Importante: 'Dateless for too long' pertenece a softballgirl1136, yo sólo la traduzco.
La historia original: http : // www . fanfiction . net /s / 3986879 / 1 / Dateless _ For _ Too _ Long
11. ¿Cuáles son las probabilidades?
Edward POV
"Hola a ti también, Emmett," sonrió Jasper. Emmett se abalanzó sobre él, pero Jasper dio un paso al costado justo a tiempo, causando que Emmett se estrellara contra la puerta cerrada. Inevitablemente estallé en risas mientras veía a Emmett tambalear de vuelta hacia nosotros.
"Emmett, ¡se supone que tienes que abrir la puerta antes de salir!" Exclamé, todavía riendo. Inmutable, él se giró hacia Jasper y se cruzó de brazos mirándolo fijamente.
"Emmett, ¿puedo ir al baño primero?" Preguntó Jasper. "Acabo de llegar a casa, sólo dame un minuto y te prometo que te lo contaré todo." Emmett volvió pesadamente a la sala de estar para esperar a que Jasper volviera.
Quince minutos después, Jasper apareció despreocupadamente en la sala después de ducharse. Se sentó en el sillón frente al sofá y nos dirigió una resplandeciente sonrisa.
"¡Dinos de una vez qué demonios pasa contigo! Queremos saber qué te tiene tan distraído últimamente, y por qué diablos te ves tan entusiasmado cada vez que vas a trabajar." Emmett prácticamente estaba gritando. No era una persona muy paciente que digamos.
Jasper sacudió la cabeza, su sonrisa haciéndose cada vez más ancha, y luego comenzó a hablar.
Jasper POV
"Jasper, tengo una orden para ti," me avisó Tim. Levanté la vista del mostrador que había estado limpiando y sonreí tentativamente. Por fin, pensé. La noche se me estaba haciendo muy larga; algo extraño si tenemos en cuenta que se trataba de un fin de semana.
Terminé de limpiar el mostrador y me giré para enfrentar a Tim. "Llegó la hora," dije sonriendo. Tim me sonrió de vuelta, claramente incapaz de contenerse.
"Cierto niño, llegó la hora," replicó asintiendo con la cabeza. "Hemos tenido una noche aburrida hasta ahora, ¿cierto?" Continué sonriendo sin demostrar que la parte de 'niño' me había molestado. Pero supongo que para Tim, teniendo setenta años y cincuenta trabajando en una pizzería, todos sus empleados éramos unos 'niños'.
"Quizá tengamos más trabajo en un rato," comenté, esperanzado. Odiaba las noches lentas como esa. Resultaba bastante incómodo estar atrapado en un pequeño restaurante con otras diez personas a quienes apenas conocía. Usualmente todos nos manteníamos bastante ocupados pero, a veces el teléfono sonaba un par de veces por hora, lo que significaba muy poco trabajo…, una de las desventajas de trabajar en un pueblo pequeño.
Cuando la orden estuvo lista, recogí la pizza y las llaves del carro y me dirigí a la puerta. No podía esperar para salir de allí. El silencio me estaba matando; las noches de poco trabajo me hacían más difícil el pasar desapercibido. Prefiero estar al margen de todo y no llamar demasiado la atención.
Cerrando la puerta, me enfrenté con el fuerte viento y el aire frío de la noche y suspiré. Cerré los ojos y me tomé un momento para respirar profundamente. Se sentía bien estar solo, nunca me sentí a gusto en el trabajo. Tratar de mantener una conversación ligera con mis compañeros era difícil. No eran personas con las que yo pudiera relacionarme fácilmente.
Mientras iba manejando dejé vagar mi mente, reflexionando acerca de mi vida hasta ahora. Estaba bastante bien. Tenía dos grandes amigos con los que me llevaba de maravillas, aún a pesar de nuestras grandes diferencias. Por lo general y en relación con otras personas soy como una tortuga; tiendo a esconderme en mi caparazón. Pero por alguna extraña razón nunca sentí la necesidad de hacer eso con Edward y Emmett.
La universidad era genial. Estaba especializándome en filosofía. Me reí recordando cómo Emmett solía confundir psicología con filosofía. ¿Cómo podía confundir dos especialidades tan diferentes? Me era imposible de comprender. Sacudí la cabeza ante el recuerdo. Él había dicho '¡la psicología es el estudio de los psicópatas!'
Mi vida va bastante bien. Sin embargo, Emmett cree que soy muy tímido con las chicas. En mi opinión, eso no es cierto. Todavía no había conocido a ninguna chica que me atrajera realmente, y la verdad es que prefería no quedar como un estúpido delante de ninguna mujer. Exactamente lo opuesto a Emmett. En definitiva, mi vida estaba bastante bien.
Detuve el carro enfrente de un bonito complejo de apartamentos. Inclinándome sobre el asiento, recogí la pizza y la sostuve fuertemente entre mis manos antes de salir del interior calentito del coche para enfrentarme otra vez al frío nocturno. Me apresuré a subir los escalones hacia el tercer piso y a buscar la puerta indicada en el pedido. Cuando la encontré, toqué el timbre una vez y esperé a que alguien saliera.
"¡Llegó la pizza!" Escuché gritar a una voz con tono agudo al otro lado de la puerta. Apenas treinta segundos después la puerta se abrió bruscamente y quedé frente a una joven señorita parecida a un duendecillo. No podía medir más de un metro y medio. Me sonrió, y yo no pude hacer más que sonreírle de vuelta. Mis ojos escanearon involuntariamente todo su cuerpo.
Parecía frágil. Era bajita y menuda, tenía cabello corto, negro y en puntas apuntando en distintas direcciones. Su piel pálida era hermosa y no tenía ni una sola imperfección; parecía suave, como Blanca Nieves. Era sencillamente preciosa.
"Qué tal, señorita," saludé tan naturalmente como pude, intentando controlar el impacto que me causó su aparición. Fue difícil, pero creo que lo controlé.
"Hola, tú," su respuesta fue casi confidente. Sonrió, pestañeando seductoramente. Usualmente, cuando las chicas pestañean de esa forma yo lo encuentro repulsivo, pero con esta chica… me pareció encantador.
Sentí mi sonrisa extenderse aún más mientras me quedaba viendo directamente a sus ojos color avellana, olvidando momentáneamente la razón que me había traído hasta aquí.
Cuando me acordé de la caja de pizza en mis manos, le dije el total y ella me pagó con dos billetes de veinte dólares. Estaba a punto de buscar el cambio en mi bolsillo cuando ella posó su mano sobre la mía y dijo "Guarda el cambio." Al principio creí que se estaba burlando de mí. Alcé la cabeza hasta que mis ojos se encontraron con los suyos, y pude ver que su sonrisa era genuina. No pude evitar sonreírle otra vez.
"Gracias," repliqué. "Que tenga una linda velada, señorita." Con una última sonrisa, me di la vuelta para irme.
"¡Buenas noches!" La escuché gritar, lo que me hizo reír. Agité la mano como saludo y luego continué mi camino.
Mientras volvía al trabajo me encontré sin poder dejar de pensar en esa chica. Había algo en ella que había logrado lo que ninguna otra mujer hasta entonces, había logrado que no fuera el tipo tímido que siempre soy con gente que no conozco. Su actitud me hizo sentir cómodo. ¿Acaso había sido por su sonrisa contagiosa? ¿Por sus brillantes ojos avellana? Lo que haya sido, me hizo desear volver a verla.
Edward POV
"¡Ahá!" Exclamó Emmett, "¡La razón por la que estabas tan entusiasmado por el trabajo fue revelada!" Su risa se fue apagando hasta ser sustituida por una mueca socarrona. "¡Debería haber sabido que se trataba de una chica!"
Rodé los ojos y sacudí la cabeza. Jasper alzó una ceja hacia Emmett, que le devolvió la mirada con la barbilla alzada.
"Si deberías haberlo sabido, entonces ¿por qué no lo supiste?" Rebatió. Emmett inclinó la cabeza y miró a Jasper con malicia.
"Porque tú no eres normal cuando se trata de chicas. ¿Cómo diablos se supone que lo adivinaría?" Jasper sonrió.
"Descríbeme tu concepto de 'normal' Emmett, por favor." Emmett arrugó la frente.
"Un tipo normal con las chicas…, les habla… muestra interés… y ¡actúa como un chico!"
No pude evitar soltar una carcajada. Emmett se volteó y me miró fijamente. "¿Qué es tan gracioso?" Demandó.
"Emmett, ¿escuchaste la historia de Jasper?" Cuestioné, con una sonrisa burlona.
"Sí… ¿por qué?"
"Bueno, si hubieras estado escuchando, deberías saber que él actuó como un hombre normal, de acuerdo con tu definición." Emmett frunció el ceño un momento y luego sonrió alegremente.
"¡Entonces Jasper es normal!" Se rió, y Jasper frunció el ceño.
"Jasper, por favor continúa," interferí, antes de que comenzaran a discutir de nuevo.
Emmett cerró la boca con un audible chasquido y Jasper se reclinó en el sillón antes de empezar a hablar otra vez.
Jasper POV
"¡Whoa!" Emmett me pasó el brazo por delante para impedir que siguiera caminando. "¡Mira esa belleza!" Señaló la fuente que había justo en medio del centro comercial, sobre la que estaba inclinada una chica alta y rubia, revisando su bolso. Emmett dejó escapar un largo silbido.
"Emmett, ¿nunca podremos venir al centro comercial sin que intentes ligar con alguna chica linda?" Al escuchar esto, me dio una mirada con la que expresaba claramente 'estás loco'.
"Jasper… ¿la estás viendo? No es como las otras chicas… ¡ella es HOT!" Rodando los ojos, me giré para mirar un escaparate mientras Emmett comprobaba su reflejo en el vidrio. Se alisó un poco el cabello con ambas manos y luego me sonrió levantando los pulgares antes de comenzar a caminar hacia la fuente.
Me giré para ver el espectáculo. La mitad de las veces Emmett acababa ganándose un bofetón por no saber mantener la boca cerrada y elegir las palabras incorrectas. Recostado casualmente contra la vidriera de la tienda, me quedé observando de lejos la conversación entre Emmett y la chica rubia.
Mis ojos estaban fijos en Emmett, que se veía como si estuviera disculpándose con ella, quien a su vez se veía ligeramente ofendida. Él comenzó a caminar hacia delante, y por cada paso suyo ella daba un paso hacia atrás, hasta que al final sus piernas tocaron el borde de la fuente y perdió el equilibrio. Creí que me iba a morir de la risa cuando vi que la chica se aferraba a la camiseta de Emmett para sostenerse y en cambio sólo logró arrastrarlo con ella al agua.
La risa se me atoró en la garganta cuando una pequeña figura llegó deslizándose con gracilidad, a apenas dos pies de distancia de donde yo estaba. Parpadeé varias veces, convencido de que el cerebro me estaba haciendo una jugarreta. Viendo a aquella pequeña silueta todos los pensamientos sobre Emmett y la chica rubia se fueron al diablo. ¡Era ella!
Estaba a punto de dar un paso para alcanzarla cuando se detuvo. "¡Rose! ¡Ahí estás!" Su voz aguda resonó en mis oídos y me dejó pasmado. Me quedé de piedra en mi lugar mientras la veía acercarse a Emmett y a la rubia a grandes zancadas, aunque sin perder su gracia al caminar.
Observé maravillado como la duendecillo llegaba junto a la chica de la fuente mientras Emmett volvía caminando hacia donde yo estaba. Emmett estaba resplandeciente cuando llegó junto a mí, demasiado obnubilado por la chica rubia como para darse cuenta de que yo estaba mirando fijamente en la dirección por la que él había venido.
"¡Conseguí su número!" Anunció orgullosamente, sacándome de mi trance. Rodé los ojos y luego los dos nos encaminamos hacia la salida del centro comercial. Me reí de Emmett cuando tuvo que enfrentarse al aire frío de afuera con la ropa toda mojada. Mientras lo veía sentarse en el asiento del copiloto, temblando, pensé que haber venido con Emmett al centro comercial me había alegrado el día. Mis pensamientos inmediatamente se dispararon hacia la chica duendecillo y me encontré sonriendo de oreja a oreja mientras conducía por la fantasmal ruta interestatal.
Edward POV
"¡Whoa, whoa, whoa!" Emmett elevó ambas manos en el aire, "¿Estás diciendo que la chica que conociste la semana pasada estaba en el centro comercial anoche?" Jasper asintió. "¿Y por qué yo no la vi?"
"Estabas demasiado ocupado mirando a esa chica Rose," fui yo quien respondió lo obvio, aún a pesar de no haber estado ahí.
Emmett sonrió y asintió con la cabeza. "Se…, probablemente tengas razón. No podía sacarle los ojos de encima. Ella…"
"Emmett, por favor, no empieces con otra descripción de la chica. Ya entendimos. Era hot," lo corté antes de que pudiera seguir hablando.
"Bueno, ella era…." Entrecerré los ojos, amenazante, y Emmett cerró la boca y se volvió hacia Jasper, con una sonrisa dibujada en sus labios. "Entonces, ¿te pasó algo interesante en el trabajo hoy?" Su tono no dejaba lugar a dudas, sabía que algo había pasado.
La sonrisa de Jasper era más brillante que el sol cuando volvió a inclinarse hacia atrás para compartir con nosotros el final de su historia.
Jasper POV
Odiaba trabajar en el mostrador, prefería salir a entregar pedidos. En el mostrador me sentía demasiado expuesto, cualquier en el restaurante podía verme, lo que resultaba incómodo para mí.
"Hey, Jazz, ¿viste el partido de fútbol la semana pasada?" Me preguntó Tyler, caminando hasta mí y apoyándose en el mostrador. Había otra razón por la cual no me gustaba trabajar en el mostrador. Sacudí la cabeza, esperando no tener que soportar un detallado relato de las polémicas jugadas de un partido de fútbol de la semana pasada. Por supuesto que había visto el partido, con Edward y Emmett; es sólo que no tenía ganas de empezar una conversación con Tyler sobre eso.
La otra razón por la que odiaba trabajar allí dentro eran mis compañeros, y todas las insinuantes clientas que siempre tenían la necesidad de llamarme Jazz. Sólo permitía a la gente cercana llamarme así, y ninguna de estas personas entraba en esa categoría.
El sonido de la campana de la puerta de entrada nos advirtió que teníamos clientes. Tyler se encogió de hombros y se alejó del mostrador para dirigirse a la cocina. Yo levanté la vista y me quedé paralizado en mi lugar con una sonrisa formándose en mi rostro; y creyendo que, una vez más, mis ojos me habían engañado.
Observé a la chica duendecillo caminando graciosamente hacia mí junto con la chica rubia y alta del centro comercial, Rose, y una chica bajita de cabello castaño suelto sobre los hombros.
"¡Hola Jasper!" Me saludó cuando alcanzó el mostrador. La confusión se me reflejó en la cara cuando me pregunté cómo sabía mi nombre.
"Um, ¿cómo sabes mi nombre?" Mi voz salió en un murmullo bajo. Ella no respondió, sólo continuó sonriéndome. La rubia, Rose –Rosalie, según Emmett— se reía disimuladamente de mí. Cuando la miré, me señaló la placa con mi nombre abrochada en mi uniforme de trabajo.
"Oh." Dije en voz baja, algo intimidado. Podía sentir el rubor en mis mejillas. Me tomó un segundo poder volver a levantar la mirada para encontrarme con los ojos de ella. No quería darle la impresión de que era un imbécil. No lo soy.
Cuando la volví a mirar le sonreí tímidamente a la chica de pelo negro que me había hablado. "Bienvenidas a 'Home Slice Take N Bake Pizza', comida casera." Recité la frase del libreto que estaba obligado a seguir, "¿En qué las puedo ayudar?" Rodé los ojos, esperando transmitir lo absolutamente ridículo que me sentía repitiendo esa oración.
La chica duendecillo se rió nerviosamente. "Bueno…, comida casera, queremos una pizza grande de pepperoni…"
"¡Grisines!" Interrumpió Rosalie.
La chica duendecillo se rió por la interrupción de su amiga antes de continuar. "Grisines, y tres bebidas medianas, por favor."
Le pasé tres vasos y un marcador para la mesa que tenía el mismo número que el pedido, para que cuando la pizza estuviera lista yo supiera dónde llevarla. Aunque no necesitaba un marcador para este pedido en particular.
"Tomen esto y pónganlo en su mesa, y yo les llevaré su pizza y…, los grisines… cuando estén listos." Sonreí burlonamente a Rosalie al terminar la frase.
La chica duendecillo me sonrió por última vez antes de dirigirse a la fuente de refrescos. Podía oírla susurrándoles animadamente a sus amigas, aunque no pude adivinar qué estaba diciendo. Llevé la orden a la cocina y me apoyé contra la pared junto al mostrador. No pude hacer mucho más que eso, al menos durante los siguientes quince minutos hasta que el pedido estuviera listo. Desde hacía un rato, el negocio estaba como... muerto. Sólo había dos mesas ocupadas, en una había una pareja y en la otra una pequeña familia.
Me metí en la cocina y miré alrededor buscando algo que me distrajera de la chica duendecillo. Podía imaginar su rostro a la perfección, sus brillantes ojos avellana llenos de felicidad y entusiasmo, su rostro pálido y confiado, su radiante sonrisa… Estaba totalmente distraído. Verla en mis pensamientos no era lo suficientemente satisfactorio; quería mirarla a los ojos de nuevo. Es imposible recrear toda su belleza en mi cabeza; ni siquiera la imagen que yo tenía de ella le hacía justicia. Tenía que verla una vez más.
Esperé por la orden con impaciencia. Me parecía que había pasado una eternidad desde que las chicas la habían pedido. Quería llevarles la pizza personalmente sólo para poder ver su rostro de nuevo.
Cuando por fin estuvo lista, me apresuré a recoger la pizza y los grisines para salir de la cocina. Iba caminando más rápido de lo que acostumbraba. Estaba demasiado ansioso por entregar este pedido. Me dirigí rápidamente hacia la mesa, sintiendo cómo se extendía por mi rostro una renovada sonrisa cuando divisé el cabello negro de la chica duendecillo. Tenía el rostro levemente inclinado hacia abajo, así que no podía verla a los ojos directamente.
"Aquí está su pizza…, y sus grisines, señoritas," anuncié, y apoyé todo en el centro de la mesa. Incapaz de contenerme, mis ojos la buscaron a ella, que ahora había alzado la cabeza y me miraba. Se me detuvo el corazón cuando me fijé en su expresión.
Sus brillantes ojos oscuros estaban rebosantes de alegría cuando cruzó la puerta del restaurante. Ni siquiera habían pasado treinta minutos desde entonces, y ahora estaban apagados y llenos de dolor. Tenía las mejillas húmedas y el rostro sonrojado, aún a pesar de que sobre sus labios bailaba un intento de sonrisa. Resultaba obvio que había estado llorando.
Apoyando la mano en el respaldo de su silla, me arrodillé junto a ella hasta que mis ojos estuvieron al nivel de los suyos. Cuando hablé lo hice en un suave susurro. "Hey," empecé en tono cariñoso, "¿Estás bien?"
Ella sacudió la cabeza y se limpió las lágrimas. "Mi novio me engañó." Aunque su tono era igualmente suave, logró conmoverme aún más. Aferré el respaldo de su silla con más fuerza, sintiendo cómo se tensaban los músculos de mi brazo y cómo comenzaba a sudarme la palma de la mano por la fuerza de mi agarre. Mantuve el rostro inexpresivo, una perfecta máscara. Por fuera estaba tranquilo. Por dentro, ardía de rabia.
Me sentí terrible por ella. Ver su rostro lleno de lágrimas era demasiado para mí. Era extraño, porque ni siquiera sabía su nombre, pero supe que ahora su dolor era también mi dolor. Podía leer en sus ojos que no era común en ella el estar contrariada. Al menos las últimas veces que la había visto, siempre había estado de buen ánimo.
Pasaron unos cuantos segundos desde que ella me confesó lo que había pasado; tenía que decir algo que pudiera animarla. Quería verla contenta, volver a admirar aquella genuina sonrisa que había visto cada vez que nos encontramos desde que la conocí.
"Bueno, él se lo pierde," tuve que hacer un esfuerzo por mantener el tono suave y tranquilizador de mi voz, cuando lo único que quería era despotricar acusaciones contra la persona que había causado tanto dolor a esta frágil muchachita. "Si es así como te trata," continué con aparente calma, "evidentemente no te merece." Ella asintió con la cabeza y sonrió. Aquella sonrisa me pareció genuina y natural, la misma sonrisa de siempre. Iluminó completamente su rostro, aún a pesar de las oscuras marcas de su maquillaje corrido.
"Gracias," susurró. "Mi nombre es Alice, por cierto," agregó con una sonrisa confidente.
"Me alegra conocerte oficialmente, Alice," repliqué sonriendo. Alice, qué bonito nombre, pensé. "Yo invito la pizza."
"¿Y qué hay de los grisines?" Preguntó Rosalie rápidamente.
No pude evitar reírme, aún mirando a Alice, que también estaba sonriendo. Comprobé que sus ojos estaban volviendo a la vida y sonreí internamente, girándome hacia Rosalie brevemente para contestar su pregunta. "También los grisines," aclaré. Volví a sonreír gentilmente a Alice y ella me regaló una última sonrisa antes de que me girara para volver al mostrador.
Saqué el dinero de la comida de las chicas de mi propia billetera para meterlo en la caja registradora y luego me dediqué a limpiar el mostrador. No quería volver a la cocina, prefería quedarme ahí, desde donde pudiera ver la mesa de Alice.
La conversación de las chicas se volvió más animada y desde mi puesto podía escucharlas hablar claramente. En algún momento comenzó a sonar un teléfono y me quedé viendo cómo Alice lo recogía velozmente antes de que lo alcanzara la mano de la chica de cabello caoba. En el rostro de Alice se formó una mueca maliciosa.
La chica de cabello castaño le susurró algo a Alice, pero no alcancé a oír lo que dijo.
Alice abrió el teléfono y saludó a la persona que llamaba animadamente, lo suficientemente alto como para que yo la oyera. "Hola, Sr. Sexy!" Se me cayó el alma a los pies cuando escuché aquellas palabras. No puedo explicar la inmensidad del sentimiento de melancolía que me invadió entonces. Era algo irracional, dado que apenas la conocía; y aún así sentía esta atracción por ella, esta extraña conexión entre nosotros…, pero ¿a quién podría saludar de aquella forma? Me hice esa pregunta a mí mismo sintiendo una horrible punzada en el pecho.
"¡Alice!" Gritó la chica de pelo caoba. "¡Devuélveme el teléfono ahora!" Aquello me confundió. ¿Por qué la otra chica se veía tan enojada porque Alice contestara el teléfono?
"Mi nombre es Alice y soy la amiga de Bella." Escuché decir a Alice. Tal vez ese no fuera su teléfono, pensé con optimismo. "Ella no puede atenderte ahora mismo, está dándose una ducha." Hizo una pausa mientras la otra persona respondía, en su rostro se había dibujado una mueca divertida.
"Sí, soy consciente de que este es el móvil de Bella." Dejé escapar un suspiro de alivio. Si la chica castaña era Bella, probablemente la persona que llamó quisiera hablar con ella. Entonces el humor en los ojos de Alice tuvo sentido para mí. Estaba intentando avergonzar a Bella. Ahora lo veía claro: era obvio por la expresión de Alice, el rubor en las mejillas de Bella y la descontrolada risa de Rosalie. "No, está ocupada, no puede hablar ahora. Si le paso el teléfono, podría dejarlo caer en la tina y yo tendría que comprarle uno nuevo. Lo siento."
"¡Alice! ¡Teléfono! ¡YA!" Gritó Bella, extendiendo su mano hacia el teléfono, pero Alice la ignoró olímpicamente.
"Oh, vamos, eso no tiene gracia," gimoteó Alice. "Bien. ¡Adiós, Sr. Sexy!" Cerró el teléfono y le dedicó una amplia sonrisa a la chica llamada Bella.
Bella murmuró algo, pero otra vez, fue un susurro demasiado bajo como para que yo pudiera oírlo.
"Bella, sólo devuélvele a Edward la llamada, y explícale que yo sólo quería hacer una pequeña broma." Le escuché decir a Alice. "Bella…, si no lo haces, yo lo haré." La otra chica tomó el teléfono inmediatamente y marcó un número antes de llevárselo al oído. El nombre que había mencionado Alice había captado mi atención. Sabía que debía haber muchos hombres llamados Edward y que mi compañero de cuarto no era el único, pero el instinto me decía que probablemente fuera el mismo. Sacudí la cabeza. No, no era posible. Las probabilidades eran una en un millón; tenía que ser otro Edward.
Cuando las chicas salieron del restaurante después de comer me quedé observándolas. Luego me acerqué hasta la mesa que habían utilizado para limpiarla. Había empezado a frotarla con un trapo cuando algo captó mi atención. Me incliné sobre la mesa hacia la silla que Alice había utilizado y vi un bolso femenino apoyado contra el respaldo. Era de cuero negro y a simple vista parecía costoso. Había estirado mi mano para recogerlo y buscar información de contacto para devolverlo cuando una vocecita aguda me congeló en medio del acto.
"¡Oh, ahí está!" Me di la vuelta para encontrarme con Alice danzando hacia donde yo estaba. "Espero que no estuvieras intentando robártelo," bromeó.
Negué con la cabeza. "No, iba a ver si podía encontrar un número donde llamarte para devolvértelo." Alice me sonrió.
"Eso hubiera sido muy amable de tu parte." Recogí el bolso y se lo tendí. Cuando lo tomó, su pequeña mano tocó la mía. Aquel roce fue cálido, y el breve contacto me hizo desear memorizar cada línea de de su mano que hubiera acariciado casualmente la mía. Su piel era fina y suave, y me envió una sensación de calidez a todo el cuerpo. Sentí que pertenecía a ese lugar y ese momento. Y que allí era donde ella tenía que estar, entre mis brazos.
Después de un momento sostuvo el bolso cerca del pecho y comenzó a rebuscar en el interior para sacar un pequeño fajo de billetes que me tendió inmediatamente. "Espero que esta sea una propina adecuada," me dijo. Le sonreí afectuosamente.
"No puedo aceptar tu dinero," le dije, alejando su mano gentilmente.
"Es lo mínimo que puedo hacer, tú pagaste nuestra comida. Por favor, tómalo." Replicó, sonriendo dulcemente y permitiéndome perderme en sus ojos. Su mirada sostuvo la mía, como si quisiera decirme algo sin palabras. Sus ojos me decían que tomara el dinero, no por el dinero en sí mismo, sino por algo más. No pude definir exactamente qué cosa. Toma el dinero, por mí, decían sus ojos. Extendí la mano automáticamente y mi mano rodeó la suya cuando finalmente acepté los billetes.
"Gracias," susurramos los dos al mismo tiempo. No podría decir por qué exactamente ella me estaba agradeciendo, pero tampoco me importó realmente.
"Debería irme," dijo luego, con un leve rastro de tristeza en su voz.
Entré en pánico. "¿Te veré otra vez?" Pregunté. Su dulce sonrisa se hizo más amplia aún.
Se giró para irse, aún sin contestarme, con la más brillante sonrisa sobre su rostro. Di un paso hacia ella para seguirla, pero entonces Alice giró la cabeza por sobre su hombro y me miró. "Antes de lo que te imaginas," respondió, y luego continuó caminando con gracilidad hasta la puerta.
Le sonreí a su espalda, hipnotizado por cada uno de sus movimientos. Cuando salió, bajé la mirada y presté atención por primera vez al fajo de dinero que había en mi mano. Mientras lo desenrollaba noté un trozo de papel mezclado entre los billetes, y cuando finalmente tuve todo el dinero desenrollado en mis manos me di cuenta de que el papel había sido arrancado de un cuaderno y tenía un nombre y un número de teléfono escritos. Leí en voz alta "Alice Brandon". Y justo debajo estaba su número. Mi corazón latió con fuerza por cada vez que leí y releí aquel papelito hasta que lo pude repetir de memoria, con una enorme sonrisa plasmada en la cara que me duró para el resto del día. Estuve de muy buen humor hasta que salí del trabajo.
Edward POV
"¡Por las campanas del infierno, Edward, tenemos que conocer a esta chica!" Rugió Emmett. "¡Está haciendo que nuestro pequeño Jazzy por fin salga del cascarón!" Sacudí la cabeza con resignación a Emmett y Jasper le frunció el ceño amenazadoramente.
"Emmett, sabes que detesto ese nombre," gruñó. "¿Por qué insistes en llamarme así?"
"¡Porque sé que te molesta!" Replicó Emmett con orgullo. Rodé los ojos.
"Eso no es importante. Jasper," llamé, y él se volteó a mirarme, "¿Cómo dijiste que se llamaba la amiga de Alice?" Esa fue la parte de la historia que más me había intrigado.
"Bella, eso fue lo que escuché." Una sonrisa me iluminó la cara en cuanto escuché ese nombre.
"¿Y Bella tenía el cabello color caoba, era delgada, de piel pálida y bajita?" Jasper asintió. "¡Esa es Bella, la Bella que yo conocí ayer, estoy seguro!" Exclamé, entusiasmado. Jasper sacudió la cabeza despacio, sorprendido.
"¡Esperen un segundo!" Dijo Emmett. "Así que, dado que esta chica Alice estaba en el centro comercial esa noche, deducimos que es amiga de Rose, la chica que yo conocí; ¿y además Rose y Alice son amigas de Bella, la chica que Edward conoció anoche?" Jasper y yo asentimos en silencio al mismo tiempo.
"¿Cuáles son las probabilidades de que pasara algo como esto?" Murmuró Jasper tras un minuto.
"¡Whoa! ¡Esto es raro!" Comentó Emmett.
"¿Cuáles son las probabilidades?" Repitió Jasper para sí mismo.
"Por una vez," dije sonriendo de oreja a oreja. "Por esta vez, las probabilidades están a nuestro favor."
Atención! Tengo una mala noticia para darles...
Estoy sin pc. Mi computadora murió, feneció, falleció, se fue al inframundo, o como prefieran decirlo. Me traicionó.
En términos argentinos, no tener pc es para mi una gran cagada. Porque la uso muchísimo para la universidad... y porque escribo todo el tiempo, ¿tienen idea de como me queda la mano después de dos horas de manuscrito?
En definitiva, esto es un aviso, un anuncio, una advertencia. Hago un parate en la traducción. Hago un stop, un pido gancho, un basta para mí. Me va a resultar imposible seguir traduciendo mientras no tenga pc. Este capítulo ya estaba listo hacía un tiempo y se salvó gracias a Sowelu (mi adorada beta, mi querida amiga).
Creanme que yo lo siento mucho mas que ustedes. Odio hacerles esto, y odio hacermelo a mi misma, porque me encanta esta historia. Pero ¿qué puedo hacer? Hasta que el seguro no me pague le motherboard y la memoria que se quemaron de mi pc, no voy a poder seguir traduciendo. Lo siento de verdad :(
Como siempre, les agradezco los reviews, los ánimos, las felicitaciones y demás comentarios. Gracias, y perdón una vez más.
Espero volver pronto... tal vez un mes, o un mes y medio.... No sé. Todo dependerá de lo que me digan los del seguro ¬¬
Mil besos a todas!!!!
