Importante: 'Dateless for too long' pertenece a softballgirl1136, yo sólo la traduzco.

La historia original: http : // www . fanfiction . net /s / 3986879 / 1 / Dateless _ For _ Too _ Long


Gracias a Sowelu por ser mi beta, mi amiga y mi compinche en esta traducción ^^


¿Alguien quiere pizza?

Bella POV

Cuando la molesta luz del día comenzó a hacerse más y más brillante en mi habitación, dejé escapar un gemido. No quería despertar, quería desesperadamente aferrarme al sueño que había tenido, tan dulce y maravilloso. Pero desafortunadamente, todo lo bueno acaba. Al menos así es en mi vida.

Con un fuerte suspiro abrí los ojos, la imagen de un hermoso mesero de ojos verdes se disolvió inmediatamente. Me hundí de nuevo en las almohadas, reacia a enfrentar el nuevo día.

Como si hubiera detectado que estaba despierta, Alice aporreó mi puerta pronunciando mi nombre con su inconfundible vocecilla aguda. "¡Despierta, Bella!" Sin esperar una respuesta, irrumpió en mi cuarto tan violentamente que la puerta rebotó contra la pared.

"Vete," murmuré de forma inaudible, todavía sin querer levantarme. Alice se zambulló en mi cama y comenzó a saltar con excitación, haciendo que la cama se sacudiera bajo su peso. Le lancé una mirada furibunda mientras ella continuaba dando brincos, con los ojos brillantes de entusiasmo.

"¡Anda, Bella, no seas holgazana! ¡Levántate!" Demandó, sin dejar de sacudir mi cama para que me dignase a levantarme.

"Alice, ¿por qué no me dejas dormir un poco más?" Inquirí, cerrando los ojos para darle más énfasis a mi pedido. La cama dejó de sacudirse casi inmediatamente. Si no la conociera tanto, diría que se había dado por vencida. Pero por supuesto que no fue así. Alice se había trepado hasta la cabecera y dejó caer su cabeza junto a la mía.

"¿Bella?" Susurró. La ignoré, pretendiendo estar dormida otra vez, aún a pesar de que ella sabía que no podía volver a dormir tan rápido una vez despierta. "¿Bella?" intentó otra vez.

"¿Hmm?"

"¿Me quieres, Bella?" Suspiré, y abrí los ojos para mirarla con ferocidad. Sabía perfectamente lo que estaba haciendo.

"Sí, Alice, te quiero; y me levantaré ahora mismo. Pero, ¿por qué estás tan desesperada por que me separe de la cama? No creo que la pizzería este abierta a las…" Eché una mirada al reloj "¡Siete de la mañana!" Creí que me iba a sofocar. No podía creer que fuera tan temprano. "Alice," gimoteé, "¿qué se supone que quieres hacer a las siete de la mañana?"

Alice se rió por mi respuesta. "Bella, ¡tenemos que salir de compras!" Chilló en mi oído.

"¡Saliste de compras anoche!" Discutí. Ella hizo un puchero exagerado. "Alice, sabes que odio ir de compras. Si quieres ir ve, pero por favor ¡déjame dormir!"

Alice entornó los ojos y esbozó una sonrisa pícara. Se apoyó sobre sus manos y sus rodillas y gateó hasta quedar sobre mí. "Tienes dos opciones," empezó, "primera, te rindes y vienes de compras conmigo; o segunda, te hago cosquillas hasta que te salten las lágrimas y luego te llevo conmigo a la rastra. ¿Qué quieres hacer?"

Le di una mirada malhumorada antes de responder. "Está bien, iré contigo. Pero todavía no respondiste mi pregunta. ¿Para qué quieres ir de compras ahora? Fuiste anoche por última vez."

"Porque Bella, anoche después de asaltar tu ropero buscando algo para que llevaras en tu cita, me di cuenta de que es hora de comprarte ropa nueva." Gemí interiormente. Ya era bastante malo tener que soportar a Alice cuando me arrastraba al centro comercial para comprar obsesivamente para sí misma; cuando se trataba de comprarme ropa a mí, era diez veces peor.

"¿Por qué hoy, Alice? Tengo que hacer tareas, y…," imploré, buscando alguna excusa que me librara de salir de compras.

"Terminaste la tarea el viernes, Bella, así que olvídate de esa excusa, porque no va a funcionar." Alice entrecerró los ojos mientras acercaba sus dedos lentamente hacia mis costados. Si no cooperaba, me iba a hacer cosquillas hasta que accediera a acompañarla. Odiaba las cosquillas.

Tosí, aunque no sonó muy convincente. "Alice, creo que me estoy enfermando." Quería que advirtiera que estaba muy poco predispuesta a ir de compras.

"Anda, Bella. Rose también va a ir; va a ser una salida de chicas. Sólo nosotras tres. Por favor, Bella." En la medida en que hablaba, sus manos se acercaban más a mis costados. Si no accedía pronto, ella no dudaría en comenzar el ataque.

"Ugh, ¡eres tan insistente, Alice!" Exclamé, sentándome y quitándomela de encima. Ella saltó sobre sus pies y me envolvió en un apretado abrazo. Le devolví el abrazo y luego la envié fuera de mi cuarto para poder vestirme.

Mientras revolvía entre mis ropas, hice una mueca recordando lo que Alice había dicho acerca de asaltar mi armario. No había nada malo con la ropa que tenía, de verdad no necesitaba comprar más. Yo era perfectamente feliz vistiendo jeans y playeras. Alice siempre sentía la necesidad de obligarme a vestirme a la última moda. Honestamente, nada podía importarme menos que eso. Lo que me importaba de la ropa era que me hiciera sentir cómoda.

Tomé mis jeans preferidos, una camiseta azul y una chaqueta negra y los dejé sobre la cama. Suspiré al pensar otra vez en lo que Alice había dicho, pero no me importó. Me vestí sin darle más vueltas al asunto.

Salí de mi cuarto completamente vestida y con el cabello atado en una simple coleta. Llevaba el rostro limpio, las únicas ocasiones en que usaba maquillaje eran en las que no me podía zafar de los ataques de Alice. Ella me dirigió una mirada reprobatoria cuando notó lo que llevaba puesto.

"Es por eso que vamos de compras, Bella," dijo, frunciendo el ceño. "Honestamente, ¿es demasiado pedir que te vistas bien de vez en cuando?"

"Alice, ¿por qué te importa tanto cómo me vista? Estoy perfecta con esto. No necesito nada más llamativo." Ella entrecerró los ojos.

"Bella, vamos a ir de compras, y te vas a divertir con nosotras. ¿Fui clara?" No había forma de pelear contra Alice. Tenía que acceder a sus caprichos, quisiera o no. Siempre lo supe.

"Está bien, Alice, pero déjame pagar por mi ropa." Alice sonrió y negó con la cabeza.

"Bella, si te dejo hacer eso, volverás a casa con una sola prenda. No puedo dejar que eso pase. ¿Has visto tu armario?" Mi ceño se hizo más profundo aún.

"No voy a dejar que te salgas con la tuya en esto, Alice. No quiero que malgastes todo tu dinero en ropas que no necesito y no voy a usar." Ella agitó una mano en el aire, sin darle importancia a mis palabras.

"No seas ridícula, Bella. No estoy malgastando mi dinero en ti. Estoy comprándote ropa que necesitas… desesperadamente."

"¡Necesitar!" Me burle. "Tengo un armario lleno de cosas que uso, y otro lleno de ropa que jamás me pongo. Ese último está repleto de cosas que tú me compraste porque pensabas que las 'necesitaba'."

"¿Están peleando por la ropa de Bella otra vez?" preguntó Rosalie, apareciendo en el comedor vestida como una modelo lista para una sesión de fotos.

"Bella se está poniendo difícil," se quejó Alice. "Sigue diciendo que no necesita ropa nueva, pero créeme, ¡la necesita! Deberías echar una ojeada a lo que hay en su ropero." Rosalie estaba haciendo un gran esfuerzo por reprimir una sonrisa.

"Pero jamás uso lo que Alice me compra, así que pienso que no debería gastar su dinero." Rosalie dejó escapar una risita.

"Bella, Alice te va a comprar ropa sin importar que tú la uses o no. Aunque no te guste, lo hará. Aunque no lo necesites, también lo hará. Creí que ya estabas enterada de que la duendecillo tiene algo dentro de esa cabeza suya que logra que se cumplan todos los objetivos que se propone."

Alice le sonrió descaradamente a Rose, y ella soltó una carcajada. Yo sólo dejé escapar un gemido de resignación y las empujé a ambas para poder meterme en la cocina. "Será mejor que coma algo, no puedo ir de compras con el estómago vacío." Mi voz sonó con falso entusiasmo.

"¡Ese es el espíritu, Bella!" Chilló Alice, bailando hasta llegar junto a mí para prepararse un tazón de cereal. Le sonreí dulcemente y le arranqué el cereal de las manos para poner en mi propio tazón.

Después del desayuno Alice me arrastró hacia el carro por la muñeca. Aparentemente no confiaba lo suficiente en mí como para dejarme caminar por mí misma. Debe haber creído que yo intentaría escaparme o algo.

No dejó de parlotear en todo el camino al centro comercial. Hice lo posible por no prestar atención a su cháchara. Habló de las tiendas a las que me quería llevar, y también habló sin parar de Jasper, el repartidor de pizza.

Su tono cambió bruscamente cuando la conversación viró a su novio, Anthony. "Últimamente está muy distante," explicó. "No pareció muy contrariado cuando cancelé nuestra cita la otra noche. Parecía más distraído que otra cosa."

"Tal vez esté muy atareado con sus estudios," sugirió Rosalie. Alice se encogió de hombros. "Recuerdo haberte oído decir que estaba preparándose para un examen importante."

"Sí, eso pensé en un principio. Pero ha tenido importantes exámenes antes, y aún así nunca ha actuado como en este último tiempo. Pienso que tal vez esté perdiendo el interés en mí."

Resoplé. Alice me miró por el espejo retrovisor con una ceja alzada. "Alice, ¿cómo puedes pensar eso? Eres hermosa y divertida, ¡el no puede simplemente perder el interés en ti!"

Ella me sonrió. "Gracias, Bella."

"Oh, no te preocupes por mí, no dije nada para reconfortarte," masculló Rosalie sarcásticamente. Alice giró la cabeza para sonreír a Rose también.

"¡Gracias, Rose!"

Alice deslizó su flagrante Porsche en el reducido espacio disponible del aparcamiento para un domingo por la mañana y nos apremió a mí y a Rose para entrar en el centro comercial. En cuanto cruzamos la puerta, aferró mi mano y me jaló hasta la tienda de ropa más cercana.

Traté de concentrarme en mantenerme sobre mis dos pies mientras me arrastraban a uno de los muchos lugares que odiaba. Tan pronto como estuvimos dentro de la tienda, Alice comenzó a arrojarme prendas una tras otra, obligándome a que me las probase.

Con un profundo suspiro, me dirigí a uno de los vestidores cargada con, por lo menos, cuatro conjuntos distintos, todos muy caros. Me las probé todas sin prestar atención a lo que hacía, todas me quedaban bien. Alice tenía un extraño talento para elegir la ropa de mi talla.

"¿Te quedan bien? ¿Te gustan? ¿Las llevas?" Alice comenzó a disparar sus preguntas en cuanto puse un pie fuera del probador.

"Whoa, Alice, ¡una pregunta a la vez! Sí, me quedan; pero son demasiado costosas, así que no puedo dejar que me las compres." Esquivé su segunda pregunta a propósito. La verdad es que me habían gustado los modelos que ella había elegido para mí; pero si se lo decía, no habría forma de convencerla para que no las comprase. Odiaba que la gente gastara mucho dinero en mí, y eso era justamente lo que ella pretendía.

"¿Te gustan?" Insistió, dándose cuenta de que había omitido responder eso. Suspiré.

"Sí, Alice, me gustan, pero…," me apresuré a agregar, cuando su rostro se iluminó con entusiasmo, "sólo voy a dejar que me compres dos conjuntos." Su expresión decayó un poco, pero aún así continuó sonriendo.

Se abalanzó sobre mí, rodeándome el cuello en un abrazo sorprendentemente fuerte, teniendo en cuenta la estatura de Alice. "¡Gracias, Bella!" Chilló. "¿Cuáles son los dos que más te gustaron?" Sus ojos se pasearon velozmente entre las cuatro diferentes prendas que todavía tenía en mis manos, tratando de adivinar cuáles me habían gustado más, antes de que yo se lo dijera.

Le tendí las dos piezas que mejor me iban para que las examinara. Ella asintió con la cabeza. "Si, esas son definitivamente las más lindas." Con un gracioso y ágil movimiento de brazo me quitó de las manos las dos prendas descartadas y las volvió a dejar en el anaquel.

Aferrándome otra vez por el brazo para que no pudiera huir de la tienda, nos dirigimos al mostrador para pagar mis dos nuevos conjuntos. Eran un vestido de noche azul oscuro, un sweater rojo de escote en V y dos pares de jeans azules. La dependienta levantó la cabeza con aburrimiento.

Desvié la vista mientras la empleada registraba las compras para no saber cuánto dinero estaba gastando Alice en mí. Me acerqué a Rose, que estaba hojeando una revista, para no quedarme a escuchar cuando dijera el total en voz alta. Simplemente no quería oírlo.

"¿Cuántas?" Disparó Rosalie con aires de suficiencia.

"¿Cuántas qué?" Repliqué.

"¿Cuántas cosas te compró?"

"Oh, sólo dos conjuntos. No quería estar por ahí para escuchar cuánto era el costo total." Ese comentario hizo que ella se riera.

Me dio unas palmaditas en la espalda intentando confortarme. "Está bien, Bella. No podías impedir que lo hiciera, sin importar cuánto te esforzaras. Lo hará de todas formas. Creo que necesita ayuda, es una compradora compulsiva." Asentí, completamente de acuerdo.

Pasamos las siguientes horas caminando por el centro comercial. Alice nos arrastró al interior de todas y cada una de las tiendas de ropa que se cruzaban en nuestro camino; y de todas salíamos con por lo menos dos bolsas más. Me tenía asombrada cuántas compras era capaz de realizar en un solo día. La frase 'Shop 'till you drop' (comprar hasta que te canses) adquiría un nuevo significado cuando conocías a Alice.

Cuando Rose y yo finalmente logramos arrastrar a Alice fuera del centro comercial, el sol estaba en su punto más alto. Una rápida mirada a mi teléfono me confirmó que era casi mediodía.

"Tengo hambre," se quejó Rosalie.

"Yo también," asentí. "Ya que salimos, podemos ir a buscar algún sitio para comer."

"Podemos volver a entrar y almorzar en la cafetería," sugirió Alice con los ojos brillantes.

"¡De ninguna manera!" Exclamamos Rose y yo al mismo tiempo. No había posibilidad de que le permitiéramos a Alice volver a entrar al centro comercial. Si lo hacíamos, no volveríamos a casa hasta las siete. Alice frunció el ceño y luego su rostro se iluminó con una nueva idea.

"¡Vamos a 'Home Slice Take N Bake Pizza'!" Exclamó, rebotando en el lugar excitada. Rosalie rodó los ojos.

"Alice, ¿no tuviste suficiente de ese lugar ya?" Preguntó, apoyando una mano en su hombro para que dejara de brincar.

Ella sacudió la cabeza de lado a lado. "¡Hacen una pizza excelente, Rose!" Discutió, tratando de esconder la verdadera razón por la que quería ir a ese lugar.

"Seh," empezó Rose con sarcasmo, "las pizzas siempre están calientes…, igual que sus repartidores." Alice le dirigió una deslumbrante sonrisa y dio un salto hacia el lado del conductor del Porsche para montarse en él, acabando con la discusión. Íbamos a ir a la pizzería. Alice siempre se salía con la suya.

Entramos al restaurante, una pequeña pizzería con más o menos veinte mesas repartidas por todo el lugar. Estaba mirando alrededor cuando escuché a Alice jadear. Me fijé en ella y vi que tenía una de sus sonrisas conquistadoras. Siguiendo su mirada descubrí una cara que sólo había visto una vez antes; pero reconocí a aquella persona al instante.

"¡Hola Jasper!" Saludó mi amiga al chico alto y rubio que estaba de pie tras el mostrador. Su brillante sonrisa vaciló un poco, evidentemente confundido e intentando imaginar cómo es que Alice sabía su nombre.

"Um, ¿cómo sabes mi nombre?" Preguntó suavemente. Pensé que si pretendía que nosotras oyéramos, había hablado en tono demasiado bajo.

Rosalie se reía disimuladamente mientras paseaba la mirada entre Alice y el repartidor. Alice no había dicho nada más; aunque continuaba sonriéndole. Rose interrumpió aquel incómodo silencio señalando la placa abrochada en el uniforme de Jasper.

"Oh," dijo, todavía en voz baja, bajando la mirada y ruborizándose ligeramente. Cuando volvió a levantar la cabeza para mirar a Alice mostró una pequeña sonrisa tímida en sus labios. "Bienvenidas a 'Home Slice Take N Bake Pizza', comida casera. ¿En qué las puedo ayudar?" Rodó sus ojos por el libreto que estaba obligado a seguir al dar la bienvenida a los clientes del local.

Alice se rió con nerviosismo por la ridícula bienvenida. "Bueno…, comida casera, queremos una pizza grande de pepperoni…"

"¡Grisines!" Interrumpió Rosalie. (N/T: Así le decimos en mi país a los palillos de pan que generalmente se sirven en los restaurantes antes del primer plato. En otros lugares se los conocen como banderitas, palitos, piquitos…)

Alice volvió a reír, esta vez naturalmente, por el arrebato de Rose. "Grisines, y tres bebidas medianas, por favor."

Jasper le pasó dos vasos y un marcador para la mesa; para qué querríamos eso, no tengo ni idea "Tomen esto y pónganlo en su mesa, y yo les llevaré su pizza y…, los grisines… cuando estén listos." Y le sonrió burlonamente a Rosalie.

Alice le dio una última sonrisa y luego las tres nos encaminamos a la fuente de refrescos. "¡Oh Dios Mío!" Susurró Alice a mí y a Rose. "¡Él es tan lindo!"

"Mary Alice Brandon, ¡deberías estar avergonzada!" Susurré ferozmente. "Continúas coqueteando desvergonzadamente con un chico que ni siquiera sabe tu nombre, aún cuando tienes un novio fiel." Alice me sonrió tímidamente. Tenía la palabra 'culpable' escrita en el rostro.

Nos dirigimos a una mesa pequeña ubicada en una esquina. Cuando me senté me di cuenta de que el mostrador era perfectamente visible desde aquí. No pude evitar sonreír cuando observé que Alice estaba mirando fijamente en aquella dirección.

"¡Tierra a Alice!" Moví una mano delante de su rostro, tratando de atraer su atención. "¿Qué vamos a hacer con ella, Rose?" Miré a Rosalie esperando una respuesta, pero ella no me estaba mirando de vuelta. "¿Rose?"

"Um… ¿Recuerdas lo que acabas de decir acerca del 'novio fiel' de Alice?" Giró la cabeza para mirar por encima de su hombro. Aquellas palabras lograron captar la atención de Alice, que se giró para mirarla con curiosidad.

"Sip," respondí. "¿Por qué?"

Rosalie apuntó a una mesa en la esquina opuesta a la nuestra. Alice dejó escapar un audible jadeo. "¡No lo puedo creer!" Siseó. Mis ojos se abrieron completamente por la conmoción. No podía creer lo que estaba viendo. Anthony estaba sentado allí, dándonos una visión de su perfil… con otra mujer.

"Tal vez eso no es lo que parece," sugerí. "Tal vez es sólo una amiga." Como si quisiera demostrar que estaba equivocada, Anthony se inclinó sobre la mesa y besó a la chica de lleno en los labios. "O tal vez no," murmuré para mí misma.

Apoyando sus puños en la mesa con fuerza, Alice se puso de pie y caminó en línea recta hacia aquella mesa.

"Hola, Anthony," su tono era dulce. Él estaba en serios problemas.

"¡Alice!" Los ojos casi se salen de sus órbitas en cuanto vio a su novia. "¡Cariño! Um…, um, te presento a Brittney, una amiga de la escuela."

"Anthony, ¡no me dijiste que estabas en una obra!" La sonrisa de Alice era completamente inocente. La expresión de él viró desde la sorpresa hacia la confusión.

"No estoy en una obra," declaró.

"Claro que lo estás, no seas modesto. Es obvio que te las arreglaste para obtener el rol principal en alguna obra, y que Brittney es tu compañera, y que ese beso que acabo de presenciar era simplemente el ensayo de una importante escena." El rostro de Alice estaba perfectamente sereno, no se veía ningún signo de la furia que estaba sintiendo.

"Oh, cierto, esa obra. No era nada. Se supone que Brittney y yo tenemos que pasar algo de tiempo juntos para desarrollar nuestra química…" Alice asintió con la cabeza lentamente.

"¿Puedo darles una mano con la obra?" Preguntó en un tono muy persuasivo.

"Um, claro." Anthony estaba, evidentemente, cayendo en la trampa.

"Espero que no te importe si improviso," me volví hacia Rose y nuestros ojos se encontraron en el acto. Las dos nos inclinamos hacia delante, incapaces de predecir qué iba a hacer Alice a continuación.

"¿Improvisar?"

"Sip. Después de que los protagonistas se besan sobre el escenario, yo aparezco y acuso al personaje masculino de ser un truhán, un mal nacido…, verás, quizá sea mejor que te lo muestre." Alice tomó el refresco de Anthony y lo sostuvo sobre su cabeza. Él abrió la boca para decir algo, pero no encontró la oportunidad, porque ella inclinó el vaso y le vació el contenido sobre la cabeza.

Luego, Alice volvió caminando rápidamente a nuestra mesa y se hundió en la silla, escondiendo la cara entre sus manos. "Lo sabía," murmuró para sí misma. Podría decir que estaba haciendo un gran esfuerzo para no llorar.

"Alice…, él no tiene idea lo que se está perdiendo." Rosalie la abrazó fuertemente en un intento de reconfortarla. "Si es lo suficientemente estúpido como para dejarte, es porque no vale la pena. No es el chico indicado para ti. Debe haber algún chico ahí afuera que es verdaderamente para ti, Alice, y Anthony definitivamente no lo era. Sé que encontrarás pronto al chico indicado."

"Es cierto," asentí. "Tú no necesitas a Anthony, Alice. Anímate. Creo que nuestra pizza está casi lista." Alice se envaró y sonrió ante mis palabras.

"Aquí está su pizza…, y sus grisines, señoritas." Jasper dejó la pizza en el centro de la mesa y miró a Alice. Frunció el ceño cuando vio el rostro de Alice bañado en lágrimas. Se arrodilló frente a ella, apoyando una de sus manos en el respaldo de la silla y la miró directamente a los ojos. "Hey," susurró en un tono suave, "¿Estás bien?"

Alice sacudió la cabeza y se limpió las lágrimas. "Mi novio me engañó." Su voz era tan débil que tuve que inclinarme para poder oírla. Estaba sorprendida de que ella pudiera contarle algo tan personal a alguien a quien apenas conocía.

"Bueno, él se lo pierde. Si es así como te trata, evidentemente no te merece." Alice asintió con la cabeza y sonrió.

"Gracias," susurró. "Mi nombre es Alice, por cierto." Parte de mí quería reír por su atrevimiento. Incluso cuando estaba triste, realmente sabía cómo involucrar a alguien.

"Me alegra conocerte oficialmente, Alice," sonrió Jasper. "Yo invito la pizza."

"¿Y qué hay de los grisines?" Preguntó Rosalie antes de que Jasper pudiera volverse.

Él se rió, todavía mirando a Alice. Miró brevemente a Rosalie antes de contestar, "También los grisines." Con otra sonrisa gentil para Alice, Jasper volvió a la cocina.

"Me gusta," declaró Rose. "Tienes mi visto bueno."

"¿Qué?" Alice levantó la cabeza bruscamente y le dio una mirada interrogadora a Rosalie. "¿Qué quieres decir con que 'tengo tu visto bueno'?" Rosalie se encogió de hombros.

"Quiero decir exactamente lo que dije." Alice entrecerró los ojos, pero no le dio más importancia. Antes de que ninguna pudiera decir nada más, mi móvil comenzó a sonar. Yo lo había dejado en la mesa junto a la bandeja de pizza, pero cuando iba a estirar mi mano para atenderlo, Alice me ganó y lo recogió para echar una mirada al identificador de llamadas. Una sonrisa perversa le cruzó el rostro.

"¡Alice, dame mi teléfono!" Siseé.

Me ignoró. Ella misma atendió la llamada. "¡Hola, Sr. Sexy!" Saludó. Se me fueron los colores cuando escuché aquel sobrenombre.

"¡Alice!" Grité. "¡Devuélveme el teléfono ahora!"

"Mi nombre es Alice y soy la amiga de Bella. Ella no puede atenderte ahora mismo, está dándose una ducha." Hizo una pausa para dejar a Edward hablar. Mientras tanto, yo contemplaba la posibilidad de abalanzarme sobre ella y quitarle el teléfono a la fuerza. Pero no lo hice porque no quería causar una escena. Además, con mi suerte, derribaría la mesa en el proceso.

"Sí, soy consciente de que este es el móvil de Bella. No, está ocupada, no puede hablar ahora. Si le paso el teléfono ahora, podría dejarlo caer en la tina y yo tendría que comprarle uno nuevo. Lo siento."

"¡Alice! ¡Teléfono! ¡YA!" Extendí mi mano hacia el teléfono, pero ella volvió a ignorarme. Junto a Alice, Rosalie estaba riéndose con tanta fuerza que su rostro había comenzado a enrojecer.

"Oh, vamos, eso no tiene gracia," gimoteó Alice. "Bien. ¡Adiós, Sr. Sexy!" Alice cerró el teléfono y volvió a dejarlo en la mesa, sonriéndome.

"¡Alice! ¿Qué diablos fue eso?" Demandé.

"Sólo estaba divirtiéndome un poco, Bella. No pasa nada. Puedes llamarlo de vuelta si quieres." Rosalie se estaba aferrando al hombro de Alice para sostenerse y jadeaba por la falta de oxígeno.

Resoplé. No podía llamar a Edward ahora mismo. No después de que ella lo hubiera llamado 'Sr. Sexy' y le dijera que yo estaba tomando una ducha. Me ruboricé sólo por pensar lo que él diría al respecto.

"Alice, no puedo creer que hicieras eso," murmuré. "¡Después de que te dejé comprarme dos conjuntos hoy! ¡Y ni siquiera discutí contigo por el precio!" Alice suspiró.

"Bella, sólo devuélvele la llamada, y explícale que yo sólo quería hacer una pequeña broma." Sacudí la cabeza. "Bella…, si no lo haces, yo lo haré."

Esa era toda la advertencia que necesité. Tenía el móvil en la oreja antes de que Alice pudiera decir una sola palabra más. Mi corazón comenzó a bombear con más fuerza mientras escuchaba el tono. Y sonó…, y sonó, y siguió sonando. Pero no hubo respuesta. La perfecta voz de Edward inundó mi oído, pero sólo era el contestador. Suspiré mientras colgaba. "Muchas gracias, Alice."

Edward jamás volvería a hablarme, y todo por culpa de Alice.


Aww! Pobre Bella!

No me maten por dejar el capítulo ahí... es que así es como termina. Pero no vayan a linchar a la autora por eso! :P

Gracias a TODAS por sus reviews! Casi me largo a llorar cuando vi que ya sumaban más de 100 y sólo al octavo capítulo. Leer sus comentarios me llena de júbilo. Me hacen sentir que realmente vale la pena el esfuerzo. Se los agradezco de verdad!!

Perdonen por no contestar cada review directamente... No tuve mucho tiempo frente a la pc, y ahora mismo estoy apurada. Pero esta noche me voy a poner a trabajar en las últimas líneas que me quedan por traducir del décimo capítulo, y voy a hacer lo posible por actualizar pronto.

Miles de millones de besos para todas!