Abrió los ojos y miró a su derecha. Cerró sus ojos con todas sus fuerzas. Los abrió otra vez, esperanzada. Pero a su derecha no había más que su roja cabellera cubriendo la almohada. James no estaba. Todo había sido un simple sueño.
Los ojos de Lily se encandilaron, el sol de la mañana brillaba intensamente. Sin mirar, busco un vaso de agua en la repisa más cercana. Recogió su mano al sentir un leve pinchazo y al hacerlo botó el vaso derramando su contenido por todas partes. Se dio vuelta para ver al causante de que su alfombra estuviera mojada.
-"Una rosa"- pensó –"entonces…"
- despertaste amor- escucho una voz en su espalda – Ah! ¿Por que el suelo esta mojado?
Se voltio para ver como James sacaba su varita y realizaba un sencillo hechizo, dejando el suelo totalmente seco.
-La rosa…- Dijo ella, mostrándole su una pequeña mancha de sangre en el dedo- El agua cayo cuando me pinché con la espina-
- Savia que debería haberte traído un clavel, pero pensé que una rosa sería mas romántico-
- No te preocupes, no es nada amor- añadió al ver la cara de preocupación de el joven – Te digo, ni siquiera duele-
Pero James ya tenía su mano entre las suyas, y lentamente acerco sus labios y beso la herida.
-Listo Señora Potter ¿se siente mejor?- dijo James.
-Señora Potter…- susurro Lily –Señora Potter… ¡SEÑORA!- Grito sobresaltada- no… ¡no fue un sueño!
-Cariño ¿Segura que estas del todo bien? Por que si quieres puedes acostarte un rato-
Para sorpresa de James la respuesta de Lily fue un dulce e impulsivo beso.
Por que en ese momento Lily entendió todo. Mejor dicho, vio todo. El vestid de novia doblado, arriba de una silla, el ramo de flores en una repisa, el traje de James por todo el suelo. No entendía como había sido tan ciega.
Después de todo Lily estaba feliz, ¿Cómo no estarlo? Por que nada de lo que ella había creído soñar fue un sueño. Todo fue realidad. Ella se había casado el día hace solo unas horas con James Potter, el hombre de sus sueños.
-Podríamos comernos el desayuno, que estos panques que te prepare se enfrían, y francamente se ven delici…- Pero antes de terminar de hablar su esposa lo había callado con un beso. Y a James ya no le importaba si los panques se enfriaban.
