Importante: 'Dateless for too long' pertenece a softballgirl1136, yo sólo la traduzco.
La historia original: http : // www . fanfiction . net /s / 3986879 / 1 / Dateless _ For _ Too _ Long
Sowelu es mi Beta. Sowelu Rules!
8. Un hermoso accidente
Bella POV
"Rose, ¿te das cuenta del tiempo que me tomaría responder esa pregunta a conciencia?" Miré a Rose con incredulidad. No podía imaginar ninguna cosa que pudiera humillarla. Cada vez que íbamos al centro comercial, mientras Alice entraba y salía de cada una de las tiendas, Rose se pavoneaba por ahí como si fuera la dueña del lugar. No podía pensar en nada que pudiera abochornarla.
"No me refiero a cada vez que te avergüenzas, Bella," insinuó, devolviéndome a la realidad. "Quiero decir lo más embarazoso que te haya pasado en el centro comercial." Me senté junto a ella mientras repasaba todas las cosas humillantes que me habían sucedido allí. No estaba segura de que pudiera decir un solo momento embarazoso como el más grande, porque tuve muchos, muchísimos.
"Mi momento más vergonzoso," empecé lentamente "probablemente fue aquel día en que Alice me hizo probar un atuendo muy pequeño…"
"Bella, eso no es tan malo." Me interrumpió Rose. "Tal vez no fui muy clara. Embarazoso no es una palabra lo suficientemente fuerte. Estoy hablando de la cosa más mortificante que te haya pasado nunca en el centro comercial."
"Rose, no me dejaste terminar," la reprendí "Alice me hizo probar una ropa muy pequeña que me hacía sentir realmente cohibida; y entonces un niño pequeño gritó '¡fuego!', supongo que lo hizo en broma… El hecho es que salí del vestidor corriendo, sin tener idea de que ese grito no iba en serio porque desde allí no podía verlo. Había salido corriendo de la tienda antes de que Alice pudiera detenerme. Las alarmas habían comenzado a sonar y el guardia de seguridad vino a buscarme y hasta me cacheó para asegurarse de que no estaba intentando robarme nada. ¡Como si pudiera esconder algo, con esa ropa tan ajustada!" (N/T: En Argentina, cachear significa registrar a alguien para descubrir si oculta algún objeto ilegal, como algo robado, armas o drogas. Gloria y yo tuvimos problemas con esto, porque la palabra no tiene el mismo significado aquí que en México. Deberán perdonar mi regionalismo, pero no supe traducirlo de otra forma)
Me ruboricé tan sólo por recordarlo, reviviendo la vergüenza que había pasado ese día. Puedo decir que Rose estaba haciendo un esfuerzo enorme por no romper a reír, aunque todavía podía ver algo de contrariedad en sus ojos.
"Lo siento, Bella," dijo palmeándome la mano para confortarme. "Te has de haber puesto muy roja. ¿Mataste a ese niño?"
Sacudí la cabeza. "No, no tuve coraje. Alice me llevó a tomar un helado para darme un poco de alivio. Me dijo que el frío del helado iba a ayudar un poco a apagar el fuego de mis mejillas." Rosalie ladró una corta risa, pero su rostro pronto volvió a la expresión turbada que tenía antes de que yo entrara en la habitación. "¿Tenías algún motivo para hacerme recordar mi momento más humillante?" Inquirí, esperando que ella se abriera y me dijera de una vez lo que estaba ocultando. "¿O solamente necesitabas que alguien te levantara un poco el ánimo y pensaste que las graciosas historias de Bella eran una solución rápida a tu mal humor?"
Antes de contestar, Rosalie me sonrió brevemente; aunque aquel gesto no alcanzó sus ojos. "Tienes razón en algo." Alcé una ceja, esperando a que continuara. "Las graciosas historias de Bella son una solución rápida para levantarme el ánimo si lo necesito, pero no es por eso que te lo pregunté." Su pequeña sonrisa desapareció por completo, y su ceño aumentó. Aquello comenzaba a preocuparme.
"Entonces, dímelo. Debe haber alguna razón." La piqué, urgiéndola a que continuase.
"Sí, hay una razón. Esta noche, cuando Alice y yo estábamos en el centro comercial, me pasó algo extremadamente embarazoso. ¡Creo que fue lo más vergonzoso que me ha pasado en la vida! ¡Realmente me ruboricé cuando pasó! Bella… ¡me ruboricé!" Las manos de Rosalie me estaban aferrando por los hombros y zamarreándome mientras hablaba, tratando de hacerme entender cuán importante era para ella.
Ahora sí que estaba estupefacta. Era muy difícil hacer sonrojar a Rose. Ella no era una persona a la que podías intimidar fácilmente. Puse mis manos en las suyas y las aparté de mis hombros, deteniéndome a mirarla por un instante muy largo a los ojos antes de hablar. "¿Qué sucedió, Rose? Cuéntamelo."
Ella sostuvo mi mirada, y luego tomó un profundo respiro. "Fue terrible, Bella, no sé si algún día podré superarlo," dramatizó.
"Oh, vamos, Rose; no puede ser tan malo. No puede ser peor que lo que me pasó a mí." Rosalie sacudió la cabeza vigorosamente, evidentemente en desacuerdo con eso.
"No estoy tan segura, Bella. No creo que ninguna de tus humillaciones involucrara al chico más maravilloso que hayas visto sobre la tierra." Sus palabras en seguida captaron mi interés. Para Rose, los chicos sólo podían ser clasificados en cuatro categorías: feo, tolerable, lindo, o ardiente. Este chico al que ella se refería parecía haber logrado crear una nueva categoría y ser el único en ella. Estaba atónita.
"Continúa." Le di un pequeño codazo, animándola a hablar. Ella sacudió la cabeza de lado a lado, no como una negativa, sino más bien como para alejar lo que sea que estuviera pensando de su cabeza.
Inhaló despacio para limpiar sus pensamientos; luego dejó escapar el aire lentamente, y finalmente se metió de lleno en su historia.
Rosalie POV
"Alice, ¿de verdad necesitas un nuevo atuendo sólo porque ordenaste pizza?" Pregunté mientras Alice me llevaba de la mano a la primera tienda de moda de la galería.
"Rose, ¿has visto a ese repartidor la semana pasada?" Respondió rápidamente. "¡Era absolutamente sexy! No creo haber conocido a nadie como él nunca antes." Yo sólo rodé los ojos.
"Personalmente, creo que le hacía falta algo de músculo," retruqué.
"¿De qué estás hablando, Rose?" Chilló el alegre duendecillo. "¡Era muy musculoso! Tenía músculos delgados y largos. ¡No eran grandes y abultados, sino lindos, delgados!" Levanté ambas manos, rindiéndome.
"Lo que sea Alice, sólo estaba dándote mi punto de vista. Prefiero un hombre con músculos más definidos. No me gustaría que nadie pusiera en tela de juicio la fuerza de mi hombre." Esta vez fue el turno de Alice de rodar los ojos.
"Eres tonta, Rose." Dijo, saludándome con la mano y perdiéndose en el interior de la boutique, con la misión de obtener un atuendo adecuado para vestir en el momento de recibir una caja de pizza.
Busqué alrededor por entre los vestidores, pero no estaba con ánimo para las compras. Esto me tomó por sorpresa, dado que normalmente yo amaba salir de compras con Alice. Tengo que admitir que estaba algo distraída, siempre pensando en mi relación con John. Últimamente nuestra relación parecía estar en el límite, y no estaba muy segura acerca de mis sentimientos por él. Él era un buen chico, y me gustaba, pero no estaba segura de si podría algún día sentir algo más.
Además estaba el problema de Bella. Era su primera cita en por lo menos un mes; y habiendo un montón de hombres decentes en el mundo, tenía que estar en una cita con Mike Newton. El solo hecho de pensar en él me hacía entrar ganas de romper algo. No me gustaba ni un poco, había algo acerca de él que me ponía nerviosa. Tal vez era la forma en que miraba a Bella; no tenía dudas de que no tenía pensamientos muy apropiados acerca de mi querida amiga.
No, definitivamente no estaba de ánimos para ir de compras. Eché una mirada a Alice, que estaba metida en una acalorada conversación con la dependienta sobre el último grito de la moda.
"¡Hey, Alice, voy a comprar algo para beber!" le grité, sabiendo que ella no iba oír lo que sea que le dijera.
Ella agitó la mano en el aire para darme a entender que me había escuchado. Con un pesado suspiro, caminé hasta salir fuera de la tienda.
Me detuve un momento a considerar si quería simplemente ir a la cafetería para conseguir algo de beber o si era mejor ir hasta el Macy's, a Pretzel Time. Me decidí por la primera.
Eché a andar, bamboleando las caderas de lado a lado. Traté de ignorar las continuas miradas que recibía de todos y cada uno de los chicos que pasaban y definitivamente, traté de ignorar las miradas envidiosas de algunas chicas. En ocasiones normales hubiera incitado a los hombres a quedarse mirándome para alardear todo lo que tenía, siempre haciendo que las mujeres envidiosas ardieran de celos y autocompasión. Pero esa noche no estaba de humor.
Caminé lentamente hasta el mostrador de "Subway". De la caja registradora se ocupaba un joven adolescente. Se veía bien. No era feo, pero de ninguna manera era lindo. Su cabello negro era grasiento y tenía un montón de acné en la frente.
"Bienvenida a 'Subway'," dijo alegremente, sonriendo más afectuosamente de lo necesario. Seh, seguro… bienvenida a la compañía de comida rápida que asegura ser saludable y cuyo portavoz pierde un montón de peso comiendo sólo sus comidas, pensé con sarcasmo. 'Subway' es muy popular por ese tipo de publicidades.
Le sonreí cortésmente antes de contestar. "Hola. Voy a tomar una coca dietética, por favor," y comencé a buscar mi billetera dentro del bolso sin levantar la vista de nuevo.
"Seguro. ¿Alguna otra cosa?" Preguntó, con ese tono monótono de quienes repiten lo mismo mil veces al día. Negué con la cabeza y le di el dinero; al instante me devolvió el cambio. Cuando volvió con mi refresco lo recibí con otra sonrisa cortés y me marché sin darle una última mirada.
No encontré ningún sitio para sentarme, porque todas las mesas de la cafetería estaban desordenadas y sucias. Nadie tiene consideración por las personas que ocuparán sus asientos después que ellos. Deambulé un poco por ahí en dirección a la fuente al otro lado de la cafetería, no parecía haber mucha gente en aquel sector.
Me apoyé con desgana contra la fuente y miré mi reflejo en el agua. Mi precioso cabello rubio caía en cascada cerca del agua enmarcando mi pálido rostro, aunque no alcanzaba a tocarla. Me quedé mirando el reflejo de mis propios brillantes ojos azules un rato. No hay ni una sola mujer en el mundo que se me compare en belleza, estaba muy segura de eso. Pero aún así sentí que me faltaba algo.
De pronto escuché un chapoteo de agua seguido de una risita estridente. Levanté la vista y vi a un niñito que no tendría más de dos años, mirando su reflejo en el agua e intentando golpearlo con sus manitos, causando que la imagen se distorsionara y el agua ondeara a su alrededor.
Estaba sentado sobre la fuente mientras sus padres hablaban con unos amigos, de espaldas a él. Sin que nadie le prestara atención, comenzó a acercarse demasiado cerca del borde, sin dejar de chapotear a su reflejo ni de chillar alegremente.
Me quedé mirando completamente hipnotizada al pequeño niño. Se veía tan feliz e inocente, tan lejos del mundo cruel que lo rodea. Lo vi gatear por el borde de la fuente y finalmente dejarse caer en ella. Saltaba y gritaba lleno de júbilo, pataleando y salpicando agua para todas partes. Decidí apartarme un poco para evitar que el agua me mojara a mí también.
"¡Liam!" Gritó su madre en cuanto se giró y advirtió dónde estaba jugando su hijo. Él se las había arreglado para meterse muy adentro en la fuente de los sueños. Había comenzado a arrojar al aire los deseos de la gente junto con el agua.
Su madre corrió hacia él y lo alzó en brazos para sacarlo del agua. "¡Liam mírate, estás hecho un desastre!," gritó, "Joseph, pásame la manta que está en el carrito." Su esposo le alcanzó apresuradamente una mantilla y la mujer se encargó de envolver fuertemente en ella al pequeño niño empapado, acunándolo en sus brazos.
"Hace un frío de muerte afuera, Joseph. Podría enfermarse si lo dejamos así de mojado. No debí haberle dado la espalda ni por un minuto. ¡Podría haberse ahogado! ¿Qué hubiéramos hecho si eso pasaba? ¡No puedo siquiera imaginarlo!" Su voz se hacía más frenética en la medida en que hablaba.
Su esposo los envolvió a ambos con sus brazos y le dio un beso a cada uno en lo alto de la cabeza. "Querida, te preocupas demasiado. Es sólo un niño jugando acorde a la edad que tiene. Estará bien." La mujer pareció relajarse un poco después de aquellas palabras, aunque continuó abrazando protectoramente a su hijo. Envolvió la cobija más apretadamente alrededor de su cuerpecito mojado, frotando su espalda para mantenerlo caliente. Por alguna razón no podía apartar mis ojos de la escena. Me encontré a mí misma completamente involucrada con esa pequeña familia, viendo cómo una madre se preocupaba por su hijo y cómo su marido intentaba confortarla.
Mientras la familia caminaba hacia la salida, el pequeño niño, Liam, descansó la cabeza sobre el hombro de su madre. Se veía cansado, pero feliz. Levantó la cabeza ligeramente y sus ojos se encontraron con los míos. Hasta entonces había estado chupándose el pulgar con la manito cerrada en un puño, pero cuando me vio la alzó en el aire y me saludó tímidamente. Yo sólo pude sonreír y devolverle el saludo. El niño volvió a enterrar la cara en el hombro de su madre y yo me quedé mirando como se alejaban hasta que desaparecieron de mi vista.
Tomé un largo sorbo de mi refresco, sintiendo el líquido bajar lentamente por mi garganta y asentándose en mi estómago. Después de haber presenciado esa escena, supe lo que me faltaba. Tengo novio, pero no estoy enamorada de él, y él tampoco me ama. Además estoy segura de que nunca voy a amarlo, por mucho empeño que ponga en intentarlo.
Quise tener a alguien a quien pudiera amar y que me correspondiera en la misma medida. Quería una familia. Quería tener un hijo propio al que mimar y proteger, quería tener una hija a quien pudiera enseñar a vestirse, malcriarla; verla crecer y convertirse en una hermosa mujer. Quería tener la posibilidad de compartir con ella el regocijo de su primera cita, e incluso tener que detener a su padre para que no la avergonzara cuando el chico viniera a recogerla para salir juntos por primera vez. Quería una familia.
Rebuscando en mi bolso saqué una brillante moneda de 25 levanté para contemplarla por un momento a la luz de los reflectores que iluminaban el agua de la fuente. Me giré para quedar de espaldas y cerré los ojos al mundo. Deseo encontrar al hombre perfecto, un hombre al que pueda amar con todo mi corazón y que corresponda a mis sentimientos. Un hombre con el que pueda tener una familia. Lo deseo con todo mi corazón. Me incliné un poco hacia atrás y eché la moneda por encima de mi cabeza. Escuché de cerca el chapoteo del metal al romper la superficie del agua y hundirse hasta tocar el fondo. Cuando escuché el sonido, imaginé la moneda con mi deseo, atascada en el fondo de una fuente de deseos y sueños. Un montón de sueños, un montón de deseos sin cumplir.
"¿Qué fue lo que pediste?" Una voz interrumpió mis pensamientos. Seguía con los ojos cerrados, así que los abrí lentamente y me encontré perdida en dos profundas lagunas azules como el océano. Sonreí gentilmente antes de responder. "Si te lo digo no se cumplirá."
"Eso es sólo una tonta superstición," se rió él. Sus ojos dieron un rápido vistazo a mi cuerpo y yo me erguí un poco, luciendo mis perfectas curvas.
Yo misma escaneé su cuerpo. Tenía unos músculos abultados y bien definidos, no tuve dudas de que él en verdad era fuerte. Su rostro era alarmantemente hermoso, de piel pálida, sus labios curvados en una tonta sonrisa que encontré oportunamente atractiva. Tenía el cabello oscuro y rizado y de sólo verlo sentí la extraña urgencia de enredar mis dedos en el.
"Bueno, no me gustaría echar a perder este deseo en particular." Él rodó los ojos, aunque continuaba sonriendo. Se acercó un paso hasta mí y miró el agua de la fuente por encima de mi hombro.
"Eso es sólo un montón de tonterías," murmuró para sí mismo.
"¿Perdona?" Pregunté, apartándome un poco de él y mirándolo directamente a los ojos.
"Pienso que sólo un estúpido podría pedirle un deseo a una moneda, arrojarla en una fuente y esperar a que el deseo se haga realidad. Es sólo otra forma sutil de estafar a la gente para quitarle su dinero." Seguía sonriendo mientras decía estas palabras. Estaba segura de que no lo decía a propósito ni para hacerme enfadar, pero comenzaba a sentirme ofendida.
"Um, discúlpame, pero ¿¡me estás llamando estúpida!?" Le grité, incapaz de contener mi oleada de furia. Me sentí un poco culpable por tomármela contra este hermoso extraño por esa reciente sensibilidad que había estrenado hacía apenas unos minutos, pero ciertamente él acababa de pronunciar las palabras incorrectas en el momento menos adecuado.
"Lo siento, no quería ofenderte. Sólo estaba tratando de…. Bueno, no sé qué es lo que pretendía realmente. ¡¡De verdad lo siento!!" Había comenzado a caminar otra vez acercándose a mí, suplicándome una disculpa. Enojada como estaba, di unos pasos hacia atrás para alejarme de él y mis piernas chocaron con el borde de la fuente, haciéndome perder el equilibrio.
Comencé a caer hacia atrás, sacudiendo los brazos como una estúpida, hasta que finalmente me aferré a la camisa del chico, arrastrándolo a la fuente junto conmigo. El agua traspasó mis ropas y me hizo cosquillas sobre la piel. Estaba muy fría. Aterricé en el fondo, y pude sentir las monedas, que hasta entonces reposaban tranquilamente, siendo aplastadas por mi peso y el del tipo al que todavía estaba aferrando por la ropa.
"¡Mierda, esta agua esta helada!" Aulló él, "¡Me estoy congelando el trasero!"
"¡Dios mío! ¡Lo siento mucho!" Grité. Sentí mi rostro arder de vergüenza en contraste con el frío del agua. Intenté levantarme, pero resbalé cuando pisé las monedas y caí encima del chico, que soltó un alarido de sorpresa. Sus brazos se cerraron casi automáticamente alrededor de mi cintura y me ayudó a quitarme de encima.
"¿Hiciste eso a propósito?" Preguntó.
"¡No, lo juro!" Esta vez sentí el color subir hasta mis mejillas, que se pusieron de un rojo profundo. Me sentí como Bella. ¡¡No podía creer que realmente me estaba sonrojando!!
"¡Diablos, sí que esta fría!" Tiritó mientras me quitaba de encima. Se puso de pie y me tendió la mano para ayudarme a levantarme también. La tomé, dubitativa, y el me jaló hacia arriba con tanta fuerza que me impulsó contra su pecho. "¿Estás bien?," preguntó. Asentí despacio con la cabeza. "Esto no va a estropear tu deseo, ¿cierto?," bromeó.
"Espero que no. Lo siento," me disculpé.
"Los accidentes suceden." Caminó fuera de la fuente, se giró y me levantó en el aire para quitarme del agua sin esfuerzo. El aire se me atascó en los pulmones cuando lo tuve tan cerca. Su camiseta húmeda se adhería a su cuerpo perfecto y escultural, revelando cuán verdaderamente fuerte era.
"¡Rose! ¡Ahí estas!" La voz de Alice resonó a través de todo el centro comercial.
"¿Rose?" El chico arqueó las cejas. "¿Ese es tu nombre?"
"Rosalie," corregí.
Él sonrió. "Soy Emmett." Me tendió la mano, que se parecía más a la pata de un oso que a una mano humana. Se la estreché y noté que estaba mojada y resbalosa. Lo vi rebuscar en su bolsillo y sacar su móvil, y cuando lo abrió su rostro se iluminó. "¡Bueno, por las campanas del infierno!," exclamó, haciéndome reír por su extraña frase. "La bendita cosa todavía funciona, ¡hubiera apostado a que estaba estropeado! Supongo que tenía que decir algo en honor a tanta resistencia." Asentí, de acuerdo con eso.
"Me alegra que todavía funcione," dije, recuperando la confianza.
"¿Ah sí? ¿Y por qué?" Me preguntó.
"Porque si se hubiera estropeado, tendría que haberte dado mi número por el medio antiguo."
Alzó ambas cejas con sorpresa. "¿Y cuál es el medio antiguo?" Interrogó.
"Escribirlo en tu brazo," expliqué, un poco atrevida. Él se rió entre dientes y me pasó su móvil.
"Creo que será mejor que lo escribas aquí, donde no podré lavarlo. ¿Puedo darte el mío?" Rebusqué en mi bolso, agradecida de que no cayera también en la fuente, y le extendí mi teléfono celular. Nos pasamos nuestros números y nos devolvimos los teléfonos el uno al otro. Todavía podía sentir mis mejillas calientes cuando me dijo que me llamaría pronto si no caía enfermo por andar todo mojado con ese frío.
Alice me encontró cuando Emmett ya se alejaba caminando. "¿Quién era ese, Rose?" Inquirió.
"Nadie, Alice," repliqué sin prestarle atención. "Volvamos a la casa." Agradecí que ella lo dejara pasar, al menos por el momento. Estaba decidida a llegar al apartamento con tiempo para prepararse antes de que el repartidor de pizza viniera a dejarnos el pedido.
Mientras íbamos conduciendo de vuelta a casa, me sentí irritada conmigo misma. No podía creer que me hubiera avergonzado delante del chico más perfecto que había visto en toda mi vida. No existía posibilidad alguna de que él llamara a la chica que lo había arrastrado con ella al interior de una fuente, sin importar lo hermosa que fuera. Sabía que era ridículo siquiera pensar que podría llamarme; aún cuando muchos chicos matarían por mi número. No pude evitar pensar que lo había arruinado todo empujándolo a esa maldita fuente.
Bella POV
"¡Rose, no pienses eso!," la regañé. "¡El sería un verdadero estúpido si no te llama!"
"Entonces, ¿por qué aún no me ha llamado?" Contrarrestó ella.
Suspiré, "Rose, hay un montón de cosas que pudieron haberle sucedido para que no te llamara aún. No hay forma de que ese pequeño accidente lo hiciera retroceder. Si lo hace, no deberías perder más tu tiempo preocupándote por él." Rosalie me sonrió afectuosamente en respuesta.
"Gracias, Bella, eres una gran amiga." Sonreí, y le di un gran abrazo. "Así que… ¿qué piensas? ¿Fue más humillante mi asunto?"
Asentí con la cabeza. "Sí y no. Debe haber sido muy humillante, estoy segura, pero no tan vergonzoso como el mío." Ella se rió y asintió también.
"Probablemente tengas razón," reconoció. "Lo tuyo fue aterrador." Asentí, riendo junto con ella.
"Bueno… no necesito decirte que tenías razón acerca de Mike."
Entrecerró los ojos ante la mención de ese nombre. "¿Qué hay con él?"
"Es aburrido, y no vale la pena que gaste mi tiempo en él." Informé.
"Bella, no recuerdo haberte dicho…."
"Lo leí en tu expresión, Rose," le dije.
Ella se rió. "Bella, eres muy observadora." Me apretó en un abrazo y me miró directamente a los ojos cuando nos apartamos. "Bueno, de verdad pienso que Mike no vale la pena, y me alegra que te hayas dado cuenta. Cuéntame más sobre tu noche." Le dio unas palmaditas a la almohada junto a ella y yo gateé hasta allí para sentarme a su lado, lista para contarle los sucesos de la noche. Pero el sonido de su móvil me interrumpió antes siquiera de que pudiera empezar.
"¡Te lo dije!" Exclamé, feliz por mi amiga.
"Gracias, Bella," Rose deslizó la tapa del teléfono y saludó a Emmett al otro lado de la línea. Con un último breve abrazo, salí del cuarto para darle algo de privacidad.
Cerré la puerta de mi habitación, bostezando, y decidí irme directamente a la cama. Cuando ya estaba completamente lista para acostarme, apretujé mi almohada y respiré la esencia floral de mi suavizante para telas. Dejé mi mente correr por los recuerdos de esa noche, hablando por teléfono con el "extraño", mi horrible cita con Mike, conocer a Edward, el maravilloso camino de vuelta a casa con él, mi conversación posterior por teléfono y luego hablar con Rosalie.
Mientras me acomodaba en la cama, no podía dejar de pensar en el enorme contraste entre el sábado de la semana anterior y el que acababa de pasar. La enorme diferencia entre no tener citas para quedarme en casa sola, y tener una horrible cita que me llevó a vivir algo maravilloso; era simplemente increíble.
Hola chicas!
Me alegra por fin haber publicado este capítulo. Es largo, y fue un arduo trabajo traducirlo, lo mismo acabar con las correcciones. Así que de corazón espero que lo disfruten. ¿Creen que merezco un review? :P
Creo que este capítulo es por demás divertido. A la autora le ha encantado escribir el POV Rosalie, y a mi me ha encantado traducirlo. A pesar de que ella tiene MUCHO, mucho ego... no sé, es genial meterse en su cabeza por un momento y ver las cosas desde su propia perspectiva. ¿A ustedes que les pareció? No se priven de dejar sus comentarios, queremos saber sus opiniones.
El siguiente capítulo se llama "Pizza Anyone?" Ya se imaginarán de qué va...
Las invito (otra vez) a leer Twilight Time. La idea de publicar esos drabbles era hacer algo "interactivo". Las lectoras proponen, Samara dispone. Pero hasta ahora sólo dejaron 10 reviews y pocas propuestas... buu.
Ya, no molesto más. Gracias a todas por leer, comentar y agregar a sus favoritos y alertas. Media docena de besos!
