Importante: 'Dateless for too long' pertenece a softballgirl1136, yo sólo la traduzco.
La historia original: http : // www . fanfiction . net /s / 3986879 / 1 / Dateless _ For _ Too _ Long
Sowelu sigue de viaje, y aún así ha tenido tiempo -y ganas- de seguir soportándome. Agradezcan el doble por tener este capítulo listo tan pronto. ¡Tres hurras por ella!
15. Locura en el béisbol
Edward POV
"¡Emmett, Jasper, vámonos!" Grité hacia el pasillo. Mi voz retumbó en las paredes. Eché una mirada impaciente al reloj y empecé a golpear el suelo con el pie mientras esperaba a Emmett y a Jasper. Podía oírlos a ambos moviéndose en sus habitaciones, corriendo de un lado a otro mientras preparaban lo que fueran a necesitar para nuestro día en el estadio. Siempre dejando todo para el último minuto.
"Chicos, ya vámonos," exclamé con impaciencia. Cinco minutos después todavía estaban en sus habitaciones.
"Relájate, Edward. No vamos a llegar tarde para recoger a Bella," me tranquilizó Jasper al salir de su cuarto con su camiseta de los Mariners.
"En serio amigo, todavía tenemos cinco minutos antes de irnos," la voz de Emmett hizo eco en las paredes cuando me gritó desde su habitación. "¡Mientras tanto haz algo útil y prepara la nevera!"
Solté una bocanada de aire y me encaminé hacia el armario para recogerla.
"¿Para qué necesitamos la nevera?" Preguntó Jasper, recostado casualmente en la pared.
"Seattle está como a cuatro horas de aquí, así que tenemos que llevarnos algunas bebidas de casa para el camino. Y además porque el estómago de Emmett es un agujero negro, así que también llevaremos algo de comida." Jasper, que conocía a Emmett como a sí mismo, rió ante mi comentario.
"¡Escuché eso!" Gritó Emmett, abriendo la puerta de su habitación tan fuerte que casi la arranca de sus goznes. Cruzó el pasillo mirándome ceñudo. Yo me encogí de hombros y me di la vuelta para llevar la nevera a la cocina. Emmett lo dejó pasar y entró en la cocina antes que yo para empezar a meter la comida.
"Emmett, primero hay que poner las bebidas y el hielo," lo regañé. Él arrugó la nariz y comenzó a quitar las cosas que había puesto en la nevera.
"Per-dón," murmuró, acentuando exageradamente ambas sílabas.
Entre los dos llenamos la nevera rápidamente con las cosas que comeríamos más tarde. Traté de incluir algunas cosas que pudieran gustarle a Bella, aunque de todos modos podíamos detenernos en una gasolinera o un autoservicio para comprarle algo si lo que había allí no le gustaba.
Nos montamos en el Jeep de Emmett y estábamos en la carretera diez minutos antes de las ocho. Por ese rato me senté en el asiento del copiloto, sólo para poder indicarle a Emmett por dónde ir hacia la casa de Bella.
Tanto él como Jasper parecían muy entusiasmados con la idea de recoger a Bella en su casa. No cabía ninguna duda de que estaban emocionados porque ahí vivían también Alice y Rosalie.
"Emmett, ¿tienes los boletos?" Pregunté por segunda vez, antes de que estuviéramos demasiado lejos de casa. Sus cejas se juntaron y su expresión cambió. Todo su rostro se tornó rojo, y lo vi apretar los labios firmemente. "Emmett…"
"¡Pensé que Jasper los tenía!" Trató de defenderse.
Me giré hacia Jasper confiando en su inteligencia. Jasper revisó sus bolsillos en busca de los boletos. Los lados de su boca se fruncieron levemente tras un minuto, y me tuve que aferrar al asiento para no empezar a insultarlos a ambos.
"Lo siento Edward, pero le dijiste a Emmett que los guardara," el tono de Jasper estaba lleno de culpa. Cuando me giré otra vez estaba mirándose los pies, avergonzado.
"¡Muchas gracias, Jasper, ahora vamos a llegar tarde a casa de Bella!" Exclamé furioso. No podía creerlo. ¡Después de todos los problemas que tuvimos para conseguir esos boletos, Jasper se los olvida en casa!
Entonces oí una ligera risita. Me giré, mirando fijamente a Emmett. "¿De qué te estás riendo? ¿Y por qué diablos todavía no diste la vuelta para volver, eh? ¡Idiota!"
"Hey, tranquilízate Eddie," contestó Emmett alzando una mano. "Apreciaría que no me llamaras idiota."
"Está bien," gruñí. "¿Prefieres que te llame imbécil?" Mi mano se aferró aún con más fuerza del brazo del asiento. Pude sentir cómo la sangre dejaba de fluir por mi mano hasta casi perder el sentido del tacto. La piel estirada de mis nudillos se había puesto de un blanco fantasmal.
"¡Hey!" Gritó Emmett, ofendido. Su pie apretó el acelerador y el jeep tomó velocidad en seguida, haciendo un chirrido y marcando el asfalto bajo nosotros.
"Emmett, ¿qué estás haciendo?" Pregunté, haciendo un esfuerzo para no volver a gritar. Él me miró fugazmente antes de volver a clavar la vista en la carretera y una sonrisa apareció en las comisuras de sus labios.
"Estoy yendo a casa de Bella para llevarla al juego," respondió sin dejar de mirar la carretera.
"Emmett, para poder ir a ver el juego, tenemos que tener los boletos. No nos van a dejar entrar si nos aparecemos por ahí y decimos 'Oh sí, compramos los boletos, pero los dejamos en casa.'" Él empezó a reírse y yo me le quedé mirando fijamente. Pude oír a Jasper reír entre dientes detrás de mí.
"¿Qué es tan gracioso?" Espeté.
"Busca en… la guantera," respondió Emmett entre risas. Con una ceja alzada, me incliné y abrí la guantera del carro. Allí aparecieron los cuatro boletos sobre una monstruosa pila de papeles inservibles. Los tomé con las manos temblorosas.
El alivio se mezcló con la rabia, pero no estaba tan aliviado como para olvidar mi irritación. El enojo dominó mis emociones y tuve que dejarlo salir.
"Emmett," empecé, con la voz baja y amenazante. "Los boletos estuvieron en el carro todo este tiempo…." Emmett se estaba riendo tan histéricamente que tuvo que asentir con la cabeza, incapaz de hablar.
"Los puse en el jeep anoche para no olvidárnoslos hoy."
"¡¿Anoche?!" Gritó Jasper desde el asiento de atrás. Se incorporó, inclinándose hacia adelante y acercándose a nosotros dos. "¿Qué quieres decir con 'anoche'?"
Fruncí el ceño, confundido, mientras veía el rostro de Jasper, que generalmente tiene una expresión calma y tranquila, distorsionarse de ira e incredulidad.
"Los puse en el jeep anoche para no olvidárnoslos hoy," repitió Emmett despacio. Su tono parecía querer dar a entender que aquello era lo más obvio del mundo.
El entendimiento me golpeó con una fuerza alarmante. Levanté la mano y me golpeé la frente tan fuerte que el sonido retumbó en el coche. Ahora comprendía la expresión de Jasper. Aquello sólo fue una leña más al fuego. Mi rostro se puso rojo de pura rabia.
"Emmett," empezó Jasper, hablando despacio para mantener el tono tranquilo. "Tienes mucha suerte de que los boletos estuvieran aún ahí cuando Edward abrió la guantera…" Y luego se calló, sacudiendo la cabeza de un lado a otro incapaz de hablar.
"¿Qué quieres decir con eso?" Cuestionó Emmett.
"Lo que quiere decir es que él te habría asesinado con sus propias manos si no hubieran estado ahí," aclaré, forzándome a mantener la voz calmada.
"Exacto," continuó Jasper. "¿Sabes el esfuerzo que me tomó conseguir esos boletos?" Sus ojos penetraron los de Emmett a través del espejo retrovisor con furia, haciéndolo encogerse levemente.
"¿Mucho?" Tanteó Emmett.
Jasper resopló. "¡El descubrimiento del año!" Yo asentí en silencio y me quedé mirando por el parabrisas.
"No entiendo por qué están tan enojados," dijo Emmett a la defensiva, moviendo las manos con nerviosismo en el volante mientras esperaba a que alguno de nosotros respondiera. Su mirada se paseaba entre la carretera, Jasper y yo; una y otra vez.
"¿En serio, Emmett?" Jasper alzó la voz con sarcasmo al menos dos octavas por encima de su tono, habitualmente bajo y tranquilo. "¿Durante la noche… en la guantera del jeep… en un aparcamiento? ¿Tienes idea de si alguien te vio ponerlos ahí?"
"¡Las puertas estaban cerradas!" Emmett finalmente había comprendido el por qué de nuestro enojo. "¡Nadie iba a poder meterse para robárnoslos, yo tuve eso en cuenta cuando los guardé!"
"Podrían haber roto una ventana, Emmett," replicó Jasper.
Emmett no respondió. Pasaron unos cuantos minutos en los que Jasper simplemente se quedó esperando a que contestara. Pero cuando comprendió que no iba a volver a abrir la boca, finalmente suspiró.
"¿Lo ves ahora, Emmett?" Su voz era tranquila de nuevo, todos los signos de su ira habían desaparecido. Me giré para verlo recostarse en el asiento otra vez, más calmado.
"Supongo que sí..." contestó Emmett.
"Jamás dejes cosas caras en el coche durante la noche. Es sencillamente ridículo." Emmett apretó los labios y asintió.
"Um, y… lamento casi haberte dado un ataque al corazón, Eddie," se disculpó, girándose para mirarme. Sus mirada era de sincera disculpa. Fruncí el ceño otra vez mirándolo, y él hizo un mohín con el labio. Parecía un cachorrito.
No pude contener el ataque de risa en ese momento, "Basta," demandé, alejando la cara de Emmett de mí y obligándolo a mirar la carretera de nuevo.
"¿Esa risa es un buen signo?" Inquirió, mirándome por el rabillo del ojo.
"Solo llévanos donde Bella," respondí sin maldad, dejando claro que lo había perdonado.
Emmett asintió. "Hey, ¿crees que las otras chicas estarán despiertas también?" La cabeza de Jasper se alzó del asiento, como si la conversación hubiera tomado un rumbo interesante para él otra vez.
"Eso no importa, porque de todas maneras ustedes dos se quedarán en el jeep mientras yo voy a buscar a Bella," contesté con autoritarismo. Los miré a ambos, retándolos a que protestaran.
"Pero…" empezó Emmett.
"No," interrumpí.
"¿Por qué?"
"¿Quieres ir al juego de béisbol?" Sabía la respuesta incluso antes de hacer la pregunta, no necesitaba esperar a que él hablara. Estaba escrito en su cara. "Es mejor que ustedes no vengan conmigo, porque si tú ves a Rose, o si tú ves a Alice," miré a Jasper brevemente y luego volví a hablar. "No van a querer irse de allí."
Emmett asintió otra vez. "Tienes razón. Jasper, recuérdame por qué sólo conseguiste cuatro boletos."
"Porque siempre consigo cuatro boletos, Emmett," le recordó. "Y porque siempre nos turnamos para invitar a alguien más. Por si no lo recuerdas, la última vez fue tu turno y tú invitaste a esa chica… Laura. Ahora era el turno de Edward y él invitó a Bella."
Emmett puso una mueca pensativa y luego dejó escapar un hondo suspiro. "Está bien. Jasper y yo nos quedaremos en el auto."
Dos horas y media después el jeep se detuvo frente a la casa de Bella. Tomé mi jersey extra de los Mariners del asiento trasero y me bajé del carro de un salto.
"Jasper, ve adelante," ordené, hablándole a través de la ventanilla baja. Jasper asintió y se pasó al asiento del copiloto sin bajarse del carro. Emmett lo regañó en voz alta diciendo algo sobre arruinar su precioso jeep.
Rodando los ojos, giré sobre mis propios pies y me dirigí hacia la casa de Bella. Estaba tan entusiasmado que subí las escaleras de dos en dos y me rápidamente me encontré frente a su puerta. Golpeé ligeramente y esperé a que alguien respondiera.
"Hey Edward," me saludó Bella, asomando la cabeza por la puerta. La abrió del todo para permitirme entrar.
"Hola Bella," respondí con una sonrisa. "Traje mi jersey extra para ti." Le pasé la prenda y a ella se le dibujó una sonrisa en los labios. Estiró la mano para tomarla y la acarició, probando el material de la tela. Luego alzó la cabeza otra vez y me miró con una amplia sonrisa.
"Gracias."
"¡Isabella Marie Swan!" El grito que vino desde el pasillo interrumpió mi respuesta. Alice se acercó pisando fuerte a través del corredor, con los ojos entornados buscando a Bella. Cuando la divisó junto a la puerta, se llevó ambas manos a las caderas y la miró ferozmente. "No he terminado contigo. Ven aquí para que pueda terminar de vestirte."
"Eso hubiera sido bien difícil sin la camiseta," se rió Bella, tomando mi jersey y levantándolo para que la otra chica pudiera verlo. Alice examinó la prenda y chasqueó la lengua con desdén. Alzó la mano derecha y señaló el pasillo, dándole a Bella una mirada significativa.
Con un suspiro, Bella se giró hacia mí lentamente. "Estaré lista en unos minutos. Siéntete como en tu casa." Y se giró para seguir a Alice a su habitación a regañadientes.
Me dirigí sin prisa hacia la sala de estar y me dejé caer en el sofá. Mis pensamientos estaban centrados en Bella y en el juego mientras esperaba a que ella acabara de vestirse. Sabía que a Bella le gustaría la sorpresa. No era mucho, pero era algo lindo.
Aproximadamente diez minutos después ella se apareció en la sala de estar dando traspiés, completamente hermosa. Mi jersey era demasiado grande para ella, pero aún así encontró la manera de acomodarlo a su cuerpo, y la tela se adaptaba perfectamente a cada una de sus curvas. Además vestía unos jeans descoloridos que acentuaban sus largas piernas. Su cabello caoba estaba atado en un moño con algunos mechones sueltos alrededor de su rostro de corazón. No se había maquillado, pero no creo que lo necesitara; ella era hermosa al natural.
"Bella, te ves increíble," dije mientras mis ojos continuaban admirando toda su figura. Sus mejillas se colorearon cuando murmuró "gracias".
Un bocinazo resonó desde la calle, y yo lo reconocí en seguida como la bocina del jeep de Emmett.
"Creo que deberíamos irnos ya…, parece que mis amigos están un poco impacientes," le dije.
"Bueno, eso es muy grosero de su parte," chilló Alice, entrando en el cuarto. "¿Nadie les dijo nunca que la belleza toma tiempo?" Yo me reí y me encogí de hombros.
La bocina sonó otra vez. Emmett no era una persona muy paciente. "Dios mío. Edward, tienes que enseñarles a tus amigos algo de respeto," se quejó Rosalie, mirando a través de la ventana del balcón. "¿Qué clase de idiota se pone a tocar así la bocina enfrente de un edificio de apartamentos? ¿Qué si los vecinos todavía están durmiendo?" Alice asintió, de acuerdo con ella.
Yo me mordí el labio para no mostrar una sonrisa. Si Rosalie y Alice supieran quiénes eran los idiotas que estaban en el jeep…
"Me encargaré de eso," respondí. "¿Estás lista, Bella?" Pregunté. Ella asintió y sonrió. Estiré mi brazo y ella lo tomó antes de dirigirnos juntos hacia la puerta.
"¿Tienes tu móvil y tu dinero encima?" Pregunté, incapaz de contenerme. Bella se rió, había comprendido el por qué de mi pregunta.
"Sí, pero no creo que los vaya a necesitar esta vez."
"Eso es bueno, porque no creo que haya meseros que te puedan rescatar en el estadio." Bella me golpeó juguetonamente en el brazo y yo sólo me reí. Todavía estábamos riéndonos cuando llegamos al carro.
"Whoa," la voz de Bella estaba llena de admiración cuando dio la primera mirada al ostentoso jeep de Emmett. "Lindo carro," comentó cuando le abrí la puerta.
"¡Gracias! ¡Es mío!" Exclamó Emmett desde el asiento del conductor. Bella sonrió y lo saludó cortésmente antes de detenerse frente al jeep, paseando la vista entre el asiento y yo. Dobló las rodillas como si fuera a saltar, pero yo la tomé por la cintura y la alcé sin esfuerzo para ayudarla a subir.
Trepándome después de ella en la camioneta, cerré la puerta y me giré con una sonrisa para presentarla a mis amigos.
"Emmett, Jasper, ella es Bella."
"Hola Bella," saludaron Emmett y Jasper, los dos extendiendo sus manos y sonriendo.
Bella sonrió y tomó la pata de oso de Emmett en su pequeña mano. "Yo soy Emmett," aclaró él mientras sacudía su brazo con entusiasmo.
"Entonces tú debes ser… ¡Jasper!" Exclamó Bella cuando sus ojos se encontraron con los de Jasper. "¿Ustedes son amigos de Edward?" Preguntó sorprendida. Obviamente, no había tenido ni idea, hasta ahora. Eso significa que tampoco Alice y Rosalie sabían nada al respecto.
Jasper asintió "Somos amigos desde hace años," confirmó. "Aunque todavía no sé por qué," agregó, inclinándose un poco para hablarle en voz baja. El volumen de su voz me dio a entender que en realidad él quería que yo oyera eso. Rodé los ojos, pero no hice caso de sus palabras.
Bella se rió y sacudió la cabeza. "Encantada de conocerte."
Emmett conectó su iPod al estéreo y lo encendió. Luego puso el coche en marcha y apretó el acelerador, haciendo que el jeep se pusiera en movimiento en el mismo instante en que comenzaba a sonar la canción "Preparados, listos, ¡fuera!", de Tokio Hotel.
Cuando llegamos al estadio, todos estábamos sin aire de tanta risa. El camino desde la casa de Bella había sido interesante por demás. No nos aburrimos ni por un instante. Entre los ingeniosos comentarios de Bella, las estúpidas bromas de Emmett, las divertidísimas historias de Jasper y algunas canciones del iPod hicimos el camino al estadio muy divertido.
Ayudé a Bella a bajarse del coche. Todavía estaba riéndose de Emmett, que acababa de cantar "Barbie Girl". Como si tenerla en su iPod no fuera suficientemente gracioso, él la había cantado completa.
"¿Siempre hace esas cosas?" Me preguntó ella.
"A veces es peor," contesté, arrancándole otra carcajada.
Emmett y Jasper estaban tomando algunas bebidas del refrigerador para llevar al estadio. Una vez que estuvimos listos nos encaminamos hacia la entrada, abriéndonos camino por entre la multitud.
"¿Habías venido alguna vez a ver un partido de béisbol, Bella?" Preguntó Emmett casualmente.
Ella rodó los ojos. "Sí, Emmett, no soy una cavernícola."
"Oh," fue la respuesta de él.
"Gracias," le dijo Jasper a Bella con una mirada significativa. "¡Eres la primera persona que conozco, capaz de cerrarle el pico a Emmett!"
Con una mano en su espalda, guié a Bella a través de la gente. Fui bastante consciente de las miradas de todos los hombres a nuestro alrededor, todas enfocadas en ella.
Cuando llegamos a la entrada, Jasper le pasó nuestros boletos al hombre de seguridad de la entrada, quien los rasgó y se los devolvió a Emmett. Sus ojos se posaron en Bella y le sonrió de manera lasciva, ignorándome completamente a pesar de que yo estaba justo a su lado y con una mano en su espalda.
Bella rodó los ojos y aferró mi mano, tomándome por sorpresa. Alzó nuestras manos entrelazadas para que el tipo lo viera y luego me empujó detrás de Emmett y Jasper.
"Esa fue una buena idea," le sonreí, incapaz de ignorar el hecho de que mi mano todavía seguía aferrada a la suya.
Bella me sonrió de vuelta. "No era mi tipo."
"¿Ah sí?" Alcé las cejas. "¿Y cuál es tu tipo?"
"Hombres con aspiraciones más altas, preferiblemente; ese hombre parecía como de treinta años…, y trabaja en un estadio de béisbol." Yo me reí por su respuesta y asentí.
"¡Vamos chicos, busquemos nuestros asientos!" Gritó Emmett, dando grandes zancadas lejos de nosotros de puro entusiasmo. "¡Es el día de apertura! ¡Este juego va a ser genial!" Muchas personas se giraron a mirarlo cuando su voz de trueno hizo eco en el estadio.
Bella se rió y me empujó levemente hacia allí. "Es tu amigo," me recordó.
"Sí, y todavía me pregunto por qué."
Ella sacudió la cabeza. "En serio, Edward."
Sonreí brevemente. "Está bien, no es cierto," acepté. "Sólo estoy bromeando. Emmett es un chico genial. Es sólo que perdió algunos tornillos."
"Eso tiene sentido," dijo ella.
Yo me reí y aceleré el paso para caminar por delante de ella. Esta vez fui yo quien la tomó de la mano. Quería que nuestros asientos fueran una sorpresa. Después de todo, había sido un milagro que Jasper pudiera conseguir esos boletos esta vez.
Di una rápida mirada alrededor y me di cuenta de que Jasper y Emmett habían desaparecido por entre la multitud. No cabía duda de que ambos se habían ido directamente a nuestros asientos. Guié a Bella a través de la gente hacia nuestra sección. Busqué con la mirada y vi a Emmett alzando los brazos por encima de su cabeza y agitándolos como si estuviera teniendo un ataque.
Bella abrió la boca y dejó escapar el aliento. "¿Esos son nuestros asientos?" Preguntó con incredulidad. Asentí. "¿Primera fila? ¿Justo detrás del campo?"
"¡Sorpresa!" Repliqué, haciendo un ademán hacia los lugares.
"Wow… ¡Edward, esos boletos deben haber sido carísimos! Dime cuánto te costaron y yo te prometo que te devolveré todo el di…" No la dejé terminar, poniendo un dedo sobre sus labios.
"Bella, relájate. Jasper es un negociador excelente. Además, hoy pago yo. No quiero que pienses en gastar un céntimo de tu dinero."
"Pero, Edward, no puedo..."
"Por favor, Bella." Interrumpí otra vez. La miré por entre mis pestañas y observé con orgullo cómo se derretía su testarudez.
"Yo pago mis dulces," aseguró con firmeza.
"Eres bastante terca," me reí, guiándola hacia los asientos. "Pero te lo concederé esta vez." Aquello debe haberla dejado satisfecha, porque asintió y no dijo nada más. Si sólo supiera….
"¿Por qué tardaron tanto?" Preguntó Emmett cuando nos sentamos.
Bella se había sentado en el cuarto asiento y yo en el tercero. "Bella y yo estábamos discutiendo… sobre negocios." Respondí.
"Qué aburrido. ¡Esto es un juego de béisbol! ¿Por qué demonios estaban discutiendo de negocios aquí?" Yo sólo me encogí de hombros.
"Oye tú," escuché cómo ronroneaba la voz de un hombre al otro lado de Bella. Ella se inclinó un poco hacia mí. "Soy Tyler, ¿cómo te llamas?"
"Uh… err…," empezó Bella, sin saber qué decir.
"¿Bella?" Llamé, levantando la mano, que seguía aferrando la suya, para apartar un mechón de cabello de su rostro. Bella se giró hacia mí y sonrió agradecida.
"¿Sí, Edward?"
"¿Te gustó la sorpresa?" Inquirí, señalando el campo.
"Es hermosa," asintió con admiración.
Podría jurar que los ojos de ese tal Tyler seguían fijos en Bella, algo que no me causaba ni una pizca de gracia.
Junto a mí, Emmett tomó una bolsa de maníes y la abrió, rasgándola con demasiada fuerza y provocando que algunos maníes salieran volando en mi dirección. Esa era mi oportunidad.
"¡Emmett, eres estúpido!" Grité, poniéndome de pie. "¡Sabes que soy alérgico al maní!" La expresión de Emmett cambió bruscamente de la alegría a la confusión. Le rogué en silencio, sólo con la mirada, para que no dijera nada estúpido. Para que me siguiera el juego. Gracias al cielo él captó el mensaje.
"¡Oh! ¡Lo siento mucho, Edward!" Se disculpó.
"Edward, puedes sentarte aquí si quieres," Bella se puso de pie y me ofreció su asiento, justo como yo sabía que haría.
"¿Estás segura, Bella?" Pregunté. Ella asintió y me empujó gentilmente sobre su asiento. Ella se dejó caer a mi lado y me sonrió cuando Tyler suspiró derrotado.
Antes de que ninguno pudiera decir nada más el anunciador había comenzado a presentar a los equipos. El público rompió en aplausos cuando presentó a los Mariners. A mi lado Bella aplaudió y batió sus puños en el aire. Su rostro brillaba bajo el sol. Nada podía hacer que este día fuera mejor para mí.
Era casi el final de la quinta ronda y los Mariners ganaban con dos puntos de ventaja. Hasta ese momento había sido un juego interesantísimo. Jasper y Emmett estaban mirando el campo como hipnotizados; e incluso Bella parecía muy concentrada en el juego. Yo, por otra parte, estaba totalmente enfocado en ella.
La forma en que su rostro se iluminaba de entusiasmo cuando los Mariners hacían un buen tiro o una buena jugada resultaba apasionante.
Luego algo sucedió, pero yo estaba demasiado distraído viéndola a ella para notar el cambio que hubo en el público. La energía de la multitud se había incrementado visiblemente y los aplausos eran atronadores. Había música resonando en los altoparlantes, pero yo estaba demasiado ocupado observando a Bella como para prestar atención a algo de eso.
Sus ojos se desviaron del campo y se encontraron con los míos, y entonces me regaló una hermosa sonrisa. Ninguno de los dos nos dimos cuenta de nada hasta que Emmett codeó a Bella y le señaló a la enorme pantalla que había fuera del campo.
Siguiendo la mirada de Emmett me di cuenta de la razón por la que había cambiado la actitud de la gente del público. Pero eso no fue lo que hizo que el corazón me saltara en el pecho. Todo este tiempo en el que yo había estado mirando a Bella, la Cámara de los Besos había estado dando vueltas por ahí, y ahora se fijaba en nosotros dos.
Miré a Bella y ella se sonrojó y miró hacia el suelo, pero yo no estaba dispuesto a permitir que ella se avergonzara. Estiré una mano y levanté su rostro desde la barbilla hasta que sus ojos se encontraron con los míos. Sonrió, y yo le sonreí de vuelta antes de inclinarme y presionar mis labios suavemente sobre los suyos.
La multitud estalló en gritos y aplausos, y pude oír claramente a Emmett gritando "¡Es su primer beso!". Pero nada me podía importar menos que lo que Emmett o la gente a nuestro alrededor hacía en ese momento.
En el instante en que mis labios hicieron contacto con los de Bella, redondos y suaves, simplemente me intoxiqué en ella. Mi mano buscó su cabello para acercarla aún más a mí.
Bella respondió de la misma manera, inclinando su cuerpo por encima del brazo de la silla que nos separaba y presionando su cuerpo contra el mío. Sus manos se enredaron en mi cabello y sus labios se presionaron con más fuerza sobre los míos.
Nos separamos despacio, alejándonos al mismo tiempo. Apoyé mi frente contra la suya y ella suspiró. Sonreí para mí mismo cuando escuché que el público se había calmado después de que Bella y yo nos separáramos. Aparentemente todas las miradas habían permanecido fijas en nosotros mientras duró el beso.
Alguien del público POV
La rabia me llenó por completo cuando miré la pantalla gigante frente a mí. Aquel familiar chico de cabello broncíneo se inclinó para besar a la hermosa chica de cabello caoba que estaba sentada a su lado. Difícilmente hubieran pasado desapercibidos para mí, que los conocía muy bien. Simplemente no podía creerlo.
A mi alrededor la gente comenzó a aplaudir con más entusiasmo cuando el chico de pelo bronce la besó con más entusiasmo, presionando sus labios con más fuerza sobre los de ella. Junto a ellos un tipo forzudo estaba alzando la mano y haciendo gestos a la cámara. No acababa de entender lo que decía. Lo veía mover los labios, pero no entendía lo que intentaba decir.
Junto a mí, una chica suspiró audiblemente y dijo con voz soñadora: "¡Eso es tan romántico!" Miró a su amiga, quien asintió. "¡Es su primer beso!" Ugh. Me estaba enfermando.
"¡Oh, lo sé!" Contestó su amiga. "Desearía que mi primer beso con Jeremy hubiera sido tan romántico. Pero fue en el baño de hombres…"
"Ew," comentó la otra chica. Y continuó hablando, pero yo no le presté más atención.
Volví a mirar la pantalla esperando que ya hubieran terminado con eso de la Cámara de los Besos, pero no tuve tanta suerte. La pareja apenas se estaba apartando de la boca del otro. El chico apoyó su frente sobre la de ella y la miró directamente a los ojos. Sólo por la forma en que se estaban mirando me entraron ganas de romper algo. Era enfermizamente dulce. Sin mencionar el hecho de que debería ser yo en lugar de ese chico, yo en la Cámara de los Besos, yo con esa chica.
Nota de la Autora: 10 Galletas para el que adivine de quién es el Punto de Vista (POV) del final!!! (creo que es bastante obvio)
Nota de la Traductora: OMG amé ese beso!!! ^^
Me importa aclarar el tema de la Cámara de los Besos (Kiss Cam en el idioma original), porque aquí en Argentina no hay nada que se le parezca y pensé que sería bueno introducirlos en el tema. La Kiss Cam es una tradición en los juegos americanos. Como habrán podido adivinar, se dedica a enfocar a las parejas que van a los estadios con la intención de que se besen mientras todo el mundo los está viendo. He visto algunos videos en youtube sobre eso y... bueno, algunos resultaron super divertidos XD Hay uno en que una tipa intenta besar al hombre sentado al lado y el tipo la rechaza :P entonces se gira para besar al del otro lado... ¡¡delante de la novia!! Ajajaja se armó un jaleo increible en el juego y... blah, estoy parloteando demasiado ¿verdad?
Bueno... Volviendo al fic. Yo no les ofrezco galletas. Considerando la gran cantidad de reviews que recibió esta historia en el capítulo anterior, mi propuesta es la siguiente:
Si llegamos a los 300 reviews, enviaré como respuesta a cada uno una ojeada del siguiente capítulo. A los que firman anónimo, dejen un correo electrónico y me encargaré de que les llegue el preview.
Si llegamos a los 305 reviews, les traigo un vistazo de lo que estoy preparando para comenzar a publicar cuando acabe la traducción de Dateless.
Si llegamos a los 310 reviews, les traigo un vistazo de lo que estoy preparando para comenzar a publicar cuando acabe la traducción de Dateless Y les enviaré una ojeada del siguiente capítulo en cada respuesta.
¿Es demasiado pedir...? ¡Oh, por favor! ¡Este es el capítulo del primer beso! ¡No insinúen que no tienen nada que decir al respecto!
(Cualquiera diría que lo que estoy haciendo es extorsión... ¡qué va! No les estoy obligando a nada, sólo jugando un poco con mi escasa autoridad en esto :P)
Señoritas... y señor (Sí Julian, a ti te estoy hablando!) Estaré esperando su veredicto. ¡Hasta la próxima!
