Importante: 'Dateless For Too Long' pertenece a softballgirl1136, yo sólo la traduzco.
La historia original: http : // www . fanfiction . net /s / 3986879 / 1 / Dateless _ For _ Too _ Long
3. El hombre perfecto
"¿Qué película quieren ver, chicas?" preguntó Rosalie mientras preparaba las palomitas en el nuevo microondas que compramos hoy. Tanto Alice como Rosalie me habían dicho que me mantuviera alejada del nuevo artefacto, temerosas de que pudiera arruinarlo también. A lo largo del día, cada vez que había intentado calentar algo, alguna de ellas me lo arrancaba de las manos y lo metía en el microondas por mí. Ni siquiera lo había tocado desde que lo trajimos a casa esta mañana.
Alice corrió hacia nuestra colección de vídeos en la sala de estar y escaneó la estantería buscando algo que pudiéramos ver juntas. Todos los domingos, las tres nos sentábamos en el sillón de la sala para ver una película, comer palomitas de maíz y hablar de nada y de todo. Alice tomó una de la estantería y corrió de nuevo hasta la cocina. "¡Veamos 'El hombre perfecto'!" chilló, agitando el vídeo en frente de nuestras narices.
"Ugh, no" dijo Rosalie, indignada. "No quiero ver una película que implique ningún tipo de romance, mucho menos una en la que la madre se enamora de un hombre que jamás llegará a conocer, porque ese hombre sencillamente no existe.(1)" Rosalie había llegado de un humor extrañamente ácido después de su cita de la noche anterior, y aunque Alice y yo tratáramos de hacer que nos contara algo al respecto, ella en seguida cambiaba de tema. "Mejor veamos una película de miedo".
En ese momento Alice y Rose comenzaron una pelea sobre qué película íbamos a ver; Alice pataleando por ver 'El hombre perfecto' y Rosalie queriendo ver 'Cuando un extraño llama'. Diez minutos después me encontré apretujada en el sofá entre una excitada Alice y una furiosa Rosalie. Sujeté las palomitas de maíz en mi regazo y Alice dio inicio a la película.
En realidad, yo tenía la mirada perdida en la pantalla, pero no estaba prestándole atención, demasiado distraída pensando en la noche anterior. ¿Cuántos sábados iba a tener que pasar sola en casa antes de conocer finalmente a alguien? Si encontraba a alguien, claro. Me imaginé a mí misma envejeciendo sin nadie a quien amar, sólo yo y mis veintisiete gatos.
Continuaba con la mirada fija en la televisión, pero en vez de ver la película estaba viendo una imagen mía, vieja, sola y rodeada de gatos. Me veía hablando con ellos, como una chiflada.
"Jim, ¿qué crees que estás haciendo sobre la mesada? Gato tonto, podrías caer y lastimarte" le regañaba a un gato negro que caminaba sobre la encimera.
"Fluffy, deja de morder el cable de la lámpara. ¡Te vas a electrocutar! ¿Acaso quieres convertirte en una bola peluda quemada?" le preguntaba a un gato de abundante pelo negro y gris que estaba masticando el cable de la lámpara de la sala. "¡Twinkle Toes, Belle! ¡Dejen de pelear por la caja de excrementos! ¡Hay espacio de sobra en este cuarto para que hagan sus necesidades!" le gritaba a los dos gatos que estaban peleando en la esquina de la habitación por utilizar el baño.
"Smokey, deja de mirar al canario como si fuera comida. Eres vegetariano, ¿recuerdas? Ten voluntad, no necesitas comer carne." Le decía con desánimo a un gato gris que había comenzado a mirar con anhelo una jaula donde había un canario amarillo.
"¡Snowball, no! ¡Vas a tirar el acuario!" regañaba al gato blanco que tenía una pata metida en el interior de la pecera, intentando atrapar alguno de los peces dorados. "Tom, ¿estás tocando música para mí?" le preguntaba, riendo, al gato negro que estaba saltando sobre las teclas del piano del comedor.
Me giraba para mirar por la ventana y exclamaba: "¡Checkers! ¿Qué estás haciendo en ese árbol? ¡Aguanta, bebé, mami va a buscarte!" y entonces salía corriendo en busca de una escalera para rescatar al gato blanco, negro y gris que estaba atascado en el árbol. Ya casi lo había alcanzado cuando uno de mis pies resbalaba de un escalón y yo me encontraba gritando mientras caía de espaldas sobre el durísimo cemento…
Me estremecí y aparté la vista rápidamente de la televisión, aterrada de lo que podía ser la continuación de ese ensueño. "Bella, ¿estás bien?" me preguntó Alice, vacilante. Ella y Rosalie estaban mirándome fijamente, como si de repente yo tuviera dos cabezas. Agité la única que tenía a ambos lados para despejarme de los restos de las imágenes que acababa de ver antes de responder.
"Uhm, sí, ¿por qué?" mis amigas me miraban con idéntico escepticismo.
"Bella, tú no tienes un gato llamado Jim" dijo Rosalie, mirándome directamente a los ojos.
"Ni Twinkle Toes o Belle" agregó Alice, y Rosalie agitó la cabeza, en concordancia con ella. ¿Había dicho todo eso en voz alta? No era raro que estuvieran mirándome como si me hubiera vuelto loca, de hecho creo que estaban contemplando la posibilidad de meterme en un manicomio.
"Lo siento, no me di cuenta de que estaba pensando en voz alta" murmuré abochornada, mientras sentía cómo mi rostro se iba tornando en un rojo encendido.
"Bella, ¿hay algo de lo que te gustaría hablar?" me preguntó Rosalie. "Has estado distraída todo el día." ¿Cómo me las iba a arreglar para explicarles lo que me estaba pasando? Iban a encerarme en un asilo para orates de verdad si se los decía. Podía imaginarme a Alice eligiendo el color de mi camisa de fuerza para que hiciera juego con las paredes acolchonadas del cuarto. La veía dándole un sermón a los trabajadores sobre vestir enteramente de blanco. Prácticamente la podía oír diciendo ¡El blanco es un color aburrido! ¿Por qué no intentan vestir de rosa? O azul, o púrpura. El verde resaltaría tus ojos, y a ti te quedaría bien el rojo, porque resaltaría con el tono de tu piel…
Afortunadamente, el timbre sonó distrayéndolas a ambas. "¡Llegó la pizza!" exclamó Alice, saltando del sofá y corriendo hacia la puerta. Echó un vistazo por la mirilla antes de abrirla. "Oh, ¡es lindo!" dijo mientras tomaba el dinero de encima de la mesa. Cuando abrió la puerta, un chico alto y de cabello rubio estaba de pie en el umbral equilibrando una caja de pizza en la mano.
Sus ojos evaluaron a Alice favorablemente y ella rió tontamente. Yo miré a Rosalie, que me sonrió y rodó los ojos. "Qué tal, señorita" saludó suavemente el repartidor.
"Hola, tú" replicó Alice, sonriéndole abiertamente.
El repartidor le devolvió el gesto con un brillo en la mirada que le resplandecía todas las facciones de la cara. "El total es 20,62" dijo, todavía sonriendo.
Alice le tendió dos billetes de veinte. Cuando él comenzó a contar el vuelto ella puso su mano sobre las de él y dijo: "Guarda el cambio". El chico la miró a los ojos y le sonrió. La sonrisa en respuesta de Alice logró deslumbrarlo y dejarlo impactado.
"Gracias" dijo tras el momento que le tomó recomponerse "que tenga una linda velada, señorita" agregó antes de darse vuelta para marcharse.
"¡Buenas noches!" le gritó Alice. Él se rió en respuesta, saludando con la mano, y continuó caminando por el pasillo hasta quedar fuera de la vista. Alice dio un portazo y volvió al sofá junto a nosotras. "¡Dios mío!" chilló "¿Ustedes lo vieron? ¡Dios, era tan sexy! ¡Me parece que voy a necesitar una ducha de agua fría!" Rosalie y yo estallamos en carcajadas cuando Alice se puso de pie y comenzó a abanicarse, tratando de calmar su propio ánimo después del encuentro con el repartidor de la pizza.
"Chica tonta" le dijo Rosalie "No te olvides de que tienes novio". La sonrisa desapareció por completo del rostro de Alice cuando frunció el entrecejo.
"¿Anthony? Sí, ya sé. Pero, ¿cuántas veces voy a volver a ver a ese repartidor? Voy a ser muy afortunada si lo encuentro de nuevo. Así que… no hay peligro." Replicó, y luego se sentó de nuevo en el sofá con la pizza.
"Como quieras, Alice" le dijo Rosalie arrebatándole la caja de las manos.
"Sabes, Rosalie" comentó Alice suspicazmente "aún no nos contaste sobre tu cita de anoche". Rose tomó una porción de pizza y rápidamente le dio un mordisco para retrasar el momento en que tuviera que responder. "¿Bella?" me llamó la atención Alice, dándome un codazo.
"No, Alice. No le voy a sacar la caja a Rosalie" Alice abrió la boca para protestar, así que me apresuré a agregar "Y no, no le voy a sacar la pizza de la boca. Ya lo hice demasiadas veces por ti."
Cada vez que Rosalie no quería responder algo a Alice, se atiborraba la boca de comida y Alice me hacía quitársela a la fuerza. Con eso, Rosalie corría por la casa haciendo caras graciosas e intentando morderme. Fue divertido las primeras veinte veces que lo hicimos, ahora, era algo vulgar y grotesco, pero sobre todo peligroso. Rosalie muerde fuerte, y la última vez que me mordió, me hizo sangrar.
Rosalie terminó de masticar su trozo de pizza y miró a Alice, "¿Realmente quieres saber lo que pasó?"
"¡Sí!" gritó ella.
"Bueno, pues… la cita estaba yendo bien hasta que John empezó a hablar de su mejor amigo enano." Rosalie siempre se refería al mejor amigo de John como 'El Enano'. Pobre Owen, no era su culpa ser tan bajito.
"Rose, no le digas a Owen enano. Él mide 1,52 metros(2), esa no es la altura de un enano" Rosalie me frunció el ceño por interrumpirla. Yo le sonreí y esperé a que continuara.
"Sí, como sea. Estuvo hablando sobre 'El Tiro', ustedes ya saben, el tiro ese en el que John levanta a Owen para que pueda encestar jugando al baloncesto" Alice y yo asentimos con la cabeza, esperando pacientemente a que prosiguiera. "Bueno, habló de cómo El Enano y él estuvieron practicando ese tiro por cinco horas seguidas y luego se puso a alardear de que pudieron completar 'El Tiro' en menos de tres segundos… ¡Como si me importara una mierda El Estúpido Tiro!!" Rosalie levantó ambas manos con exagerada frustración.
Palmeando la espalda de Rosalie, le dije: "Está bien, Rose, tranquila. No puedes pretender que John arranque de su vida a Owen por estar contigo. Él es su único amigo y son muy cercanos" Rosalie me miró con disconformidad, como si yo fuera una traidora.
"Bella tiene razón, Rosalie. John no puede dejar de lado a Owen por ti" Rosalie frunció el entrecejo a Alice y luego a mí.
"Gracias, es bueno saber que mis dos mejores amigas están en mi contra" dijo sonriéndonos para darnos a entender que no nos odiaba, y nosotras dos estallamos en risas. "Supongo que sobreactué" admitió. "Es que tengo la extraña sensación de que a John le gusta más pasar tiempo con Owen que conmigo; pero eso es ridículo, ¿cierto?" Yo puse los ojos en blanco y Alice se rió otra vez.
"Sí, Rose, es ridículo. Ninguno de ellos es gay, te lo aseguro" afirmó, y se echó a reír de nuevo.
Cuando la película terminó, las tres nos sentamos en el suelo formando un círculo para conversar. Cada tanto, los ojos de Alice vagaban hacia la caja vacía de la pizza y ella lanzaba un suspiro. "Ese chico era maravilloso" dijo, con voz soñadora. Miré a Rosalie, ninguna de nosotras tuvo la necesidad de preguntar de quién estaba hablando. Entonces la mirada de Alice fue a parar sobre la caja del DVD que estaba sobre la mesita de café y sus ojos resplandecieron. "Rosalie, ¡descríbenos cómo sería tu hombre perfecto!" Rosalie le sonrió a Alice antes de lanzarse a una descripción de su hombre ideal.
"Tendría que ser un hombre fornido, porque tiene que estar a mi altura" hizo una mueca burlona y malvada mientras decía eso "Tiene que ser bien parecido, presentable, tú me comprendes. Sus besos deberían hacerme temblar hasta sentir que se me doblan las rodillas, y tiene que ser protector conmigo. Yo debería sentirme siempre segura junto a él. Además tiene que tener un buen sentido del humor y entregarse completamente a mí." Los ojos de Rosalie se volvieron distantes en la medida en que iba imaginando a su hombre perfecto. Unos minutos después, volvió a enfocarse en Alice "Describe el tuyo".
Alice echó otra mirada a la caja de pizza antes de empezar a hablar. "Mi hombre perfecto debería ser alto para compensar mi falta de estatura, también debe ser fuerte, pero no con músculos muy abultados, los prefiero delgados y altos. Tiene que ser inteligente, y cuando lo lleve de compras tiene que ser capaz de sacar mentalmente las cuentas del total que gasto. Sobre todo tiene que estar dispuesto a estar conmigo cuando voy de compras. Además debe ser dulce y tener una sonrisa adorable, como todo el resto. Tiene que ser rubio y sus ojos deberían centellear cuando me mira, y..." se quedó en silencio cuando sus ojos recayeron otra vez sobre la caja de pizza. Alzó la cabeza y me sonrió a mí. "Bella, es tu turno. Describe a tu hombre perfecto."
¿Mi hombre perfecto? Nunca me había detenido a pensar en eso. "Um, mi hombre ideal debería ser dulce y encantador. Debería estar siempre listo para atraparme cuando tropiezo y caigo, y también para despejar mi turbación cuando eso sucede. Debería estar dispuesto a hacerme increíblemente feliz y además protegerme de cualquier cosa, incluso de mí misma."
A eso le siguió un confortable silencio en el que las tres nos perdimos en nuestras propias reflexiones, pensando en nuestros hombres perfectos. Suspiré interiormente, porque resultaba agradable imaginar que realmente existía un hombre perfecto ahí afuera esperando por mí. Pero, siendo honesta conmigo misma, pensé que si lo hubiera, las posibilidades de encontrarlo serían una en un millón.
N/A: Bella y Edward se conocen en el próximo capítulo!
N/T: ¿Adivinan quién es el repartidor de pizza?
…
Sí, es él.
Por cierto, gracias, pero muchas gracias, por sus reviews. Me dieron muchísima alegría! Lamento haber tardado en subir este capítulo, pero ya estoy trabajando en el siguiente así que… pronto me tendrán por aquí de nuevo.
(1) 'El hombre perfecto' es una peli en la que una joven hija de padres separados le escribe cartas a su madre bajo el nombre de un admirador secreto. De ahí el comentario de una madre que se enamora de un hombre que ni siquiera existe. Yo no había visto la película y tuve que buscar un pequeño resumen para entender a qué se refería Rosalie… espero no arruinarle la trama a nadie, je.
(2) Otra vez el problema de las medidas. La autora decía que Owen está por debajo de los 'five feet'). Con el mismo conversor de la otra vez saqué la medida, de cinco pies = 1,52 mts. Un chico bajito por cierto. Pobre Owen.
