Importante: 'Dateless for too long' pertenece a softballgirl1136, yo sólo la traduzco.
La historia original: http : // www . fanfiction . net /s / 3986879 / 1 / Dateless _ For _ Too _ Long
N/T: Mil gracias Sowelu por el beteo y sobre todo por la paciencia. ¡No sabes cómo te lo agradezco!
5. El plan
Bella POV
"En primer lugar, necesitaremos algo de ayuda", Los ojos de Edward escanearon el restaurante buscando a alguien que pudiera ayudarnos. Ubicó a un chico de cabello castaño claro que a mi me resultó muy familiar. "¡John!" llamó, haciéndole señas para que se acercara.
"¿Qué hay, Edward?" Preguntó John cuando llegó hasta nosotros. Él no me miraba, de modo que yo no podía ver correctamente su rostro, pero su voz me resultó conocida, aunque no podía determinar dónde lo había visto antes.
"Vaya, no tienes rota la muñeca." La voz de Edward chorreaba sarcasmo. ¿Qué tiene que ver esto con el plan?, me pregunté, esperando saber qué diría a continuación.
"Um, no…" Replicó John, mirando a Edward como si estuviera chiflado. Edward le clavó la mirada intencionadamente, como si estuviera olvidando algo realmente importante. La cara de su amigo de pronto se iluminó con comprensión. "¿Eso es lo que ella te dijo?"
Edward asintió con la cabeza. "Sep, aparentemente tu no podías trabajar el sábado pasado porque te rompiste la muñeca jugando pulseadas con tu mejor amigo." El énfasis que puso en esas últimas dos palabras me resultó extraño, al igual que el rastro de amargura en su tono de voz. Le miré confundida, pero él no tenía puestos sus ojos en mí. Sus ojos estaban fijos en John, esperando una respuesta.
"¡Que me rompí el brazo jugando pulseadas con Owen!" John estalló en carcajadas "¿Tina es ciega, o es estúpida? Conoce a Owen, ¿realmente pensó que tú podrías tragarte ese cuento? He salido el sábado pasado… ¿y tú, qué hiciste?"
La sonrisa de Edward se desvaneció y frunció el ceño. "Estuve aquí, ¿qué más podía hacer?"
"Oh, bueno, no sé…" empezó a decir John con cierto sarcasmo. "Puedes decirle que no, o puedes renun—"
"Ella me paga demasiado bien como para renunciar" interrumpió Edward. "Y créeme, he intentado decirle que no, pero ella me ruega y lloriquea hasta que acepto venir." El veneno que había en su voz hablando de esa tal Tina me dio un poco de incomodidad. Ella era, claramente, alguien que le caía realmente mal. Me pregunté qué podría haber hecho para que él estuviera tan disconforme con su actitud, porque en verdad Edward no parecía una de esas personas fáciles de disgustar, aunque acabara de conocerlo.
"Entonces cuélgale y desconecta el teléfono." La voz de John interrumpió mis pensamientos. "No te va a despedir, está demasiado obsesionada contigo." Su risa provocó que Edward frunciera aún más el ceño.
"Esto está fuera de discusión. No te llamé para hablar de eso. Necesito tu ayuda con algo." Edward miró en mi dirección y yo no pude dejar de sonreírle. "Mi amiga quiere escaparse de 'la peor cita de su vida' y necesitamos tu ayuda." Su voz sonaba burlona cuando repitió las palabras que me había oído decir por teléfono. Entrecerré mis ojos y él sólo sonrió.
John se giró hacia mí y sus ojos se llenaron de reconocimiento. "Oh, ¡hola, Bella!"
"Hey, John" Rápidamente recordé por qué John me resultaba tan familiar; no podía creer que no lo hubiera reconocido inmediatamente.
"¿Se conocen?" Preguntó Edward, tomado por sorpresa. Me pareció haber oído una casi imperceptible nota de celos en su voz, pero descarté la idea inmediatamente. No había forma de que sintiera celos por mí.
"Sip," repliqué despreocupadamente "John es el novio de mi compañera de cuarto, Rosalie" parecía que Edward se relajaba un poco, pensé que sería porque se recuperaba de la sorpresa, y no por celos. "Pero, ¿por qué estas trabajando esta noche, John?" Me dirigí hacia el otro chico, girándome levemente hacia él para mirarlo a la cara.
"Vine después de que Rosalie me cancelara. No me viene mal el dinero extra." Contestó, encogiéndose de hombros. Sonreí, comprendiendo lo que no había dicho en voz alta. Necesitaba el dinero extra porque Rosalie era una chica costosa cuando se trataba de citas, teniendo en cuenta sus costosos gustos y el hecho de que esperaba igualmente costosos regalos cada vez que salía con alguien. John se volvió hacia Edward. "¿Qué necesitas que haga?"
El plan estaba preparado, mi parte era sencilla, y yo estaría lejos de aquí muy pronto. "Lo siento, Mike." Me disculpé lo más genuinamente que pude mientras me sentaba de nuevo a la mesa. La comida todavía no había llegado. Eso también jugaba a mi favor.
"Uh, no hay problema, Bella." Respondió. "Veamos… ¿dónde nos quedamos antes de que te fueras…?"
"Creo que usted pidió el fetuccini de pollo, ¿cierto?" Edward anunció su presencia en el momento justo, sirviéndome mi plato. Levanté mi mirada hacia él y le sonreí más amistosamente de lo estrictamente necesario, esperando que Mike hubiera visto eso.
"Sí, muchas gracias." Pestañeé exageradamente, pretendiendo estar coqueteando con él. Edward me sonrió abiertamente, luego bajó la vista hacia mi comida. Cuando me volvió a mirar, su sonrisa era burlona.
"Espero que sea de su agrado." Y enarcó las cejas, simulando estar intrigado por mi respuesta.
"¿Por qué no iría a gustarme?" Pregunté, inclinándome hacia él. Me estaba aprovechando un poco de esta farsa, pero sabía que Mike nos miraba de cerca.
"Bueno, para empezar, usted ordenó comida italiana en un restaurante mexicano. Yo, si fuera usted, estaría aterrado de probar eso." Tras esto agité mi mano en el aire, como descartando sus palabras.
"Tonterías, estoy segura de que sabe bien." Y para darle más énfasis a mis palabras, tomé mi tenedor y lo hundí en la pasta antes de llevármelo a la boca. Mastiqué lentamente la comida y aparenté concentrarme en su sabor. "Tienes razón, este plato deja mucho que desear. ¿Te gustaría probarlo por ti mismo?" Le tendí mi tenedor y él lo tomó con entusiasmo.
"Espero que no le importe." Y probó mi comida, masticando y haciendo un gesto de asco. "Horrible. Me pregunto, ¿por qué viene usted a un restaurante mexicano y ordena comida Italiana?"
"En realidad… no me gusta mucho la comida mexicana…" Mentí, dirigiéndole una rápida mirada a Mike. Se veía como si estuviera a punto de explotar, rojo de furia, balbuceando como un idiota. Obviamente, no podía conectar dos palabras juntas, habíamos logrado dejarlo pasmado.
"¿Entonces, por qué estás aquí?" Edward le sonrió con burla a Mike, que abrió la boca para responder, pero él fue más rápido. "Obviamente, este tipo no sabe nada de ti." Agregó, señalando a Mike.
Sacudí la cabeza. "No, eso es cierto."
"Bueno… ¿Qué te parece si yo te llevo a un verdadero restaurante italiano?" Los ojos de Edward ardieron sobre los míos, y aunque yo sabía que todo esto era parte del plan, una parte de mí deseaba fervientemente que hablara en serio.
Sonreí y me puse de pie. "Me encantaría. No podría quedarme aquí y comer esto." Dije, señalando el fetuccini de pollo sobre la mesa.
Edward estiró el brazo hacia mí y yo lo tomé en seguida, echando una mirada hacia Mike, que también se había puesto de pie. Antes de que pudiera decir nada, Edward le puso bruscamente su propio plato de comida en las manos y el recibo sobre la mesa. "Paga en el mostrador" y luego, girándose hacia mí, agregó, "¿Estás lista para probar comida italiana de verdad?" Sonreí y asentí con la cabeza.
Cuando nos estábamos yendo, Mike finalmente sacó la voz. "No, espera, tú no puedes…"
"¿Mike? ¿Mike Newton?" John apareció de la nada, parándose entre nosotros tres. "¿Mike? ¡Eres tú! Soy John Wheelwright, del jardín de infantes. Solíamos compartir nuestras galletitas a la hora de la merienda. ¿Me recuerdas?"
Mike miró a John como si tuviera dos cabezas. "Nunca te he visto en mi vida. ¿Quién… dijiste que eras?"
"John Wheelwright. Ya veo que no me recuerdas. Después de esa pelea que tuvimos sobre quién dormía con el osito de felpa durante la siesta, jamás volviste a hablarme, pero aún así te comías mis galletitas de animales… especialmente las que tenían forma de hipopótamo, mis favoritas…" John había planeado muy bien aquella historia, era muy gracioso verlo hablando con tanta seguridad de algo inventado. Desafortunadamente, Edward y yo no nos quedamos para escuchar el resto de la conversación. No es que yo fuera a quejarme de todos modos.
Edward me dirigió rápidamente hacia la salida, incluso más rápido de lo que creí necesario. John ya estaba encargándose de Mike, no había razón para apresurarse tanto. Pero en cuanto nos aproximamos a la puerta, una chica rubia y bajita se interpuso en nuestro camino, paseando sus ojos velozmente entre el rostro de Edward y el mío, y finalmente cayendo sobre nuestros brazos entrelazados.
"Edward, ¿a dónde vas?" Preguntó con un tono desesperado, mirándolo fijamente hacia arriba. El era por lo menos treinta centímetros más alto que ella.
"Me largo. No me necesitas aquí, el restaurante no está tan lleno esta noche. Además, John puede tomar mi lugar. Su muñeca se curó milagrosamente." Dijo en tono de burla.
"¡Oh!" exclamó ella "Me olvidé de decírtelo… No se rompió la muñeca, era sólo una torcedura…"
Edward la miró con los ojos entrecerrados logrando que ella diera un paso hacia atrás. "Ya páralo, Tina, ya sé que John salió el sábado pasado. Deja de hacer el ridículo, ¿quieres?" Hizo una pausa para dejarla responder, pero como no lo hizo, continuó, "Estoy harto de que me tengas aquí atrapado, trabajando todos los sábados. Si necesitas más ayuda, contrata a más gente." Tiró ligeramente de mi brazo para que lo siguiera, empujándola un poco a ella para permitirnos pasar. Cuando habíamos pasado por su lado él se detuvo y añadió, mirándola por sobre su hombro. "Ah, y por cierto… renuncio."
Edward ignoró los aullidos de protesta de Tina mientras me dirigía por la parte trasera del restaurante hacia su carro. Era un Volvo plateado y brillante, y estaba estacionado justo debajo de un farol. "Edward, lo siento. No quería que perdieras tu trabajo por mi culpa… ¿no habías dicho que la paga era demasiado buena como para renunciar?" Pregunté cuando ambos ya estábamos dentro del auto.
Edward se rió mientras ponía la llave en contacto. "Eso no me preocupa. Tina va a llamarme todo el fin de semana, rogándome para que la perdone y vuelva. De veras no hay necesidad de preocuparse." Lo miré, escéptica e insegura. No sabía si estaba diciéndome la verdad o si sólo estaba tratando de tranquilizarme.
Sacudió la cabeza y sonrió burlonamente cuando vio mi expresión. "En serio, Bella, mi trabajo no está en peligro. Ahora… si quieres volver a tu casa, deberás decirme dónde vives, o no podré llevarte." Me ruboricé y le dije mi dirección. Después de asegurarme que sabía exactamente cómo llegar, aceleró hacia la carretera, lejos del restaurante y más importante aún, lejos de Mike.
La conversación fluyó fácilmente entre nosotros mientras íbamos en el coche. Pasamos la siguiente hora conociéndonos el uno al otro. Me preguntó sobre mi familia, mis amigos, mi universidad; acerca de mis preferencias, como lo que me gustaba leer, y un montón de otras cosas que se le ocurrieron por el camino. Estaba sorprendida de encontrarme hablando de mí misma a voluntad. En otra situación habría encontrado una excusa para permanecer callada. Pero con Edward todo parecía salir de manera natural, y estaba contándole cosas que no habría compartido incluso con gente que conocía desde hacía años, mucho menos con alguien a quien había conocido hacía sólo un par de horas.
Pero también supe mucho de él esa noche. Me habló de su familia, me contó que era hijo único. También habló de sus dos mejores amigos, Emmet y Jasper, y de las cosas que le gustaban. Amaba la música y también leer… me vi a mi misma escuchándolo hablar, como hipnotizada. Era tranquilizador, casi relajante estar a su lado.
Antes de que pudiera advertirlo, estábamos estacionando frente a mi edificio. Estaba renuente a permitir que se fuera, quería saberlo todo acerca de él; pero también sabía que este momento era inevitable…
"Te acompaño hasta la puerta" ofreció después de salir rápidamente del coche para abrirme la puerta del acompañante.
"Gracias." Caminamos uno junto al otro hasta la entrada del edificio. Apreté el paso y me adelanté un poquito a él para dirigirlo hasta mi puerta. Lo guié hacia el tercer piso y me detuve frente a la puerta. "Muchísimas gracias por traerme a casa, y también por salvarme de 'la peor cita de mi vida.'" Edward sonrió cuando yo me cité a mí misma.
"Fue divertido." Asentí, estando de acuerdo. Solté una risita al recordar el rostro de Mike mientras Edward y yo llevábamos a cabo el plan. Edward rió también; su mirada me decía que estaba pensando lo mismo.
"¿Bella?" La puerta de mi apartamento se abrió bruscamente y la luz inundó el corredor, cayendo directamente sobre mí y sobre Edward. "Oh, lo siento" Alice cerró la puerta de un golpe y yo me volví hacia él.
"Será mejor que entre. Casi puedo imaginar a Alice salivando al otro lado de la puerta, esperándome para que le cuente los detalles de esta noche." Sonreí a modo de disculpa, él sólo sonrió de vuelta.
"Por supuesto. Te dejaré para que puedas contar tu historia. Fue un placer conocerte, Bella, espero volver a verte algún día." Y entonces tomó mi mano para llevarla hasta sus labios y depositar un suave beso en el dorso antes de irse.
"¡Adiós, Edward!" Grité. Él agitó su mano hacia mí y desapareció escaleras abajo. Abrí la puerta del departamento y fui recibida por una ansiosa y desesperada Alice, que se aferró a mi brazo y me arrastró dentro.
"¡Escúpelo!" Demandó en cuanto la puerta estuvo cerrada detrás de mí. Me empujó hacia la sala de estar y luego me arrojó sobre el sofá. Rosalie ya estaba allí; Alice se apretujó entre nosotras y me dio un codazo para que comenzara a contar mi historia.
"¿De qué estás hablando?" Pregunté inocentemente.
"¡No te hagas, Bella! ¿Cómo rayos te las arreglaste para intercambiar a Mr. Aburrido por Mr. Sexy?" se veía como si me fuera a estrangular, algo que podría haber hecho, dado que no era una persona que se destacara por su paciencia.
"Bueno, si hubieran estado en casa y hubieran respondido mis llamados, sabrían que estaba pasándola realmente mal con Mike. Me estaba sofocando. Es insoportable, aburrido, egoísta… ¡tenía ganas de arrancarme los ojos con un tenedor! Bueno, al final terminé arrojándole el tenedor a nuestro camarero, el Señor Sexy." Usé el sobrenombre que Alice le había puesto para que ella supiera de dónde había salido Edward.
"Espera, tu camarero te trajo a casa y tú… ¿le arrojaste un tenedor?" Preguntó con incredulidad, rebotando alegremente en el sillón, ansiosa por más detalles.
"Sí, ese era nuestro mesero, Edward…"
"Oh, ¡hasta su nombre es sexy!" Exclamó, interrumpiéndome. "Aunque claro, no tan sexy como Jasper…"
"¡Alice, deja que Bella termine de contar su historia!" La cortó Rosalie, claramente disgustada.
"Gracias, Rose. Como iba diciendo… sí, ese era nuestro camarero, y no era mi intención aventarle ese tenedor. Él me asustó, y se me escapó de entre los dedos, y podría haberlo golpeado, pero por suerte fallé. Como sea, él oyó por casualidad cuando yo las llamé, porque le pedí prestado su teléfono —el mío no tenía batería y yo no tenía nada de dinero encima como para pagar el teléfono público." Miré a Rose severamente y ella murmuró una disculpa.
"Como él casualmente oyó mis llamados, que por cierto fueron tres, se ofreció a traerme a casa."
Alice corrió hacia el contestador y dio play. Escuché mi propia voz inundando el cuarto mientras corría mi mensaje. Cuando Alice volvió con nosotras tenía su móvil pegado a la oreja, supuse que estaba oyendo su correo de voz.
Cuando colgó, me miró directamente a la cara, sus ojos rogando una disculpa.
"Lo siento tanto, Bella. No estábamos en casa cuando llamaste y yo olvidé mi móvil aquí. Estábamos fuera de cobertura de todos modos, así que el teléfono de Rose tampoco tenía señal… lo sentimos, Bella, de verdad… no creíamos que realmente nos fueras a necesitar."
Le di a Alice un gran abrazo para darle a entender que la había perdonado. No podía estar enojada con ella, sobre todo teniendo en cuenta la forma en que había acabado mi cita. De pronto me picó la curiosidad y me aparté de Alice para preguntar: "¿Puedo saber a dónde fueron y por qué?"
"Al centro comercial." Respondió Rosalie en lugar de Alice. "Alice necesitaba un nuevo atuendo."
"Um, ¿y a qué viene esa necesidad tan repentina?" Inquirí, paseando la mirada entre mis dos amigas.
"Alice ordenó pizza" Replicó llanamente Rosalie, como si eso lo explicara todo. Lo cierto es que sí lo hacía.
N/T: No tengo perdón, lo sé... pero por favor perdonen por la tardanza. Y tambien deberán disculparme esta vez, por no poder responder uno por uno sus reviews. Los he leído todos y cada uno y he estado tentada en contestarlos personalmente, pero me hubiera ocupado mucho tiempo. La semana próxima tengo un parcial que quiero, no, NECESITO aprobar, y el fantasma de la culpa (¿qué digo fantasma? ¡El monstruo de las cavernas!) me hubiera almorzado entera si me dispersaba demasiado.
¡Díganme que no les causó gracia la historia de las galletitas con forma de hipopótamos!
El próximo capítulo se llama "Hello Beautiful"… y es la perspectiva de Edward sobre lo que pasó esa noche.
...mil gracias por todos los reviews! Me ponen muy contenta sus comentarios. A partir de ahora, recuerden que somos dos personas esperando sus reviews, porque tengo beta ^^ y a ella le corresponde la mitad del crédito por su excelente trabajo. ¡Gracias otra vez, Gloria!
Bien, será hasta la próxima publicación. Besos a todos!!
