Abrió la puerta lentamente para comprobar que su nieta estuviera bien, pero soltó un pequeño grito al ver que ella no estaba.
Mi lady…- un agitado joven la llamaba- Mi señora, algo anda mal…-
¿Qué sucede Yuku? –
En las afueras de la aldea sígame, no hay tiempo. -
Todo el pueblo escucho el escándalo producido por los cuatro Akatsuki y la Hoshikage.
Intrigada y asustada la gente comenzó a acercarse al lugar de donde provenía el ruido, sin esperar ver lo que los esperaba.
Su misma líder de rodillas sobre el pasto, sujetada de los hombros por un hombre azul con espada y otro rubio de pelo largo.
Su líder, su Hoshikage gritaba pero no de dolor sino de rabio, furia, descontrolada.
¡YA MALDITOS INFELICES QUITENME ESTA BASURA DE CUELLO O LOS MATO!- mas que gritar parecía rugir, al terminar otra descarga corrió por su cuerpo.
Cuánto mas pelees mas te dañaras – dijo Kisame.
AAGRRRRRRR – gruño dejando descubierta su verdadera apariencia demoníaca. Pero el collar volvió a actuar, esta vez, dejándola inconciente.
Sus maños ahora eran garras de largas y negras uñas, su ojos se remarcaron de negro, su cabello creció de forma desaliñada y feroz, y su cuerpo se lleno de llamas negras.
Toda la población no podía creer lo que veía, se asustaron de su líder, le temían.
Algunos niños que estaban observando lloraron de miedo. Y otras personas gritaban cosas como "Es un moustro", "como puede ser nuestra Hoshikage si no puede controlarse", "Que se aleje nos matara" y mas frases de aquel tipo.
Creímos que tenía un sello que contenía su verdadera forma Aiko – le dijo un miembro del consejo que casi explotaba de rabia al ver transformada y poniendo en riesgo a la adea.
¡Como pueden decir eso mientras necesita nuestra ayuda! AMBUS defiendan – ordeno la abuela de la morocha.
¡Orden cancelada! Deja que se la lleven, nos traerá peores conflictos –
¡¿DISCULPA?! – grito Aiko.
¡Todo mundo ingresa a la aldea! Este lugar es inseguro. En cuanto ustedes señores…- señalo a los de capa negra con nubes rojas.
Nos iremos sin causarles mas daño junto a esta linda joven pero si se imponen…- le dijo Deidara.
POR SUPUESTO QUE NO…- Grito la anciana pero al instante fue silenciada e inmovilizada por dos miembros del consejo. Presionando sobre una parte de su cuello ambos hicieron que Aiko cayera desmayada.
Perfecto, asi me gusta. –
n-no se la lleven, no de un-nuevo…- susurro Aiko.
Junto al último rayo de sol las lágrimas de una nieta y su abuela tocaron el suelo.
La noche llego a la aldea de la estrella y con ella dos jóvenes también.
¿Tem, lo sientes? – pregunto la joven castaño.
Si… me huele a… podrido. –
¿Podrido? Disculpen señoritas ¿Que se les ofrece? – pregunto un tipo no muy joven pero tampoco muy viejo, que vestía un traje como si fuera de rango superior.
Disculpe, me llamo Temari del Desierto, traigo un mensaje de la aldea de la arena para la Hoshikage Hikari-sama. – dijo haciendo una referencia.
No puede atenderla ahora la señorita Hikari, deme a mi el mensaje. –
Yo... este…- "mierda"-
NO PODEMOS, es confidencial solo ella puede recivirlo. – acudio Matsuri.
"gracias Mat" – peso Temari
Jajaja miren pequeñas ilusas si vienen con una carta del chico de su aldea le voy a pedir cortésmente que se vallan por donde vinieron acá hay nueva administración y ustedes no tienen por que meterse, es mas desde hoy esta prohibida la entrada de cualquiera de su aldea a la nuestra ¿esta claro? –
Sabia que algo malo pasaba ¡¿Dónde esta Hikari viejo decrepito?! – grito furiosa Temari.
No te importa – dijo el hombre de consejo sacando un kunai pero justo al terminar sus palabras el anciano cayó al suelo ya que algo lo había jalado de los pies.
Arena.
La silueta de un chico se asomo por detrás de Temari y Matsuri.
¡Gaa-Gaara-sama! –
Gracias a Dios Gaara –
Me sorprende que estés aquí Temari –
… - la rubia bajo la mirada.
Escúcheme, dígame donde esta Aiko-sama o se arrepentirá – dijo fríamente
esta bien, de acuerdo solo bájame –
El hombre los llevo hacia la casa de Hikari. Al llegar a la puerta saco una llave y abrio los candados que esta tenia y quito un par de sellos también.
¡¿Qué demonios…?! ¡Aiko! – dijo empujando al hombre del consejo.
¿Mmh? ¿Gaara? –
La abuela de Hikari se encontraba sentada mirando por un agujero de una ventana llena de sellos y papeles bomba.
¡Gaara! Muchacho…-
¿Que esta pasando…? – dijo ya asustado.
Vayámonos de aquí Aiko –
Ah… donde… ¡ay! – Hikari despertó, no pudo distinguir donde estaba pero sintió como alguien se le acercaba.
¿Duele no? –
"esa voz. No puede ser…" Pein – dijo la joven con asco.
-Tanto tiempo querida hija –
-No soy tu hija maldita cucaracha – dijo y le escupió en la cara.
-…No debiste hacer eso…- respondio acercándose a Hikari y tomándola del cuello.
-Su-suéltame y-y arre-glemos est-to – dijo entrecortadamente.
-Tengo otros planes para ti querida – la soltó.
-… -
-Pero primero… debes conocer la verdad… -
-¿Verdad? –
-Cállate y escucha…-
"Hace millones de años cuando el hombre no existía y los dioses protegían nuestro mundo dos diosas hermanas gemelas bajaron a la tierra y se quedaron aquí. Protegieron a los animales y les enseñaron a hablar, crearon técnicas junto a ellos y vivieron así durante miles de años… hasta que el hombre apareció, Kurayami la diosa o demonio dueña de la oscuridad, como ya lo sabes, quiso enseñarle sus gen-jutsus oscuros al hombre pero Hikari, la diosa de la luz no estaba de acuerdo y pretendía enseñarle al hombre sus propias técnicas y decía que no era conveniente que su hermana estuviera con los humanos por que los corrompería. Como si fuera tarea difícil.- Dijo Pein sarcásticamente. - "Como era de esperarse, las hermanas discutieron… pelearon, en una batalla que duro una eternidad, hasta que Kami-sama (Dios) se canso de ellas y decidió encerrarlas, pero como no podían volver al mundo de los dioses ellas fueron condenadas a ser como los hombres… aquellos que ellas querían corromper, a ser DEMONIOS HUMANOS, caminando por la tierra junto a la gente. Pero ese no fue el final, cuando comenzaron a causar problemas, principalmente Kurayami, estas mismas fueron encerradas en recién nacidos. Pero eran inestables si estaban separadas, así que debían sellar a ambas demonios juntas. No como un jinchuriki común, ellas eran transmitidas de generación a generación, siendo "UNA-SOLA" con la persona que fuera el contenedor.
-Tu eres la ultima heredera de las demonios, tu misma eres un demonio humana...- hizo una pausa.
-...Te conviertes en una princesa, la hija del sol y la luna. Una misma con las demonios, heredando sus poderes…"- termino de hablar.
-Imposible…- realmente Hikari no comprendía todo- … pero solo hablo y veo a Kurayami… la otra diosa… ¡yo jamás la vi! -
-¡Pero esta! Y esta sellada así como habías sellado a Kurayami, para que no te hablara ni molestara, yo mismo la selle para que no conozcas sus ideas "pacificas", para que seas una perfecta maquina de asesinar y dieras tu vida por la organización. Mi propia y mejor guardaespaldas personal. – dijo serio.
-¡¡Así que eso querías!! ¡Nunca sentiste lastima solo querías usarme!- la furia volvió a sus venas. La gota que rebalso la taza.
-Si, pero apareció ese maldito mocoso de la arena y te afecto, ya me vengare de el…-
-¡¡NI TE ATREVAS A TOCARLE UN PELO O TE MATARE!! – ya casi explotaba de furia se estaba transformando en… demonio.
-Ajajá no podrás hacerme nada hija mía. – dijo dispuesto a irse.
-Por favor no… además, no lo entiendo… ¿Cómo las sacaras de mí…? Eso es imposible ¡TU MISMO LO DIJISTE!-
-Y he aquí la "principal diferencia" con los jinchuriki comunes, ellos solo se sellan al cuerpo del recién nacido, estás demonios se sellan sobre el alma del mismo haciendo casi imposible su extracción si el en jinchurii común causa la muerte en ti... jajaja… esa es la mejor parte, y solo la conocerás cuando será la hora. – dijo y desapareció.
-"Gaara… ayúdame…" – pensó mientras las lagrimas pintaban como acuarelas sus frías mejillas de un claro azul.
-¡¿Se la llevaron?! – grito Gaara pegando su puño contra su escritorio.
-Si… lo siento no puede evitarlo…-
-¿Dónde podrían estar? – pregunto Temari preocupada.
C-reo saber quien puede darme esa información. – respondió Matsuri al instante que tomaba un papel y escribía un carta pidiendo ayuda a Konoha –Tsunade de seguro tiene información.
-Buena idea Matsuri – le dijo Gaara haciendo que esta se sonrojase.
.
..
...
Cuando la hokage abrió la carta de inmediato se dedico a respondérsela pero también le envío ayuda.
Bajo la fría noche, Pein y Tobi se encontraban en medio de un pequeño lago. Uno frente al otro, parado sobre el agua. Comenzaron a realizar números sellos a la velocidad de la luz para luego apoyar sus palmas sobre el agua.
De esta apareció una pequeña rama que crecía rápidamente, hasta convertirse en un fuerte árbol negro sin hojas. Pero no era un árbol común, este parecía tener la forma de un cuerpo.
La inmensa luna aumento su brillo iluminando así un poco más la oscuridad del lago.
De las aguas, algo más emergía. Encerrada y atrapada por gruesas cadenas que la dejaban prácticamente inmóvil, Hikari salía.
De inmediato, aquel árbol con forma de un cuerpo, la atrapa con todas sus ramas.
Alredor de este, aparecieron el resto de los miembros de Akatsuki y se posesionaron sobre el agua formando un circulo alrededor de la joven. Pusieron al mismo tiempo una posición de manos y el dolor comenzó.
Las negras ramas que encerraban a Hikari comenzaron a fundirse en su cuerpo, escarbando, metiéndose dentro de este. La morocha peleaba con toda sus fuerzas pero era inútil esparce de aquella cárcel. La furia ya no pudo ser contenida.
En su espalda dos grandes tajos se abrieron dejando salir… ¿¡Alas?!
-basta… ¡¡BASTA!! -
Grito sin obtener respuesta… y el dolor continúo…hasta que ceso repentinamente. Se había transformado en una perfecta demonio. Pero su cuerpo estaba demasiado lastimado como para sobrellevar aquello. Era el momento de la otra diosa, ella cuidaba de Hikari, lograria romper el sello que Pein habia puesto para salir a protegerla.
En eso consistia el plan.
En dejar libres a ambas demonios dejando encerrada, como si estuviera muerta, a la morocha.
Aquel lastimado demonio cayó de rodillas, y una blanca luz comenzo a salir de su interior. En cuestion de segundos todas las heridas se cerraron y otro par de alas se hizo visible pero este… tenía plumas.
Las ramas del árbol actuaron de inmediato y comenzaron a jalar de aquellas alas. Como si quisiera quitarlas del cuerpo. Pero estaban demasiado pegadas.
- ¡VAMOS MAS FUERZA! – grito Tobi y todos al mismo tiempo enfocaron sus chakras en el árbol negro. Este creció en tamaño y jalo con mucha mas fuerza de las blancas alas.
Lo que sucedió luego nadie pudo verlo con claridad ya que la luz que salía de cuerpo los cegó por completo. Cuando esta disminuyo se pudo ver como dos mujeres yacían tiradas sobre el agua sostenidas por las ramas para que no se hundieran. Pero no había señal alguna de Hikari.
Pein sonrío satisfecho seguido de todos los demás.
Hikari ya no existía en ese mundo.
