Los días pasaron, se hicieron semanas… y estos meses.
Nunca habían descubierto a Hikari.
Ella se encontraba entrenando en las oscuridades de lo que parecía ser una cueva.
De pronto, Konan apareció y se acerco a Hikari.

- Tobi y Pein quiere que nos reunamos urgentemente.-
En un abrir y cerrar de ojos todos se encontraron en una cueva donde había una inmensa estatua de múltiples ojos cerrados

- ¿Dónde estamos? – quiso saber Hikari.

- Tobi nos llamo, nos darán nuevas misiones – le respondió Hidan.

- Bien, cállense todos, he acabado de investigar y ya comenzaremos con la…. CACERIA DE JINCHURIKIS. –

A Hikari se quedo helada. Ella… ¡era una Jinchuriki!

- veo que ya estas informada sobre el tema querida Kurayami supongo que ya sabes que tu eres una de ellos ¿no?- le dijo.
"mierda"- pensó la morocha pero aquel pensamiento fue interrumpido -"ajajá, no te preocupes no pueden hacernos nada es imposible que me saquen de ti por desgracia"-

-es imposible que puedan quitar de mi a Kurayami, mi demonio... eso me dijo ella. – dijo sin dar mas vueltas.

- perfecto veo que ya se conocen, espero que esto no genere conflictos. Bien le entregare a cada pareja una carpeta, en ella se detallan sus misiones. Cada pareja sera encargada de primero recaudar dinero y después de traer vida o muerto a el Jinchuriki que se le es asignado. Kurayami, tu serás la primera – le entrego una carpeta – debes traer al Shukaku, tienes 5 días para formar una estrategia y capturarlo comenzando desde ahora. ¡VETE Y NO NOS DECEPCIONES!- ordeno Tobi

- NO ME decepciones, hija - dijo Pein.

- ¡si! – dicho esto desapareció.


Por primera vez tenia autorización para salir. Era temprano y decidió ponerse a leer aquella carpeta.

- "yo no abriría esa carpeta si fuera tu" –dijo la voz de su demonio.

- si claro y como crees que voy a atrapar al Shuka…- abrió la carpeta y vio la cruda realidad.
En primer plano una foto de Gaara la dejo perpleja. En ella estaba escrito "sabaku no Gaara" contenedor del Shukaku- es… es Gaara Del Desierto…

- "si me dejas posesionarme de tu cuerpo lo Hare por ti y no tendrás que ver como lo matan" –

- ¡CALLATE MALDITA! ¡¡NO VOY A ACERLE DAÑO!! –

-"cállate tonta nos están espi…" –

- ¡CALLATE TU! –

- ¿Qué no vas a hacerle daño a quien?- esa no fue la demonio, tenia compañía, Pein la vigilaba sin que ella lo supiese.

- Pa-padre – estaba aterrorizada.

- Sabía que pasaría esto tarde o temprano. Te revelas en contra de mis órdenes, de las ordenes de la organizacion, ¡tu familia!... A pesar de tener al propio demonio de la oscuridad no puedes matar a un estupido mocoso.-

- ¡NO QUIERO A HACERLE DAÑO! – dijo, su ojos oscurecieron y Pein sabia que significaba, el chakra de su demonio se hacia ver y debía tomar medidas antes de que empeore. Sin pensarlo dos veces Pein se acerco velozmente hacia la morocha y la empujo contra un árbol, no le dio tiempo a pararse volvió a acercase a ella y con sus manos comenzó a formar distintos sellos.

- Jutsu de inmovilidad – dijo este haciendo que Hikari no pudiese moverse.
Sin esperar se desizo de la chaqueta de la joven y a continuación rasgo su remera. Su espalda con algunas cicatrices quedo descubierta. A gran velocidad Pein comenzó a hacer múltiples sellos. Sus manos, comenzaron a iluminarse y en ese momento las apoyo sobre la espalda de la chica.

- Jutsu cambio de alma –
Era horrible. Hikari sintió como el dolor se apoderaba de cada rincón de su cuerpo. Sentía como si miles de agujas saliesen de dentro de si misma, se le clavaban en su exterior y la jalaban a quien sabia que lugar. Se retorcía, gritaba recibiendo solo una mirada de su padre que nada hacia.
Apenas dejo de retorcerse Pein volvió a acercársele, realizo numerosos sellos con sus manos y solo apoyando las yemas de sus dedos sobre su espalda dijo:

-Sello de salida limitada –.

De aquella herida espalda comenzaron a brotar una imagen confusa, negra. El hombre se le alejo.

- Muy bien Kurayami ya te deje salir, levántate. – la chica le obedeció pero ya no era la misma de antes. Su cabello había crecido, en su dentadura se destacaban crecidos colmillos, sus manos parecían pequeñas garras rojas y sus ojos totalmente negros.

- Jaja hasta que por fin me sacas a pasear Pein –

– No estas paseando, estas aquí para cumplir mis ordenes-

- No cumpliré y menos si son órdenes tuyas – se dio vuelta dispuesta a irse.

- ¿Y si te ofrezco algo a cambio?- La demonio se paro – escucha bien, el primer sello que te hice cambio tu alma de lugar con la de Hikari, pero el segundo fue para que este cambio solo dure 2 días. Si me traes al chico de la arena extenderé el tiempo del segundo sello y podrás quedarte en ese cuerpo. –

- mm…..… también bloqueaste mi fuerza, que inteligente –

- No toda, deje suficiente para que puedas enfrentarte al Shukaku. –

- Ja, ya, esta bien, te traeré al chico… espero que cumplas lo que dices.-
Dicho esto salto hacia un árbol y comenzó a correr a gran velocidad.


"¿Qué es esto? ¿Dónde estoy? ¿Por-por que no hay luz? No puedo ver nada.
No puedo recordar nada. ¿Qué hago aquí? ¿¡Puede alguien escucharme!?
Debo levantarme. Arrg, no puedo moverme. ¿Qué… es este lugar?"


Comenzaba a anochecer. Le tomo poco tiempo encontrar la Aldea oculta de la Arena.
Se paro a descansar. Seria mejor atacar de día, no conocía mucho aquel lugar y debía formar un plan.

"¿Qué es esto? Una… ¿reja?
Estoy en una… ¿jaula? Ahora recuerdo, el intenso dolor, luego caí y ahora despierto aquí. ¡Mi Padre! Si, el quería que mate a alguien. ¿A quien?
¡Kurayami! No escucho la voz de ella en mi cabeza.
Este lugar es frío.
Siento miedo.
Me siento sola. Es un horrible lugar. Solo un demonio tendria que estar aquí. Por que esto parec…e una prisión.
¡Gaara! El, ¡es la presa! Si, ya recordé, ya recordé todo.
Mi padre, sus manos, esos sellos, Kurayami. ESTOY… PRESA DENTRO DE MI MISMA.

El sol hizo que sus ojos se abrieran lentamente. Una diabólica sonrisa se formo en sus labios. Era hora.

Gaara estaba sentado desde temprano en su sillón, leyendo papeles, firmando otros hasta que Matsuri lo interrumpió cuando entro por la puerta.

- ¡Gaara-sama! –

- Matsuri ¿cuantas veces dije que tocaras la puerta

- lo siento Gaara-sama es que le llego un mensaje urgente –
La joven se le acerco con un pergamino cerrado y se lo entrego.

- gracias – espero que la chicas saliese del cuarto y abrió el pergamino.

"Gaara te espero a las salidas de Suna para decirte algo importante.
No faltes por favor.
Hikari."

Eso realmente le extraño a Gaara.
Iría pero a la noche.

En las afueras de la aldea el Kacekage buscaba a alguien. Y lo encontró. La morocha estaba apoyada contra un tronco dándole la espalda a su visitante.

- Hikari – dijo en voz baja Gaara.

-Pensaba que no vendrías, llevo un buen rato aquí parada sabes que no tienes que hacerme enojar. – ¿Desde cuando se dirigía a el con tanta facilidad? Algo no cerraba.

- Hikari date la vuelta – le obedeció y al verla Gaara quedo atónito – tu no eres Hikari –

- ¡EXACTO PELIRROJO!... –


"Mierda. Tengo que hacer que Kurayami escuche mis pensamientos tal como yo escuchaba los suyos. Tengo que salir de aquí.
Algo malo sucede.
Tengo que ver. Tengo que tomar mis ojos nuevamente. ¿Pero… como?
¡Maldición Hikari concéntrate!
No puedo hacerlo. Estas… lagrimas quieren salir, mierda, hasta aquí me han seguido las desgraciadas. No. No es momento de llorar.
Se que algo malo va a pasar.
Debo concentrarme. DEBO CONCENTRARME..."


La joven salto furiosamente hacia Gaara mientras desenfundaba una enorme espada negra. Pero la arena del chico fue mas rápida y evito el golpe que venia derecho a su rostro.

-ja, la arena te cuida ¿eh? –

- ¿Qué has hecho con Hikari? –

- Ey, no es divertido que no respondas mis preguntas pero ya que lo mencionas ella esta bien aquí – señalo su cabeza – pero no hablemos de ella que perdemos tiempo.-
La espada desapareció en una nube de humo y un aura de chakra comenzó a cubrirla, en sus manos, se estiro y formo una especie de cadenas.

- Creo que primero debo atraparte y luego matarte – volvió a saltar pero mas rápido que la ultima vez. Las cadenas haciendo de látigos, pegaban la dura arena del pelirrojo.

Aquel era el comienzo del final.