Importante: 'Dateless For Too Long' pertenece a softballgirl1136, yo sólo la traduzco.

La historia original: http : // www . fanfiction . net /s / 3986879 / 1 / Dateless _ For _ Too _ Long


2. Fiebre de restaurante

Edward POV

"¡Edward!" la voz de Emmet hizo eco a través del pasillo, "¡Tu móvil está sonando!" Caminé hacia la sala de estar y vi a Emmet sosteniendo mi teléfono celular en una mano, con una sonrisa burlona. "Es Tina" Diablos, pensé, esta mujer está decidida a hacerme trabajar hasta la muerte.

"Pásamelo" dije a Emmet, extendiendo la mano. "¡No, Emmet! ¡No es un balón de fútbol!" le grité cuando vi que sostenía mi teléfono como si fuese un balón, e iba a lanzarlo. Corrí hacia él y se lo arranqué de la mano para llevármelo a la oreja, mirándolo ferozmente. "¿Diga?" pregunté abruptamente, irritado por la estupidez de Emmet. Hubo un silencio al otro lado de la línea. Tina seguramente se habría ofendido con mi tono cortante, pensando que mi irritación se debía a su llamada, lo que, por cierto, era verdad en parte. Sabía exactamente para qué me llamaba, y era la misma razón por la cual me llamaba cada sábado. Suspiré, y traté una vez más, con cansancio "¿Qué pasa, Tina?"

"Edward" Tina tiene una voz repugnantemente dulce "El restaurante está repleto esta noche, ¿crees que podrías venir a darnos una mano? Los clientes siguen llegando y no hay suficientes camareros trabajando hoy... ¿Por favor?" ¡Pues claro que no hay suficientes camareros trabajando! Nunca son suficientes, porque tú no organizas bien a tus empleados para trabajar en nuestro día más ajetreado de la semana sólo para poder llamarme y rogarme que les de una mano, repliqué mentalmente. Rodé mis ojos a Emmet, que estaba burlándose, antes de responder:

"¿No puedes encontrar a nadie más que vaya esta noche, Tina? Yo trabajé la semana pasada" y todos los demás sábados de los últimos dos meses, agregué para mí mismo. Emmet se acercó para presionar la oreja en mi teléfono y escuchar la respuesta de Tina.

"Lo he intentado, Edward" tuve que hacer un gran esfuerzo para no reírme "Mentirosa", me susurró Emmet. Le di un codazo, se rió y se disculpó en un murmullo mientras, al otro lado de la línea, Tina buscaba alguna débil excusa sobre por qué no había logrado conseguir que nadie más fuera a trabajar esa noche. "Tyler no puede venir porque a su hermana le pusieron unos frenillos y él necesita estar ahí…" junto a mí, Emmet estaba sacudiéndose en una risa silenciosa. Le pusieron frenillos a su hermana y él tiene que estar ahí, repetí para mis adentros, ¿eso era lo mejor que Tina podía inventar?

"¿Qué hay de John? El podría necesitar el dinero extra" pregunté, aún sabiendo que iba a darme alguna otra excusa. Emmet presionó otra vez su oreja al teléfono, anticipándose a la siguiente ridícula respuesta.

"Es la primera persona a la que llamé" Emmet sacudió la cabeza junto a mí "Seguro", murmuró muy bajito, yo sacudí la mano en el aire para silenciarlo "Pero él no puede venir" continuó Tina "porque se quebró la muñeca jugando pulseadas con su mejor amigo(1)" Emmet estalló en carcajadas a mi lado. El mejor amigo de John, Owen, medía poco más de metro y medio. No era para nada un tipo fuerte.(2)

Seguimos hablando por otros cinco minutos, y para todos los otros empleados que mencioné, Tina señalaba alguna extraña excusa que les impedía ir a trabajar. Finalmente suspiré, derrotado; porque otra vez iba a tener que pasar mi sábado trabajando en 'El Torito', un restaurante mexicano muy popular. "Estaré ahí en media hora", accedí a regañadientes.

"¡Muchas gracias, Edward!" chilló Tina en el teléfono. "¡Me salvaste la vida! No sé cómo podré agradecértelo." Yo tenía muchas respuestas para ese comentario. Deja de elucubrar planes para hacerme ir los sábados y contrata a más gente, despídete a ti misma o renuncia para que yo no tenga que soportarte más, encuentra a alguien más para enredar en tus trampas… la lista seguía y seguía. Sin embargo, colgué sin decir una palabra más. Estaba harto de escuchar su voz.

"Está totalmente obsesionada contigo, Edward" dijo Emmet cuando pudo dejar de reírse. Tenía razón, ella estaba obsesionada conmigo, y para mi humillación, todos en el trabajo lo sabían. A Tina no le importaba flirtear conmigo aunque hubiera testigos presentes.

"Tina te llamó otra vez, Edward?" preguntó Jasper, entrando en la habitación. Asentí con la cabeza una vez, todavía molesto por tener que pasar otro sábado en el trabajo. "¿Por qué nunca te niegas?" el tono burlón en el humor de Jasper era difícil de evadir. Jasper tenía suficiente tacto como para no reírse abiertamente ante mí, pero yo sabía que en su interior estaba desternillándose de risa.

"Porque soy un idiota, y porque tengo la mala costumbre de ser gentil con la gente que necesita ayuda" fruncí el ceño mirando el teléfono en mis manos, maldiciendo mentalmente a mis padres por educarme correctamente.

"¿Eso significa que vas a meter a Tina en un hospital psiquiátrico? Porque esa chica ya está mucho más allá de la ayuda que puedas darle. Le darías una mano a todos, incluyéndote a ti mismo, si te deshaces de ella." Jasper se unió a Emmet y rompió en carcajadas tan fuertes que tuvo que sostenerse los costados con las dos manos. No había duda de que ambos estaban imaginando a Tina en una camisa de fuerza, siendo arrojada al interior de un cuarto de blancas paredes acolchonadas.

Aquella imagen me hizo reír a mí también. Imaginé a Tina, no solamente en una camisa de fuerza, sino también atada con cadenas para asegurarse de que jamás podría escapar. Era una posibilidad sumamente atrayente. "Es una buena idea, Emmet. Te encargaré a ti que llames al psiquiátrico para que vengan a recogerla, y con un poco de suerte, te llevarán a ti también."

Emmet se quedó callado en su sitio, incrédulo. "¿Estás bromeando, verdad?" Luchando por mantener un rostro inexpresivo, me encogí de hombros y me giré para cruzar el pasillo hacia mi habitación, dejando a Emmet perplejo y a Jasper riéndose junto a él.

Cuando llegué al restaurante, media hora después, fui recibido por Tina, que parecía exhausta. Su luminoso cabello rubio se veía como si hubiera estado tratando de arrancárselo. Para ser honestos, ella se hacía eso a sí misma no contratando más empleados sólo por tenerme a mí trabajando los sábados. "¡Edward, por fin! Pensé que jamás llegarías" empujó mi cuaderno de pedidos y una lapicera en mis manos "Las señoritas de la mesa cuatro han estado esperando demasiado, así que ocúpate de ellas primero" estaba sorprendido por Tina, por una vez, no me dio la bienvenida con una de sus usuales sonrisas coquetas. Esta debía ser una noche realmente ajetreada.

Me dirigí hacia la mesa que Tina me había indicado y gemí cuando reconocí a las dos chicas sentadas allí. Una, bajita y de cabello corto, rizado y marrón; y la otra un poco más alta y de cabello castaño claro. La más pequeña estaba sentada con la vista clavada en mí y sonreía. Ambas eran clientas frecuentes del lugar y siempre estaban aquí los sábados. La más baja era Jessica, me había dicho su nombre algunas semanas atrás, no que me importara realmente. La más alta, Ángela, parecía siempre bastante tranquila y como si quisiera estar en cualquier otro lugar en vez de aquí.

"Qué tal, señoritas", saludé lo más cortésmente que pude, dado mi estado de ánimo.

"¡Hola, Edward!" respondió Jessica de manera entusiasta antes de que yo pudiera agregar nada más. "No teníamos idea de que estabas trabajando esta noche, qué encantadora sorpresa". Traté de seguir sonriendo, realmente lo intenté, pero simplemente no podía hacerlo después de oír sus palabras.

"¿Qué les traigo para beber?" pregunté, con la libreta de anotaciones y la lapicera detrás de mi espalda, jamás las usaba. Sabía cuál sería la respuesta de Jessica antes de que ella abriera la boca. Siempre decía lo mismo cada vez que le preguntaba qué quería beber.

"¿Qué sugieres tu, Edward?" preguntó, batiendo sus pestañas. Tuve que hacer un gran esfuerzo para no rodar los ojos; no quería ofender a la persona que más generosas propinas me dejaba. Ella siempre dejaba una buena propina, tratando de llamar mi atención. Por supuesto, eso no funcionaba, solamente lograba que yo saliera con más dinero en mis bolsillos.

"Gaseosa" respondí, siempre.

"Yo quiero agua" interrumpió Ángela suavemente. Yo le eché una mirada, pero ella no estaba fijándose en mí. Resultaba obvio que ella no estaba ahí por voluntad propia, sin duda, Jessica la arrastraba hasta allí todos los sábados. Me giré hacia Jessica, esperando su orden. "Tomaré lo mismo", dijo entre dientes.

Me fui sin decir nada más y volví con dos vasos de agua. "¿Están listas para ordenar ya?" pregunté a Ángela primero. "Quiero una ensalada de pollo, por favor" la voz de Jessica llegó hasta mí a través de la mesa. No la miré, preferí esperar la respuesta de Ángela. "Yo quiero una hamburguesa" dijo en un tono lo suficientemente alto para que yo la oyera.

Comenzaba a irme cuando escuché un vidrio golpear la mesa y sentí un líquido frío empapando la parte de atrás de mis pantalones. Salté alarmado cuando el frío de los pantalones se me pegó a la piel. Me giré para ver un vaso volteado en la mano de Jessica, y la expresión pagada de sí misma en su rostro me dio a entender que ella era la culpable.

"Vayámonos, Ángela. De todas maneras, no hay nada que valga la pena aquí" se puso de pie, echándome una mirada furiosa. Yo realmente quería reír. ¡Me volcaba un vaso de agua encima a propósito y era ella quien se enojaba! Era infame. Si todo lo que tenía que hacer para que se fuera era ignorarla, lo habría hecho la primera vez que la vi. De lo único que podía lamentarme era de perder la mejor propina de la noche, pero no me preocupaba demasiado por eso.

Cuando Jessica salió del restaurante, echando humo y arrastrando a Ángela, que parecía rendida, Tina se apresuró a venir hasta mí. "Edward, ¿qué sucedió? ¡Dejaste a esas clientas que se fueran!" La aparté para pasar por el estrecho corredor que conducía hacia los baños. "¡Edward! ¿A dónde vas?" llamó, siguiéndome a través del pasillo. Abrí la puerta del baño de hombres y me metí dentro, suspirando de alivio cuando la puerta se cerró detrás de mí. Fui hasta el lavabo y abrí el grifo para salpicarme la cara con agua fría antes de mirar mi reflejo en el espejo.

"Paciencia, amigo" le dije a mi reflejo. "Te deshiciste de Jessica, deberías estar feliz por eso. Puedes arreglártelas con Tina. Contrólate, te pagarán horas extras" me detuve, y mirando fijamente el espejo, estallé en un ataque de risa. ¿Es que acaso me había vuelto completamente loco? Estaba hablando con mi reflejo, eso no es algo que haría una persona en sus cabales.

Di un ligero saltito cuando Tina golpeó la puerta. "Edward" chilló, golpeando la puerta fuertemente con el puño. "¿De qué te estás riendo tanto ahí dentro? ¡Edward!". Apoyé los codos en los bordes del lavabo y enterré la cara en las manos. ¿Podría esta noche ponerse aún peor?

Miré de nuevo al espejo y sentí las luces parpadear. Me giré para mirar directamente la bombilla cuando, de repente, la luz se fue. Me vi rodeado de oscuridad y de gritos provenientes del área del comedor y anduve a tientas, tocando la pared para llegar a la puerta. Cuando la encontré, jalé con fuerza y me tambaleé hacia el pasillo. Con una mano apoyada en la pared, hice mi camino de regreso al restaurante.

El cielo afuera estaba completamente negro y el viento soplaba fuertemente. Un brillante flash de luz iluminó el restaurante y pude ver las caras de los aterrorizados clientes. "Mantengan la calma" grité por encima del incesante cotorreo preocupado "¡Vuelvan a sentarse!" mi voz retumbó ferozmente, y el cuarto quedó en silencio de inmediato. "Gracias. Ahora, si se mantienen en calma, explicaré lo que vamos a hacer. Quédense en su sitio mientras alguien va a chequear el generador de energía. Las luces volverán pronto."

Nos tomó quince minutos y a tres personas trabajando para hacer funcionar nuevamente al generador de energía. Cuando el restaurante quedó finalmente vacío, yo tenía un insoportable dolor de cabeza. "Gracias por venir y dar una mano, Edward" Tina sonaba exhausta. Levanté la vista para verla frente a mí, sus ojos parcialmente cerrados y balanceándose sobre sus pies como si fuera a perder el equilibrio. Trató de sonreírme, pero estaba muy cansada incluso para eso, y yo me sentí agradecido de que así fuera. Después de todo lo que había pasado a lo largo de la noche, no hubiera podido enfrentarme a los flirteos de Tina. Absolutamente no.

"Yo ya me voy. No me necesitas para limpiar, tienes suficiente gente para eso." Me di media vuelta y ya estaba en la calle antes de que ella pudiera responder nada. Recibí alegremente el aire frío de enero después de la terrible noche que había tenido. Levanté la mirada hacia el cielo y dejé que la fría lluvia me cayera directamente en la cara. Para el momento en el que llegué a mi automóvil ya estaba calado hasta los huesos, pero no me podía importar menos.

Cuando llegué a casa, después de tomar un par de píldoras de Tylenol, caí rendido en la cama, demasiado cansado como para siquiera cambiarme de ropa. La cabeza me palpitaba mientras esperaba que llegara el sueño; y cuando finalmente caí en la inconciencia, el Tylenol había hecho su efecto. Lo último que recuerdo es que estaba rezando por tener un mejor sábado la próxima semana.


N/A: ¡Gracias por leer! Pero voy a estar aún más agradecida si dejan reviews. ¡Sus comentarios me ayudarán a mejorar esta historia! Díganme lo que piensan. ¡Los reviews son un estímulo y la estimulación acelerará la publicación de capítulos!

N/T: Les agradezco mucho a las dos primeras personas que me dejaron un review animándome a continuar la traducción. Gracias de verdad!!

Y creanme que coincido totalmente con la autora... un estímulo para seguir publicando no le viene mal a nadie. A todas las personas que me agregaron a sus alertas y favoritos, también les agradezco muchísimo. Nos leemos en la siguiente publicación!


(1) pulseadas es como le dicen en mi país a jugar a ver quién tiene más fuerza en el brazo, entrelazándolos e intentando apoyar el antebrazo del oponente en una mesa o superficie lisa, no sé si me explico.

(2) Es casi imposible para mí discernir si 'medía poco más de metro y medio' está bien traducido. De hecho, es probable que no lo esté y me lo haya inventado. El problema es que no conozco las medidas que utilizan en USA. Para mí todo son metros o centímetros, ellos miden en 'pies' o 'pulgadas', pero, utilizando un conversor que encontré por ahí (menos mal que existe Google), llegué a esa conclusión.