Disclaimer: Soul Eater no me pertenece (ni me pertenecerá, hay que aceptarlo), es del gran Atsushi Okubo, la historia es totalmente mía y de mi loca cabeza que cada día me sorprende más.

¡Nuevo cap!


Bloody Love

Cap. 17 Revelaciones

Maka POV

Blair pasó uno de sus níveos dedos por el cardenal que se había formado en mi mejilla.

Fingí que aquel leve roce no me dolía y le sonreí.

- Descuida, estoy bien Blair – murmuré.

- ¿Segura Maka? – me preguntó preocupada.

Asentí sin atreverme a mirarla a los ojos y me acurruqué aún más en mi cama. El cuerpo me dolía a horrores, no sentía muy bien mis manos, la mejilla izquierda me dolía, sentía como si mi vientre estuvieras en llamas o como si me lo hubieran desgarrado por dentro. Simplemente no podía soportar este dolor.

Blair tenía el don de la curación, sin embargo, ella, al igual que el resto de los vampiros de la mansión, tenía prohibido usar su don sobre mí. Aunque esa regla no le impidió curar una que otra herida, aliviando así un poco la sensación de querer arrancarme la piel.

Quería llorar, pero mis ojos se negaban a dejarme sacar tan siquiera una mísera lágrima. También quise gritar, pero mi garganta estaba seca y mis cuerdas vocales desgarradas por los gritos de dolor que Asura me había provocado.

Al recordar todo lo que había pasado durante la noche, me ovillé aún más entre mis sábanas limpias, tratando así de que la sensación de ardor desapareciera, o mínimo, que no me partiera en dos. ¿Por qué seguía teniendo ganas de vivir? La única persona que lograría mantenerme a flote en este mar de locura ya se había ido, y esta vez para siempre. Nunca más volvería a ver su sonrisa, o a sentir la calidez que sus caricias me provocaban.

Nunca más volvería a sostener su mano y a escucharlo decir un "te amo".

Lloré, y me sentí estúpida por un momento. ¿Sólo así lograba que mi cuerpo reaccionara ante el dolor? ¿Recordándolo a él? Deseé tirarme en ese mismo momento por la ventana, y la idea se me hacia tentadora… pero era tan cobarde que no lo haría.

- Lo lamento Maka-chan… - susurró Blair con dolor, me limpié las lágrimas para voltear a verla fijamente.

- No es tu culpa, nunca lo será… - murmuré.

Y era la verdad, nadie tenía culpa de nada. El único culpable era Asura. Cerré los ojos, tratando de volver a conciliar el sueño que mi cuerpo me pedía a gritos.

No tardé en dejarme envolver por la oscuridad…

………

… Suspiré mientras cambiaba la página del libro que me encontraba leyendo en la enorme biblioteca.

Ya había terminado de leer el libro hace un par de horas, pero no tenía nada mejor que hacer en estos momentos. Cerré el libro en un golpe seco y mis ojos comenzaron a vagar por los estantes repletos de libros, para después perderse en los cardenales de mis muñecas.

Los recuerdos me hicieron estremecerme, y el miedo volvió a embargarme.

Habían pasado ya dos días desde… aquella noche. No volví a ver a Asura, ya que él había salido de caza esa misma noche, aunque prefería estar así a volver a encontrarme con su mirada llena de burla y con sus ojos llenos de un sentimiento que no se podía explicar con palabras.

Acaricié el moretón que tenía sobre mi muñeca derecha. Di un respingo al comprobar que esta aún me seguía doliendo. Me recargué suavemente contra el respaldo de la silla en la que me encontraba sentada. No era raro que el cuerpo me doliera todavía, así como tampoco era raro que tanto Gopher como los demás vampiros me miraran de una manera muy hostil, ¿acaso creían que yo le había pedido a su amo que me hiciera lo que me hizo?

Me levanté de mi lugar y me encaminé hacia mi habitación. Blair había desaparecido desde la mañana, por lo que tenía que estar al pendiente de todos los vampiros que se encontraban en el castillo. Sin Asura por aquí yo era un blanco fácil, aunque bueno, ellos me harían el favor de acabar con mi sufrimiento…

Mis esperanzas desaparecieron cuando crucé el umbral de mi habitación, totalmente sana y a salvo. ¿Tanto me odiaba la vida como para hacerme sufrir de esta manera?

Caminé hasta mi tocador y me senté frente al gran espejo de marco de metal, para luego comenzar a cepillar mi cabello. Mi mente comenzó a divagar sobre recuerdos de mi infancia. La primera vez que Liz, Patty y yo fuimos a la escuela… cuando conocimos a Chrona y a Tsubaki… cuando cumplí 16 años… cuando conocí a Soul…

No pude evitar volver a sentir el vacío en mi pecho.

Un escalofrío recorrió mi espalda cuando vi como una pálida mano cerraba lentamente la puerta de mi cuarto. Por el espejo vi una enorme sonrisa burlesca, para luego encontrarme con un par de ojos rojos como la sangre. El miedo se apoderó de mi cuerpo, a tal grado que comencé a temblar sin darme cuenta.

Asura sonrió al ver mi reacción.

- No creí que me extrañarías tanto – se burló.

- ¿Quién dijo que te extrañaba? – pregunté con un hilo de voz.

- Oh, vamos Maka-chan, no me digas que sigues molesta… - susurró mientras comenzaba a acercarse a paso lento hacia mí. Cerré los ojos con miedo cuando comenzó a acariciar mi rostro con sus fríos dedos –… porque si lo deseas, ahora mismo puedo hacer que tu enojo disminuya… - murmuró, su aliento golpeaba contra mis labios…

- ¡¡No!! – grité mientras que me separaba de él.

Sin embargo, tan pronto hice mi brazo para atrás, este se estrelló contra el espejo del tocador. No pude evitar soltar un grito de dolor cuando los fragmentos del vidrio se enterraron en la piel de mi codo.

Caí de rodillas al suelo mientras que apretaba la parte de arriba de mi brazo. La sangre comenzaba a salir libremente por las heridas, y aunque no quisiera admitirlo, el olor de esta comenzaba a gustarme… casi se podría decir que era un vam…

Oh… ¡oh no!

Todo pasó tan rápido.

Mi cabeza dio un sonoro golpe contra el piso de mármol, logrando desorientarme un poco. Sentí como alguien se posicionaba sobre mí, para luego sujetar mi brazo herido y comenzar a lamer mi sangre. Traté de liberarme de la mano que me aprisionaba, pero mi fuerza no se comparaba a la de Asura.

Él sonrió, para luego lamer mis labios, los cuales impregnó con el sabor de mi sangre.

- Eres deliciosa… - ronroneó contra mi oído.

Y en ese momento, me di cuenta de que había vuelto a perder contra él. Lo ocurrido hace dos noches volvería a repetirse. Volvería a ser usada y maltratada…

Sin poder evitarlo, comencé a llorar mientras que inútilmente trataba de liberarme. Asura se carcajeó y en un fugaz movimiento rompió el escote de mi vestido. Grité, pataleé e intenté morderlo, pero todo era en vano. Era un indefenso animal contra un depredador experimentado.

- ¡¡¡SUELTAME!!! – grité tan alto como mi garganta me dejó, y por cosa del destino, mi mano logró zafarse de su agarre. Sin tiempo que perder, lo golpeé con toda mi fuerza en el rostro.

Asura me miró sorprendido mientras que disminuía su fuerza. Rápidamente me lo quité de encima y me acurruqué temerosa en una de las esquinas de la habitación, tratando de evitar que la sangre saliese de mi herida. Mi cuerpo temblaba con furia y mi corazón parecía que estuviera a punto de explotar.

Después de un rato en el que el silencio reinaba sobre la habitación, logré tranquilizarme y agarrar una de las cortinas de la ventana, para hacerme una improvisada venda. Miré fijamente a Asura mientras hacia el torniquete. Él también hacia lo mismo.

- Me recuerdas mucho a ella… - dijo al fin.

Lo miré confundida.

- ¿A qué te refieres? – pregunté, él se río - ¡¿A qué te refieres?! – repetí molesta.

- Tú… no sabes nada de tu pasado… ¿verdad? No sabes quienes fueron tus padres, ni si quiera si tuviste hermanos o no… bueno… eso es típico en mi hermano, Shinigami.

- Tú… ¿cómo sabes que yo…? – murmuré.

- Sé varias cosas, demasiadas diría yo… pero bueno, es una larga historia y no quisiera aburrirte…

- ¡¡Cuéntamelo!! – exigí, Asura me miró entre sorprendido y divertido – yo… ¡si tú sabes algo de mi familia quiero que me lo digas!

- Bien, bien, todo por mi princesa – dijo mientras se paraba de su lugar y hacia una reverencia, para luego sentarse en el borde de la cama –. Como toda historia, esta tiene un principio, ¿verdad?, dime, ¿sabes tú como nacieron… o mejor dicho, como nacimos nosotros, los primeros vampiros?

Asentí ligeramente con la cabeza.

- Ustedes son… los hijos de una humana con un demonio… - susurré.

- Exacto, pues bien, nuestra madre murió después del nacimiento de Kid, por lo que sólo fuimos cuatro hermanos, Shinigami, el mocoso, Vladimir y yo. Nosotros éramos los reyes de nuestra época, nunca nadie pudo vencernos ni herirnos, matábamos por placer y por diversión. Prácticamente, éramos los dueños del mundo…

"Sin embargo, a pesar de todo eso… a pesar de nuestro lazo familiar y nuestros objetivos en común, nuestro hermano, Vladimir, o Vlad para abreviar, hizo algo que nunca fue permitido entre nuestras leyes, él… él se dejó seducir por una estúpida humana.

"Astrid, ese era su nombre, con una gracia y brillo natural. Era hermosa, perfecta, y su sonrisa te dejaba sin aliento. Mi hermano no se resistió a sus encantos y la siguió como perro faldero a un trozo de carne. Ella, como era de esperarse, se enamoró también de él, y en su "momento amoroso" – murmuró molesto – tuvieron un niño, un híbrido… un Dhampiro… el nombre del mocoso fue Peter… Peter Albarn…

"Aunque claro, aunque para ellos todo era alegría y felicidad, para otros era todo lo contrario. Vlad no fue el único que se enamoró de Astrid… me atrevo a decir que yo también caí ante sus pies. En más de una ocasión le ofrecí la vida eterna, pero ella me rechazó, alegando que no me amaba y que yo no era… su tipo – bufó –. Yo, a diferencia de mi hermano no deseé cambiar por ella, él dejó de beber sangre humana para convertirse en un "vegetariano", y de paso, convencer a Kid y a Shinigami de hacer lo mismo.

"Yo estaba furioso, mi hermano me estaba quitando todo lo que yo más deseaba en este mundo, así que… decidí tenderle una trampa.

"Cuando su hijo se encontraba fuera, lo ataqué a él y a su esposa. Admito que me dolió matar a Astrid, pero si ella no era mía no sería de nadie. Peleé contra mi hermano, pero lo dejé con la suficiente vida como para que su hijo llegara y creyera que él había asesinado a su madre. Eso pasó, Peter creyó mi mentira y mató a Vlad, quien para mi sorpresa no se defendió. Era un estúpido, pero bueno…años más tarde, su hijo se enteró de la verdad y juró venganza, así fue como nació el primer clan de cazavamprios en toda la historia…

"Pasaron los siglos, como consecuente, al ser el más fuerte de los vampiros, me hice su rey. Sin embargo, a pesar de poseer todo lo que deseaba, nada ni nadie logró llenar el vació que había dejado Astrid en mí. Nunca me había dado cuenta de cuánto había amado a esa humana.

"Y después, mientras caminaba por las desérticas calles de Chicago, la vi. Era su viva imagen, la misma gracia, la misma belleza, la misma luz… la misma sonrisa… había vuelto a encontrar a Astrid, y esta vez, nadie podría quitármela. La vigilé durante algunos años, y cuando supe su nombre me sorprendí.

"Ella se llamaba Rossette, Rossette Albarn. La ironía me hizo reír. La tatarata tara nieta de mi primer amor era su reencarnación. Me sentí dichoso, y en más de una ocasión, traté de apoderarme de ella, sin embargo, había dos cosas que me lo impedían. Una de ellas era su hermana mayor, Elizabeth Albarn, ella siempre protegía a su hermana y no la dejaba ni un momento a solas.

"Pero la otra cosa, era lo que sin duda más odiaba. Rossette estaba enamorada de otro tipo, y este a su vez le correspondía sin darse cuenta. El muy idiota creía estar enamorado de la hermana mayor, cuando en realidad amaba a la menor. La sangre me hervía cada vez que la veía llorar por culpa de aquel infeliz, y en una ocasión incluso, le dije que se uniera a mí, que yo podría darle todo lo que él no podría, sin embargo… ella me rechazó…

Asura dejó de relatar por un momento para luego soltar una seca carcajada, llena de odio, dolor e ira. Volteó a verme fijamente, haciendo que yo me encogiera en mi lugar por culpa del miedo.

- Y ya sabes tú qué les pasa a las que me rechazan, ¿verdad? – preguntó.

- ¿La… mataste? – pregunté.

- Mmm… técnicamente, no fui yo, aunque tuve mucho que ver con su muerte – río, para luego suspirar y retomar su relato –. Después de su rechazo, su hermana mayor cayó enferma, y justo antes de su boda con aquel infeliz murió. Eso destrozó mucho a mi querida Ross, pero lo que la terminó hundiendo en aquella tristeza fue el hecho de que el idiota prefirió irse a la guerra y dejarla sola.

"Pasaron dos años en los que me dediqué a observar a Rossette, no hubo un día en el que no la vigilara, en el que no deseara que fuese mía… y justo un mes después de que acabo la estúpida guerra, ella recibió la peor noticia. El infeliz había muerto en el campo de batalla.

"Yo, a diferencia de ella, estaba feliz con esa noticia. ¡Al fin podría ser mía, y no había nadie que pudiese impedirlo! Esa misma noche ataque su casa. Asesiné a todas las personas que se interpusieron, e incluso a las que no. Y cuando al fin podía sentirla cerca… ella escapó.

"Eso me enojó mucho, demasiado quizá. Perdí su rastro durante más de tres años, sin embargo nunca me di por vencido. Ella sería mía, aún si no quisiera.

"Y justo cuando creí que había muerto, la encontré. Había cambiado mucho, estaba más hermosa de lo que yo recordaba. Vivía en la ciudad de Nueva York, ¡la única ciudad dónde no había buscado nunca! La seguí sigilosamente, planeando la forma de hacerla mía de una vez por todas… pero al parecer, el destino no estaba de mi lado.

"Ahí estaba él, vivito y coleando. Aunque claro, técnicamente él ya no era él. Lo habían transformado en lo que ella odiaba. En un vampiro. Ella lo miró, y por un momento entró en shock, él también la miró y dudo. Pero no estaba solo, a su lado se encontraban otros dos, un vampiro de cabellera azul y… mi hermano, Kid.

"¡En ese momento deseé haber matado a mi hermano cuando tuve la oportunidad! ¡Él había revivido al único obstáculo en mi menta!

"Rossette no le importó que él fuese su enemigo natural. Lo siguió durante todo el día, con la única esperanza de encontrarlo y ser feliz a su lado. Yo no iba a permitirlo, ella tendría que ser sólo mía. Así que, por mucho que me doliese, tomé la misma decisión que había tomado siglos atrás con Astrid.

"Le tendí una trampa mortal.

"Envié a uno de mis subordinados a que la atacase en un lugar lejano y apartado. Así lo hizo él, pero no la mató. La dejaría agonizando durante un rato, para después convertirla y hacerla mía. Sin embargo, como ya había dicho, el destino la traía en mi contra.

"Aquel vampiro de cabello azul que acompañaba a mi hermano y al otro apareció guiado por la sangre de Rossette, estaba hambriento y ella indefensa. Traté de detenerlo, pero sentí que esto sería lo mejor. Observé desde la oscuridad como ella trataba de defenderse y como él la atacaba, para después morderla y matarla lentamente.

"Y antes de que su último latido sonara, apareció él, el infeliz que ella amaba. Luchó contra el otro vampiro un rato, pero luego llegó Kid y los separó. El infeliz se acercó a Rossette, y justo antes de morir ella le dijo que lo amaba. No supe que pasó después, ya que me fui antes de que mi hermano o sus acompañantes se dieran cuenta de mi presencia.

"Pasaron los años, conseguí nuevas esposas, pero ninguna logró llenar el vacío que había en mi. No hubo día en el que no me lamentara la muerte de mis dos grandes amores, pero sus sacrificios fueron necesarios.

"Un día llegó a mí la noticia de que los últimos Albarn que existían habían tenido a su nueva heredera. Una pequeña recién nacida que, por extrañas vueltas del destino, era idéntica a Ross y a Astrid. Fue en ese momento en el que tomé una decisión. Llevarme a la bebé para así educarla y que en algún futuro, fuese la esposa ideal para mí.

"No dudé en atacar a su familia. Asesiné a su padre, quien se interpuso para salvarla ella y a su madre, pero no maté a su niñera, ella podría serme útil, así que la mordí y la dejé en proceso de transformación mientras que buscaba a la madre y a la niña.

"Pero con lo que no contaba, fue con que aquella estúpida humana fuese muy lista y astuta. Ocultó a la niña en algún punto del bosque, y después de enfrentó a mí. Claro está que yo la maté. Cuando busqué a la niña, me llevé la sorpresa de toda mi vida. Mi hermano, Kid, la había encontrado primero, y la había ocultado en alguna parte del mundo.

"Durante 17 años busqué a esa bebé, pero parecía que la tierra se la había tragado. Estaba a punto de darme por vencido… pero entonces, mi hermano, Kid, cometió el mayor error de su vida.

"Al parecer él y Shinigami la habían escondido en una pequeña escuela bajo el escudo de protección de este último, sin embargo, un día Kid salió de este. Fue entonces cuando pude dar con el paradero de Shinigami, y por consecuente, el de ella. Sin que ellos notaran mi presencia, me infiltré en la escuela y busqué a la chica. No fue difícil encontrarla, su aroma era exactamente igual de delicioso y embriagador que el de Astrid o Rossette.

"Cuando la vi, no me sorprendió ver que era exactamente igual a mis amores pasados. Ella se encontraba leyendo un libro en la biblioteca del lugar, por lo que aproveche ese momento para acercármele. Sin embargo, sus instintos la obligaron a salir corriendo del lugar, y cuando me disponía a seguirla, mi hermano y los dos vampiros que la acompañaban aparecieron, por lo que me vi obligado a escapar.

"Estaba feliz, ¡al fin había logrado encontrarla! Pero mi felicidad desapareció tan pronto vi que ella comenzaba a sentir algo por el mismo vampiro que había lastimado a Rossette años atrás. Me enfurecí, no permitiría que él volviera a quitarme lo que era mío.

"Volví a encontrarme con ella en el gimnasio de la escuela, bailamos unos segundos, pero luego ella se puso brava y me abofeteó. Quise mostrarle quien era el que mandaba, pero mi hermano estaba cerca de ese lugar, por lo que no me quedó de otra más que terminar nuestra cita allí.

"Regresé en un par de ocasiones más, vigilándola y odiando al vampiro que poco a poco la obligó a caer en sus redes. La historia se estaba volviendo a repetir, pero esta vez no me daría el lujo de perder lo que por derecho me pertenecía.

"Durante la fiesta de Halloween que se organizó en la escuela, decidí que era hora de reclamar lo que era mío. Arruiné su pequeño momento feliz y ataqué a todo aquel que se interpusiera en mi camino. Asesiné a Kid, en venganza por haber arruinado mis planes y transformé a su pequeña amada. Después traté de persuadir a mi chica, pero ella se negaba, por lo que no me dejó de otra más que enseñarle que conmigo no se jugaba. Mordí al infeliz, dándole la suficiente ponzoñosa para una muerte rápida.

"Ella terminó accediendo a mis peticiones, y después me la llevé de allí…

"Y bueno, el resto de la historia tú ya la sabes, ¿verdad, Maka? ¿O debería decir… Rossette?

No me había dado cuenta que Asura se había acercado a mí hasta que sentí como acariciaba con delicadeza mi mejilla. Mi mente estaba hecha un caos, tratando de organizar así toda la información que él acababa de darme.

¿Mis padres estaban muertos? ¿Mi verdadero nombre era Maka Albarn? ¿Era una cazavampiros? ¿Yo había sido alguna vez la hermana de la prometida de Soul? ¿Acaso toda mi vida era una… mentira, una ilusión?

Volteé a ver a Asura con odio. Él era el culpable de todo… ¡¿y aún así se atrevía a sonreírme de esa manera tan alegre?! Unas ganas inmensas de golpearlo se adueñaron de mi, así como también las ganas de llorar y de gritar.

- ¿Por qué…? ¿Por qué tuviste que elegirme a mí? – susurré con dolor.

- Ya te dije, porque tú eres la viva imagen de mi primer amor. Aunque no sólo por eso, tu forma de ser… todo de ti me agrada, ¿sabes? Serás una excelente esposa cuando te convierta.

- ¡Yo no quiero ser la esposa de alguien como tú! – grité.

Asura me agarró del cabello, obligándome a hacer mi cabeza para atrás, dejando así expuesto mi cuello. Tragué saliva nerviosa, al mismo tiempo que mordía mi labio para tratar que las lágrimas no salieran de mis ojos.

- No me obligues a hacerte esto de la peor manera, Maka, además, ¿por qué te resistes?, tú amado Soul ya está muerto y no hay nadie que pueda salvarte ahora. Eres mía y de nadie más, así que aunque quieras o no, te haré mi esposa, ¿entendiste?

Asentí débilmente con la cabeza, Asura sonrió y me soltó con delicadeza el cabello, para después acariciar mi nuca.

- Ahora, te lo pediré de la mejor manera… Maka, ¿quieres casarte conmigo?

Lo miré fijamente. El odio, el miedo, la furia, el dolor y la tristeza me embargaban. Mordí nuevamente mi labio, y con lágrimas en los ojos di una ligera cabezada.

- A… Acepto…

………

… Miré la imagen que el espejo me enseñaba.

Una chica me regresaba la mirada triste y vacía. Su rubio cabello estaba peinado en unos lindos tirabuzones, y sus labios y ojos estaban pintados de un rojo sangre. Usaba un velo de novia color negro, al igual que su vestido y las flores marchitas que se encontraban en el ramo. El vestido era sencillo, pero hermoso. Los tirantes estaban caídos a la altura del brazo y la falda era esponjada y tapaba por completo las zapatillas negras.

Blair me acarició la mejilla, haciendo que dejara de mirar mi imagen en el espejo.

- Maka-chan, yo…

- No te culpes Blair, tarde o temprano esto tendría que pasar – susurré con dolor.

Hoy era el día de mi boda con Asura. Hoy sería el día en el que al fin me convertiría en vampiro… hoy sería el día en el que tendría de quejar mi humanidad a un lado, y con ello, mi amor a Soul.

Una lágrima solitaria bajó por mi mejilla, sin embargo, Blair la limpió rápidamente.

- Maka-chan, yo odio verte así… así que, haré lo que sea para que tu huyas.

- Blair, sabes que eso es imposible…

- No, no lo es – murmuró mientras sacaba algo del listón morado que se encontraba amarrado en su cintura. Una daga de oro.

- ¿Qué…? – murmuré, pero ella me indicó que guardara silencio.

- El oro es mortal para los vampiros, sobre todo para los de sangre pura. Cuando Asura-sama te vaya a morder, entiérrale esto en su corazón. Morirá, y te dará tiempo suficiente para que puedas escapar.

- Pero Blair, ¿qué pasará contigo? – pregunté con temor.

- No te preocupes por mí, mientras tú estés a salvo yo estaré bien. Trataré de despistar a los demás mientras que tú huyes, busca a Shinigami y quédate con él, así estarás bien.

- Pero Blair… - murmuré mientras que comenzaba a llorar, ella me sonrió y ocultó la daga en el listón de mi cintura.

- No llores, ya vienen – murmuró mientras me daba un beso en la frente y limpiaba mis lágrimas.

La puerta se abrió de golpe, haciendo que diera un respingo y que llevara mi mano izquierda a la altura de mi cintura. Gopher entró por ella y me lanzó una mirada asesina, para después mirar a Blair fijamente.

- Ya es hora – anunció.

Blair asintió y me sujetó delicadamente del brazo derecho, para luego guiarme al jardín trasero del castillo.

No me sorprendí al encontrar el lugar adornado de una manera un tanto fúnebre. Había una pequeña capilla de mármol al centro del patio, donde se encontraba Justin, el vampiro que nos casaría a Asura y a mí. Todos los vampiros que vivían en el palacio se encontraban sentados en las bancas que había en el lugar, e incluso había un pequeño caminito de pétalos negros que me guiaban hasta donde se encontraba Asura, quien sonreía ampliamente.

Miré a Blair, quien también me sonrió, para luego suspirar y tratar de calmarme. En ningún momento dejé de pensar en la daga que se encontraba en el lado izquierdo de mi cintura, oculta a la vista de todos los vampiros.

Y con el corazón en la garganta, di un paso hacía mi destino final…

Continuará…


¡Al fin! ¡Logré acabar mi capítulo y mis exámenes! ¡Estoy tan feliz! Creo que lloraré TwT

Y bien, ¿qué les ha parecido el capítulo? ¿Se esperaban que esta fuese la historia detrás del pasado de Maka? Juju. Espero y haya sido de su agrado, a mi me gustó escribirlo xD. Gracias a mi onee-chan, Rukia-chan por ayudarme con el capítulo, ¡espero y tengas unas buenas vaga-ciones en Argentina!

En fin, trataré de actualizar mis otras historias, así que no se desesperen, y para que vean que soy una buena niña, les traeré un pequeño adelanto del próximo capítulo…

¡¡Una batalla entre vampiros, que tendrá más de un desenlace trágico!!

Bien, es todo el adelanto que diré xD ¡gracias por sus reviews! ¡Nos leemos! ¡Bye!


¿Review?