Capitulo 3 "conociendo al par"

Una calida sensación le recorrió todo el cuerpo…y un rugido extrañamente familiar llego a sus oídos, abrió los ojos lentamente…enseguida un deslumbrante brillo le hizo darse cuenta de que estaba despertando. Después de acostumbrarse a la calida luz de la mañana, se giró boca arriba observando el techo y recordando lo sucedido esa madrugada; había llegado a la mansión (eso era obvio), después contactó a Yuuko…y ahí fue donde se quedó dormido.

Llevó la mirada del techo hacia su derecha; había olvidado correr las cortinas, fue por eso que la luz del día le dio de lleno en la cara, así que se levantó dirigiéndose a la ventana descubrió de donde provenía aquel ruido. Frente a la puerta, ya dentro del jardín, había alguien montando su motocicleta, (debía ser la persona que envió Ashura) alguien muy delgado. Cuando se quito el casco y lo dejo de lado, un rubio cabello se deslizo con extraña delicadeza sobre aquellos hombros sacándose del bolsillo un largo y delgado listón negro con el que se amarro aquel rubio cabello. Una visión que hubiera dejado embelesado a cualquiera…y esto fue justo lo que paso por el subconsciente de Kurogane…"pero…¡¿Qué demonios estoy pensando?!" sacudió la cabeza de un lado a otro, al sentir una oleada de calor, tratando de apartar ese loco pensamiento de su mente, "Ni siquiera se quien es". Se alejo de la ventana quitándose la chaqueta y arrojándola a la cama.

Decidió que ya era hora de bajar, y como era de esperar, tardó cerca de 10 minutos en encontrar las escaleras. Bajó acompañado del crujir de cada escalón, se adentró en la enorme casa; al llegar a la planta baja, tanto a su derecha como a su izquierda siempre había alguna estancia, la mayoría con la puerta cerrada o entreabierta, lo único que pudo apreciar por una puerta abierta, fue un estudio.

Después de recorrer varios o mas bien , innumerables pasillos; llegó al comedor, una larga mesa rectangular repleta de comida, en la que fácilmente cabían unas 20 personas cómodamente sentadas, se extendía ante él y al final en la cabecera, sentado elegante y tranquilamente, leyendo un libro y bebiendo una copa de vino…se encontraba Ashura, que levantó la vista al momento al momento que Kurogane tomaba asiento al extremo opuesto de la mesa y agarraba una manzana.

-Buenos días, Kurogane- saludó Ashura con una sonrisa-¿Dormiste bien? ¿Hubo algún inconveniente?

-Todo en orden- se limitó a responder dando una mordida a la roja manzana-un largo camino para llegar aquí…

-Es cuestión de tiempo…-añadió dando un sorbo a su copa- por cierto, también envié reparar tu motocicleta, ya la han traído…está en el jardín…

-Lo se…-interrumpió, recordando que su propio vehiculo lo había despertado.

Ashura se levantó sin dejar de sonreír, con el libro en la mano…

-Come lo que te apetezca…- y con ese extraño paso excesivamente elegante, salió del comedor.

Kurogane esperó unos cuantos segundos (lo suficiente como para que Ashura ya se hubiera alejado de ahí) y se levantó acercándose a la silla de su anfitrión…tomando entres sus manos la copa de la que había estado bebiendo Ashura…la consistencia que tenía, el olor y el aspecto eran del todo normal…justo como cualquier otro vino, ciertamente, aquel vampiro tenia experiencia…

No sería fácil, pero eso era lo que hacía interesante su trabajo.

Aquello comenzaba a ser extraño…bueno, nada en su vida solía ser del todo normal, pero lo que realmente comenzaba a preocuparlo era el asunto sobre quien más vivía en esa mansión.

Al abrir la puerta principal, el aire fresco del llenó los pulmones, subiendo a la motocicleta, se descolgó una de las cadenas plateadas en que llevaba la llave.

La hecho a andar dispuesto a investigar sobre los rumores, historias o cualquier tipo de suceso dentro de Celes.

Tocó de puerta en puerta tratando de preguntar o recibir algo de información que le fuera de provecho, pero cada vez que comenzaba a interrogar a algún trabajador o ama de casa al respecto, negaban con nerviosismo y cerraban la puerta a Kurogane, un aspecto que pudo percibir al momento de preguntar, fue que…inconscientemente todos lanzaban una fugaz mirada al castillo de Ashura.

Con ese simple hecho; todas o al menos la gran mayoría de sus sospechas sobre su anfitrión, se confirmaron.

La noche caía y todos en Celes comenzaban a cerrar puertas, ventanas y cortinas, ya nadie más le abría a un desconocido recién llegado, ni mucho menos a un desconocido recién llegado que se hospedaba en la mansión de Ashura…Decidió que no lograría obtener nada a esa hora y que mejor regresaría, todavía tenía un asunto pendiente con Ashura y además debía entregar su reporte a Yuuko.

Se encaminó a la mansión…ya ahí; la luna, blanca, completa y brillante se alzaba ante él y entonces liberó un suspiro de nostalgia.

Las puertas del castillo estaban abiertas, los candelabros que iluminaban los pasillos ya estaban encendidos. La mansión en silencio le permitió escuchar el ligero crepitar de alguna chimenea…avanzó con el crujir de la madera bajo sus pies, una rendija de luz salía de una puerta entreabierta a su izquierda. Entró acercándose a la gran silla frente a la chimenea encendida.

-Buenas noches Kurogane-saludó Ashura, que se encontraba cómodamente sentado leyendo un libro…el fuego generaba un extraño efecto haciendo que la piel de Ashura se viera aun más pálida y ceniza.

Kurogane recorrió la habitación con la mirada, sin perder atención a su anfitrión, estaban en la biblioteca, fue entonces cuando una sensación en su nuca, como si lo observasen fijamente, le hizo darse la media vuelta dando de frente con una extraña visión a escasos centímetros de él.

-Gotcha-susurraron dos voces a la vez apenas lo tuvieron cara a cara, haciendo que el cazador se sobresaltara.

Por un momento, Kurogane creyó haber sufrido un mareo por girarse tan rápido…o tal vez pensó que la persona tras de sí se estuviera reflejando en un espejo…ninguna de las dos opciones era la acertada.

Con la luz de la luna filtrándose por las ventanas, parecía como si un extraña aura blanca los rodeara.

Sus rostros denotaban seriedad, su piel era casi tan pálida como la de Ashura, tenían cabello rubio que ambos llevaban sujetado con un delgado listón negro. Se encontraban espalda con espalda, de brazos cruzados; pero lo que dejó a Kurogane sin respiración fue el azul celeste de sus ojos…

Ashura ensanchó su sonrisa.

-Te presento a Fye y Yuui,-Dijo con satisfacción cerrando el libro-mis amados gemelos Flowright…

waaaa!! cuanto tiempo sin verlo por aki
perdonen la tardanza de verdad, pero cada vez se me complicaba mas poder actualizar
pero necesito saber si mis seguidores aun estan al pendiente de este fic...
el cual del cual van 3 de 10 capitulos :D
los espero en el proximo ;D espero les haya gustado.