Disclaimer: Soul Eater no me pertenece (ni me pertenecerá, hay que aceptarlo), es del gran Atsushi Okubo, la historia es totalmente mía y de mi loca cabeza que cada día me sorprende más.

¡Otro capítulo más!


Bloody Love

Cap. 16 Recuerdos de una vida pasada

Soul POV

Me agazapé, oculto entre las sombras, sin perder de vista en ningún momento a mi presa.

Mis músculos se tensaron, listos para el ataque. Mi respiración se hizo lenta y silenciosa. Mis colmillos crecieron dentro de mi boca, listos para clavarse en la suave piel de mi víctima.

Volteé a ver de reojo a Black Star, quien asintió de manera rápida.

"1… 2… ¡3!"

Sin darle tiempo para hacer nada, le rompí el cuello a mi presa. Clavé mis colmillos en su suave garganta y comencé a drenarla lentamente. Su sabor se grababa en mi memoria, y tomaba a grandes tragos su sangre. Me sentía más fuerte que nunca.

Cuando la sangre se terminó, solté el cuerpo de mi víctima, el cual cayó en un ruido seco al piso de cemento. Tan pronto me encontré con los ojos vidriosos del cadáver de mi presa, no pude evitar que la culpa me embargara.

Yo ahora era un asesino, y ese cuerpo inerte de aquella chica humana lo demostraba a la perfección.

Salí de mis pensamientos tan pronto sentí como alguien sujetaba mi hombro. Volteé a ver al dueño, no me sorprendí al encontrarme con los ojos brillosos de Black Star, quien me miraba con una media sonrisa.

- ¿Todavía no te acostumbras? – me preguntó.

- La verdad es que no – confesé.

Él suspiro.

- Siendo sinceros, yo sí, después de todo por algo Kid se molestó conmigo los primeros siglos de mi existencia.

Sonreí, o eso intenté. No había podido sonreír desde que hace cuatro días, la noche en la que ella se separó de mi lado…

Black Star comenzó a darme palmaditas en la espalda, tratando de animarme un poco. No me dijo nada, y en cierta parte agradecí su silencio tanto mental como oral, no estaba de humor para intentar seguir una seguir una conversación. Y dudaba llegar a estarlo hasta recuperar a Maka.

Black Star sacó una cajita de cerillos, mientras que yo juntaba los cuerpos de las chicas que habíamos asesinado, para luego echarles un poco de gasolina, la cual encendió él después de prender un cigarrillo. Lo miré confundido.

- ¿De cuándo acá fumas?

- Desde antes de que tú nacieras, mi pequeño vampirito.

Alcé una ceja confundido, pero antes de que le dijera algo, su rostro se volvió triste y melancólico.

- No sabes cuánto envidio a Kid… - susurró.

- ¿Por qué?

Él rió quedamente, para luego mirar las llamas.

- Chrona estará a su lado de ahora en adelante, más ahora que ella es vampira y su sangre no representa un peligro para él, e incluso tiene a Ángela, que bien podría ser nuestra hermana, no de sangre, pero nuestra hermana. Técnicamente, él ya tiene a su familia, incluyéndonos a los dos…

- ¿Y eso que tiene que ver?

- Pues míralo del modo celoso, él puede ser feliz si se lo propone, incluso tú si es que llegamos a salvar a Maka…

- Lo haremos – murmuré un poco molesto ante su inseguridad.

- Ok, ok, tú también puedes ser feliz, pero yo no, y menos ahora que Shinigami le ha borrado la memoria a todos los estudiantes que sobrevivieron a la masacre, nadie nos recuerda, ni recuerdan a Maka, ¿sabes cómo me siento cada mañana cuando despierto? ¿Sabes cómo me siento al saber que Tsubaki no puede recordarme, que ella no puede recordar a la persona que le dijo un "te amo"? Te juro que de ser posible, desearía volver a ser humano, sólo para estar a su lado.

Lo miré sorprendido, al mismo tiempo que Black Star se quitaba un pequeño anillo de plata que tenía en su dedo anular, para luego comenzar a jugar con él.

- Iba a decirle lo que éramos… iba a pedirle que se casara conmigo… - susurró, nunca había escuchado tanto dolor en su voz como ahora, ¿dónde estaba aquel vampiro enérgico y gritón que yo recordaba?

Enterrado en lo más profundo de su corazón.

- Ya no te reconozco – bromeé para tratar de aliviar la tensión del ambiente.

Él soltó una carcajada, seca y llena de tristeza. Eso hizo que su dolor se me pegara y no pudiera evitar recordar el rostro de Maka antes de desaparecer junto a Asura. Mi corazón volvió a encogerse de dolor al pensar en eso.

- Mejor regresemos, Kid y las chicas han de estar esperándonos – susurró mientras volvía a ponerse el anillo en el dedo.

- De acuerdo.

Y sin mirar atrás, saltamos hacia un par de árboles. Sin embargo, eso no impidió que escucháramos el grito de una persona al encontrar los cadáveres en llamas.

Durante nuestra carrera, Black Star y yo conversamos mentalmente. Ahora que bebíamos sangre humana nuestros poderes se habían desarrollado notoriamente. No solo podía leer mentes, sino que también podía mantener conversaciones con otra persona y hacer uno que otro truquito mental. Black Star también había mejorado, era capaz de despistar a nuestros enemigos y prácticamente borrar nuestras huellas.

Me reí al recordar el engaño que le habíamos hecho pasar a los enviados de Asura, en estos momentos esos idiotas debían de creer que estábamos muertos.

"¡Hey, Soul!" Me gritó Black Star mentalmente. Logró dejarme aturdido unos momentos.

"¿Qué?" Pregunté de regreso.

"¿Cómo va el brazo de Kid? A pesar de que ya se le unió y de que ha tomado sangre aún le veo cierto malestar, ¿no has leído su mente?"

"Me bloquea a cada rato, ya sabes que Chrona también puede leer la mente, no quiere preocuparla a ella"

"¿Y tú? ¿Cómo te va con lo de la ponzoñosa?"

No pude evitar acariciar el dorso de mi mano, justo a la altura donde Asura me había mordido.

"Bien, Ángela sacó todo el veneno, y la sangre me ayuda muchísimo"

"¿Quién diría que esa enana puede curar el veneno natural de un vampiro? ¡Ahora entiendo por qué Kid la transformó!"

"Sabes que no fue por eso…"

"Lo sé, lo sé, pero todo esto parece una gran coincidencia, ¿no lo crees?"

Asentí, y justo cuando llegamos a un pequeño claro en el bosque Kid y las chicas salieron entre los arbustos. No pude evitar sentir una punzada de celos al ver la escena tan… familiar.

Kid y Chrona sujetaban a Ángela de ambas manos mientras la mecían en el aire. La niña reía a carcajadas mientras que los otros dos sonreían de una forma muy paternal. Ahora comprendía a lo que se refería Black Star.

Kid podía tener una familia, ya fuera por medio natural o convirtiendo a otra persona. Nosotros en cambio, no podíamos tener ni uno ni lo otro.

Black Star y yo no podíamos tener hijos y no podíamos transformar a nadie, así que prácticamente él y yo estaríamos solos para toda la eternidad.

Chrona y él dejaron de reír para mirarnos fijamente, ambos con una expresión seria. Ángela, sin embargo, se soltó de ellos y corrió hasta mí. La cargué en brazos al mismo tiempo que ella se limpiaba el hilo de sangre que manchaba la comisura de sus labios.

- ¡Soul-kun, he logrado ir de caza yo sola! – me dijo alegre.

- ¿De verdad? ¡Me alegro! – le dije con una sonrisa un poco forzada.

Kid carraspeó un poco, llamando así nuestra atención.

- Bien, ahora que estamos todos alimentados, es hora de poner en marcha nuestro plan, ya hemos dejado pasar cuatro días – nos dijo serio.

- ¿Y cómo pretendes que peleemos contra Asura, genio? ¡Aún si tomamos sangre humana no podremos contra todo su ejército! – dijo Black Star.

- ¿Y quien dijo que pelearíamos solos? Tengo ciertos contactos que nos pueden ayudar, es más, me he tomado la libertad de llamarlos y citarlos a todos en un punto estratégico.

Todos lo miramos sorprendidos.

- ¡¿Qué hiciste qué?! – preguntamos Black Star y yo exaltados.

- ¿Por eso te desapareciste un rato? – preguntó Chrona calmada.

- Si, y de hecho, si no nos apuramos llegaremos tarde a la cita, ¡así que en marcha!

Asentimos, para luego emprender carrera detrás de Kid. Ángela se aferró con fuerza a mis hombros, mientras que yo la sujetaba para que no se callera de mi espalda. En pocos minutos pasamos de estado a estado, hasta llegar a una ciudad donde la nieve reinaba en todas partes.

Tardé en reconocer el lugar, una extraña sensación de calidez inundó mi pecho…

Al mismo tiempo que un vacío enorme.

- Hogar, dulce hogar – susurré mientras miraba el lago Míchigan.

Kid volteó a verme preocupado.

- Aquí vivías antes… ¿verdad? – me preguntó.

- Cuando aún era humano – admití.

- ¿Vivías en Chicago, Soul-kun? – me preguntó Ángela sorprendida.

- Si, me mudé de Londres cuando tenía tres años, aquí crecí y aquí prácticamente morí – susurré.

Nadie dijo nada, simplemente nos limitamos a seguir caminando, escoltados por un serio Kid.

Las calles estaban a oscuras, cosa rara ya que por lo que escuché era una ciudad con mucho movimientos, más en las noches. Nuestros pies descalzos se movían con suavidad sobre la nieve a pesar de que teníamos prisa, aunque esto ya era algo normal viniendo de nuestra condición vampírica.

Giramos a la izquierda, luego a la derecha… Llegamos a una parte alejada de la ciudad, casi en las afueras. Saltamos una vieja barda que se encontraba oculta entre unos árboles, y tan pronto aterrizamos dentro del jardín de aquella vieja mansión en ruinas, más recuerdos llenaron mi cabeza, haciendo que sintiera como si mi corazón volviese a latir…

… para luego volver a romperse en millones de fragmentos.

- Kid, ¿esto no es ilegal? – preguntó Black Star al ver un letrero que se encontraba colgado en los barrotes del portón negro, este claramente decía que esa propiedad era privada.

- Técnicamente no – respondió Kid con una sonrisa.

- ¿La compraste o qué?

- Ah pertenecido a mi familia durante toda mi vida… o bueno, lo que se puede considerar vida, esta es la mansión en la que nací – murmuró con cierta melancolía.

- ¿Dónde naciste? – pregunté sorprendido.

- Si, y donde murió Sissy, hace 66 años, para ser exactos.

Asentí levemente, para luego volver a mirar la mansión que se encontraba frente a nosotros.

Esta vieja casa no se parecía a la que yo recordaba. En mi memoria, esta era de paredes color crema y con un lindo tejado azul, el jardín siempre se encontraba bien cuidado y las ventanas tenían unas cortinas color lila claro, las cuales siempre se ondeaban por culpa del viento.

Pero ahora, ya no se lograba distinguir el color de la casa, parte del tejado estaba destruido, el jardín se encontraba totalmente descuidado y las ventanas estaban rotas o sin vidrios.

Kid suspiró, para luego encaminarse hacia la mansión. Los demás lo siguieron, sin embargo, yo tardé en obligar a mis piernas a que se movieran. Mi cuerpo trataba de rebelarse a lo que mi mente le exigía, y en parte, yo también lo hacía. Sabía que tan pronto pusiera un pie en esa casa, no podría frenar los recuerdos y sensaciones que tanto me había costado trabajo ocultar.

Y cuando al fin lo logré, me arrepentí de entrar a la casa.

Un fuerte olor a sangre seca inundó mi nariz. Este estaba mesclado con el olor de carne en descomposición y el de otro vampiro. Sin duda alguna, los rumores habían sido ciertos, habían atacado a los Albarn hace 62 años.

- ¡Soul-kun, mira, aquí está Maka-chan! – gritó Ángela emocionada, haciendo que todos volteáramos a verla.

Ángela señalaba un viejo cuadro que se encontraba en una de las pocas paredes intactas. En él estaba dibujada la imagen de dos chicas que, de no haber sido por el diferente peinado que usaban, no hubiera sido capaz de diferenciarlas.

- Te equivocas Ángela, esa no es Maka – le dije mientras observaba el rostro sonriente de la que alguna vez fuera mi prometida.

Ella negó con la cabeza.

- Ella no, ¡ella! – señaló a la otra chica.

Miré a la persona que compartía el cuadro con Sissy. Una chica rubia de ojos color verde sonreía forzadamente, sus facciones eran iguales a las de su hermana mayor, sin embargo, su cabello era liso y largo hasta los hombros.

Tardé en recordar su nombre.

- Rossette… - susurré.

- ¿Quién? – preguntó Chrona confundida.

- Rossette, la hermana menor de Elizabeth, la única sobreviviente de la masacre que hubo en esta casa.

- Wow… por un momento pude jurar que era Maka, ¡son idénticas!

La miré confundido, para luego mirar fijamente el cuadro.

Si prestabas mucha atención claramente podías diferenciarlas a ambas, pero si comparabas a Rossette con Maka, era como comparar a dos gotas de agua. Ambas eran idénticas, no importara por donde se les mirara.

Mi mente comenzó a mostrarme recuerdos de cuando era humano. Recordé un día en el que Sissy me invitó a pasar la tarde con ella en su casa, y justo cuando ella se fue a atender una petición de su padre, una suave melodía invadió el lugar.

También recordé haber seguido la melodía hasta una pequeña habitación que daba al patio trasero, y en la cual había un bello piano de cola blanco, el cual hacía juego con el color de las paredes. Tan pronto la música dejó de sonar, una chica rubia volteó a verme con una gran sonrisa.

En ese momento mi corazón latió velozmente contra mi pecho, pero tal vez se debiera a que Sissy me sujetó de la mano en ese instante…

- ¿Y qué pasó con ella? – pregunto Chrona, logrando sacarme de mis pensamientos.

- Murió – respondió Black Star secamente.

- ¿Y tú como lo sabes?

- Porque fui yo quien la mató.

Chrona lo miró sorprendida al igual que Ángela. Kid y yo en cambio bajamos la mirada, tratando de olvidar ese día. El silencio que nos embargó fue incomodo y molesto, sin embargo, este desapareció tan pronto la puerta principal se abrió de golpe.

Kid sonrió.

- Llegan tarde – murmuró.

Un chico alto y de cabello naranja entro por la puerta, seguido de otros cuatro chicos. Uno de ellos tenía la piel aceitunada; otro tenía un extraño peinado; el tercero tenía una apariencia frágil, pero su mirada seria decía todo lo contrario y el último era alto y musculoso.

Un extraño aroma inundó mi nariz. Era demasiado fuerte y asqueroso, haciendo que arrugara el ceño y tapara mi cara con mis manos. Sólo existía una palabra para describir este aroma: perro mojado.

Espera… ¡¿perro mojado?!

Rápidamente volteé a ver a los demás. Black Star, Chrona y Ángela comenzaron a gruñir mientras que mostraban los colmillos y arrugaban su nariz. Miré a los recién llegados, y pude notar como todos se posicionaban frente al tipo musculoso de manera protectora.

Hombre lobo…

- Chicos, tranquilícense, Free no nos hará daño – les calmó Kid al ver como Black Star se preparaba para saltar.

- Creo que debí de haberme puesto la loción que me dijiste – le dijo el hombre lobo al chico de extraño peinado.

- Bien, creo que deberías de presentarnos, Kid-sama – dijo el chico de piel aceitunada.

- Es verdad, ellos son mis hermanos; Soul, Black Star y Ángela, y ella es mi consorte, Chrona – nos presentó Kid mientras nos señalaba a cada uno.

- Un placer conocerlos, yo soy Ox Ford, ellos son Free, Giriko, Kilik y Mifune – nos dijo el chico de peinado extraño mientras presentaba a los demás.

- ¿Y bien? ¿Qué esperamos? ¡Vamos a patearles el trasero a los perros de Asura! – Dijo el tal Giriko, para luego mirar a Free –, sin ofender, ¿eh?

- Descuida, esos licántropos dejaron de ser mis hermanos hace siglos.

- Me temo que tendremos que esperar un poco más, primero debemos de organizarnos para la pelea, si atacamos así porque sí moriremos – dijo Kid serio.

- Debemos de crear una estrategia, así que primero debemos de saber el don de los demás, ¿no lo creen? – murmuró Mifune mientras se recargaba contra la pared más cercana.

- ¿Y por qué no empezamos por ti, chico creído? – respondió Black Star molesto.

Mifune le mandó una mirada asesina.

- Yo puedo teletransportarme, ¿y tú?

- Soy un rastreador, y de los mejores – le dijo Black Star mientras sonreía de manera autosuficiente.

Mifune volteó a verme, ignorando la mirada furiosa que le lanzó Black Star.

- Soy telépata – respondí.

- ¿Y los demás?

- Ángela puede extraer la ponzoñosa de un vampiro y Chrona puede copiar los dones de los demás – respondió Kid.

- ¿Y qué hay de ustedes? – preguntó Black Star.

- Ox puede controlar las mentes de los demás a voluntad propia, sería como una variación del poder de Soul; Giriko puede torturar con la mente y yo puedo manejar el fuego y el trueno – dijo Killik.

- Bien, entonces ya podemos comenzar a trabajar – dijo Ox, para luego caminar hasta una mesa que se encontraba a mitad de la sala y poner un trozo de papel sobre esta.

El resto de la noche, todos nos la pasamos creando un plan para poder enfrentarnos a Asura y a su ejército. Cuando el reloj marcó las cuatro de la mañana, decidimos ir a dormir y pensar con mejor claridad nuestra estrategia.

Sin pensármelo dos veces, caminé hasta la tercera habitación del último piso. Suspiré profundamente, hasta que logré armarme de valor y abrir la puerta.

Aún olía a ella.

El tapiz rosa de las paredes comenzaba a caerse poco a poco, las sábanas se encontraban llenas de polvo y pelusas, los muebles tenían telarañas al igual que las esquinas de la habitación, y a pesar de que olía un poco a humedad, la esencia principal todavía permanecía.

Llegué hasta la cama, donde me senté, para luego contemplar las fotos que aún permanecían sobre el tocador de Sissy.

Y sin darme cuenta, poco a poco fui quedándome dormido…


Me encontraba en el jardín trasero de mi casa, leyendo un libro que Wes me había obligado a leer.

Suspiré aburrido, ¿para qué quería saber que eran los elementos químicos? ¡¿Eso que tiene que ver con la música?!

Cerré el libro, para luego voltear a ver el cielo. No tardaría en oscurecer, lo que significaba que mi familia no tardaría en llegar de la ópera. Todavía recordaba la discusión que tuve con mis padres sobre el no ir.

Estaba por pararme de la banca que se encontraba en el jardín, hasta que de pronto, una suave melodía inundó el lugar. No tardé en reconocer a la dueña, así como tampoco tardé en dejarme llevar por la dulce melodía.

Sin pensármelo, comencé a caminar hacia la barda que separaba mi casa de la casa de Sissy, la brinqué sin mucho esfuerzo y me encaminé hacia la sala de estar que daba al patio trasero, en la cual se encontraba el piano de la familia.

Sonreí al ver la persona que se encontraba sentada en el banquillo del piano. Rossette tenía el ceño fruncido mientras trataba de terminar la melodía de piano. Esta era suave y tímida, llena de un sentimiento que no se podía describir con facilidad. Sin embargo, pronto se volvió triste y melancólica… (1)

Era como si perdieras lo más valioso para ti.

No pude evitar sentir un extraño dolor en el pecho, cerca del corazón. ¿Por qué me sentía así? ¡Era una simple canción!

Miré una vez más a Rossette. Me sorprendí al encontrarla llorando. El dolor en mi pecho creció más y más, haciendo que un nudo se formara en mi garganta. ¿Por qué odiaba verla llorar? ¿Por qué sentía estos extraños deseos de abrazarla y aliviar su dolor?

La música se volvió suave y dulce al final, pero el deje de melancolía seguía allí, y tan pronto terminó, Rossette rompió en llanto. No dudé en entrar a la casa y acercarme a ella con lentitud, tratando de no asustarla, cosa que no logré cuando puse mi mano en su hombro.

Ella dio un respingo y rápidamente se secó las lágrimas, para luego voltear a verme fijamente. Sus ojos color jade se encontraban ligeramente rojos e hinchados, y sus mejillas tenían un adorable tono rosa…

¡¿Pero qué demonios estoy pensando?!

- ¿Estás bien? – le pregunté.

- Eh… y-yo… s-sí, estoy de maravilla – susurró con la voz entrecortada.

- ¿Entonces por qué lloras?

- P-por nada… es sólo que… me acordé de algo.

- ¿Quieres hablar de ello? – volví a preguntarle mientras me sentaba a su lado en el banquillo del piano.

Rossette miró durante un rato hacia enfrente, hasta que suspiró y volteo a verme.

- ¿Tú crees que yo… soy un estorbo? – me preguntó con una ligera sonrisa forzada.

- ¡¿Qué?! ¡Claro que no! ¿Quién te dijo semejante estupidez?

Ella rió un poco, pero su risa también era fingida. Soltó un par de sollozos más, se volvió a limpiar las lágrimas y miró las teclas del piano.

- Mamá y papá me dijeron que era un estorbo, que sería mejor si hubiera sido como Sissy… ya sabes… refinada en todo, alegre, inteligente, social… la mujer perfecta… - una lágrima solitaria recorrió su mejilla –, ¿sabes? En momentos pienso como ellos, me gustaría ser como mi hermana, ella tiene todo lo que yo nunca tendré…

Le acaricié la cabeza con suavidad, haciendo que ella volteara a verme sorprendida. Sonreí, y ella se sonrojó aún más.

- A mí me gusta cómo eres – confesé.

- ¡¿D-de verdad?! – preguntó sorprendida.

- Claro, cada quien es especial a su manera. Tal vez no seas igual a Sissy, pero eso te hace especial, además, tú puedes hacer algo que ella no puede, y eso es tocar el piano.

- ¡Pero toco del asco! No he podido hacer una sonata decente en toda mi vida.

- No digas eso, la sonata que tocaste hace un momento fue… cool – bromeé – ¿cómo se llama?

- Es un titulo estúpido… - susurró apenada.

- Anda… no me burlaré… mucho.

Ella me dio un golpe en el hombro, yo sólo reí ligeramente.

- All is my love – murmuró.

- Es un buen titulo – le dije con una sonrisa.

Rossette me sonrió de regreso.

Nos quedamos un rato en silencio, cada uno perdido en la mirada del otro. Mi corazón latía feliz contra mi pecho, pero no entendía el motivo, ¿qué acaso no se suponía que yo estaba enamorado de Sissy? ¿Qué acaso no se suponía que estaba comprometido con su hermana mayor?

Y si era así… ¿Por qué me estaba acercando poco a poco hacia su rostro…?

- ¡Rossette! ¿Dónde estás?

Rápidamente nos separamos al escuchar la voz de Sissy en la habitación continua. Nuestras mejillas estaban sonrojadas y mirábamos sin mirar el taburete del piano. Cuando Sissy entró en la habitación, no pude evitar sonreírle.

- ¡Soul! ¿Qué haces aquí? – me preguntó sonriente mientras se acercaba a mí para darme un ligero beso en los labios.

- Vine a escuchar una canción de Rossette… - respondí en un leve murmullo.

- ¿De verdad? ¿Podrías volver a tocarla, Ross? – le preguntó Sissy con una sonrisa, sin embargo, para sorpresa nuestra ella se levantó de golpe de su lugar.

- ¡Lo lamento, pero acabo de recordar que tengo unas tareas pendientes! ¡Discúlpenme! – y sin darnos tiempo de decirle algo, salió corriendo de la habitación.

Un extraño y loco impulso por seguirla recorrió mi cuerpo, pero tan pronto sentí la mano de Sissy sobre la mía, este desapareció.

- Últimamente ha estado muy rara, desde que anunciamos nuestro compromiso se la pasa todo el día encerrada en su habitación – susurró preocupada.

- Descuida, ella estará bien – le dije mientras sonreía.

Sissy me sonrió de vuelta, y volvió a juntar nuestros labios en otro beso…

Sin embargo… el hueco en mi pecho todavía no desaparecía…


- ¡Soul-kun, despierta!

Gruñí molesto tan pronto Ángela comenzó a saltar en la cama, despertándome así de aquel extraño recuerdo. Cuando ella vio que desperté completamente, se dejó caer de sentón sobre mi pecho, logrando sacarme todo el aire.

- ¡Ángela! – la regañé.

- Lo siento, pero Kid-kun dice que es hora de levantarse, dice que tenemos que practicar nuestros dones o algo así… - murmuró mientras se rascaba la frente pensativa.

- De acuerdo, en un momento bajo.

- ¡Ok~! – canturreó, para luego bajarse de mi pecho y salir de la habitación dando brincos.

Suspiré, para luego mirar la foto en la que salíamos Sissy, Ross y yo.

El hueco en mi pecho volvió a aparecer después de varios años. No lo entendía… yo amaba a Sissy, pero… ¿Por qué cada vez que estaba cerca de Rossette, me sentía… extraño? Y eso no era lo peor.

Maka era idéntica a Rossette. Las mismas facciones, la misma – y divertida – torpeza, el mismo carácter, la misma sonrisa… todo en ellas se parecía.

¿Acaso Maka era la reencarnación de Rossette? Eso lo dudaba, aunque una pequeña parte de mi lo creía.

Y para mi sorpresa, esa parte estaba feliz…


- ¡¡Hey, Kid!! – gritó Killik mientras entraba rápidamente por la puerta principal.

Todos dejamos de ver el mapa que se encontraba en el centro de la mesa para voltear a verlo. Se encontraba muy alterado y respiraba con dificultad, a pesar de que era un vampiro.

- ¿Qué sucede? – preguntó Kid confundido.

- ¡Tengo noticias sobre Asura!

- ¡¿Cuáles?! – pregunté.

Killik se acercó a nosotros y suspiró, tratando de recuperar el aliento de su largo viaje. Hacía tres días desde que habíamos llegado a la mansión, y por cada hora que pasaba me ponía todavía más alterado de lo que por sí ya estaba. No soportaba la idea de saber que Maka aún seguía junto a Asura.

- ¿Y bien? – preguntó Giriko impaciente.

- Ya han programado la boda de Asura con la chica Albarn, será mañana por la noche cuando la luna esté en lo más alto, allí mismo la transformará.

No pude evitar romper el lápiz que tenía en mi mano derecha al escuchar eso. ¡¿Qué iban a hacer qué?! ¡¡No pensaba permitirlo!!

Volteé a ver a Kid, al igual que todos los demás. Él simplemente miraba pensativo el mapa que estaba sobre la mesa mientras se sujetaba el mentón. Después de un rato suspiró y volteó a vernos a todos con sus ojos color sangre debido a nuestra nueva dieta.

- Partiremos hoy mismo hacía Rumanía – informó con la voz seria.

Asentimos, para luego retomar rápidamente nuestra estrategia de ataque.

Recuperaría a Maka, costara lo que costara…

Continuará…


1: La sonata que Rossette toca se llama "All is my love" y pertenece a Miranda Wong, en mi perfil dejo el Link por si quieren escucharla


Ok… ¿he de decir que no he tenido mucha inspiración estos días? Lamento si el capítulo no quedó del todo bien a como yo tenía pensado, pero tenía que acabarlo ya o no actualizaría hasta dentro de dos o tres semanas, estoy en temporada se exámenes y el tiempo no me sobra ni para respirar. Lo lamento, pero no actualizaré nada más hasta nuevo aviso.

¿Les gustó el capítulo? ¿Se esperaban que Kid y los demás dejaran de ser vegetarianos o algo así? Jeje, muchas gracias por sus reviews, ¡no saben cuánto me animan! Trataré de traerles la conti en vacaciones, si es que tengo tiempo u.u

¡Nos leemos! ¡bye!


¿Review?