo que pasara?

El timbre de la entrada sonó, sacándome de mis pensamientos.

- ¡Ya vamos! – gritó Liz en respuesta mientras se terminaba de poner el rubor.

Cuando estuvimos completamente listas, nos encaminamos hacia la puerta. Liz la abrió con una sonrisa, y al momento escuchamos el saludo a coro de los chicos, quienes se veían realmente deslumbrantes esta noche.

Black Star usaba un tipo chaqueta que me recordaba a la de un karateka, su pantalón era bombacho y terminaba en los tobillos, sus zapatos eran más extraños, pero eran blancos, al igual que toda su ropa.

Kid usaba un traje negro con camisa blanca debajo y una larga capa negra con el interior rojo, tenía una sonrisa tímida en el rostro al ver a Chrona, quien le regresó el gesto con un gran sonrojo.

Y por último, Soul traía un traje del siglo XVIII. Su camisa era blanca, al igual que su pantalón, y los pliegues del borde del cuello y de las mangas eran de color negro. Estuve a punto de comenzar a hiperventilar cuando me sonrió, pero Liz me distrajo de su mirada al carraspear.

- Bien… ¿nos vamos? – preguntó sonriente.

Los chicos murmuraron un "de acuerdo" a coro, ocasionando que nosotras nos riéramos un poco. ¿Acaso no había nada que no hicieran a coro?

Comenzamos a caminar hacia el gimnasio, que era el lugar donde se llevaba a cabo el baile. La música se escuchaba desde lo lejos, haciendo que mi corazón comenzara a palpitar nervioso contra mi pecho.

Soul apretó con gentileza mi mano, haciendo que al instante todos mis temores desapareciesen.

- ¿Estás bien?

- Creo… - murmuré.

- No te preocupes, nunca te dejaré sola.

- ¿Me lo prometes? – susurré. Un escalofrío recorrió mi espalda.

- Te lo prometo – murmuró sonriente.

Y tan pronto nuestros labios se unieron, sentí un extraño miedo surgir dentro de mí. Era una sensación extraña… como si algo malo fuese a pasar. Cómo si Soul y yo nos fuéramos a separar para siempre…

Alejé esos pensamientos de mi cabeza. No era el momento para ponerme a pensar en eso.

Hoy sería una noche normal. Nuestra noche. Solo mía y de Soul. Nada pasaría, simplemente iríamos a un baile, regresaríamos temprano a casa y él se quedaría a dormir en mi habitación, como todas las noches desde el día en el que nos conocimos.

Llegamos a la casa embrujada, la cual nos llevaría directamente a la pista de baile.

La primera parada era la zona del Doctor Franken Stein, ¿y quién mejor para interpretar a ese personaje que el profesor Stein? Él nos saludó cuando pasamos a su lado, con el bisturí en alto, una gran sonrisa y un animal con los intestinos de fuera sobre una mesa. Nosotros solo murmuramos un débil hola, para luego salir como almas que lleva el diablo.

La segunda parada, fue la zona de Drácula, y en ella se encontraban Harvar y Jacqueline haciendo una gran demostración de una falsa mordida de vampiro. Kid y Soul bufaron por lo bajo y Black Star murmuró algo sobre qué él podía hacerlo mejor. No pude evitar reírme.

Y al final, llegamos al cementerio. En el fondo se podía ver la luz que guiaba hacia el baile, y en la puerta de salida se encontraba Sid-sensei, representando a un zombi recién salido de la tumba. Con una sonrisa caminamos hacia el baile, pero puedo jurar que antes de salir, logré divisar a alguien vestido de la Muerte…

No recordaba que la Muerte estaría en el cementerio, es más, ni recordaba que alguien hubiera sugerido ese disfraz.

Sin embargo, sólo bastó un solo parpadeo para que él desapareciera.

Regresé a la realidad cuando las luces de millones de colores me dieron de lleno en la cara, haciendo que cerrara un poco los ojos. Todos se encontraban bailando felizmente al compás de la música, o simplemente bebiendo ponche junto a la mesa de bocadillos.

Papá miraba a todos bailar, mientras que una de sus manos se agitaba en el aire, como si estuviera guiando a una orquesta. Los maestros, en cambio, miraban sin confianza a las parejas que se encontraban muy juntas, o a los que se encontraban poniéndole algo a sus bebidas o alimentos.

Black Star jaló a Tsubaki de la mano, para guiarla al centro de la pista. Me sorprendía el hecho de que al fin podían estar juntos, nunca creí que él se le fuera a declarar. Sólo faltaba que Kid le dijera algo a Chrona, pero al ver como ambos jugaban nerviosos con sus manos, lo dudé por un momento.

Liz y Patty fueron a bailar con un par de chicos que se le acercaron, y al final, después de tantos balbuceos, Kid le pidió a Chrona bailar. Cuando ella aceptó su mano, pude ver cómo a lo lejos Ragnarok le mandaba miradas asesinas a él.

Suspiré, mientras que una melodía un tanto macabra resonaba en el lugar. Sentí una mano fría sujetar la mía, no tuve necesidad de voltear a ver al dueño, ya sabía de antemano que era Soul.

Sólo él podía hacer que me sintiera segura, con tan solo sujetar mi mano.

- ¿Bailas? – me preguntó dulcemente.

- Sólo si no me metes demanda por dejarte en silla de ruedas – le dije divertida.

- Acepto todos los riesgos.

Le sonreí, para luego apretar su mano y encaminarnos juntos hacía la pista de baile.

Estuvimos un rato así, bailando al compás de la música y riéndonos de cualquier tontería que hiciera Black Star. En una que otra ocasión las chicas acorralaban a los chicos, y a pesar de que nos moríamos de los celos, los dejábamos un rato solos, para luego ir a bailar junto con Liz y con Patty.

La canción de "Into the Night" hacía eco en mis oídos, y no podía evitar bailarla. Me dejaba llevar por la música al igual que las demás, y cada vez que llegaba el coro nosotras también lo cantábamos entre risas.

Cuando la canción cambió, todos comenzaron a bailar en parejas. Me estremecí cuando sentí los labios fríos de Soul recorrer mi garganta, depositando pequeños besos aquí y allá. Me abrazó por la cintura y recargó su barbilla en mi hombro.

- Me dejaste solo… - se quejó con un tono que me hizo recordar a un niño pequeño que no le compraban lo que quería.

- Debes de aprender a valerte por ti mismo, ¿qué pasaría si algún día te dejara solo? – bromeé.

Sentí cómo me acercaba más a él, envolviéndome con sus protectores brazos. Mi pulso se disparó y mis mejillas se tiñeron de rojo. Sabía a la perfección que él podía escuchar los desembocados latidos de mi corazón.

- Nunca me separaré de ti, no creo poder vivir en un mundo en el que tú no estés. Eres mi vida Maka, no sabría qué hacer si algo llegase a pasarte – susurró dulcemente en mi oído.

- Claro que lo sabes… - susurré mientras pasaba mi dedo índice por la pequeña cicatriz en forma de media luna que tenía en su muñeca derecha.

Escuché cómo Soul suspiraba cansado.

- Maka…

- Está bien, está bien, no digo nada. Pero ya sabes lo que pienso…

- Y ya sabes lo que pienso yo.

- Pero no serás tú el que me transforme…

- Pero puedo partirle la cara al que te transformará…

- ¡Esto es injusto!

- ¿Por qué?

- Tú serás el que viva para siempre, el que estará joven, el que parecerá mi nieto cuando en realidad será mi amante.

- No me molestará estar contigo cuando tengas un par de canas, o cuando ya ni siquiera puedas ver, no te amo por cómo luces, te amo por cómo eres…

- Pero… ¿y cuándo muera?

Soul se tensó en ese momento.

- Ya te lo dije, no podré vivir en un mundo donde no estés…

- Pero… - murmuré mientras volteaba para verlo, pero él me silencio con uno de sus níveos dedos y con una sonrisa.

- No pensemos en eso, ¿vale?, no todavía, la noche es muy joven – susurró mientras acariciaba mi mejilla.

Suspiré cansada.

Tenía razón, lo mejor era dejar esto… por ahora.

La música dejó de ser la canción de "Smooth" para volverse la de "Hush Hush". Soul sujetó mi mano derecha y comenzamos a bailar la suave melodía. En sí nosotros no bailábamos, más bien nos mecíamos de lado a lado, disfrutando así de la cercanía de nuestros cuerpos y de las descargas que producían las diferencias de temperaturas.

Noche y día, oscuridad y luz, negro y blanco, cazador y presa.

Esas eran las vueltas de la vida, y no podíamos evitarlo. ¿Cómo dos enemigos naturales podían enamorarse? Eso no lo sé, y ni me importa, sólo sé que no quiero separarme nunca más de Soul.

Porque, como bien dice él, es mi vida.

Estábamos tan sumergidos en nuestra burbuja personal que nos sobresaltamos al escuchar un grito desgarrador de una chica.

La música paró de golpe, al igual que el baile y las risas. La luz se encendió, pero tan pronto lo hizo, el cuerpo ensangrentado de un chico cayó desde el techo. Horrorizada, alcé la vista.

No podía creer lo que veía.

Un chico alto, de cabello negro con puntas blancas que parecían ojos, se lamía gustosamente sus dedos llenos de sangre. Usaba una túnica negra, muy parecida a la de La Muerte. Sus ojos eran rojos, pero no como los de Soul, estos tenían un toque de locura y maldad. Él sonrió ampliamente al ver mi mirada posada en él. No pude evitar estremecerme del miedo.

- Perdón por interrumpir así cómo así, pero se estaba volviendo aburrido el asunto – se disculpó, y tan pronto reconocí su voz, el miedo me embargó y la sensación de que algo malo pasaría creció aún más.

Soul gruñó, él chico sonrió aún más y saltó desde donde estaba. Aterrizó con elegancia en el suelo, como si fuese un…

Imposible.

Nada es imposible.

- Bien, creo que esta fiesta ya se animó, ¿no creen? – preguntó, todos los que estaban a su alrededor retrocedieron temerosos, todavía en shock.

Kid y Black Star se pusieron frente a las demás en ademán protector. Soul hizo lo mismo, sólo que procuró mantenerme oculta de la vista de aquel extraño. Miré a todos los presentes cuando comenzaron a hacerse a un lado, dejando así libre un pequeño camino por el cual pasó papá.

La expresión de su máscara era seria, haciendo que el silencio fuera aún mas incomodo y lúgubre.

- Asura… - susurró papá, su voz no era chillona como siempre.

- Shinigami, ¿cuánto tiempo ah pasado? ¿100, 200, 800 años?

- 1000 años, para ser exactos.

- Vaya, como pasa el tiempo… me sorprendes Kid, no has cambiado nada – le dijo el tal Asura con una sonrisa.

Kid gruñó molesto.

- Lo mismo digo, hermano – escupió la última palabra con rabia contenida.

- ¿Ah que has venido? – preguntó papá serio, sin despegar la vista de Asura.

- ¿Qué no es obvio? Eh venido por lo que es mío – susurró macabramente, al mismo tiempo que volteaba a verme.

A pesar de estar escondida detrás de Soul, puse sentir claramente como clavaba su mirada en mí. Un par de escalofríos recorrieron mi espalda y no pude evitar estremecerme.

- Eso no lo permitiré – gruñó papá, y antes de que lográramos darnos cuenta, se había abalanzado contra Asura.

Todo el mundo entró en caos. Los gritos se hicieron presentes y las personas trataban de salir de allí, mientras que los dos vampiros luchaban ferozmente en el aire, mordiéndose y golpeándose con una fuerza sobrehumana.

Liz, Patty y yo estábamos en shock, mirando sin mirar la batalla. ¿Papá era un vampiro? ¿Qué, cómo, cuándo, dónde? ¡¿Soul y los demás sabían esto?! ¡¿Quién era ese tal Asura?! ¡¡¿¿Qué demonios estaba pasando aquí??!!

Salí de mis pensamientos tan pronto las ventanas del gimnasio se rompieron. Un gran puñado de vampiros entró por ellas, atacando sin piedad a todos los que se encontraban a su paso. Los chicos fueron a pelear, por lo que traté de salir del lugar seguida por los demás.

Todo era un pandemónium. La sangre, los cuerpos sin vida, los gritos, los gruñidos, los sonidos que ocasionaban la colisión de los cuerpos de los vampiros… todo esto era una masacre.

Un sonido parecido al de una explosión detuvo nuestra carrera. Liz soltó un grito de terror al ver a nuestro padre en el suelo, totalmente inconsciente y con Asura encima, amenazando con morder su cuello.

Sin embargo, antes de que lograra enterrarle sus colmillos, Kid lo golpeó en la cara, lanzándolo lejos. Asura sólo sonrió mientras se limpiaba el hilo de sangre que escurría por la comisura de sus labios.

- Vaya hermanito, eres fuerte… pero me pregunto… ¿lo serás más si te lastimo dónde más te duele? – murmuró, para luego desaparecer de nuestra vista.

Sus palabras hicieron eco en mi cabeza, y no sé porque, estas se unieron con algo que Soul me había dicho semanas atrás…

"Nosotros, los vampiros, sentimos de diferente forma a los humanos. Nuestros sentimientos, así como nuestros sentidos se desarrollan de una manera diferente. Ustedes sólo aman una cuarta parte de lo que nosotros podemos llegar a amar, y ustedes sólo sienten una pizca del dolor que nosotros llegamos a sentir. Una vez que nos enamoramos, ya no hay vuelta atrás. En el mundo vampírico, sólo se ama una vez y para siempre"

El terror volvió a inundar mi cuerpo.

- ¡¡Chrona!! – grité.

Pero tan pronto mi voz salió de mi boca, Asura se apareció detrás de ella. Chrona se paralizó por el miedo, y sin poder reaccionar a tiempo, él la mordió en el cuello.

Un grito desgarrador salió de su boca, al mismo tiempo que intentaba arañar el rostro de él. Corrí hacía ella para intentar ayudarla, aún sin saber cómo, pero Kid se me adelantó e intentó volver a lastimarlo, sin embargo Asura se separó de Chrona a tiempo, dejándola convulsionándose en el suelo por el dolor.

- ¡¡Chrona!! – gritó Kid, asustado y desesperado, mientras la acomodaba de manera delicada entre sus brazos.

- Arde… ¡¡arde!! – gritó ella, mientras que las lágrimas salian de sus ojos.

Kid la estrechó con fuerza contra su pecho, al mismo tiempo que temblaba, no sé si por miedo o por la desesperación. Azura rió a carcajadas y yo me quedé estática en mi lugar, incapaz de pensar con claridad.

Todo esto estaba pasando por mi culpa… ¿por qué…?

Di un pequeño brinco cuando un fuerte sonido resonó en mis oídos. Alcé la mirada, sólo para ver como Kid y Asura peleaban a muerte. Tsubaki intentaba ayudar a Chrona, mientras que Patty y Liz se encontraban cerca de nuestro padre, tratando de despertarlo.

Con temor, miré a todas las personas que seguían tratando de huir, a los vampiros que los asesinaban y a Soul y a Black Star, quienes luchaban contra ellos. Me odié en ese momento, todos estaban muriendo… todos estaban sufriendo y yo no podía hacer nada…

Las lágrimas de rabia escaparon de mis ojos, y justo cuando un vampiro intentó atacarme por detrás alcé la mano y sujeté su cuello fuertemente. No tuve que utilizar mucha fuerza, simplemente cerré mi mano, y al hacerlo, partí su cuello en dos.

La adrenalina corría libre por mi venas, y las líneas rojas que tanto me asustaba ver ahora me hacían sentir segura. Un extraño instinto me indico buscar algo filoso, para comenzar a cortarlas y acabar con esto…

Un extraño olor llegó a mi nariz. Era dulce y apetitoso. Seguí con la mirada el lugar de donde provenía aquella sangre.

Mis ojos se encontraron con el líquido carmesí que escurría por el pecho de Kid, el cual estaba herido y cansado, pero a pesar de eso seguía mirando con odio a Asura. Ver esos sentimientos en él me hizo recordar a Chrona y olvidarme de mi loco instinto asesino. Corrí hasta su lado y me arrodillé junto a Tsubaki, quien lloraba de impotencia al no poder ayudar a nuestra amiga.

Chrona gritaba de dolor, aunque no tanto como en un principio. Arañaba sin césar la mordida de Asura, mientras que pedía entre sollozos que apagáramos el fuego que la quemaba. Sujeté su mano, tratando de ayudarla un poco. Me sorprendió el cambio drástico de temperatura, cada vez estaba más fría…

- ¡¡Kid!!

El gritó de Soul me hizo voltear a ver nuevamente la pelea. Kid estaba tirado en el suelo boca abajo y Asura tenía un pie en su espalda, mientras que con su mano derecha jalaba fuertemente el brazo izquierdo de él. Los gritos que dolor de Kid me hicieron comprender lo que Asura trataba de hacer…

… y cuando lo logró, no pude evitar soltar un grito de terror.

- ¡¡¡KID!!! – gritaron Soul y Black Star igual de horrorizados que yo, y sin pensárselo dos veces se abalanzaron contra Asura.

Grité, traté de detenerlos, pero ellos me ignoraron. La pelea comenzó, pero ambos estaban en desventaja, Asura era más fuerte, por mucho que odiara admitirlo. Ya no sabía si llorar o gritar de miedo al ver como herían a Soul y a Black Star. Tsubaki estaba catatónica, Chrona estaba inconsciente, y mis hermanas lloraban junto al cuerpo inmóvil de papá.

Mi cuerpo reaccionó por sí mismo, aunque mi cerebro ya había tomado una decisión.

Me paré de mi lugar, y a paso lento, caminé hacia Asura, quien lanzó sin mucho esfuerzo a Soul contra el suelo. Él también caminó hacia mí, y cuando estuvimos a unos cuantos metros de distancia sonrió ampliamente.

- Pero que valiente eres, no creí que te fueras a entregar tan rápido.

- Si me voy contigo… ¿los dejarás en paz? – susurré con la voz quebrada.

- Soy un vampiro de palabra – me dijo mientras llevaba su mano derecha a su pecho, justo a la altura de su corazón y hacía una pequeña reverencia.

Volteé a ver a Soul, quien trataba de pararse del suelo. Sus ojos me mostraban el miedo y la desesperación, al igual que Kid cuando Chrona fue atacada. Él no quería que me fuera.

Mi corazón se oprimió de dolor en mi pecho, y las lágrimas amenazaban con salir de mis ojos. Dudé. Quería que Asura dejara de una vez por todas a los demás, pero no quería dejar a Soul. Era egoísta.

Asura al ver la duda en mi rostro, se acercó a Soul, para luego sujetarlo de la muñeca. Él intentó defenderse, pero estaba débil. Mi corazón dejó de latir por el miedo.

- Tal vez esto te ayude a pensártelo mejor – me dijo, y después, para horror mío, lo mordió.

Soul gritó de dolor, y yo tampoco pude evitar soltar un grito, casi tan fuerte y alto como el de él. Asura soltó la muñeca de él, mientras se relamía la sangre de sus labios. No tuve que pensármelo dos veces, no quería ver sufrir a Soul como ahora.

No me importaba sacrificarme por la persona que más amaba.

- Está bien, tú ganas – le dije con un hilo de voz, mientras que las lágrimas salían sin piedad alguna de mis ojos.

Él me sonrió ampliamente, ya tan pronto tocó mi mano una ráfaga de aire nos envolvió. Miré rápidamente a Soul, para después sonreírle.

- Te amo…

… Y todo se volvió negro…

Continuará…


¡Al fin! Después de siglos logré acabar el capítulo. Jojo, les dije que lo bueno apenas comenzaba xD, y bien, ¿qué tal me ha quedado, feo, bueno, malo? ¡Comenten y a cambio recibirán una mordidita de Soul! Lamento decir esto, pero la continuación de Kokoro Shibusen Gakuen tardará un poco más, ya que primero quiero adelantarle a esta historia y terminarla, y para los que esperaban el capítulo de Este No es mi Cuerpo, lamento decir que lo tendré hasta mañana, sorry.

¡Gracias a todos por sus reviews! ¡Nos leemos en el próximo!


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