Importante: 'Dateless for too long' pertenece a softballgirl1136, yo sólo la traduzco.

La historia original: http : // www . fanfiction . net /s / 3986879 / 1 / Dateless _ For _ Too _ Long


Sowelu es mi beta. Una gran mujer, pero también una gran amiga. ¡Feliz dia Gloria! ¡Feliz día a de la mujer para todas ustedes!


7. ¿Coincidencia o destino?

Mike POV

Me quedé mirando boquiabierto cómo Bella se alejaba de mí, llevada del brazo por nuestro mesero. Tenía ganas de ir tras ella y darle un buen golpe en la cara a Edward por robarme a mi chica, pero este lunático que decía llamarse John estaba bloqueándome el camino. Jamás lo había visto en mi vida, aunque él juraba una y otra vez que habíamos estado en la misma clase del jardín de niños.

Estaba fuera de combate, lo único que podía hacer era ver como Bella se escapaba de mí. No podía creer lo asquerosamente mal que había acabado nuestra cita. Por mi parte, creí que todo había ido bastante bien, ¡y ahora sucede esto! Simplemente no podía creerlo. Me había tomado mucho tiempo convencer a Bella para que saliera conmigo, y la noche en que finalmente acepta, teníamos que tener como mesero a un carilindo de ojos verdes.

"Mike, ¿me estás escuchando?" John chasqueó los dedos tratando de llamar mi atención. Asentí con la cabeza lentamente, todavía sin escucharlo. "¡Mike!" Levanté la cabeza y mi mirada se cruzó con la suya. "Gracias. Tengo que hacerte una pregunta importante."

"¿Qué cosa?" Pregunté ásperamente, esperando que, sea lo que fuere, lo dijera rápido y me dejara solo de una maldita vez.

"¿Recuerdas la noche que pasaste en mi casa?" Inquirió, y yo sacudí la cabeza. "¿De verdad? Yo sí me acuerdo. Llevaste tu pijama favorito de Plaza Sésamo con Abelardo, Elmo, Beto, Enrique, el Monstruo de las Galletas y el Gruñón en la parte del frente. Tuviste un accidente esa noche, y mi madre te lo lavó, pero luego te lo olvidaste en mi casa. Todavía lo tengo, si lo quieres puedo devolvértelo. Venías a la escuela bastante mosqueado en aquella época, aparentemente no podías dormir sin él. ¿Cómo te las arreglaste todo este tiempo?"

Me quedé mirándolo con incredulidad, sin poder creer lo que estaba oyendo, sin comprender cómo podía ser que un completo extraño tuviera el descaro de pretender que me conocía y, para colmo, ¡inventar esas infamantes mentiras sobre mí! De veras quería romperle el cuello.

"Entonces, ¿quieres que te lo devuelva?" Me preguntó, alejándome de mis fantasías de envolver mis manos alrededor de su cuello y arrancarle la cabeza.

"¡No! ¡Tú y yo no nos conocemos!" Le grité en la cara. Antes de que pudiera responder, lo aparté de un empujón fuera de mi camino y corrí hacia la puerta.

"¡Adiós Fig Newton!" Me gritó de lejos. En ocasiones normales hubiera estado feliz de golpearle la cara a John por llamarme como a esas horribles galletas, pero estaba demasiado concentrado en alejarme de una maldita vez de él como para sentir verdadero deseo de golpearlo.

Tan pronto como abrí de un tirón la puerta de mi auto me zambullí dentro y lo puse en marcha para salir derrapando del aparcamiento. El enojo y la frustración me hacían conducir a velocidades suicidas, la manilla del cuentakilómetros trepó rápidamente a los cien kilómetros por hora.

Mientras conducía sólo podía pensar en una cosa: venganza. Ese mesero se iba a arrepentir del día que me quitó a Bella, yo mismo me encargaría de convertir su vida en un infierno.

Las luces que se proyectaban en mi espejo retrovisor eran brillantes e inconfundibles. Deseé que sólo fuera un truco de mi imaginación, pero cuando las sirenas comenzaron a sonar supe que era real. Aparqué el coche a un lado con un sonoro gemido. Y todo por culpa de ese estúpido camarero… va a pagar por esto.

Bella POV

Alice había ordenado pizza, y entonces todo tenía sentido. Alice y Rosalie no habían estado en casa cuando llamé porque habían salido de compras para que Alice pudiera comprarse un nuevo atuendo, para cuando llegara el Jasper, el repartidor de pizzas.

"Alice, ¿de verdad necesitabas un nuevo atuendo sabiendo que yo estaría en una cita con Mike y podía necesitar tu ayuda?" Cuestioné.

"Bella, ¿has visto a este repartidor de pizza?" Chilló ella. "¡Él es total y completamente sexy! Necesitaba un nuevo atuendo que pudiera impresionarlo, pero—" Alice se detuvo abruptamente, echando una mirada a Rosalie, que la miraba con el entrecejo fruncido.

"¿Pero qué?" Alcé una ceja a Alice, apremiándola para que continuase.

"Díselo, Alice" Asintió Rosalie. Se la veía claramente disgustada por algo. Miré a Alice intensamente, esperando que me dijera lo que sea que tuviera que decirme.

"Pero, no estaba trabajando hoy" Replicó Alice en voz baja, agachando la cabeza.

"¡Exactamente!" Gritó Rosalie. "¡Así que me arrastraste inútilmente todo el camino hacia el centro comercial para nada! Podría haberme quedado en casa, tranquila y seca, pero no; eso era demasiado pedir." Antes de que pudiera preguntarle por qué estaba tan molesta, saltó de su silla y se perdió rumbo a su habitación.

Cuando me puse de pie para seguirla y hablar con ella, Alice me agarró del brazo y me empujó suavemente hacia el sillón otra vez. "Dale algo de tiempo," dijo "tuvo un pequeño encuentro 'malo' en el centro comercial y está muy enojada por eso."

"Oh…" Fue todo lo que pude responder. Me senté en el sillón junto a Alice y suspiré. Alice no dijo nada más, lo que era inusual en ella, pero yo estaba agradecida por el momento de silencio, porque me permitía reflexionar sobre todo lo que había pasado esa noche.

Pensé en Edward, en sus vivos ojos verdes, su desordenado cabello broncíneo, su piel pálida, su sonrisa deslumbrante y su sedosa voz. Su voz fue una de las cosas que más me habían sorprendido, no por el hecho de que fuera suave, sino porque me sonaba familiar. Había algo en esa voz, en esa risa, en esa hipnótica risa, que me hacía sentir como si ya la hubiera escuchado antes, pero no podía recordar dónde.

"¿Bella?" Alice me golpeó el hombro.

"¿Si, Alice?" Murmuré, apenas separando los labios.

"¿Estaría mal de mi parte si me sintiera muy involucrada con un hombre que apenas conozco, o si lo prefieres, que ni siquiera conozco?" Me giré para mirar a Alice directamente a la cara. Tenía una expresión completamente seria y aquello también era muy raro en ella.

"Para ser honesta, Alice, no. No creo que esté mal." Repliqué, pensando en Edward. Alice me sonrió abiertamente, enredando sus pequeños brazos alrededor de mí para abrazarme.

"Hey, Bella" Llamó Alice otra vez cuando me soltó.

"¿Si, Alice?"

"¿Te das cuenta de que, dado que no usaste tu teléfono para llamarnos, por más que Rosalie y yo tuviéramos encima nuestros móviles, probablemente no hubiéramos respondido al llamado porque no conocíamos el número?"

"No…, supongo que no lo... pensé…." Me detuve, con el comentario de Alice dándome vueltas en la cabeza. Había usado el teléfono de Edward para llamar a Alice y a Rose, y eso significaba… ¡que ellas tenían el teléfono de Edward!

"¡Alice!" Grité su nombre, incapaz de contener la emoción. "¡Trae tu móvil!" Alice me miró con suspicacia, pero hizo lo que le pedí. Yo corrí a mi habitación y arranqué de la pared el cargador para ponerlo en el enchufe junto al sofá y engancharlo a mi teléfono, para que pudiera prenderlo.

Alice volvió bailando al salón, yo la intercepté y le arranqué el Razr rosa de la mano, riendo ante las piedritas símil joyas que le había pegado en la tapa. Lo abrí y busqué el identificador de llamadas recibidas. El número más reciente no tenía una etiqueta como tenían todos los otros. "Hey, Alice, ¿este es el número desde el que te llamé?" Pregunté, mostrándole la pantalla del teléfono.

"Sí, Bella, ¿por qué?" Otra vez, no contesté a su pregunta. Marqué el número en mi propio teléfono y lo guardé bajo el nombre de Edward. Cuando le di a la tecla OK, en la pantalla saltó un mensaje: 'El número ingresado ya existe. ¿Desea reemplazar "Extraño" por "Edward"?' Mis ojos se abrieron más y más mientras releía el mensaje. Según mi teléfono, el hombre que me llamó temprano aquella noche era Edward.

"¿Ya existe?" Me preguntó Alice, que se había inclinado para mirar mi teléfono también. "Pensé que habías conocido a Edward hoy."

"Así fue" Repliqué, todavía sin poder creerlo. "Alice, ¿recuerdas que hoy me llamó una persona que había marcado número equivocado a mi móvil?" Alice asintió con la cabeza. "Aparentemente, fue Edward… Oh" Exclamé, cuando de repente todas las piezas estuvieron en su lugar. "¡Por eso su voz me sonaba tan familiar cuando habló por primera vez! ¡Ya había hablado con él antes, sólo que no sabía que era él!!"

"Wow, wow, wow!" Alice alzó ambas manos en el aire. "Despacio, chica. ¿Estás intentando decirme que el extraño que te llamó, por accidente según tú, es el mismo Edward que conociste en el restaurante en tu horrible cita con Mike? ¿El Edward que te salvó de Mike?"

Asentí. "Sí, que coincidencia…"

"Bella, cariño," la sonrisa en el rostro de Alice se ensanchó mientras hablaba. "Eso no es una coincidencia. Eso, mi amiga, ¡es destino!" Alice dio una palmada y lanzó un gritito de alegría. Yo sólo rodé los ojos.

"Sí, claro, Alice. ¿Y desde cuándo el destino es amable conmigo?" Pregunté. Alice era una fiel creyente de todo lo sobrenatural. Creía en el destino, en el karma, y toda esa basura. Yo, por otra parte, no creía en nada de eso. Tal vez, si hubiera nacido hermosa y con una perfecta vida, igual que Alice, hubiese estado más inclinada a creer en esas cosas; pero no era hermosa, y mi vida no era perfecta, yo estaba obligada a ser realista.

"Bella, ese es mi punto. ¿Cuánto tiempo pasó desde la última vez que tuviste una cita con alguien que realmente te gustara?"

"Toda mi vida" Resoplé.

"¿Lo ves? No tuviste una cita en meses, ni siquiera una cita de lástima; y cuando finalmente tienes una, conoces a este maravilloso chico que te salva de la peor cita de tu vida y que, además, esa misma noche, antes de conocerlo, te llama a tu teléfono celular porque marcó el número equivocado. Dime que todo eso fue una gran coincidencia y juro que te golpearé" Amenazó.

"Bueno, bueno, te creo" Murmuré. Ella me sonrió ampliamente y miró hacia abajo, a mi celular, y luego de nuevo a mí. "¿En qué estás pensando, Alice?" pregunté, escéptica.

"Deberías llamarlo" Indicó, como si fuera algo obvio.

"No lo sé, Alice. ¿Qué tal si ya está durmiendo?"

"Llámalo" Insistió, presionando mi móvil contra mi oreja. Su gesto me recordó el momento en que Edward hizo exactamente lo mismo cuando estaba protestando para no usar su teléfono. La severa mirada de Alice me decía que no tenía forma de escapar de esto.

"Está bien," cedí "¡Lo llamaré!" Abrí el móvil de nuevo y busqué en mi lista de contactos el número de Edward. Vacilante, pulsé el botón de llamada y presioné el aparato contra mi oreja.

"¿Hola?" Me saludó la voz sedosa de Edward, haciendo que mi corazón palpitara más rápido. Alice, siendo la curiosa de siempre, apoyó su cabeza en la mía, esperando oír cada una de las palabras que Edward dijera.

"Hola, desconocido. ¿Me extrañaste?" Repliqué, con más confianza de la que me creía capaz. Whoa, pensé, ¿de dónde vino eso?

"Um, lo siento, ¿te conozco?" Edward sonaba confuso, casi podía ver su ceño fruncido sobre sus perfectos rasgos mientras trataba de imaginar con quién estaba hablando.

"Debería decir que me hiere que no me recuerdes; aunque supongo que te entiendo, puesto que sólo soy una extraña después de todo." Alice se rió entre dientes junto a mí, seguramente había encontrado mi comentario muy divertido. No se dio cuenta de que me estaba refiriendo a la conversación que había tenido con Edward más temprano ese mismo día.

"Oh, creo que ya tengo una idea de quién puede ser…" Replicó Edward, titubeando hacia el final de la frase.

"¿En serio? ¿Quién crees?" Pregunté, mirando de reojo a Alice.

"Creo que eres la chica a la que llamé accidentalmente hoy temprano; aunque, no estoy diciendo que eso sea algo malo."

"Bueno, y ¿cómo estuvo tu día?" Pregunté casualmente en un tono apagado.

"Estuvo bastante bien. ¿Y el tuyo?" Alice comenzó a dar brinquitos junto a mí, estaba más entusiasmada con cada segundo que pasaba, aunque yo no podía tener idea de por qué.

"Mi día estuvo genial, gracias. Tuve una cita con un tipo muy, muy aburrido, pero no tuve tiempo de aburrirme demasiado. El camarero era muy dulce. Y fue amable al salvarme de mi asquerosa cita, porque mis amigas estaban en el centro comercial comprando ropa nueva para recibir al chico de la pizza" Alice se ruborizó cuando dije eso y murmuró una breve disculpa.

"Suena como si hubieras tenido un día realmente interesante." Se rió Edward. "El mío también fue interesante…"

"No me digas," interrumpí. "¿Quisieras contarme?" Estaba sorprendida de cómo cada palabra parecía simplemente caer de mi boca. Nunca me había sentido tan cómoda hablando con alguien a quien apenas conocía, mucho menos si se trataba de un chico.

"Conocí a una chica hermosa hoy." El alma se me cayó al suelo ante estas palabras. No podía ser que estuviera hablando de mí. "Tiene ojos marrones como el chocolate, piel pálida, y un largo cabello color caoba…" Alice lanzó un gritito ahogado junto a mí, sacudiéndome.

Él continuó hablando por unos cuantos minutos más, y Alice continuó escuchando nuestra conversación. Estaba comenzando a sentirme muy cansada, y fallé al tratar de retener un bostezo.

"Suenas agotada." Edward lo notó en seguida.

"Si, creo que mi cama está gritando mi nombre. Fue lindo volver a hablar contigo, pero es difícil ignorar a la cama en este momento." Edward soltó una risa ahogada al otro lado de la línea. "Buenas noches, E —"Me detuve justo cuando iba a decir el nombre de Edward, porque quería continuar con la charada todo el tiempo que fuera posible, podría ser divertido. "Eh, buenas noches, extraño."

"Buenas noches, Bella." Y luego la línea estaba muerta. Miré fijamente el móvil por unos largos instantes. Me llamó Bella. Él lo sabía, lo sabía y aún así mantuvo la charada.

"¡Bella!" Alice dio un alarido y tomó mi cabeza entre sus manos para que me voltease a mirarla. "¡Es el destino! ¡No hay nada que discutir, no es una simple coincidencia!" Rodé los ojos.

"Como sea, Alice. De cualquier manera, ya oíste lo que le dije a Edward, la cama me esta llamando. Me voy a dormir."

Me dirigía a mi cuarto cuando Alice me detuvo. "¡Espera, Bella!" Me di la vuelta para mirarla, con las cejas alzadas. "Deberías hablar con Rose antes de ir a la cama." Asentí, girándome sobre los talones para salir del salón hacia el pasillo.

Toqué la puerta del cuarto de Rosalie y entré después de que me diera permiso. "Hey, Rose" Saludé.

"Hey, Bella." Replicó débilmente.

"¿Hay algo sobre lo que quieras hablar?" Ella me hizo un gesto para que me sentara a su lado en la cama. Caminé lentamente hasta allí y me hundí junto a su cuerpo en el colchón. "¿Qué es lo que te tiene tan molesta, Rose?"

Ella pensó por un momento lo que iba a decir antes de responder. "Bella, ¿cuál es la situación más embarazosa en la que te viste envuelta estando en el centro comercial?"


Sé lo que están pensando pero... ¡el capítulo acaba ahí! ¿Qué puedo yo hacer?

Les puedo prometer un capítulo muy divertido para la próxima vez. ¡Les juro, está genial! Sólo le falta el beteo y luego las correcciones finales. Es un trabajo en equipo con Gloria, que misteriosamente me sigue aguantando jajaja.

Por otra parte: ya publiqué la primera escena pensada para Twilight Time y estoy preparando la siguiente. Les recuerdo que estas sí son de mi propia autoría, y aunque me considero aún una principiante en los fics de Crepúsculo; pienso que algunas están "pasables". Les dejo la dirección por si les interesa leerlas:

http: // www . fanfiction . net / s / 4895834 / 1 / Twilight_Time

Y, por cierto... ¡muchas, pero muchas requete muchas gracias por todos sus reviews! Me hacen mucha ilusión sus palabras de aliento. Me gustaría poder contestar también los anónimos. ¿Qué tal dejarme un correo electrónico?

Silvers draco: aww! Te tengo aquí conmigo otra vez! Ya te extrañaba, mujer. Me alegra que te esté gustando hasta ahora... sé que la próxima publicación te va a gustar todavía más :)

Aquí las dejo, mujeres. Mil besos para todas y ¡hasta (muy) pronto!