Importante: 'Dateless for too long' pertenece a softballgirl1136, yo sólo la traduzco.
La historia original: http : // www . fanfiction . net /s / 3986879 / 1 / Dateless _ For _ Too _ Long
Sowelu es mi beta y gracias a ella tenemos este capítulo. Alabad a Sowelu! (?)
12. Una razón para amar la lluvia
Bella POV
Pasó una semana desde la última vez que hablé con Edward; había comenzado a pensar que Alice lo había asustado y que no volvería a hablarme nunca. En mi cabeza una vocecilla gritaba constantemente que estaba siendo tonta y que en realidad, él probablemente estuviera muy ocupado; pero mi intuición decía otra cosa. Decía que aquella posibilidad era remota.
Con un suspiro, fui hasta la alacena y busqué algo para desayunar. No había nada interesante allí, así que me decidí por un cuenco de cereales. Mastiqué despacio mientras pensaba en mis actividades programadas para ese día: ninguna. Iba a ser un día completamente aburrido. Tendría que encontrar algo para hacer mientras Alice y Rosalie se iban al centro comercial. Estaba orgullosa de mí misma por haber logrado mantenerme fuera de sus planes esta vez.
"¡Buenos días, Bella!" Canturreó Alice alegremente cuando entró danzando en la cocina. Había estado particularmente contenta durante la última semana.
"Buenos días, Alice," repliqué, tomando otra cucharada de cereal.
"¿Cereales otra vez?" Preguntó, echando una ojeada a mi desayuno. Tomé otra cucharada grande y mastiqué los cereales dramáticamente despacio, pretendiendo estar disfrutándolos. Los ojos de Alice centellearon.
"¿En qué estás pensando, Alice?" Pensé en voz alta. Alice compuso una sonrisa deslumbrante y me hizo señas para que me acercara. Me incliné un poco sobre la mesa y la miré con curiosidad.
"¿Recuerdas que faltan sólo dos sábados para el cumpleaños de Rosalie, verdad?" Susurró suavemente. Asentí y Alice sonrió. "Bueno, estaba pensando que podríamos hacer una gran fiesta de disfraces sorpresa." Ya estaba saltando emocionada ante la sola idea de la fiesta.
"¿Puedes preparar eso en menos de tres semanas?" Pregunté. Alice me dirigió una mirada incrédula y yo me sentí automáticamente estúpida por pensar lo contrario. Alice podría planear esa fiesta. Alice podría planear íntegramente la fiesta de vísperas de año nuevo en Time Square en tres semanas, si lo quisiera. "¿Y bueno?" Inquirió ella, viendo que yo no había respondido por estar metida en mis pensamientos.
"¡Suena genial!" Sonreí. "A Rosalie le va a encantar. Bueno…, cuando llegue. Probablemente esté de mal humor todo el día, tú sabes cómo se pone cuando alguien se olvida de su cumpleaños…."
"Pobre del tonto que se olvide de eso..." Alice se envaró cuando escuchamos unos pasos acercándose por el pasillo. Le sonreí de nuevo antes de meterme otra cucharada de cereal en la boca.
"¡Buenos días, Rose!" Saludó Alice en el mismo tono cantarín con el que me había saludado a mí. Rosalie le sonrió de vuelta, rodando los ojos.
"Buenos días Alice, ¿cuánta cafeína consumiste hoy?" Saludó Rose, alzando sus perfectas cejas.
La sonrisa de Alice no se alteró cuando contestó. "Cuatro tazas de café," dijo con un pequeño saltito. Me reí de ella y sacudí la cabeza.
"¡Oh Dios Mío!" Exclamó Rose exageradamente. Aquél arrebato me congeló de pronto, con la cuchara pendiendo en el aire a medio camino hacia mi boca. Cuando me empecé a reír de vuelta, solté la cuchara, que fue a parar al cuenco salpicando leche y cereales por todas partes.
Alice me miró y sacudió la cabeza soltando un bufido. "Alice, más te vale no estar hiperactiva mientras estemos de compras," continuó Rosalie. La aludida rodó los ojos y yo tuve que taparme la boca para contener las risas. "Porque la última vez que eso pasó hiciste que nos sacaran a patadas." Rosalie entrecerró los ojos, y Alice comenzó a reírse inconteniblemente.
"¡Lo recuerdo!" Chilló entre risas. "A esos guardias de seguridad no les cayó muy bien que yo fuera un maniquí. Dijeron que estaba molestando a los otros compradores…" Siguió, sacudiendo la cabeza.
Yo me reí, "¿Qué hiciste qué?" Pregunté, levemente molesta porque ninguna de las dos lo hubiera mencionado antes.
Alice se giró para sonreírme ampliamente, pero fue Rosalie quien contestó mi pregunta. "Tu amiga aquí presente, ese día estaba realmente hiperactiva porque se había bebido un café de Starbucks después del almuerzo. Estábamos comprando en Charlotte Rousse cuando Alice dijo de pronto que los maniquíes no estaban modelando la ropa correctamente. Se paró justo al lado de los maniquíes y comenzó a posar, mostrándoles cómo hacerlo. Te juro, estaba actuando como borracha…, pero sólo tenía un exceso de azúcar en sangre." A este punto estaba riéndome tan fuerte que tuve que sostenerme los costados.
"Pero ninguno de ellos me hizo caso," replicó Alice con sarcasmo. Rosalie sacudió la cabeza y salió de la cocina hacia la sala de estar. Volvió con su bolso en la mano, lo puso sobre la mesa y rebuscó en el interior para sacar una cámara. La encendió y comenzó a buscar entre sus fotos.
"¡Aquí está! La foto de Alice posando con los maniquíes." Me pasó la cámara para que yo pudiera ver la foto. Me reí descontroladamente cuando vi a la pequeña Alice posando junto a dos maniquíes considerablemente altos. Tenía las manos en sus caderas y una pierna delante de la otra, y estaba poniendo cara de modelo. Por lo que se veía estaba de pie en un lugar donde cualquier persona de la tienda pudiera verla. El maniquí de la derecha tenía un brazo cruzado delante del cuerpo de plástico y el otro tenía los dos brazos descansando sobre el estómago.
"¿Por qué hiciste eso, Alice?" Pregunté cuando pude calmarme.
"Como dijo Rosalie, fuimos a Starbucks después del almuerzo y yo estaba realmente hiperactiva. Y bueno..., por la forma en que estaban parados esos maniquíes, no se apreciaba bien sus ropas. Así que decidí mostrarles cómo posa una verdadera modelo para que se pueda apreciar sus atuendos." Los ojos de Alice brillaban de entusiasmo en la medida en que hablaba.
Rosalie puso los ojos en blanco y comenzó a caminar otra vez hacia la puerta. "Vamos, Alice, tenemos que salir ya mismo si queremos llegar temprano al centro comercial." Alice asintió con la cabeza y se puso de pie para seguirla.
"¡Adiós Bella!" Gorjeó. "¡Que te diviertas!"
"Adiós Bella," saludó Rosalie, sacudiendo la mano en el aire. Yo me quedé observándolas hasta que la puerta se cerró tras ellas. Terminé las últimas cucharadas de cereal rápidamente y luego me puse pie para lavarlo en el mismo momento en que la puerta volvió a abrirse.
"Olvidé mi bolso," anunció Alice, rebuscando en la silla junto a la puerta.
"Parece que te está sucediendo a menudo últimamente," sonreí. Alice me miró amenazadoramente en respuesta.
"Hey, sobre la fiesta de Rose…, creo que deberíamos hacerla en Seattle. Hay un club nocturno, Premier." Asentí con la cabeza en acuerdo.
"Alice, ¿desde hace cuánto estás planeando esto?" Pregunté con curiosidad.
Ella se encogió de hombros. "Hace como una semana. Sólo estaba esperando tener un momento a solas contigo para comentártelo." Asentí de nuevo.
"Creo que es una excelente idea, Alice. A Rosalie seguramente le va a encantar. Pero, ¿cómo vamos a hacer para llevarla hasta allí y disfrazarla? No podemos simplemente decirle 'toma Rose, ponte esta máscara, pero no preguntes por qué, es un secreto'"
Alice rodó los ojos. "Ay, Bella, confía en mí. Tengo un plan." Por supuesto, pensé, Alice siempre tiene un plan. "Tengo que irme," dijo, girándose hacia la puerta. "Si fuera tú, aprovecharía que Rose y yo vamos a estar fuera todo el día para comprar su regalo de cumpleaños. Estoy segura de que aún no le compraste nada."
Abrí la boca para protestar, pero luego la cerré otra vez. Ella tenía razón. Alice me sonrió con suspicacia.
"¡Adiós, Bella!" Canturreó antes de cerrar la puerta.
Enjuagué mi cuenco de cereales y lo dejé secándose en el lavabo. Luego tomé una larga ducha caliente y me puse una ropa ligera para el resto del día.
Cuando volví a entrar en la cocina recogí las llaves y mi bolso del mostrador para salir. Iba a tomar el consejo de Alice para comprar el regalo de cumpleaños de Rose. Tenía que encontrar el regalo perfecto.
Mientras iba caminando a mi vieja Chevy del '53 eché una mirada al cielo y noté que estaba algo nublado. No había visto el reporte climático del día, y tampoco le había preguntado a Alice, así que no estaba segura de que fuera a llover o no. Esperaba que no lloviera.
Me trepé torpemente a la cabina de mi camioneta y suspiré. Mi coche ya estaba viejo; había sido un presente de mi padre de cuando cumplí los dieciséis. Antes de pertenecerme había sido de uno de los amigos de mi padre. Durante años había esperado que falleciera en cualquier momento, pero para mi sorpresa, siempre funcionó correctamente. Esperaba que siguiera así hasta que terminara mis estudios.
Mis muchos viajes de compras con Alice me habían enseñado que Forks no tenía nada realmente interesante para ofrecer. No tenía tiempo para irme muy lejos, así que me decidí por Port Ángeles.
Mi corazón saltó como un loco cuando recordé la última vez que estuve en Port Ángeles. Sacudí la cabeza rápidamente de lado a lado. No tenía que permitirme el pensar en eso. No era bueno para mi salud mental.
El viaje fue relativamente corto, aún teniendo en cuenta que mi vieja camioneta no superaba una velocidad de 55 millas por hora. Me mantuve ocupada todo el camino tratando de idear el regalo perfecto para Rose.
Dejé la camioneta en un lugar vacío hacia el final del aparcamiento, lejos del resto de los autos. Me apresuré a apagar el ruidoso motor para no atraer la atención y salí del un salto.
Mi primera parada fue un pequeño negocio de antigüedades. Cuando abrí la puerta sonó una campanilla que hizo eco en todo el lugar.
"Buenos días," me saludó una anciana pequeña y de cabello completamente blanco.
"Hola," contesté con una sonrisa.
"Mi nombre es Carol. ¿Te puedo ayudar en algo?" Dijo, y yo asentí.
"Sí, por favor. Estoy buscando una pequeña fuente en miniatura." Le expliqué a Carol que quería una pequeña fuente en miniatura que se pareciera a la fuente que había en el centro comercial.
"Hm," replicó ella cuando le dije lo que quería. "Nunca nadie había venido aquí buscando algo como eso." Mi expresión decayó junto con la posibilidad de encontrar el regalo ideal. Carol debe haber visto eso. "…Por eso es que tengo una justo aquí."
"¿De verdad?" Pregunté con sorpresa. Carol se encogió de hombros y se encaminó a la parte de atrás de la tienda, haciéndome un gesto para que la siguiera.
"Seguro," respondió. "Tengo montones de cosas raras de ese tipo. Estás en el lugar indicado. Pero, disculpa mi curiosidad, ¿para qué estás buscando la réplica en miniatura de una fuente?"
"Es un regalo," le informé. "Bueno, parte de un regalo. La miniatura es una broma entre una amiga mía y yo." Carol se giró y me sonrió.
"Suena adorable," dijo, escaneando con la mirada la estantería mientras su sonrisa se hacía más amplia. Su pequeña mano arrugada atrapó algo de la parte más alta. Lo que fuera que había agarrado parecía muy pesado para ella, pero la mujer ni siquiera se tambaleó.
"¿Buscas algo como esto?" Me mostró lo que tenía en las manos y yo sonreí. Era una réplica idéntica a la fuente del centro comercial. Tenía tres niveles; el primero caía sobre el segundo y el segundo en el fondo. Parecía hecha de piedra oscura. Era perfecta.
"Sí, es esta," sonreí. "Muchas gracias." Estaba sorprendida de haber tenido tanta suerte. Anticipaba que tendría que recorrer todo el estado de Washington para encontrar este regalo en particular.
"¿Eso es todo lo que necesitas?" Me preguntó Carol. Asentí con la cabeza. "Entonces ven al mostrador para envolverla." La seguí hasta el frente de la tienda, donde ella me cobró la fuente y la envolvió en papeles de diario para que no se rompiera.
"Espero que a tu amiga le guste su regalo," aventuró cuando me tendió la bolsa.
"Le gustará. Fue usted muy amable," respondí mientras tomaba la bolsa. Me despedí de ella y salí otra vez hacia la calle. En cuanto di un paso fuera de la tienda de antigüedades, la lluvia me golpeó en la cara. Gemí entre dientes.
"Genial," murmuré. "Justo lo que necesitaba." Salí corriendo hacia mi camioneta, tratando de no caerme en el proceso. No quería romper el regalo de Rose.
Me metí de un salto en la cabina y cerré la puerta de un golpe. Metí las llaves en el tambor y le di la vuelta para encender el motor, que arrancó con un ruido ensordecedor.
La lluvia caía a cántaros sobre el parabrisas despiadadamente mientras yo conducía hacia mi siguiente destino. No estaba segura de qué más iba a comprarle a Rosalie, así que supuse que el centro comercial de Port Ángeles iba a ser un buen lugar para empezar a buscar.
Caminé por el centro comercial durante una hora y media en mi búsqueda por el regalo perfecto. Me metí en absolutamente todas las tiendas que se me cruzaron por el camino, pero de todas salí con las manos vacías.
Salí del centro comercial frustrada e irritada. Me apresuré a meterme en la camioneta para que no me mojara la lluvia, que seguía cayendo con la misma intensidad.
Aceleré por la carretera viendo como la aguja del velocímetro subía y subía. Había alcanzado una velocidad de sesenta kilómetros por hora cuando la camioneta empezó a jadear en protesta. El gimoteo se fue convirtiendo en un sonido casi agónico y la camioneta comenzó a ralentizarse. La velocidad se redujo de manera automática.
Apreté el acelerador, pero la velocidad continuó reduciéndose. Di un giro al volante para hacerme a un lado de la carretera y sentí el último gemido del motor antes de fallecer.
"¡Perfecto!" Mascullé enojada. De todos los lugares que podía escoger mi camioneta para morir, tenía que elegir este, a una hora de casa; mientras Alice y Rosalie estaban fuera.
Recogí mi bolso del asiento del acompañante y revolví el interior buscando mi móvil. Presioné el marcado rápido número dos y esperé a que atendieran al otro lado.
"¡Hola Bella!" Contestó Alice.
"Hey, Alice. Escucha, estoy en Port Ángeles y mi camioneta acaba de fundirse…." Fui directo al grano, no estaba de ánimos para una plática.
"¿Qué? ¿Cómo que se fundió?" Preguntó Alice alarmada.
"No lo sé, Alice, no soy una experta en automóviles," repliqué. "Y no le puedo preguntar a Rose, porque ella va a querer saber por qué estoy en Por Ángeles, y yo no podré decírselo."
"Cierto," coincidió Alice. "Y asumo que ella no puede ir a buscarte porque…"
"¡Alice!" La interrumpí antes de que pudiera decir algo que alertara a Rose.
"Tranquila Bella, está en el cambiador. Como sea, estaba diciendo que Rose no puede ir a buscarte porque, asumo, ya le compraste un regalo."
"Exacto. Entonces, ¿qué hago?" Pregunté.
"Podría ir a buscarte yo misma, pero tendría que liberarme de Rose primero. O tú podrías intentar conseguir un taxi…."
"Sí, eso voy a hacer. Diviértete comprando, Alice. Llámame cuando llegues a casa si es que todavía no estoy ahí." No quería que Alice se hiciera cargo de mi problema. Además, a ella le tomaría como mínimo tres horas llegar hasta aquí; dado que estaba a dos horas de casa. Llegaría más pronto a casa valiéndome por mí misma. Encontraría un taxi o un bus o… algo.
"¿Estás…, um, estás segura, Bella?" Me preguntó Alice, dubitativa.
"Sí, Alice, estás a tres horas de aquí y tendrías que pasar por casa para dejar a Rose…. Será más sencillo si busco un taxi. Y si no lo encuentro, bueno, siempre puedo volver a casa haciendo autostop."
"¡Bella! ¡Eso no tiene gracia!" Me regañó.
"Relájate Alice, sólo estaba bromeando. Nunca haría eso. Mucho menos hoy en día. Te llamaré luego."
"Está bien. Llámame por cualquier cosa que necesites, Bella. En serio."
"Claro, Alice. Adiós."
"Adiós, Bella," la voz de Alice volvió a ser alegre y ya no había preocupación en ella. Asumí que Rosalie estaba saliendo del probador. Corté la llamada y volví a meter el móvil en mi bolso.
En seguida me subí el cierre de la chaqueta, metí mi cabello en la capucha y tomé el regalo de Rosalie. Revisé la parte de atrás de la camioneta en busca de un paraguas, pero no tuve tanta suerte. Con un suspiro de frustración, salí de la camioneta por el lado del acompañante y empecé a caminar.
La lluvia fría me golpeó la cara hasta que sentí los músculos entumecidos. Caminé encorvada con la bolsa del regalo de Rose fuertemente apretado entre mis brazos para protegerlo del agua. La lluvia me empapó las ropas calándome hasta los huesos. Me sentí miserable.
Los pies me llevaban solos. Desde donde estaba ya no podía ver mi camioneta, pero tampoco podía ver ningún sitio donde pudiera detenerme. En contra de mi buen juicio, había tomado el camino contrario al centro comercial. No fue una idea muy brillante.
Alrededor de una hora después me topé con una zona más poblada. Mis piernas chillaban en protesta con cada paso que daba, y todo el resto de mi cuerpo estaba mojado y entumecido de frío. Me sentía como un gato ahogado y vagabundo caminando por las calles repletas de New York.
Tres manzanas más adelante pude vislumbrar la señal de una parada de autobuses. Mi corazón dio un brinco cuando leí aquel cartel. Finalmente.
Estaba en la esquina esperando la señal del semáforo para cruzar cuando escuché un auto deteniéndose justo a mi lado.
"¿Bella?" Me llamó una voz familiar. "¿Bella, eres tú?" Giré la cabeza para encontrarme con el Suburban de Mike detenido junto a mí en el borde de la acera.
"Uh, hola Mike." Saludé, dando un paso hacia el coche.
"¿Necesitas que te lleve a alguna parte?" Preguntó, sus ojos vagando por mi cuerpo enteramente mojado. Me mordí el labio y di una mirada a la señal de "Estación de Buses". Honestamente, no tenía ánimos de viajar con Mike, mucho menos después de haberme ido con Edward de nuestra cita una semana atrás. Pero tampoco tenía ganas de tomarme el bus. Sin mencionar el hecho de que no tenía idea de si en aquella estación pararía algún bus que me dejara cerca de casa.
"Um…." Titubeé, luchando por encontrar una mejor opción. Cualquier cosa era mejor que el bus. Di una mirada a mi alrededor, pero tampoco vi ningún taxi.
Estaba a punto de decirle que sí a Mike cuando de repente se detuvo la incesante lluvia, y una voz familiar y aterciopelada inundó mis oídos. "En realidad Mike, Bella está conmigo," avisó Edward.
Me giré para ver a Edward de pie junto a mí, sosteniendo un paraguas sobre mi cabeza.
"Edward…. ¿De dónde saliste tú?" Preguntó Mike con la boca abierta.
"Estaba comprando un paraguas, ninguno de los dos se imaginó que hoy iba a llover," mintió Edward perfectamente.
"Oh," dijo Mike. "Están…. Están como… ¿en una cita?" Pude escuchar con claridad el tono herido de la voz de Mike, pero mi corazón revoloteó esperanzado ante sus palabras.
"Si a eso le llamas a dos personas pasando un día en el pueblo; entonces sí, podría decirse," replicó Edward sin dificultad. A continuación apoyó ligeramente su mano en mi espalda, provocando que mi corazón bombeara más fuerte en mi pecho.
"Oh. Lo siento. Adiós." Mike aceleró calle abajo y desapareció de la vista rápidamente. Entonces fue cuando presté atención a Edward. Tenía el cabello mojado caído sobre la frente, resaltando aún más sus hermosos ojos verdes. Sus ropas también estaban mojadas, y se le pegaban al cuerpo, perfecto y escultural. Tuve que sacudir la cabeza mentalmente para no comérmelo con los ojos.
"¿Por qué estás mojado?" Pregunté, incapaz de detener las palabras antes de que salieran de mi boca. Es que no tenía sentido. Él tenía un paraguas.
"Esa es una manera original de saludar a alguien," se rió Edward, provocando que yo me sonrojara.
"Lo siento," me disculpé.
"No necesitas disculparte, sólo era una broma," sonrió. "No estaba mintiendo cuando dije que acababa de comprar el paraguas. Lo compré cuando te vi de pie en la esquina. ¿Ves ese puesto de allá?" Edward me señaló una caseta de madera sobre la acera, como a veinte pies de donde nosotros estábamos. Asentí con la cabeza. "Allí venden un montón de pequeñas cosas, así que compré un paraguas."
Aquello me sorprendió. "¿Para mí?" Inquirí con sorpresa. Edward se encogió de hombros.
"Te ves como si necesitaras uno desesperadamente," contestó sin perder la sonrisa.
"Bueno, eso es cierto. Gracias," dejé que mis ojos se desviaran hacia el suelo. Edward puso su mano en mi barbilla y me levantó la cabeza hasta que mi mirada se encontró con la suya de nuevo.
"De todos modos, ¿qué estabas haciendo bajo la lluvia?" Pude leer la curiosidad y la preocupación en sus ojos.
"Um…. Estaba comprando un regalo de cumpleaños para mi amiga, pero mi camioneta se estropeó hace como una hora, así que tuve que caminar para encontrar una forma de volver a casa." Las cejas de Edward se juntaron sobre sus chispeantes ojos verdes.
"¡¿Estuviste bajo la lluvia durante una hora?!" Susurró con urgencia. Asentí. "Bella, ¡te vas a enfermar!" Yo sólo me encogí de hombros, recordando de pronto que él no había respondido o devuelto ninguna de las llamadas que yo le había hecho durante la última semana.
"Edward, ¿por qué nunca respondiste el teléfono?" Pregunté, cambiando de tema. Su mandíbula se cerró con fuerza cuando vio el dolor en mis ojos.
"Bella, lo siento. Lo siento tanto," se disculpó. "Te juro que no fue intencional. Mi estúpido compañero de cuarto arrojó mi móvil por la ventana de nuestro apartamento. Se rompió. De hecho, estaba saliendo de comprar un teléfono nuevo cuando te vi."
No supe qué decir. Me sentí terrible por haber asumido lo peor en un principio. "Oh," fue todo lo que logré decir. Entonces el viento sopló más fuerte y envió un escalofrío a mi espina.
"Vamos," dijo Edward, acercándome a él bajo el paraguas. "Vamos a protegerte de esta lluvia tan fría." Edward me dirigió a su brillante Volvo y me ayudó a entrar.
Las ventanas del Volvo estaban empañadas, pero el interior se sentía muy confortable comparado con el clima de afuera. Tomé un profundo respiro y el aroma de Edward me golpeó la nariz. Era un olor maravilloso.
Edward se subió del lado del conductor, encendió el motor y subió la calefacción. "Te calentarás en seguida," aseguró en voz baja.
"Gracias por salvarme…, otra vez," dije.
Edward compuso su sonrisa torcida antes de responderme. "No hay de qué. Si necesitas que te salve otra vez, sólo házmelo saber." Giré la cabeza para esconder el sonrojo que se me estaba expandiendo por toda la cara.
Edward colocó la mano bajo mi barbilla una vez más y me giró para que lo enfrentara. Me sonrió y dejó caer la mano. "No estés avergonzada, Bella. No me molesta salvarte en absoluto."
"¿Por qué querrías salvarme, de todas maneras?" Las palabras escaparon de mi boca sin que me diera cuenta.
Edward rió entre dientes. "Porque me gustas, Bella," replicó, inclinándose hacia mí y provocando que mi corazón se acelerara por la anticipación.
Tengo dos opciones para ustedes:
1. Aplausos y vítores para la autora por este fin de capítulo tan genial.
2. *Tomatazos y silbidos para la traductora… por dejarlo justo ahí.
Elijan la que les parezca más adecuada...
Les pido mil disculpas por haber tardado tanto en actualizar esta traducción. Lo lamento mucho. Ya les he dicho mis razones y créanme que no hay nadie que lo lamente más que yo. Es un pecado que mi vieja PC rompiera tan cruelmente mi corazón TT
Pero como ya ven, volví. Les estoy escribiendo esto desde una hermosa laptop HP Pavilion dv4 con lector de huellas digitales a la que llamé Renata y que funciona de mil maravillas. Y no, no me canso de fanfarronearla :P
Bueno, se me fue la mano con los comentarios. Solo quería decirles que estoy feliz de volver, feliz de los reviews con ánimos, y los comentarios del tipo pésame que he recibido después del fallecimiento de María Teresa (mi antigua PC), y del apoyo que todas ustedes me han dado en este tiempo de ausencia. ¡Gracias a todas! Son unas divinas. Cuando yo esperaba amenazas y Antrax a mi correo, solo recibí cariño y buenas vibras... Aish, me emocionaron mucho esta vez. Ya me pongo sentimental, será mejor que me vaya...
Por cierto! Tengo que agregar un comentario de último minuto.
El último review que recibí en el capítulo 11 fue unos pocos minutos antes de esta publicación y me hizo mucha, muchísima gracia!
Pautt (o Annita, como firmaste al final): me hubiera encantado poder responder al comentario directamente, pero no figuraba tu dirección... así que por aquí mismo te agradezco por arrancarme una carcajada y estar tan predispuesta a enviarme una de tus PCs! Ya tengo una nueva y puedo seguir traduciendo, pero si quieres te dejo mi correo... gustosa de la vida recibo otra!!!! Jajajaja :D Un abrazote para ti!
Ahora sí me voy. Hasta el siguiente capítulo ^^
