Importante: 'Dateless for too long' pertenece a softballgirl1136, yo sólo la traduzco.

La historia original: http : // www . fanfiction . net /s / 3986879 / 1 / Dateless _ For _ Too _ Long


N/T: GRACIAS Sowelu por el beteo. Se me va la vida en agradecerte por tu excelente trabajo y tu paciencia. ¡No podría tener una mejor beta!


6. Hola, preciosa

Edward POV

"¡Anda Jasper, cuéntamelo!" La voz de Emmett rogándole a Jasper que confesara por qué había estado tan distraído los últimos seis días retumbó en todo el apartamento. A decir verdad, yo también sentía curiosidad por ello. Jasper solía ser de los tipos que siempre tienen los pies en la tierra, pero últimamente parecía estar siempre en las nubes.

Entré al salón ya vestido para ir a trabajar, Jasper me sonrió con burla y abrió la boca para decir algo, pero Emmett se le adelantó. "¡¿Vas a trabajar otra vez?!" Gritó, incrédulo. "Esa mujer te está haciendo trabajar como a un camello del desierto, deberías rebelarte y escupirla."

Sacudí la cabeza ante la extraña comparación de mi amigo. "Emmett, ¿por qué cada vez que hablo contigo, siento como si perdiera puntos en mi coeficiente intelectual?" La sonrisa en su rostro vaciló y pretendió reflexionar profundamente la respuesta.

"¿A ti también te sucede?" Me preguntó Jasper, tratando de controlar la sonrisa. Falló estrepitosamente.

"¡Hey, no todos podemos ser tan listos!" Se defendió Emmett. Miré a Jasper y rodé los ojos. Jasper estaba riéndose a carcajadas, ya sin poder fingir un ápice de seriedad.

"Eres listo, Emmett. El más listo entre los lentos". Con mi comentario, Emmett volvió a sonreír ampliamente. Se veía muy orgulloso de sí mismo.

"¡Es cierto!" alardeó. "¡Soy el rey de los lentos!" Plantó uno de sus pies en la mesita de café y se golpeó el pecho con un puño clavando la mirada en el techo, como si estuviera posando para sus admiradores.

Jasper resopló. "Sep, eres el rey de los lentos, no hay dudas…"

"Hey, ¿así es como le hablas a tu rey?" Exclamó Emmett, con falso aire condescendiente. "Voy a encerrarte por eso. ¡Guardias, llévenselo al calabozo!" Y entonces se arrojó sobre Jasper para acorralarlo contra la pared, atrapando sus muñecas por encima de su cabeza.

A este punto ya no podía respirar de lo fuerte que me estaba riendo. Emmett podía no ser el hombre más inteligente del mundo, pero era una persona muy divertida. Era difícil llevar una vida monótona o aburrida viviendo con él.

Cuando por fin liberó a su prisionero, Emmett se giró hacia mí y me dirigió una sonrisa burlona. "Tina llamó de nuevo mientras estabas en tu habitación." ¿Otra vez?, pensé, esta mujer no tiene ni un ápice de paciencia.

"¿Dónde está mi móvil, Emmett?" Señaló la mesada y se rió disimuladamente. Sin darle importancia, caminé hacia allí y lo arrebaté de la encimera para marcar el número de Tina, azotando las teclas en la medida en que iba aumentando mi irritación; y llamé sin mirar el número que había discado.

"¿Hola?" Al otro lado contestó una voz dulce y femenina que definitivamente no era Tina. Eché un vistazo al número en el teléfono y comprendí que había llamado a otro móvil por error.

"Oh, uhm… creo que marqué el número equivocado. Lo siento muchísimo, señorita" Me disculpé.

"Oh, no te preocupes, recibo llamadas de extraños todo el tiempo, creo que eres el tercero del día de hoy" Respondió ella con una risita. Aquello me tomó completamente por sorpresa, no pude más que reírme ante su comentario. Por lo general, la gente no hace bromas cuando reciben una llamada de alguien que no conocen.

"Es bueno saber que no soy el único tonto que llama a un número equivocado" Repliqué sin pensar. Por alguna razón, quería escuchar otra vez la voz de esta extraña, que sonaba dulce e inocente, y no como la mayoría de las mujeres.

"No te preocupes, yo también he quedado como una tonta un millón de veces al marcar un número equivocado. Me sucede frecuentemente."

"¿Nunca nadie te dijo que no hables con extraños?" No pude dejar de hacer esa pregunta. Mis propias palabras resonaron en mi cabeza y estuve seguro de que aquel comentario iba a hacerle reír. No estaba equivocado. Escuché su risa mientras esperaba a que respondiera, anticipando que diría algo astuto o divertido.

"Creo que lo he oído alguna vez, pero no hice caso. Es mucho más divertido hablar con gente que no conoces, sobre todo cuando la mayor parte de tus conocidos te aburren hasta llorar." O hasta volverte loco, agregué para mí mismo. Me reí, sabiendo que ella estaba en lo cierto. Jasper y Emmett son las dos personas más interesantes que conozco, todos los demás son… bueno, aburridos.

"Estoy de acuerdo con eso" Dije, echando una ojeada a mi reloj. Diablos, tengo que trabajar, pensé. "Bueno, mis disculpas otra vez por molestarte. Que tengas una linda noche" Titubeé, no queriendo terminar nuestra conversación.

"Lo mismo para ti." Contestó.

"Buenas noches." Y cerré mi teléfono para terminar la llamada. Un momento después lo abrí nuevamente para agregar su número a mi lista de contactos bajo el nombre de 'Efímera', en referencia a la brevedad de nuestra interesante, pero muy corta conversación.

Decidí no llamar a Tina. Si de verdad necesitaba hablar conmigo antes de que fuera a trabajar, me llamaría otra vez.

Cuando llegué al trabajo me di cuenta de que no estaba tan lleno como Tina me había hecho creer por teléfono. Suspiré, atándome el delantal alrededor de la cintura para comenzar la jornada. El anotador estaba colgado junto al libro de registros; Tina ya me había asignado una sección del restaurante. Eché una mirada a mi sección y sentí alivio al ver que no estaba tan abarrotada.

Recogí el anotador y una lapicera, herramientas que jamás usaba, y los guardé dentro del bolsillo del delantal para dirigirme hacia mi primera mesa, una cena para dos.

No podría decir si los que estaban allí sentados eran pareja o no. Había un tipo rubio mirando el menú y echando miradas furtivas a la persona sentada enfrente, se veía muy pagado de sí mismo. Su acompañante tenía la cara hundida en el menú, probablemente escondiéndose de la mirada del rubio.

Caminé hacia ellos y me presenté. "Hola, mi nombre es Edward, y estaré a su servicio esta noche." Miré primero al tipo rubio y luego dirigí mi atención a la persona escondida detrás del menú, esperando a que levantara la mirada.

Dos hermosos ojos color chocolate se encontraron con los míos. El rostro pálido y con forma de corazón al que pertenecían esos ojos también era precioso. Un fuerte rubor cubrió sus mejillas, y demasiado pronto miró hacia otro lado. No pude menos que sonreírle. "¿Les traigo algo para beber?" Pregunté, mirando brevemente a su acompañante.

"Tomaré una coca" Respondió él inmediatamente. Sonreí ante el tono de su voz, sonaba molesto porque yo mirara tanto a su chica.

"Una coca," repetí, volviéndome hacia ella. "¿Y para ti?" Pregunté con cortesía en un tono inusualmente bajo.

"Agua, por favor." Respondió en un susurro. Hubiera sido difícil escucharla de no ser porque, afortunadamente, tengo buen oído.

"Y un agua." Repetí, y me giré lentamente para irme. Fui hasta la fuente de refrescos y llené un vaso con Coca Cola y uno con agua. Cuando iba caminando otra vez hacia la mesa escaneé mi sección y me di cuenta de que sólo había otra mesa ocupada. Esa noche iba a ser muy larga.

Aproximándome otra vez a donde estaban mis primeros clientes, vi a la chica jugueteando con el tenedor; claramente aburrida con ese tipo. Ella no se dio cuenta cuando llegué allí y dejé las bebidas.

"¿Ya decidieron lo que van a querer para cenar?" Pregunté, notando que los dos menús ya estaban cerrados sobre la mesa. El sonido de mi voz tomó por sorpresa a la joven. Dio un salto y soltó el tenedor, que salió volando de su mano y no me dio en la cabeza por muy poco. "Lo siento, no pensé que esa pregunta le haría enfadar." Me reí, tratando de aliviar un poco su evidente vergüenza. Me agaché para recoger el tenedor y guardármelo en el bolsillo.

"¡Lo siento mucho!" Exclamó ella, su rostro cada vez más rojo "¡Fue un accidente, lo juro!" Se veía completamente mortificada; y yo realmente quería aliviar su humillación.

"No hay problema, la gente me avienta tenedores todo el tiempo" Bromeé, esperando que ese comentario ayudara. "No es gran cosa. Le traeré otro tenedor" El tipo rubio sentado frente a ella se estaba riendo a carcajadas limpias. A él si que me daban ganas de gritarle. No es muy amable reírte de tu cita cuando sucede algo vergonzoso, eso sólo empeora las cosas.

Pude oír claramente cuando ella lo pateó en las rodillas, y tuve que hacer un gran esfuerzo para no reírme de él.

"¿Por qué hiciste eso?" Aulló, adolorido, frotándose la zona que ella le había pateado.

"Perdona, Mike," replicó la chica con sarcasmo "se me resbaló el pie". No pude contenerme más y me reí, llamando la atención de ella, que me devolvió el gesto con una sonrisa que iluminaba sus hermosas facciones.

"Si ya es seguro, y me da la seguridad de que no me va a lanzar nada, ¿puedo tomar su orden?" Mi pregunta hizo que la mujer se sonrojara otra vez, mirando al tipo sentado frente a ella.

"De verdad lo siento…" Se disculpó, todavía sonrojada. ¿En cuántas tonalidades de rojo podría sofocarse su rostro?, pensé.

"No hay culpa sin sangre." Repliqué antes de que pudiera seguir avergonzándose a sí misma tratando de reparar lo del tenedor. "¿Qué les gustaría para comer?"

"Tomaré el fetuccini de pollo." Contestó con una voz dulce que no le había oído antes, en parte porque hasta entonces había hablado en susurros, mientras me pasaba el menú.

Tomé el menú de sus manos y me giré hacia el sujeto rubio, esperando su orden. "Yo quiero el pollo con parmesano." Murmuró, pasándome el suyo. Le sonreí a ella antes de dirigirme hacia la cocina.

Dejé la orden y luego fui a encargarme de los otros clientes. Cuando iba hacia la cocina con los otros pedidos, vi a la misma chica de antes caminando lejos de mi sector. Se veía nerviosa y apresurada.

Me ganó la curiosidad y la seguí. Caminé más allá del baño de mujeres hacia el teléfono público que estaba junto a la puerta y tomé el tubo, simulando que estaba haciendo uso de él.

Escuché un murmullo desde el interior del baño, parecía haber exclamado "mierda"; y a eso le siguió un montón de ruido. Dejé el teléfono otra vez en la base y esperé al otro lado de la puerta esperando a que saliera del baño. No estaba seguro de por qué estaba esperando por una chica a la que no conocía, simplemente estaba encaprichado con ella.

La puerta del baño se abrió bruscamente y ella salió dando tumbos, con la cabeza gacha. Tropezó conmigo y yo la rodeé rápidamente por la cintura para evitar que cayera.

"¡Lo siento mucho!" Exclamó, levantando la mirada. Le sonreí divertido.

"Has pedido disculpas muchas veces hoy." Contesté suavemente. "¿Cuál es el apuro?" Sentía mucha curiosidad por saber por qué salió tan precipitadamente del baño. Tenía los ojos clavados en los suyos mientras esperaba una respuesta.

"Estaba tratando de llamar a mis amigas, pero mi móvil no tiene batería; y porque soy estúpida y escuché sus consejos, ni siquiera tengo algo de dinero para usar un teléfono público." Respondió tan apresuradamente que tuve que prestar mucha atención para poder captar todo lo que había dicho.

"Puedes usar mi teléfono si quieres" Ofrecí, buscando en mis bolsillos y tendiéndole mi móvil.

"¿Estás seguro?" Sonaba vacilante. "No quisiera consumirte el crédito." Sacudí la cabeza y puse mi teléfono en una de sus manos, tomándole la muñeca con una mano y el codo con la otra; para inclinarle el brazo hacia arriba y que mi celular quedara presionado junto a su oreja.

"Ya, ya entendí. Gracias" Dijo esbozando una sonrisa. Liberé su brazo y me erguí para quedarme apoyado en la pared opuesta, sin dejar de mirarla mientras abría el teléfono y marcaba el número, esperando a que atendieran al otro lado.

"Alice, Rosalie, si están ahí, ¡contéstenme!" Obviamente, le había atendido un contestador o un correo de voz. "Vamos, chicas, sé que están ahí, por favor, atiendan… ¡Esta es la peor cita de mi vida! Mike es muy aburrido, no puedo pasar ni un minuto más con él." Mike, debe ser el tipo rubio, cavilé. Así que aburrido… ¿quién lo hubiera dicho? La chica dejó escapar un leve suspiro frustrado y continuó hablando "Muy bien, es obvio que no van a contestar. Las voy a llamar al móvil." Y luego colgó el teléfono y marcó otro número.

Esperó, pero otra vez no contestaron al otro lado. Continué mirándola mientras dejaba otro mensaje. "Alice, soy Bella." Bella, pensé, bonito nombre. "Devuélveme la llamada en cuanto escuches el mensaje. Me niego a pasar un segundo más al lado de Mike. Casi le clavo—" se detuvo abruptamente, echándome una mirada, y yo alcé las cejas, sabiendo lo que había estado a punto de decir. Descartó esa idea y empezó otra vez hablando de otra cosa. "Se supone que iríamos al cine después de cenar, sería como una hora y media de película más la hora que tendrá que conducir para llevarme a casa, y ¡ni siquiera hemos comenzado a cenar todavía! Si ya no puedo soportar un minuto más con Mike… ¡no quiero imaginar cómo serán las próximas tres horas! ¡Llámame!" Colgó otra vez y marcó un tercer número. "Una más" Murmuró, y yo asentí con la cabeza.

Mientras esperaba a que diera tono, su ceño se arrugó abruptamente. "¿Fuera del área de cobertura? ¡Se supone que debería estar en casa!" Cerró el teléfono con furia y me lo devolvió, inclinándose para dejarse caer contra la pared y cubriéndose la cara con las manos.

Cuando me miró otra vez, casi pude ver en el interior de su cabeza las tuercas en movimiento. "¿Cuánta gente pidió el fetuccini de pollo?" Preguntó de repente. Aquello me confundió, no podía encontrar la razón para esa pregunta.

"Muchísimas. No llevo la cuenta. ¿Por qué?" Respondí, esperando que me lo explicara.

"¡Diablos! Supongo que una intoxicación por ingesta de comida en mal estado no sería muy creíble, porque yo sería la única enferma."

Sacudí la cabeza. "No, eso no sería muy convincente. Pero, ¿por qué quieres pretender que te intoxicaste?" Pregunté, todavía confundido.

Alzó sus cejas hacia mí como si me hubiera perdido de algo muy importante. "¿Me vas a decir que no estuviste escuchando mi conversación telefónica?" preguntó.

"Honestamente, no escuché ni una palabra de lo que dijiste." Bueno, eso no era precisamente cierto. "Es de mala educación escuchar las conversaciones ajenas." Eso sí era verdad.

"Bueno, gracias por no escuchar mi conversación. La razón por la que quiero fingir un envenenamiento es Mike. Quiero huir de él. Me está sofocando, creo que si tengo que pasar otro minuto a su lado voy a explotar. Es extremadamente aburrido, y presumido y… ¡no puedo quedarme aquí!" Después de escuchar eso, no pude evitar sonreír. Por alguna razón, escucharle decir que estaba disconforme con su cita me hacía feliz.

"Yo podría llevarte a tu casa." Ofrecí sin pensarlo dos veces, tratando de sonar casual.

"Muy listo, pero hay un problema. Mike está esperando a que yo vuelva del baño. Si desaparezco, es probable que él arme toda una escenita. Es por eso que se me ocurrió lo de la comida en mal estado." Asentí, calculando las posibilidades del plan que se me acababa de ocurrir.

"Creo que tengo una idea que podría funcionar," dije finalmente, y agregué "pero te la diré con una condición"

Sus ojos se entrecerraron. "¿Qué condición?" Se veía muy interesada en oír esa condición. Yo quería que supiera que no era algo malo. De hecho, creo que era bastante razonable.

"Bueno, viendo que tú ya sabes mi nombre, pienso que es justo que me digas el tuyo." Por supuesto, yo ya lo sabía, porque había estado escuchando cómo intentaba comunicarse con sus amigas, pero prefería que me lo dijera ella misma.

"¿Y desde cuándo el mesero necesita saber el nombre de sus clientes?" Bromeó. Yo le sonreí y me acerqué un pasito hacia ella, sintiendo como si me estuviera empujando alguna especie de fuerza magnética.

"Desde el momento en que el mesero está predispuesto a ayudar a su cliente para escaparse de 'la peor cita de su vida'" Enfaticé las últimas palabras, citando las suyas propias mientras hablaba con mi móvil.

"¡Estuviste escuchando!" Y me miró acusadoramente. Ante eso sólo pude reír.

"Por supuesto; es difícil no escuchar lo que dice alguien estando tan cerca de ti." Y di otro paso, acercándome más, como si la fuerza magnética imaginaria estuviera haciéndose más y más poderosa. Sentía la repentina necesidad de acercarme todo lo posible y acariciar su precioso rostro. Bella se quedó de pie, mirándome, como cayendo en la cuenta de los escasos veinte centímetros que separaban su cuerpo del mío.

Me acerqué todavía más, inclinándome para hablarle al oído. "¿Comprendes ahora lo difícil que es no escuchar a alguien que te está hablando tan cerca?" Ella asintió. Se veía como hundida en sus pensamientos. "Entonces… ¿me vas a decir tu nombre?" Susurré, logrando que se estremeciera. Sonreí sin poder evitarlo.

"Bella, me llamo Bella Swan." Replicó, ofuscada. Me alejé otra vez de ella y extendí mi mano.

"Encantado de conocerte, Bella, mi nombre es Edward Masen."

"Encantada de conocerte también, Edward. Ahora… ¿me dirás cuál es tu plan?" Preguntó, con evidente impaciencia. Eché la cabeza hacia atrás y me reí con fuerza. Era una risa sincera; Bella tenía un encanto particular que me hacía sentir muy cómodo con ella.

"Realmente quieres abandonar a tu cita, ¿cierto?" era una pregunta retórica, pero de todas maneras ella asintió. "Muy bien, esto es lo que vamos a hacer…"

Antes de explicarle mi plan, necesitábamos algo de ayuda. Después de bromear un poco con él, John aceptó ayudarnos. "Bien, esto es lo que vamos a hacer…" empecé "Bella, ¿Mike suele ponerse celoso?" Bella asintió, sin tener idea de lo que yo estaba pensando. "Perfecto, eso nos va a dar ventaja. Lo que tienes que hacer es simple: desvía tu atención de él."

"¿Y la dirijo a…?" Preguntó.

"A tu camarero, por supuesto. ¿Eso no lo pondría celoso?"

"¡Brillante!" Exclamó, y yo le sonreí abiertamente.

"Bueno, ¿y yo dónde entro en todo esto?" Inquirió John.

"Espera, ya llego a esa parte. Bueno, vas a coquetear con tu mesero, porque a ningún tipo le gusta que su cita flirtee con nadie más que ellos…"

"Eres muy retorcido, Edward." Me interrumpió John.

"Gracias, pero no he terminado. Bien, yo te llevaré la comida y empezaré una conversación, tú sólo síguela. En algún momento haré un comentario acerca de tu comida, diré que se ve muy vulgar, o que difícilmente tendrá buen sabor. Tienes que preguntarme si quiero probar, y yo aceptaré. Me vas a ofrecer tu tenedor y yo voy a tomar un bocado. Eso va a poner a Mike de los nervios."

"¿No tienes piojos, gérmenes, verdad?" Preguntó Bella, sus ojos del color del chocolate mostraban humor.

"No, pero esa es la parte más brillante del plan. No vamos a comer del mismo tenedor." Antes de que ninguno de los dos pudiera replicar algo, levanté un dedo y caminé hacia la cocina. Cuando volví, le extendí a ella un tenedor extra. "Esconde este. Cuando vuelvas a la mesa, déjatelo en el regazo. Vas a tomar un bocado de tu comida con tu propio tenedor y luego te lo vas a quedar en la mano para intercambiarlo con este otro. Cuando me preguntes si quiero probar, me das el que estaba en tu regazo."

"¡Eres un genio, Edward!" Exclamó Bella, arrebatándome el cubierto con su pequeña mano.

"A partir de ahí, el resto de la conversación va a surgir libremente, eso lo voy a planear sobre la marcha. Tú sabrás qué contestar, sólo sígueme el juego. ¿Está bien?" Bella asintió enérgicamente con una sonrisa formándose en sus labios carnosos.

"Sep, pero todavía no veo dónde entro yo en todo esto" Nos informó John.

"Tú entras cuando yo ya me esté llevando a Bella lejos de Mike. Vas a tener que pensar algo realmente bueno, algo que lo confunda…"

"No vas a tener problema con eso" Se rió Bella "El no es precisamente el crayón más brillante de la caja." Ambos, John y yo, estallamos en carcajadas.

"¡Nunca había oído esa!" Exclamó John, alzando la mano para chocar los cinco. Bella chocó su palma con la de él y se giró para mirarme.

"Suena como un excelente plan, Edward. ¿Eso es todo?"

Asentí. "Sip. ¿Estás lista para abandonar a tu cita?"

La sonrisa de Bella se ensanchó aún más. "¡Hagámoslo!"

El plan marchó sobre ruedas, Mike no entendía nada. John fue un genio con lo que se inventó para cuando le llegó el momento de entrar en escena, y Bella fue… bueno, estuvo increíble. Intercambió perfectamente los tenedores y Mike realmente creyó que ambos comimos del mismo.

Con su brazo aferrado al mío, llevé a Bella a través del restaurante hacia la salida. Me apresuré porque no quería toparme con…

"Edward, ¿a dónde vas?"

…Tina. Estaba de pie justo enfrente de nosotros, bloqueándonos la salida. Le lancé una mirada envenenada, esperando que eso fuera suficiente para que se moviera y no me hiciera decirle lo que estaba pensando. Por supuesto, no fue suficiente.

"Me largo." Informé. "No me necesitas aquí, el restaurante no está tan lleno esta noche. Además, John puede tomar mi lugar. Su muñeca se curó milagrosamente." Me burlé de ella.

"¡Oh!" Exclamó ella "Me olvidé de decírtelo… No se había roto la muñeca, era sólo una torcedura…"

Entrecerré los ojos y le eché una mirada furibunda, logrando que diera unos pasos hacia atrás, intimidada. "Ya páralo, Tina, ya sé que John salió el sábado pasado. Deja de hacer el ridículo, ¿quieres?" Hice una pausa y esperé por si se le ocurría decir algo; pero como no lo hizo, continué: "Estoy harto de que me tengas aquí atrapado, trabajando todos los sábados. Si necesitas más ayuda, contrata a más gente." Tiré gentilmente del brazo de Bella para que se moviera mientras empujaba un poco a Tina para que se apartara del camino. Antes de irnos, me detuve un momento para mirarla por sobre el hombro y agregar: "Ah, y por cierto… renuncio."

Ignoré sus protestas mientras dirigía a Bella a través de la puerta trasera del restaurante hacia el coche, hacia mi precioso Volvo. "Edward, lo siento. No quería que perdieras tu trabajo por mi culpa… ¿no habías dicho que la paga era demasiado buena como para renunciar?" Me bombardeó Bella en cuanto estuvimos dentro del coche.

Me reí, poniendo la llave en el contacto. "Eso no me preocupa. Tina va a llamarme todo el fin de semana, rogándome para que la perdone y vuelva. De veras no hay necesidad de preocuparse." Me estremecí interiormente con anticipación imaginando la cantidad de llamadas que iba a recibir de parte de Tina ese fin de semana. Debía recordar mantener el móvil apagado y bajar el volumen del teléfono de línea al mínimo.

Miré a Bella, y la expresión escéptica en su rostro me hizo sacudir la cabeza y reír suavemente. "En serio, Bella, mi trabajo no está en peligro. Ahora, si quieres volver a tu casa, deberás decirme dónde vives, o no podré llevarte." Observé cómo sus mejillas se volvían de un tono rosado otra vez mientras me susurraba su dirección. Le dije que sabía exactamente hacia dónde dirigirme cuando aceleré para irme lo más lejos posible del restaurante cuanto antes.

Hablar con Bella mientras estábamos en viaje resultaba muy fácil. Durante esa hora aprendí mucho de ella, acerca de su familia, sus amigos, la universidad; también supe algo acerca de sus preferencias, como las cosas que le gustaba leer y todo aquello que se me pasó por la cabeza. Apenas la había conocido hoy y ya sabía muchas cosas de ella, pero deseaba conocerla aún más.

Después de contarle a Bella algunas cosas de mí, demasiado pronto arribamos frente a su edificio. "Te acompaño hasta la puerta." Salí del auto y lo rodeé lo más rápido que pude para adelantarme y abrirle la puerta del acompañante.

"Gracias." Replicó. Caminamos uno junto al otro hasta la entrada del edificio hasta que ella se adelantó un poco para guiarme, puesto que yo no tenía ni idea de hacia dónde dirigirme. Nos detuvimos frente a una de las puertas del tercer piso. "Muchísimas gracias por traerme a casa, y también por salvarme de 'la peor cita de mi vida.'" Sonreí, dándome cuenta de que estaba citándose a sí misma.

"Fue divertido." Dije, a falta de algo mejor para rebatir. Bella comenzó a reírse, sin duda pensando en la reacción de Mike a nuestro pequeño plan. Me uní a su risa, incapaz de contenerme, porque la mirada de Mike había sido realmente graciosa.

"¿Bella?" La puerta del apartamento se abrió bruscamente y la luz inundó el corredor, cayendo directamente sobre mí y sobre Bella. "Oh, lo siento." Se disculpó la voz, interrumpiendo mis pensamientos y obligándome a echar una mirada. Me encontré con una chica bajita con aire de duendecillo y cabello negro en puntas cerrándonos la puerta en las narices. Bella se ruborizó por enésima vez y se giró hacia mí.

"Será mejor que entre. Casi puedo imaginar a Alice salivando al otro lado de la puerta, esperándome para que le cuente los detalles de esta noche." Se disculpó sonriendo, y yo le sonreí de vuelta. No tenía intenciones de irme, pero tampoco podía quedarme allí plantado. Quería pedirle su número, pero había dejado mi móvil en el auto y sabía que en cuanto ella pusiera un pie dentro de su apartamento, ya no volvería a salir.

"Por supuesto. Te dejaré para que puedas contar tu historia. Fue un placer conocerte, Bella, espero volver a verte algún día." Y en un impulso tomé su mano para llevarla hasta mis labios y depositar gentilmente el dorso antes de darme la vuelta para marcharme.

"¡Adiós, Edward!" Me gritó desde lejos. La saludé por última vez agitando la mano y bajé las escaleras.

Cuando volví a casa, todo estaba oscuro. Jasper y Emmett no estaban allí. Todo lo que podía ver era el acelerado parpadeo de la luz del contestador, indicando que había mensajes nuevos.

Me acerqué hasta allí para escuchar los mensajes cuando recordé que esa noche había renunciado al trabajo. Miré la pantalla: 29 mensajes. No tenía dudas de quién era la autora de esas llamadas. Obviamente, Tina.

Me metí en el baño para darme una ducha. El agua caliente se sintió grandiosa sobre mi piel y me ayudó a aclararme la mente, pero pronto me di cuenta de que todos mis pensamientos estaban ahora puestos en Bella.

Cuando salí a resbalones de la ducha, con una toalla envuelta alrededor de la cintura, mi móvil comenzó a sonar. Caminé perezosamente hasta él y lo recogí para echar una breve mirada al identificador antes de atender. No presté atención a lo que decía, sólo quería asegurarme de que no fuera Tina. Lo abrí sin darle una segunda mirada y me lo llevé al oído. "¿Hola?"

"Hola, desconocido... ¿Me extrañaste?"


N/T: Aprobe mi primer parcial de Procesos Sociohistóricos Mundiales!! Yeeeaaaah!! *aplausos, vítores y un cheescake para mí*

Gracias a TODAS las que dejaron reviews en el capítulo anterior. Y un Edward recién salidito de la ducha y envuelto en una toalla para las que me dejaron éxitos y buenos deseos para mi examen ;)

Lamento, otra vez, la tardanza. Gloria y yo tenemos poco contacto, porque no nos coinciden los horarios y las dos estuvimos muy ocupadas últimamente. Espero que salga más fluido para la próxima vez... todas nos merecemos un descanso de vez en cuando!

Quiero contarles algo: hace unos días envié un PM a Jessica (softballgirl1136, la autora de este fic) con las estadísticas de la traducción. Hay muchísimas alertas y favoritos, y pensé que era injusto no compartirlo con ella. En su respuesta, ella me dijo que está estudiando el tercer curso de Español y que ocasionalmente lee sus reviews...

...Tengan eso en cuenta cuando lleguen al final de cada capitulo. Ahora somos tres personas esperando sus reviews. La asombrosa autora, la increíble beta, y quien les habla... su humilde traductora.

Una última cosa (y juro que no molesto más): en la semana voy a comenzar a publicar una serie de drabbles de mi propia autoría. Lo encontrarán bajo el título "Twilight Time", por si quieren leerlo. Posiblemente el domingo o el lunes cuelgue el primer capítulo. Espero sus opiniones... estoy un poquito susceptible en cuanto a mis escritos últimamente.

Gracias, de corazón, por estar ahí! Mil besos para todas... y hasta el próximo capítulo.