La arena no solo hacia de armadura ante los látigos, al caer la chica, esta comenzó a salir del suelo tomándola de los pies y de los brazos.

– devuélvele su cuerpo a Hikari ahora – dijo frío Gaara.

- jaja, ¿Crees que esto me parara? Ajajá – las cadenas de sus manos comenzaron a enroscarse en la arena que la sostenía. Cuando llegaron cerca del chico Kurayami jalo de ellas. La fuerza era increíble. Tan fuerte que hizo caer a Gaara; cuando este estaba en el suelo rápidamente Kurayami salto sobre el, hizo aparecer dos espadas negras y volvió a tratar de clavárselas. Gaara la tomo con sus manos justo delante de su rostro. Cara contra cara, fuerza contra fuerza. Ambos eran casi iguales.


"Maldición. Siento todo lo que pasa. Pero no puedo ver.
¿Por que Kurayami esta peleando?
Mis ojos, si tan solo pudiera volver a tomar control sobre ellos…
Puedes hacerlo Hikari.
Concéntrate.
Busca tus ojos. Vamos.
Mi mente, debo hablarle con ella. Debo pararla.
Se que puedo.
Soy fuerte."


Logro voltear a aquella morocha llena de ira y salto hacia un árbol cercano. Se quedo escondido allí.

-"Mierda, es muy fuerte, ¿Que diablos le paso a Hikari? ¿Porque dejo que esta maldita tomase su cuerpo?" –

- Ya sal cobarde, ¿me tienes miedo? – Le dijo Kurayami sin recibir respuesta – ¡¡ DIJE QUE SALGAS!! – No lo dijo, lo grito con más que rabia, y sin esperar dejo que su cuerpo se consumiera en furia, en enojo, así peleaba ella, la diosa de la oscuridad, de maldad. Ese era su secreto, cada gota de furia la hacia mas poderosa. Y todo esta furia se hacia ver muy fácilmente.
Su chakra negro aumento de tamaño, rodeándola por completo. Sus manos ya eran afiladas garras, de piel que oscurecía cada vez más. Pero lo que llamo la atención de Gaara fue que no tomaba la forma de un animal, sino que seguía siendo una persona. Eso lo aterro.
Era imposible. ¿Justo con alguien así debía meterse? Estas cosas eran extremadamente peligrosas. Pero solo allí en el medio del miedo y la confusión el recordó el rostro de su amiga y lo que algún día ella le había dicho.

—FLASH BACK ————————————————————————————

Le sonrío y volvió a ver el cielo.
– tantas estrellas como personas en el mundo… sabes… creo que nosotros somos las estrellas fugaces… hay pocas, y son peligrosas, pero al contrario de ellas… nunca seremos tan libres como lo son… –

—FIN FLASH BACK ——————————————————————————

No, ella no sufría como el. Ella sufría mas que el. Aquello no le gusto para nada. Ahora lo entendía, el jamás había tenido a nadie pero aun así había podido elegir un buen camino y mírenlo ahora… ¡Era el Kazekage! Pero tal vez…ella jamás había siquiera entendido quien era… y así moriría si nadie la ayudaba. No. El la ayudaría, ahora Gaara no solo se habría prometido cuidar y proteger de su propia aldea, ahora la cuidaría de ella, la ayudaría así como el risueño rubio de las 9 colas lo había ayudado a el. Lucharía por ella hasta el final.

-¡ACA ESTAS! – grito derrumbando el árbol en el que Gaara se escondía.
Ese cayo sobre su arena y sin esperar corrió hacia la demonio. Preparo su puño y cerrando sus ojos le pego a aquella mujer. El golpe dio en el estomago haciendo que esta cayera el suelo, boca abajo, enseguida Gaara la tomo del brazo y cruzo este mismo sobre la espalda impidiéndola moverse o levantarse.
Kurayami comenzó a reír de nuevo. Todo el chakra negro que la rodeaba comenzó a deslizarse hacia un mismo punto. Era como si fuese absorbido por el estomago de la chica, pero en realidad estaba yendo hacia el suelo quien sabe para que.
Al llegar a este, comenzó a expandirse por todo el piso y se dividió en 5 puntos del tamaño de cualquier cabeza, haciendo que ambos quedasen encerrados dentro de ellos, formando a la vez la forma de una estrella.

De cada punto comenzaron a salir brazos o más bien, garras rojas. Kurayami río con frialdad. Aquellos brazos se dirigieron a Gaara. Querían atraparlo. Rápidamente Gaara salto de la espalda del demonio y se alejo pero los brazos lo seguían por detrás. El pelirrojo escapo de árbol en árbol tratando de evitar que esas manos lo atrapasen pero piso una rama que no estaba muy bien y cayo. Cerró los ojos y trato de invocar arena para que lo atrapase… ¡y lo logro! Quedo en el aire, miro hacia arriba pero no era arena lo que lo sostenía de los pies, sino aquellas garras rojas que trataba de evitar.
Con fuerza, tiraron de el, jalándolo hacia el suelo de donde habían salido, cada Gaara tomando cada una de sus extremidades brazos, piernas y cabeza. Gaara sintió el fuerte impacto contra el suelo.
Lo único que pudo ver era como una sombra se le acercaba, escucho de nuevo esa diabólica risa y sintió un fuerte golpe en la nuca que lo dejaría inconciente, pero no tanto para oír lo que la morocha le estaba diciendo.
- Sonríe Gaara ¿a que no sabes quien puede verte en este instante? –


"Si, si.
Aun esta borroso.
Concéntrate más.
Casi, puedo…ver. Casi…
¡¿QUE ES ESTO?!
¡NOOO! ¡¡GAARA!!
¿Qué has hecho Kurayami?
Por favor, basta… por favor…"


Lo llevo a cuesta hasta la guarida. Al ingresar en ella se dio cuenta que la estaban esperando, la mayoría del grupo, oscuridad, una estatua de múltiples ojos cerrados. Ella sabia que harían con el chico pero no le interesaba, porque su tiempo como humana se estaba agotando y debía se extendido.

- Déjalo delante de la estatua – le grito alguien.

- Ey, ey primero lo primero cumple con el trato Pein donde quieras que estés –

- Deja el chico y lo hare –

Hizo lo que le dijo de muy mala gana.
De pronto la demonia comenzó a sentir como miles de agujas se clavaban en su cuerpo y la jalaban de nuevo hacia aquella cárcel.

- HAZLO YA, NO QUEDA TIEMPO ¡DATE PRISA! –

- Lo siento, pero no cumpliré mi parte del trato, hoy –

- ¡¡¡¡ MALDITO!!!! ¡¡ME LAS PAGARAS!! – grito con furia la diosa de la oscuridad mientras caí y de desplomaba en la tierra.

Despertó.
Podía moverse de nuevo, lo supo en cuanto sus brazos respondieron a sus órdenes y sus ojos también. Pero al ver aquella escena quiso tenerlos cerrados.
Gaara yacía desplomado en el suelo y largas tiras de chakra celeste salían de su boca y ojos.

Horrible.

Esa palabra era la única que describía aquello.