Disclaimer: Bleach y todos sus personajes pertenecen a Tite Kubo & Cía. La historia la hago sin fines lucrativos.

Simbología convencional:

- Diálogos.

"Pensamientos"

-Acontecimientos que sucedieron tiempo atrás, es decir, un FLASH BACK.

--

Capítulo 2: Lo que antecede a un reencuentro deseado.

Todos los shinigamis estaban listos para partir al mundo humano, entre ellos, se encontraba una nerviosa Rukia, estaba deseosa de poder llegar a Karakura. Antes de comenzar con la misión hubo una junta general con todos los implicados, ésta consistió en detallar cuáles eran los objetivos y como se tenía que proceder en caso de cualquier emergencia.

- Rukia, quiero hablar contigo – se escuchó una voz seria, estoica.

Desde luego que la chica inmediatamente supo de quien era esa voz, sin duda alguna su Nii-sama tenía algo muy importante que comunicarle, inclusive, sintió un miedo recorrerle por todo el cuerpo con tan sólo pensar que éste le venía a decir que ella ya no iría al mundo real. Miedo absurdo, pero a final de cuentas, un miedo.

- Si dime nii-sama - contestó seriamente y acercándose más a su hermano adoptivo.

- Ayer la Cámara de los 46 habló conmigo, el tema que tratamos tiene que ver contigo y con Ichigo Kurosaki – prosiguió – hay una ley que no permite cualquier tipo de relación con una persona del mundo real con otra de este mundo, mucho menos tratándose de una shinigami como tú. – al escuchar estas palabras, Rukia recordó la condición tan especial que tenía ante esta situación. – Anteriormente hubo una excepción a esta ley y ahora habrá otra más.- La joven de ojos color violeta lo miro atónita.

- ¿A qué te refieres? – Indagó con urgencia.

- A que….si tú y ese joven deciden tener una relación más que 'profunda', la Sociedad de Almas no se interpondrá en absoluto. Esto se debe en agradecimiento y reconocimiento a su gran valor para luchar y reestablecer el orden tanto en este mundo como en el real, es lo mínimo que se les puede retribuir y por supuesto… cuentas con mi apoyo- concluyó el capitán del sexto escuadrón.

- Yo… - estaba sonrojada, nunca imaginó que su hermano se inmiscuiría en un tema tan trivial y mucho menos, que él, Byakuya, se diera cuenta de ese 'sentimiento', ¿acaso era tan simple como para que su hermano supiera lo que sucedía con ella? – No entiendo a que te refieres…

- Sabes a que me refiero – le dio la espalda – aquí no hacen falta las palabras, sólo cuentan los hechos.

- Pero…- nerviosamente intentó ofrecer una explicación, pero no pudo.

- Ya dije que sobran las palabras – la imperiosa voz del capitán se hizo escuchar con más notoriedad.

- Nii-sama… - cada vez sentía como sus sangre se concentraba en sus mejillas

- Deseo que….tengas buenas suerte y háganse dignos del privilegio que se les otorgó.- Terminado de decir esto se retiró serenamente.

- Gracias… - apenas pudo hablar.

Esbozó una sonrisa, le habían dado un motivo para estar feliz, nunca antes había sentido un gran júbilo ante una noticia; de hecho, no estaba acostumbrada a recibir noticias buenas, pero indiscutiblemente ésta era la mejor que había recibido hasta ese momento.


El impartir una buena clase para cualquier profesor, es tratar de llevar a sus alumnos de la mano para que se tenga un buen entendimiento del tema, es por eso que la profesora de biología detallaba cada característica de los organelos celulares, según ella, esto haría más interesante la clase, pero para la gran mayoría de los estudiantes era un total fastidio.

- ...es por eso…que las investigaciones han demostrado que la mitocondria actúa como ser simbionte dentro de nuestras células y todo esto es porque este organelo tiene su propio ADN…

Ichigo miraba con desgano hacia donde la profesora de biología hablaba, como tuvo que continuar con la vida, una de las principales actividades del joven era la de estudiar, se había metido tanto en esto que él e Ishida se peleaban el primer lugar de la clase, de pronto, dirigió su mirada hacia su lado derecho y ahí estaba Sayuri, ocupando el lugar que algún día fue de Rukia.

Todo el grupo ya estaba 'más que listo' para iniciar el nuevo curso escolar, había pocas caras con entusiasmo, la gran mayoría tenía una cara de desilusión porque las vacaciones ya se habían ido, otras donde figuraba la serenidad, como la de Ishida y una donde la indiferencia era muy marcada, esa era la de Ichigo. La profesora entró y depositó en el escritorio un material didácto que utilizaría posteriormente.

- Hola chicos – se dirigió a los estudiantes con una expresión reluciente - espero que hayan tenido un descanso fabuloso y que les sirviera para despejar sus mentes y comenzar con nuevos bríos este último año escolar de formación preparatoriana. Antes de iniciar con las clases, quiero presentar a una nueva compañera para ustedes, ella es originaria de aquí, de Japón, pero a muy temprana edad, sus padres tuvieron que mudarse a Francia, tiene un par de semanas que regresó a nuestro país y les pido que sean amables con ella - dirigiéndose a la puerta del aula - pasa por favor.

Entró una linda chica delgada, alta, de cabello largo que llegaba a nivel de la cintura, color castaño oscuro, los rasgos de su rostro eran elegantes, ojos verdes que reflejaban una mirada intensa. Chizuru y Keigo abrieron tanto sus ojos y sus bocas de una forma descarada, los demás chicos observaron a la nueva alumna con un gran interés, debían reconocer que esa chica era muy hermosa, Ichigo no fue la excepción, él también pensó que era muy atractiva, sus ojos color miel se cruzaron con los de ella.

- Hola, mi nombre es Oshima Sayuri – hizo una inclinación de un saludo formal - deseo que nos llevemos bien.

No sólo su fisonomía era atrayente, también su voz era demasiado seductora, reflejaba tranquilidad, seguridad, era fresca y cordial. Mientras se presentaba, ella e Ichigo seguían mirándose. La profesora le indicó que buscara un asiento y así lo hizo.

- Espero no haya problema si tomo este asiento – le habló a Ichigo.

- ¿Eh?...claro, no tiene porque haberlo – el pelinaranjo le contesto un poco nervioso.

Al sentarse y acomodar sus cosas, la muchacha volteó a ver al shinigami sustituto, nuevamente se encontraron sus miradas ambos sonrieron mutuamente. Para Orihime no pasó desapercibido este gesto que hubo entre la recién llegada y el chico que amaba y para nada le agradó.

Las clases matutinas terminaron con la llegada de la hora del almuerzo, Tatsuki había planeado reunir a todos sus compañeros de clase, con la finalidad de preparar una fiesta para el siguiente fin de semana; los exámenes habían terminado y se tenía que festejar por ello, o bien, llorar la pena de que les hubiera ido muy mal. Se acercó a Ichigo y a Sayuri para hacerles la invitación a la planificación del festejo pero éstos no aceptaron. Inmediatamente después Keigo se acercó a Tatsuki en intervino en la breve plática.

- Tatsuki, ¿no crees que es muy imprudente molestar a este par de tortolitos? Ellos quieren estar solos, quizá no se vieron todo el fin de semana y quieren recuperar ese tiempo perdido en cualquier oportunidad que se les presente – con ojos pervertidos - así ellos podrían hacer una que otra cosita divertida…… - su frase ya no fue concluida debido a que el temperamental Ichigo le dio una patada en rostro del pobre Keigo.

- ¡¡Imbécil, que estupideces dices!!

Una reacción muy esperada.

- Ichigo, no seas tan violento, trata de controlarte – puntualizó la ojiverde.

- ¡¡Sabes muy bien que me molesta que se refieran a nosotros de esa manera!! – Exclamó Ichigo.

- No te preocupes, yo también le doy su merecido a Keigo – la practicante de artes marciales se dirigió al mencionado dispuesta a darle una lección.

Orihime estaba muy atenta a esa escena, desde hace 5 meses Sayuri e Ichigo eran novios, esa fue la gran sorpresa para muchos, la envidia de otros y para ella, esto representaba una gran tristeza, aunque sabía también, que si 'otra persona' se enteraba de ello, seguramente estaría en una depresión similar a la suya.

Desde que había llegado Sayuri al Instituto se echó a un gran número de pretendientes, pero ella tuvo cierta predilección hacia Ichigo y no es que fuera una de esas chicas caprichosas, vanidosas y coquetas, sino que simplemente, el joven del ceño fruncido se había ganado su confianza. También, Orihime, reconocía que su compañera era una persona tratable, sencilla, apacible y amigable, esas características son las que indudablemente Ichigo vio en ella.

- ¿Te sucede algo Inoue? – Interrogó Chad

- Nada, solo me doy cuenta de que Sayuri-chan y Kurosaki-kun hacen una linda pareja juntos.

- Quizá estés en lo correcto, pero a mi me hubiera gustado que él y Rukia... - Chad habló con esa seriedad tan característica del él.

- De hecho yo siempre pensé que cuando Kurosaki decidió quedarse un poco más de tiempo en la Sociedad de Alma porque ya estaba decidido a entablar 'algo más serio' con Rukia, pero me sorprendió que regresara solo y con un genio de los mil diablos- se acomodó sus anteojos.

- (…)

- Ishida-kun……- resbalando una gota de sorpresa en un costado del rostro de Orihime – nunca me imaginé que te interesara la vida personal de Kurosaki-kun…y… ¿en qué momento llegaste?

- No es que me interese – apenado, pero formal – aunque… yo tenía la idea de que Kuchiki y Kurosaki iban a ser más que amigos.

- Y posiblemente llegar al altar…- el Quincy e Inoue miraron pasmados a Chad.

- (…)

- Bueno… - Uryu dijo nerviosamente – nunca pensé en algo tan serio, pero pudo haber sido muy posible.

- (…)

- Ehhh… ¿gustan algo de lo que preparé para el almuerzo? – Les conversó Orihime muy entusiasmada.

- (…)

- Te lo agradezco, pero… estoy a dieta – contestó apresuradamente Ishida.

- No, gracias, prefiero que te alimentes tú… sanamente……me retiro – finalizó Chad.

- Oh, que lastima, preparé mucho.- desilusionada.


En la tienda de Urahara, una ruborizada Rukia se miraba en el espejo, a pesar de lo que le dijera el tendero, ella si se notaba muy distinta, se sentía un tanto incomoda, extraña, pero también se sentía satisfecha con ese ligero cambio, según palabras de Kisuke.

- Por fin Urahara!! Hasta que le sale algo bien – dijo Yoruichi en su transformación humana.

- No sé, siento que me veo….

- ¿Más linda?- Expresó Ururu.

- Yo considero que sería mejor tener un gigai igual al que siempre he usado.

- ¡¿Qué?! – Exclamó la mujer de mirada gatuna – Por favor Rukia, las almas maduran, se desarrollan también, por tanto el gigai que estás usando es el fiel reflejo de tu espíritu ¿Acaso no te habías dado cuenta de eso?

- Claro que me di cuenta, pero nunca me imaginé que fuera… muy notorio.

- Además lo puedes usar a tu favor, con la apariencia que tienes…puedes tener una que otra aventurita con el sexo opuesto. – le guiñó el ojo.

- ¡¡No digas estupideces!! – Gritó la shinigami.

- Ay ya lo sé, ya lo sé… el único prospecto que tienes en mente es Ichigo Kurosaki – lo afirmó desfachatadamente.

Rukia solo emitió un grito que se escuchó 100 metros a la redonda de la tienda, el bochorno que tenía en el rostro se convirtió en un rojo intenso

- ¿A quién están matando? – Preguntó Urahara, acabando de llegar.

- Aquí Rukia….le acabo de decir una que otra verdad, además está inconforme con el gigai que le has dado.

- ¿Qué defecto le encontraste? – Preocupado.

- Sólo que… está muy diferente, ¿no crees? – Dijo Rukia penosamente.

- Rukia, yo sólo fui estrictamente apegado a tu fisonomía espiritual actual, y también debes tomar en cuenta que debes aparentar a una jovencita de 17 años y que está apunto de ingresar a la Universidad.

- De acuerdo, pero por lo menos me gustaría vestir una ropa más reservada.

- Pero se ve realmente encantadora, creí que había hecho un excelente trabajo – explotó en llanto Tessai - ¿no le gusta la ropa ni un poquito? Esto es el último grito de la moda – mirando a Rukia esperanzadamente.

- Bueno no niego que es bonita, pero me aprieta mucho, además, creo que 'enseña' más de lo que debiera.

- Ohhhh….por Kami…solo espero que no piense que soy un depravado por haber escogido ese tipo de ropa, – posición suplicante – pero, ahora que lo pienso….si usted sale vestida de esa manera, no va a faltar uno que otro pervertido que quiera ofenderla …ooooohhhhhhhh Kami, déjeme solucionó este gran problema.

Tessai salió de la habitación corriendo, dejando a los también presentes con una cara de estupefacción, pero a los escasos cinco minutos, el corpulento hombre entra con un costal de grandes dimensiones lleno de ropa.

- Espero que ahora si haya sido útil para usted señorita Rukia, escoja lo que quiera – le acerca el bulto que llevaba en sus manos.

- Me… sorprende su eficiencia señor Tessai… Gracias.

- De nada, ya sabe, cuando quiera un consejo, estoy dispuesto ayudarla en lo que sea necesario.

La verdad, la ropa que acaba de recibir estaba más apegada a su personalidad, nuevamente encontró unas prendas 'atrevidas', eran pocas y que tal vez utilizaría algún día de estos, pero por ahora, es más conveniente que usara un vestido blanco.

- La verdad, Rukia se veía bien, muy bien, demasiado bien… con el atuendo anterior – afirmó Urahara y con ojos lúbricos.

- Estoy de acuerdo, esa minifalda negra y la 'blusita corsé' se le veían fabulosas – apoyó Jinta.

- ¡¡Son unos enfermos!! – Les gritó Yoruichi.


En el Instituto ya estaban por finalizar las clases del día, Ichigo estaba apuntando algunas características que deberá llevar un trabajo de investigación para su asignatura 'favorita', Física; de pronto, sintió un reiatsu muy familiar. Miró hacia la ventana e inmediatamente volteó a ver Uryu y éste con una mirada le corroboró que él también se había percatado de esa energía; hizo lo mismo con Chad y Orihime y obtuvo la misma respuesta. Esto lo inquietó demasiado.

- Ichigo, entonces, ¿si iremos a la librería por la guía de estudios?

- Si Sayuri - contestó distraídamente.

- Bueno, le hablaré a mi madre para avisarle que llegaré más tarde a casa y voy a aclarar una duda del trabajo con la profesora ¿Te parece bien que nos veamos en la entrada principal del Instituto?

- De acuerdo; yo iré a la biblioteca a entregar unos libros.

- Bien, ahorita nos vemos – le sonrió.

Prontamente después de que Sayuri salió del aula, Ichigo se acercó con Uryu para confirmar la impresión que había tenido.

- Creo que la actividad de la Sociedad de Almas ha vuelto a iniciar en este mundo, sentí muchas presencias, indiscutiblemente todos son shinigamis – expresó Ishida acondicionándose sus anteojos.

- Y si no me equivoco uno de esos shinigamis era… – Orihime no terminó su frase y miró a Ichigo.

- Rukia……- Ichigo mencionó el nombre en un suspiro, viendo hacia el suelo.

- Pero desaparecieron rápidamente – dijo Chad.

- Aunque así fuera, la Sociedad de Almas nos prohibió mezclarnos en esos asuntos – el chico del ceño fruncido habló con cierto resentimiento.

- ¿Desde cuando Kurosaki es indiferente a los problemas de esta índole?- Ironizó Ishida.

- Desde que ellos se sientes los únicos capaces de poder resolverlos… ¡¡bah!! – Cerrando sus ojos y cruzando los brazos – sigan adelante con sus vidas.

Sorprendidos estaban por las palabras de Ichigo, no entendían la actitud de su amigo, no emitieron algún sonido más de sus bocas, solo observaron como el shinigami sustituto tomaba sus cosas y salía del salón de clases.

- Ichigo ha cambiado mucho.

- Así es Ishida-Kun


La librería estaba saturada de muchos jóvenes que, al igual de Sayuri e Ichigo, iban por una guía de estudios para poder acreditar el examen de ingreso a la Universidad.

- Lamentamos comunicarles que el tiraje de guías se nos han agotado; si ustedes lo desean, pueden seguir formados para que en un momento pase a entregarles una ficha con la cual podrán pasar el día de mañana a recoger la guía sin la necesidad de formarse nuevamente. Les ofrezco una disculpa por este inconveniente - les avisó un encargado de dicha librería.

- ¡¡Mierda!!

- Ichigo, por favor, se más sosegado con tu vocabulario.

- Sayuri, perdimos nuestro tiempo aquí paradotes….

- No estábamos paradotes, estamos de pie formados y ve el lado positivo, sirve de que mañana es seguro de que ya tengamos la guía y no desperdiciaremos el tiempo.

- Si tú lo dices – resignado – sólo espero que mañana no salgan con otras de sus gracias.

- Ichigo, no se si mi impresión este errada, pero siento que desde que salimos del Instituto te encuentras más irritable y muy distraído, ¿te pasa algo?

- No tengo nada, solo que el día de hoy no amanecí muy dispuesto a… todo, son de…

- Son 'de esos días'?…- trató de completar la frase.

- Lo siento, si te molesta mi actitud.

- No hay porque disculparse, yo entiendo – acercó su rostro al de Ichigo y le dio un beso delicado en la boca, que lo prolongaron, pero el vendedor de la librería los interrumpió.

- Disculpen jóvenes….les entregó las fichas – dijo muy apenado.

- ¡¡ PERDÓN!! – Dijeron al unísono y evidentemente muy avergonzados, rojos como tomate; no se espero que los demás chicos que aún estaban en la fila emitieran un "iiiuuuuuuu" que provocó que los jóvenes se retiraran apresuradamente del lugar, ni las gracias dieron al vendedor.


Karin y Yuzu se encontraban muy felices, tenía mucho que no veían a Rukia, no paraban de hacerle pregunta tras pregunta; mientras ellas sostenían el interrogatorio, Isshin estaba agradeciéndole a la gran foto de su fallecida esposa por haberle regresado a su querida tercera hija.

- ¡¡¡Adorada Masaki, ahora si que te luciste, has regresado a nuestra tercera hija mucho más bella de lo que era!!! – El médico lloriqueaba.

- Esta vez mi papá tiene razón – expresó Karin.

- Pues honestamente yo siento que no hay mucho cambio en mí, pero les agradezco sus halagos.

Siguieron con una extensa platica, obviamente, la familia Kurosaki, ya tenía recuerdos previos de la shinigami, claro, los más convenientes, ya era tarde, a Rukia le extrañó que Ichigo aún no llegara, cogió con un tenedor un pedazo más del pastel de chocolate que Yuzu le había invitado, estaba demasiado nerviosa, le sudaban las manos, comenzaba a tartamudear cuando contestaba una pregunta más de las mellizas.

Un año y medio era un a tiempo relativamente corto, pero muy prolongado a su percibir, tenía dudas. Todavía no llegaba el muchacho, estaba a punto de comenzar a anochecer, sus nervios estaban a su máxima expresión.

- ¡Ya llegué! – Rukia se estremeció al escuchar las palabras.

- ¡Ichi-nii que bueno que has llegado, te tenemos una excelente sorpresa!! – Yuzu se cruzó en el camino de su hermano mayor.

- Veo que te tiene muy entusiasmada, ¿qué clase de sorpresa….- su ojos se abrieron más cuando vieron a la persona que se estaba asomando.

Estaba ahí, ella quien le ofrecía una sonrisa apenas perceptible para él, su corazón estaba demasiado acelerado, se sentía estúpidamente alegre. Se veía más hermosa, había cambiado, su cabello era más largo, llegaba un poco abajo de la mitad de su espalda, sus facciones eran más femeniles, el color violeta de sus ojos brillaba mucho más, el vestido blanco que llevaba puesto le quedaba a la perfección, se veía radiante.

- Hola Ichigo – voz suave.

- Rukia…- hizo más notoria la sonrisa que poco reprimió, ya que ella, estaba con él.

Continuará…


Notas de la autora: Me sigue dando penita…T_T ¿Quieren que lo siga subiendo o mejor lo borro?

Hasta pronto.