Importante: 'Dateless for too long' pertenece a softballgirl1136, yo sólo la traduzco.
La historia original: http : // www . fanfiction . net /s / 3986879 / 1 / Dateless _ For _ Too _ Long
Sowelu tiene obsesión con las bolsas/carteras o como les llamen en sus países. Así que si quieren hacerle un regalo por ser tan excelente beta... :P
16. Planes y conspiraciones
Mike POV
Le arrojan la bola y la pierde. Strike uno. Dos strikes más y la batalla estará perdida. A este punto ya sé cómo se siente ser un bateador en el campo. Te preparas para batear, expectante para hacer un home run… y al final lo pierdes.
La escena que acababa de ver en la pantalla gigante me recordaba mi propio strike. Yo no había anotado un tanto con Bella. Podría haberlo hecho de no ser por ese estúpido camarero carilindo que me la robó.
Esa noche debería haber llamado a la policía y hacerles creer que el camarero, Edward, había secuestrado a mi cita aprovechando que ella había ido al baño. El único problema con eso es que el padre de Bella era Jefe de Policías en Forks y conocía a absolutamente todos los policías de la Península Olímpica. Todo lo que Bella hubiera tenido que hacer era contarle a su padre la verdad, y mi plan se hubiera ido al traste.
Había disfrutado bastante del juego hasta que la estúpida Cámara de los Besos había aparecido. Una cámara que se posa sobre una pareja para que puedan besarse delante de cientos de desconocidos es asquerosamente cursi. ¿Quién fue el idiota que la inventó?
"¿Cindy?" La chica que estaba sentada junto a mí volvió a hablarle a su amiga. Desde que el juego había comenzado no habían hecho otra cosa que hablar. Su parloteo incesante había sido tan irritante como una molesta mosca zumbando en mi oído. No importa cuántas veces intentes espantarla, nunca te deja en paz.
"¿Qué pasa, Tina?" Preguntó Cindy girándose para mirar a la chica sentada junto a mí.
"¿Has visto a esa pareja de la cámara… esos que parecían estar dándose su primer beso?" Cindy dirigió la vista hacia la pantalla gigante como si la pareja fuera a reaparecer, y luego se volvió otra vez hacia Tina.
"Sí… ¿qué pasa con ellos?"
"Bueno, cuando los vi, el chico me resultó muy, muy familiar. No pude echar más que un vistazo porque entonces empezó a girar la cabeza para…" Cindy alzó ambas cejas, haciendo que la chica se callara.
"¿Quieres decir que crees que conoces a ese chico? Oh, anda Tina, no seas ridícula. Dudo mucho que lo conozcas. Él es increíblemente guapo, ¿a cuántos hombres tan hermosos como él conoces? Ninguno. Además, tú vives a cuatro horas de aquí; las posibilidades de encontrarte en este lugar con alguien que conoces son mínimas."
Tina sacudió la cabeza de lado a lado vigorosamente. "No me dejaste terminar, Cind. Después de haberle visto la cara noté su cabello. ¿Has visto su cabello?"
La otra chica frunció los labios, concentrada. "Era de un extraño color pardo rojizo… ¿cierto?"
"Era color bronce," le corrigió Tina. "¿Cuánta gente conoces con ese tono de cabello?"
Cindy se encogió de hombros. "Creo que no conozco a nadie. ¿Tu sí?"
Sobre la boca de Tina se extendió una ancha sonrisa, y luego asintió. "De hecho, sí. Eso me lleva a la otra cosa que quería decirte. Cuando vi su cabello y lo relacioné con el pequeño vistazo que tuve de su rostro… enseguida supe que lo había visto en alguna otra parte. Así que pensé sobre ello; por eso he estado tan callada este último rato. Estaba pensando."
"¿Dolió?" Interrumpió Cindy, riéndose de su propia broma. Tina rodó los ojos.
"No. Pero recordé dónde lo había visto. Lo conozco, ahora sé que lo conozco. ¡Es Edward!" La exclamación de Tina capturó todo mi interés. ¿Ella también conocía a Edward? ¿Cuántas eran las posibilidades de que…?
"¿Edward? ¿No es ese mesero sexy que trabaja para ti?" Cindy abrió los ojos como platos y sus pupilas brillaron con entusiasmo. Su largo cabello rubio se agitó incontrolablemente cuando ella comenzó a dar saltitos en su asiento.
"Sí…. Y creo haber reconocido a esa chica también…" El tono de voz de Tina pasó bruscamente de la emoción a la envidia y el nerviosismo. Sus ojos se entrecerraron, posiblemente pensando en Bella.
"¿En serio? ¿Y quién es ella?" Cindy se inclinó hacia Tina, rogando con la mirada por obtener más información.
La boca de Tina se frunció en disgusto. "No sé su nombre. Pero, ¿recuerdas cuando te conté de la noche que Edward renunció?"
Cindy asintió con tristeza. "Sí, estabas realmente triste esa noche. Pero al final él volvió y te pidió que lo contrataras otra vez."
Tina asintió. "Bueno, sí, pero escucha esto. ¿Recuerdas que te conté acerca de esa chica que estaba con él esa noche?"
"Sí…. Oh, Dios, ¿era ella?" La mandíbula de Cindy cayó por la sorpresa y se cubrió la boca para ocultar su incredulidad.
Tina volvió a asentir. "¡Sí, ella es la zorra que me robó a Edward!"
Al oír aquello la furia me llenó por completo, y las palabras salieron de mi boca sin que pudiera detenerlas. "¡Bella no es una zorra!" Le grité, sobresaltándola y haciendo que se girara para mirarme.
"¿Disculpa? Creo que tú no estás invitado a participar en esta conversación…. Espera. ¿Tú conoces a esta chica Bella?"
"Por supuesto que conozco a Bella. Tu Edward me robó a mi Bella." Los ojos de Tina se abrieron como platos, y a su lado Cindy jadeó audiblemente.
"A ver si lo entiendo," dijo. "De la pareja que acaba de aparecer en la Cámara de los Besos, la chica era tu novia; y el chico, es decir el empleado de Tina, ¿te la robó?"
"Más o menos," respondí. No iba a decirle que Bella nunca fue mi novia, porque de no ser por Edward sí lo hubiera sido.
"¿Cómo sucedió?" Inquirió Cindy, presionándome también a mí para tener más información.
"Hace un par de semanas Bella y yo tuvimos una cita; fuimos a El Torito para cenar y Edward fue nuestro camarero. Bella se veía hermosa esa noche, no era extraño que nuestro camarero babeara por ella; pero él estuvo coqueteándole todo el tiempo." Eso era verdad en parte. Bella sí se veía hermosa esa noche, y Edward sí había estado coqueteando con ella… cuando regresó del baño.
"Al principio pensé que él sólo estaba perdiendo el tiempo con ella," continué. "Es decir, sé que él es atractivo, pero estaba bastante seguro de que Bella me prefería a mí. Supongo que me equivoqué." Mi tono se hizo cada vez más amargo hasta que concluí con la historia. Sabía que esa misma amargura me desfiguraba las facciones, pero en ese momento no me importó.
"¿Y qué hay de ti?" Le pregunté a Tina. "¿Tú y Edward estaban juntos cuando él deslumbró a mi Bella?"
Tina arrugó la nariz y abrió la boca para hablar, pero Cindy se adelantó.
"¡Ya quisiera!" Exclamó. "Pero Edward nunca le prestó mucha atención… ¡Ow!" Hizo un gesto de dolor cuando Tina le dio un pisotón.
"En realidad, mi amiga está muy equivocada. Teníamos algo, pero era privado, porque yo era la jefa de Edward y nuestra relación era prohibida. Así que teníamos que salir a escondidas." Levanté las cejas con suspicacia. Parecía muy a la defensiva.
"¿En serio? ¿Así que… realmente estaban juntos?"
"Definitivamente. Él venía a escondidas a mi casa cada noche y los dos disfrutábamos de la compañía del otro. Edward estaba desesperadamente enamorado de mí, no tengo dudas de eso." Echándole una fugaz mirada a Cindy pude ver que ella miraba fijamente a Tina con los ojos llenos de reproche; resultaba claro que estaba mintiendo. Pero no me importaban sus mentiras. Si jugaba bien mis cartas, podía obtener su ayuda para lo que planeaba.
"¿Y por qué Edward te dejó por Bella?" Su rostro decayó cuando oyó mis palabras.
"No lo sé. La verdad es que no lo entiendo. La noche anterior habíamos tenido una pelea…. Tal vez él sólo estaba tratando de ponerme celosa…."
"Puedes dejar de mentirme," la interrumpí. Se le estaba yendo de las manos.
"¿Sobre qué?" Espetó, claramente ofendida.
"Tú y yo sabemos muy bien que nunca tuviste una relación con Edward…. Aunque claramente podrías haberla tenido." El rostro de Tina se relajó un poco y los chispazos de furia en su mirada desaparecieron por completo.
"Sí, si Bella no hubiera aparecido y me lo hubiera quitado…"
"Exacto. Así que todo lo que tenemos que hacer es que ellos rompan." Repuse sin rodeos.
"¿Nosotros… qué?" Sus ojos se llenaron de esperanza cuando comprendió el significado de mis palabras, y una pequeña sonrisa malvada apareció en su rostro. "Sí… tenemos que hacerlo."
"Soy Mike, por cierto." Sabía que si íbamos a llevar mi plan a cabo, al menos tendríamos que conocernos el uno al otro.
"Tina," replicó, aún a pesar de que yo ya sabía su nombre. Me tendió la mano y la estreché.
"Tina, será un placer hacer negocios contigo," dije.
"Igualmente," respondió.
"Esto no puede ser bueno…" murmuró Cindy.
Bella POV
El resto del juego pasó demasiado rápido. Los Mariners ganaron, por lo que los chicos estaban rebosantes de alegría cuando salimos del estadio. Emmett y Jasper iban caminando por delante de Edward y yo, saltando y gritando de júbilo. Cada vez que ellos gritaban los fans de los Mariners que nos rodeaban les aplaudían en respuesta.
La mano de Edward estaba aferrada a la mía, con nuestros dedos entrelazados. Su cercanía y aquel sencillo toque sólo hacían que para mí la atmósfera se volviera más y más alegre. Ocasionalmente acariciaba el dorso de mi mano con su pulgar, haciendo que mi estómago diera un brinco y mi corazón palpitara aceleradamente.
"¡Vamos Mariners!" Gritó Emmett, y su voz sobrevoló las cabezas de todas las personas estancadas en medio del estadio intentando salir. Los vivas y los aplausos no tardaron en hacerse oír a nuestro alrededor. Mucha gente gritó en respuesta. Todo el mundo parecía muy exaltado por el triunfo de los Mariners.
"¡Victoria es el segundo nombre de Seattle!" Exclamó Jasper, ahuecando las manos en torno a su boca. Junto a mí, Edward vitoreó. Sus grandes ojos verdes centellearon con emoción, haciéndolos incluso más bellos.
"¡Anda Bella, vitorea!" Me gritó Emmett. Se había volteado hacia mí y caminaba de espaldas esperando una respuesta. Lo sentí por la gente que caminaba tras él, que se alejaba lo máximo posible para evitar ser pisoteada.
Yo simplemente sacudí la cabeza y sonreí en respuesta.
"¡Oh, vamos, Bella! ¡No seas aguafiestas!" Replicó Emmett, todavía caminando de espaldas. "¡Ganamos! ¡Vitorea!"
"Anda Bella," me codeó Edward sonriendo. "Complace a Emmett para que preste atención por dónde va. Hazlo por la pobre gente en peligro de ser aplastados hasta la muerte por sus 110 kilos de peso."
El comentario de Edward me hizo reír. Era verdad; Emmett era lo suficientemente grande como para aplastar a alguien. Con un asentimiento y una sonrisa a Edward, inhalé profundamente y grité con todas mis fuerzas, "¡Los Mariners mandan!"
Mi grito fue retribuido por una explosiva carcajada de Emmett y rugidos y aplausos del resto de los fans. No pude evitar reírme de mí misma. Me sentía tan despreocupada y alegre en ese momento; no me había divertido tanto en muchísimo tiempo. Cuando me di cuenta de que la gente a mi alrededor me miraba fijamente, me reí y giré la cabeza hacia el brazo de Edward para esconder mi sonrojo.
"Bella, ¿por qué escondes tu precioso rostro?" Me susurró la aterciopelada voz de Edward al oído.
"Mi grito provocó que todo el mundo me mirara. No me gusta cuando la gente me mira fijo." Mi respuesta fue apagada por la mullida tela del jersey de Edward, pero estaba segura de que él me había oído perfectamente.
"Bella…, ya nadie te está mirando, Emmett acaba de tropezarse con alguien." Levanté la cabeza rápidamente de su brazo y no pude evitar reír entre dientes cuando vi a Emmett despatarrado en el suelo sobre un hombre delgado y muy enojado que estaba intentando quitárselo de encima.
Corrí hacia allí, arrastrando a Edward conmigo para ayudar al tipo a que se levantara antes de que Emmett pudiera ahogarlo con su peso.
"¿Estás bien?" Pregunté, tendiéndole el gorro que se le había caído cuando tropezó.
"¡Dile a tu amigo que se fije por dónde camina!" Me gritó en la cara. Su aliento olía a cerveza y maní, de modo que aquello no fue muy placentero.
"Señor, por favor no le grite, ella no le hizo nada malo." Interrumpió Edward, acercándome a su cuerpo. "Si quiere descargarse con alguien, el idiota que lo empujó está justo ahí." Edward señaló a Emmett y el hombre miró hacia donde apuntaba su dedo.
"Tienes razón," asintió. "Lamento haberle gritado a tu novia."
"No se disculpe conmigo," le dijo Edward. Luego me miró a mí intencionadamente, y el tipo asintió.
"Lo siento mucho señorita. ¿Podría usted perdonarme? Sólo estaba un poco molesto, como podrá imaginar."
Sonreí y asentí con la cabeza. "Por supuesto que le disculpo. Nadie podría estar de buen humor con esos 110 kilos de masa muscular arrojándolo al suelo."
El tipo asintió una vez más y luego se dirigió a Emmett, comenzando a gritarle por el camino.
"Gracias, Edward," dije, mirándolo directamente a sus hermosos ojos verdes.
"No me agradezcas. Ese hombre no tenía por qué gritarte de esa forma. Tú sólo estabas siendo amable con él porque eres una chica dulce y bondadosa." Edward tomó mi mano en la suya y la llevó hasta sus labios para depositar un suave beso. Yo me sonrojé, y eso hizo que sus labios se curvaran en una hermosa sonrisa torcida.
"¡Tú eres un fan de los Yankees!" La grave acusación de Emmett hizo que tanto Edward como yo levantáramos la mirada. Emmett y el hombre con el que había tropezado estaban enfrentados en una acalorada discusión. "¡Merecías ser tacleado! ¡Esto es territorio de los Mariners, no se permiten Yankees aquí!"
"¿Qué sucede ahora?" Murmuró Edward junto a mí. Comenzó a arrastrarme hacia donde estaban aquellos dos, pero se detuvo cuando vio a la turba de gente que se estaba agolpando a su alrededor. Estaban haciendo toda una escena.
"Busquemos a Jasper," susurró Edward en mi oído, alejándome de la multitud. En seguida lo encontramos apoyado contra una pared, mirando a Emmett con una expresión divertida en el rostro.
Cuando nos acercamos sacudió la cabeza en nuestra dirección. "Nunca aprende, ¿verdad?" La musical risa de Edward hizo eco en mis oídos, provocando que mi corazón comenzara a latir con frenesí.
"No, pero ¿qué esperabas? Tratándose de Emmett…" La sonrisa de Edward iluminó todas sus facciones, sus dientes parecían brillar de tan blancos.
"Cierto."
"¡No, los Mariners son diez veces mejor que los Yankees! ¡Por eso los machacamos hoy en el campo!" La voz de Emmett resonó en todo el estadio mientras más y más gente se sumaba a la muchedumbre que los rodeaba a él y al otro tipo.
"Oh no, vienen los guardias de seguridad. Salgamos de aquí." Edward me arrastró rápidamente hacia la salida y Jasper se apresuró a seguirnos de cerca, riéndose en todo el camino hacia el Jeep.
"Gracias por dejarme solo ahí atrás chicos, son muy amables," la voz de Emmett estaba llena de sarcasmo cuando se montó en el carro y apretaba el acelerador en dirección a casa.
"Podías arreglártelas solo, Emmett," se rió Jasper.
"Bueno, de todas maneras hubiera sido genial que mis amigos se hubieran puesto de mi lado," el labio inferior de Emmett sobresalió en un puchero y sus manos se aferraron con más fuerza al volante.
"Emmett, estabas a punto de golpear a un inocente tipo al que, por cierto, casi ahogaste hasta la muerte al caerte encima, sólo porque era un fan de los Yankees." Explicó Edward. "Somos tus amigos Emmett, pero eres demasiado competitivo y nosotros definitivamente no nos íbamos a meter en problemas por algo tan estúpido como eso."
"Bueno… ¿qué va a suceder ahora? ¿Vamos a patear a Bella fuera del carro o ahora sí podemos entrar?" Preguntó Emmett, cambiando de tema de manera poco sutil.
"Pueden entrar chicos, si gustan," dije. Alice y Rosalie estarán más que complacidas, pensé.
"¿De verdad?" Emmett me dirigió una radiante sonrisa a través del espejo retrovisor. Asentí en silencio, y su sonrisa se hizo aún más amplia.
"¿Soy yo o el Jeep acaba de acelerarse?" Le pregunté a Edward, en voz baja para que Emmett no me oyera.
"No controla su entusiasmo," replicó él con una risita. Me reí también y asentí, totalmente de acuerdo con eso.
Cuando llegamos a mi edificio, Emmett apagó el motor rápidamente y dio un salto fuera del Jeep. Ya estaba al otro lado cuando Edward se bajó; y para cuando Edward me tendió la mano, ayudándome a salir, estaba prácticamente botando de alegría.
"Tranquilízate Emmett," me reí. Emmett me sonrió otra vez y me hizo señas para que le indicara el camino. Miré a Jasper, pero él estaba observando el edificio con una sonrisa en su rostro.
Los llevé a los tres hacia el edificio por las escaleras. Cuando estuvimos frente a mi puerta, me tomé mi tiempo buscando las llaves sólo para divertirme un poco a costa de Emmett. Finalmente abrí la puerta y les permití pasar al salón.
El brazo de Edward estaba enroscado en mi cintura cuando Alice gritó a través del pasillo. "¿Bella, eres tú?"
"¡Sip, soy yo!" Grité en respuesta. Ella se acercó corriendo por el pasillo y apareció dando saltos en el salón. Lo primero que vio fue a Edward y a mí, y su rostro se iluminó completamente.
"¡Oh, hola Edward!" Saludó con una gran sonrisa. Edward asintió cortésmente, sonriendo también.
"Hey Bella, ¿tienes algo de comida?" Preguntó Emmett desde la cocina. Alice se giró hacia donde provenía el sonido y frunció el entrecejo.
"¿Tú eres el amigo de Edward?" Le preguntó. Emmett asintió sonriendo.
"Ajá. Soy Emmett. ¿Y tú eres…?"
Alice rodó los ojos. "Obviamente, soy la amiga de Bella," dijo, mirándome y dándome una mirada sarcástica. Yo me encogí de hombros.
"¡Ya sé eso!" Replicó Emmett en tono defensivo. "Pero tu nombre no es 'Amiga de Bella', ¿verdad?" Alice se rió y sacudió la cabeza.
"Soy Alice," se presentó, tendiéndole la mano a Emmett, que se la estrechó alegremente. Me dio la sensación de que la mano de Alice desaparecía completamente en la enorme pata de oso de Emmett. Junto a él, ella parecía un Munchkin de la película del Mago de Oz. (1)
Los ojos de Alice vagaron por el resto de la habitación buscando por si había algún otro desconocido al que saludar cuando su mirada se posó en Jasper.
"¡Jasper!" Exclamó, corriendo hacia él y entrelazando los brazos alrededor de su cuello. Jasper rió alegremente y rodeó su cintura con los brazos, acercándola más a su cuerpo. Miré a Edward interrogativamente, pero él sólo se encogió de hombros.
"Hey Alice, ¿hay algo que quieras contarme?" Pregunté. Ella me miró con las mejillas rojas.
"Oh, lo siento; por un momento olvidé que estaban aquí, chicos." Replicó, escondiendo el rostro en el pecho de Jasper mientras él le acariciaba el cabello para reconfortarla. Aquel gesto hizo que mis cejas se alzaran casi hasta desaparecer bajo mi flequillo.
Alice abrazó a Jasper y luego se alejó un pequeño paso fuera de su agarre. "Um, te explicaré luego, ¿sí? Ahora mismo necesito decirles algo a todos ustedes."
"¿A todos nosotros?" Preguntó Edward.
"Sí. Rose ha salido con John y no volverá por un par de horas…"
"¿Quién es John?" Preguntó Emmett, saliendo de la cocina con un plato de comida que él mismo se había servido.
"El novio de Rose," respondió Alice de manera automática. El rostro de Emmett decayó un poco; pero pronto comenzó a tratar de esconder su decepción embuchándose de comida.
"Como decía," empezó otra vez Alice. "Necesito que todos ustedes me ayuden a planear la fiesta de disfraces sorpresa para Rose. ¿Querrían ayudarme?"
Todos nosotros asentimos. Emmett sonrió, y pude leer en sus ojos que estaba reflexionando sobre algo…. Ni siquiera podía imaginarme qué acababa de ocurrírsele.
"¡Genial!" Exclamó Alice. Nos mostró un enorme cuaderno y automáticamente todos los demás soltamos un ahogado gemido.
(1) Yo no había visto la peli del Mago de Oz, así que tuve que googlear lo de los Munchkin. Resulta que son unos enanitos que se visten de una forma muy rara… y Wikipedia dice que además son una raza de gatos paticortos XD
No sé que decir. Sus reviews fueron... aish, sus reviews fueron lo máximo. Salté como una loca por la cantidad y calidad de sus comentarios. Me hicieron reír hasta llorar y llorar de tanto reír, que es lo mismo, pero en fin.
GRACIAS a todos ustedes. No puedo estar más agradecida porque tanto agradecimiento no me entra en el cuerpo. En serio, me emocionaron de verdad. Me encanta que compartan sus opiniones conmigo y si hay algo que adoro, no, si hay algo que AMO, es el estilo de conversación y complicidad que he llegado a tener con cada uno. Porque un review merece respuesta y una respuesta casi siempre tiene otra, y así... no sé, me hacen sentir como parte de una gran hermandad o algo. Parece estúpido. Pero sus comentarios y mensajes privados me ponen feliz, de verdad.
Bien... todo este momento emotivo fue porque no sólo alcanzamos los 300 reviews sino que los superamos, y con creces. Más de 350... ¡soy la reina del mundo! Ok no :P
Y como cumplí con mi primera parte de la promesa que hice en el capítulo anterior, supongo que también me toca cumplir con la segunda. '...un vistazo de lo que estoy preparando para comenzar a publicar cuando acabe la traducción de Dateless', si mal no recuerdo.
El 'vistazo' que quiero darles es un diálogo entre Edward y Bella y está ubicado en el Capítulo 10 de Este-Fic-Sin-Título-Ni-Summary que estoy escribiendo.
Adivinaron! No tengo Título ni Summary todavía, por lo que el adelanto que les voy a dar carece completamente de sentido si no les digo esto: la historia gira en torno a Bella, una chica de 23 años que cree que su historia de amor empieza y concluye junto a Jacob; y Edward, el nuevo chico en la ciudad que viene a romper todos sus esquemas para demostrarle que el destino no está escrito, sino que se arma con las pequeñas decisiones que tomamos cada día. (En la jerga de fan fiction, agregaría: OOC, Todos Humanos, Rating T por el momento).
----------
-En primer lugar, podrías dejar de ser tan… insinuante. –su expresión no cambió. -¿Sabes lo irritante que puedes llegar a ser?
-¿Te irrito?
-Mucho. Muchas veces. –espeté con mordacidad. Él sólo sonrió más.
-Eso es bueno.
-¿Lo es? –fruncí el ceño.
-Es mejor que nada. Me hace saber que de alguna manera u otra estoy llegando a ti. –mi boca se abrió en estupefacción. - ¿O qué, vas a negar que llevo razón?
Era mi turno de ceder.
-Edward. –empecé, mirándolo directamente a los ojos mientras buscaba las palabras con las que jugar mi última carta contra él. –Tienes que entender esto. No puedes actuar de esta forma conmigo. Solo tengo mi amistad para ofrecerte. Tómalo o déjalo, pero no esperes más de mí.
-Déjame a mí averiguar qué puedo obtener de ti. –replicó, ahora serio. Su tono de voz era tan liviano y amable como siempre, pero pude leer en sus ojos el desafío. –Voy a demostrarte que estás equivocada.
----------
¡Esta es la nota de autor más larga que escribí en mi vida! Si se quedaron dormidos, despierten, van a babear el teclado. Si todavía siguen despiertos después de tanto bla bla... bueno, es un milagro XD Punto para mí.
Oh, solo una cosa más. Para los que leyeron esto último, acepto sugerencias de todo tipo. Si se les ocurre un título, o si creen que es un asco y debería dedicarme a la globología... solo diganlo.
Nos vemos en el próximo capítulo.
