-oye, llamas mucho la atención con ese vestido ¿sabes? –

- calla, ajajá, no me hagas reír –

- mira quien se acer….-

- Hikari – dijo Gaara. Esta se sobresalto de la sorpresa y como se había comprado tacos para que le hagan juego con su vestido no tenia mucho equilibrio, casi se cae. Pero logro mantenerse.

- ¡Gaara del desierto!-

- ¿Qué haces aquí? –

- dile esto: me encantan las fiestas de tu villa…

- … y además debía disculparme contigo por no presentarme el otro día. –
Le debía una.

- de acuerdo pero… – pero algo no lo dejo terminar. Era… ¿música?

Toda aquella gente que estaba rodeándolos comenzó a alejarse de ellos.
- ¿Por qué traes puesta esa ropa? -

- eee… ¿Qué tiene de malo? – Gaara no pudo evitar sonreír.

– esa es la ropa típica para bailar tango, la danza de esta villa y nos estas pidiendo que bailemos – eso quito su pequeña sonrisa.

- ¡¿Qué?! No, no yo no se Gaara… –

- ¡NO DIGAS IDIOTECES HIKARI Y DEJAME HACERME CARGO DE TUS PIES Y TUS BRAZOS QUE YO BAILARE! –
De repente Hikari no sintió ni sus brazos ni sus piernas, pero estos podían moverse igual. Su demonio había tomado posesión de ellos.

- Es mi obligación bailar en este día, sepas o no quiero que bailes tú conmigo. – le susurro Gaara.

- esta… bien…- dijo mareada de tantas voces que sentía al mismo tiempo y para empeorar su cabeza, la música comenzó a sonar. Gaara se quito su traje de Kacekage quedándose solo con un traje de vestir blanco, extendiéndole la mano a su compañera.

La gente se había alejado lo suficiente formando un circulo alrededor de ellos. Valla
Papelón.
Los violines sonaban despacio al comienzo y a su ritmo Gaara se iba acercando a ella.
Inconcientemente Hikari se movía al compás de aquella música tan linda. Ambos solo caminaban en un solo círculo, enfrentados, sin dejar de mirarse. Hasta que el sonido estallo. Se acercaron sin ver que el espacio que les restaba ya era poco. Frente a frente, tan cerca. Y sucedió lo inesperado. Con una mano Gaara tomo de la mano a Hikari y por la cintura con la otra.
Ahí comenzaba la danza.
Giros, vueltas, miradas que iban y venían. Era como volar. Aquella danza llena de sensualidad hacia que Hikari sintiera algo en el estomago o… ¿eran los ojos de Gaara que no dejaban de mirarla que provocaban esa sensación? Otro giro, y Gaara la levanta de la cintura. Esta bien, eso no lo esperaba, e hizo que una pequeña risa se le escapara.
Enfrentados de nuevo las manos de la morocha se posaron sobre la cara de su amigo, atrayéndolo hacia su propio rostro. "maldita Kurayami, no hagas eso" le dijo mentalmente, "es que realmente tu amigo se ve muy bien". Sus rostros volvieron a alejarse. La música ya casi acababa. Gaara la hizo girar para que quedase delante de el. Poso su mano sobre su cintura y Hikari la suya sobre esa la mano aquella. Ambos se miraron. Habían acabado.
"esos… ojos…." Pensó Gaara y al darse cuenta de que la había soltado aun se ruborizo ligeramente.
Volvió a tomar control de todo su cuerpo, "creo que te debo otra" pensó Hikari, "ajajá no te preocupes que yo misma la cobrare" le respondió Kurayami.
Los aplausos y gritos no se hicieron esperar. La gente estaba enloquecida, ellos realmente bailaban bien. Pero apenas habían acabado otra canción empezaba. Rápidamente Gaara tomo la mano de Hikari sacándola del círculo de gente mientras otras parejas comenzaban a bailar.

– vamos – le ordeno Gaara, llevándola hacia un lugar sin tanto alboroto y además para que no los hagan bailar de nuevo.
A Hikari se le iluminaba la cara de tan solo ver todos aquellos juegos que la rodeaban, pero no decía ni si quiera que quisiera ir.
Ambos pararon en seco.

- ¿quieres… ir? – pregunto Gaara señalado los juegos.

- si vienes conmigo – dijo poniendo un sonrisa picara.

- no –

- Baile contigo porque me lo pediste devuélveme el favor Gaara –

- dije no –

- eso lo veremos – Tomo bruscamente la mano del pelirrojo y lo llevo hacia todos los juegos habidos y por haber.

Había que admitirlo, la había pasado bien y era la presencia de ella que lo hacia disfrutar todo aquello.
Estaban maridados por haber ido a aquel juego que los había dejado de cabeza.

- GUAUUU ¡vamos de nuevo! ¿Si? – grito Hikari que aunque no podía mantenerse en pie quería subirse de nuevo. Gaara no pudo evitar reír al ver la expresión de niña feliz en la cara de su amiga.

- No, mejor acompáñame. – ambos caminaron por la noche. En un instante Gaara salto y desapareció. Hikari lo buscaba pero no vio rastro de el.

- arriba – dijo el pelirrojo. La morocha busco con la mirada y pego un salto tambien.
Gaara estaba sentado sobre el techo del edificio mas alto de su Villa, Hikari se acomodo a su lado. Ninguno de los dos hablaba. El silencio era mas tranquilo. Ambos lo preferían pero Hikari tuvo que romperlo.

- Gaara creo que ya es hora de que me valla. –

- Nunca dijiste porque no volviste –

- Bueno, es que… yo… – quiso recostarse sobre el tejado pero al hacerlo un dolor fuerte la hizo sentarse nuevamente con brusquedad.

- ¿Qué te paso en la espalda? –
Diablos, se había dado cuenta.

- Nada, nada es que me caí y me raspe un poco…- Gaara tomo a la chica por el hombro obligándola a girar. Corrió un poco sus vendajes para poder ver las heridas.

- Gaara ¡¿que ra..?!-

- Estas heridas son profundas y no están bien curadas Hikari ¿Quién te hizo esto? –
Ella quito las manos de Gaara y volvió a cubrirse.

- Nadie, te dije que me caí -

- claro Hikari ¿sobre vidrio? … No soy estupido. –

- ¡ya se que no eres estupido Gaara! –

- ¿¡entonces quien te hizo eso?! – ya esta enojándose.

- ¡MI PADRE! ¿Contento ahora? – se dio vuelta contendiendo con todas sus fuerzas aquellas molestas lagrimas que querían salir. Sintió como una mano la girada nuevamente. Gaara quería que ella lo mirase a los ojos, noto las ahogadas lagrimas de la morocha.

- Quédate aquí – le susurro

- No puedo –

- ¿Quién eres realmente Hikari? – esa pregunta la tomo totalmente desprevenida y al ver que ella no contestaba Gaara prosiguió – nunca me has dicho cual es tu verdadera aldea ni tu nombre completo, no sabias que eras una Jinchuriki, las cosas que para cualquier persona son comunes a ti te sorprenden como si nunca las hubieras visto y ahora me entero de que eres maltratada… ¿por tu propio padre? no entiendo quien eres Hikari –
Aquellas palabras eran todas ciertas pero… ella tampoco sabia muy bien las respuestas toda su vida había sido pelear, escapar, esconderse, y jamás supo el por que.
Esta bien, le diría todo lo que para ella era verdad.

- Mi verdadero nombre es Hikari Kuramayi Aktasuki bueno eso creo, jamás me lo pregunte y así llaman a mi familia, no se de donde soy, mi padre me dijo que de pequeña me había rescatado de un incendio y me adopto como hija para que sea la mejor Ninja que jamás existiese junto a él. Tengo muchos hermanos y una hermana pero no los veo mucho, mi padre siempre los manda a cumplir misiones para traer dinero. El me hace entrenar mucho y no me deja salir. Por eso me escapo. Hace poco una voz de mi cabeza comenzó a hablar conmigo, creo saber quien es, ¿mi demonio, no? Gracias a ti lo se. Eso es todo…creo.- al decir todo eso ella miraba las estrellas.
Gaara no podía creerlo. ¿Realmente era de Aktasuki?
No, era imposible, pero ella parecía decir la verdad.
No pudo hablar.

- y… creo que ahora me estoy dando cuenta… de que no soy normal… Jaja… tu silencio me lo dice – le sonrío y volvió a ver el cielo – tantas estrellas como personas en el mundo… sabes… creo que nosotros somos las estrellas fugaces… hay pocas, y son peligrosas, pero al contrario de ellas… nunca seremos tan libres como lo son… –
El silencio los dejo mudos por un rato pero Gaara lo rompió.

- Hikari no se como decirte… tu… tu… – pero no supo que decir, como decirle que su familia era… lo que era, ¿lo sabia ya talvez? – ¿Qué harás ahora?-

- Ya es hora de irme, igual no hay nadie hasta mañana por la tarde en mi casa- se levanto- Gracias por enseñarme este hermoso lugar Gaara Del Desierto, espero volver a verte pronto – le sonrío, y desapareció en una nube negra.
Dejando un desconcentrado Gaara que solo levanto la cabeza y observo las estrellas. Justo en es momento una estrella fugaz paso por el oscuro cielo haciendo que una pequeña sonrisa se dibujara en su rostro y una pregunta en su cabeza.

"¿Cuándo la volveré a ver?"