Importante: 'Dateless for too long' pertenece a softballgirl1136, yo sólo la traduzco.

La historia original: http : // www . fanfiction . net /s / 3986879 / 1 / Dateless _ For _ Too _ Long


Felicitemos a mi beta, que ya tiene su título y ha completado su tesis. ¡Eres libre Sowelu, felicitaciones! ¡Te queremos! :D


17. Consuelo

Bella POV

"Alice, ¿cómo te las arreglaste para conseguir todo esto en un solo día?" Pregunté con incredulidad y casi con temor. Alice alzó la mirada de la carpeta llena de fotos de vestidos, decoraciones, invitaciones, folletos y máscaras y me sonrió.

"En realidad, Bella, vengo planeando esta fiesta desde hace semanas, pero quería esperar un poco antes de contarte mi idea." Respondió, sonriendo dulcemente mientras pasaba las hojas del cuaderno hacia la parte de los vestidos.

"Supongo que podremos empezar con los ves…," continuó, pero se detuvo en medio de la frase mirando fijamente a Jasper, luego a Edward, y finalmente a Emmett. "Mejor empecemos con los trajes. Bella y yo nos encargaremos de los vestidos después."

"¿Trajes?" Inquirió Edward juntando las cejas sobre sus hermosos ojos verdes, que se paseaban entre mi rostro y el de Alice con suspicacia. Yo levanté las manos en defensa de mi inocencia en todo el asunto y señalé a Alice. Su mirada se dirigió directamente a Alice, y una vez más le alzó una ceja, dejando la pregunta implícita.

"Por supuesto," contestó Alice sin devolverle la mirada. "Van a necesitar trajes para la fiesta, oh, y también una máscara."

"Um, Alice… te estás olvidando de que ni Emmett ni Jasper ni yo conocemos mucho a Rosalie. ¿Crees que es correcto que nosotros estemos en su fiesta sorpresa?" La pregunta de Edward hizo que Alice alzara bruscamente la cabeza para mirarlo con una sonrisa burlona.

Yo no pude evitar un resoplido. Edward me miró con curiosidad, y yo me llevé una mano a la boca de manera automática, sintiendo como mis mejillas comenzaban a enrojecer de vergüenza. Edward me quitó la mano de la boca gentilmente, haciendo que las mariposas en mi estómago comenzaran a revolotear otra vez. "¿De verdad estás preocupado por eso, Edward? Porque Rosalie no va a conocer a la mitad de la gente que venga a esta fiesta si Alice es la que se encarga de la lista de invitados."

"Además," agregó Alice antes de que él pudiera responder "Tú vas a ir con Bella."

Giré bruscamente la cabeza hacia ella y entorné los ojos con una mirada de advertencia. ¿Qué demonios estaba pensando? ¿Por qué tenía que ser tan apresurada? Todo mi rostro se puso rojo esta vez, y sentí un nudo en el estómago, preguntándome qué diría Edward…

"Por supuesto," la sedosa voz de Edward calmó mis nervios y desató el nudo en mi estómago con aquella simple respuesta. Alice me sonrió triunfalmente dándose unos golpecitos en la frente con el dedo. Rodé los ojos.

"Edward," suspiré. "No dejes que Alice te ponga en un compromiso en contra de tu voluntad. Yo no te voy a obligar a ir a la fiesta."

Edward me sonrió y sacudió la cabeza a ambos lados."Bella, Bella, Bella… si yo no quisiera ir a esa fiesta, ¿crees que hubiera dicho que sí tan rápido?"

"Supongo que no," reconocí sonriendo. Mi voz sonaba tranquila, pero dentro de mi cabeza todo era un frenesí. Sentía el corazón latiendo tan fuerte como si quisiera escaparse de mi pecho, el estómago me daba vueltas, y tenía las mejillas ardiendo. Y todo provocado por Edward, porque él dijo que quería ir conmigo a la fiesta sorpresa de Rose.

"Entonces," dijo Alice, devolviendo nuestra atención hacia ella. "Tenemos poco más de dos semanas para planearlo todo. No debería ser muy difícil, teniendo en cuenta que yo ya hice una buena parte del trabajo… en realidad sólo necesito su aprobación."

Mientras hablaba había comenzado a voltear las páginas de la carpeta, y luego se detuvo para pasear la mirada entre los chicos con gesto pensativo. "Creo que los chicos tendrían que vestir trajes negros. ¿Tú qué opinas, Bella?"

"¿Eso no deberían decidirlo ellos?" Me reí.

"¿Dejarlos a ellos elegir sus propias ropas? ¿¡Hablas en serio!?" Exclamó, horrorizada. Por supuesto, ella es Alice. La que ama elegirle la ropa a todo el mundo.

"Alice, nosotros podemos vestirnos solos, ¿sabes?" Le dijo Edward, su tono tan suave como siempre. "Nuestras madres dejaron de elegirnos la ropa cuando cumplimos los doce."

"¿Doce?" Chilló ella, y los demás estallaron en risas.

"Era una broma, Alice," aseguró Edward. "Pero sí creo que somos capaces de elegir nuestra propia ropa…"

Él se calló cuando vio la mirada llena de pena de Alice. Estaba haciendo un puchero y entrecerraba los ojos como un cachorrito. Yo miré hacia otro lado, ya conocía sus trucos.

"Yo sólo quería que la fiesta de Rose saliera perfecta," explicó en voz baja. "¿Eso está mal?"

"Puedes elegir mi traje," susurró Jasper, poniendo una mano sobre las suyas. El rostro de Alice se iluminó con una brillante sonrisa mientras saltaba sobre él y le daba un fuerte abrazo.

"¡Gracias Jazzy!" Yo me quedé mirándolos sorprendida. Definitivamente algo había pasado entre esos dos; algo que obviamente Alice había olvidado contarme. Miré a Edward, y él me estaba mirando también. Él dirigió la vista a Alice y Jasper y volvió a mirarme con una mirada interrogativa.

Me encogí de hombros. "No me respondió cuando se lo pregunté antes, ¿recuerdas?" Susurré para que nadie más pudiera oírme.

"Sí, lo recuerdo… sólo me he estado preguntando cuándo empezó esto."

Sonreí y le acaricié la mejilla. "Yo también.... Ella ha estado yendo a Home Slice todos los días, estoy segura de que iba sólo para verlo a él. Debe haber empezado en algún momento desde el pasado domingo, cuando fuimos por última vez a comer ahí."

"Puede ser… él ha estado hablando de ella todo el tiempo desde el día que trajo la pizza a domicilio." Aquello me hizo sonreír. Alice había hecho lo mismo.

"Alice también habló de él sin parar desde esa noche," admití. Edward sonrió y asintió.

"Supongo que también puedes escoger mi traje si quieres, Alice." Ella le sonrió y le dio las gracias.

"Sí… bueno, también escoge el mío," agregó Emmett, blandiendo el sándwich que se estaba comiendo. "Pero tiene que ser algo impresionante, ¿entendido?" Emmett le dio a Alice una mirada significativa que ella captó en seguida.

"Por supuesto," aceptó ella. "No podría ser de otra forma."

"¿A quién tienes que impresionar, Emmett?" Bromeé. Él me sacó la lengua, pero no respondió.

"No te preocupes Emmett, ella estará más que impresionada," aseguró Alice confidencialmente. "Te verás muy atractivo, y a Rose le encantará."

"¿Realmente piensas eso, o lo dices sólo porque sí?" Preguntó él entrecerrando los ojos y bajando su sándwich para cruzar los brazos sobre el pecho.

"Por supuesto que lo creo Emmett," Alice le dio una sonrisa reconfortante, pero Emmett continuó viéndola con escepticismo.

"Emmett, puedes confiar en Alice. Ella sabe de qué habla. Conoce a Rose mejor que nadie, es una experta con la ropa, y además tiene una extraña habilidad para adivinar las cosas antes de que sucedan. Te digo más: jamás me verás apostar contra Alice."

"¿Eres psíquica?" Inquirió Emmett, volteándose para mirar a Alice.

Ella se encogió de hombros. "No realmente. Sólo soy buena adivinando… supongo." Sonrió con confianza, y luego su rostro se tornó serio. "Así que confía en mí cuando te digo que Rose estará… deslumbrada por ti."

"Pero ella tiene novio, ¿por qué estaría 'deslumbrada' por mí?" Emmett empujó el plato de comida lejos de él y se recargó en la silla esperando una respuesta.

"Eso no es asunto mío," replicó Alice casualmente. El rostro de Emmett decayó visiblemente cuando ella dijo eso. Estuve a punto de regañarla por ser tan insensible, pero ella se me adelantó. "Es tu trabajo hacer algo al respecto, Emmett."

Me preocupé por lo que ella había querido decir con eso, pero también temí por cómo iría a interpretarlo Emmett. La sonrisa malvada en el rostro de Alice no ayudaba mucho.

"¡Tienes razón!" Exclamó Emmett, su rostro de repente iluminado con una gran sonrisa.

"Siempre tengo razón," replicó ella con indiferencia. Cuando miré a Emmett otra vez noté que ya no sonreía; su rostro mostraba otra vez una mirada calculadora. Sacudí la cabeza y me dirigí hacia Alice.

"Bueno, empecemos con los trajes." Alice sonrió de oreja a oreja y rápidamente comenzó a elegir algunas de las fotos de la carpeta para mostrárselas a cada uno de los chicos.

Dos horas después, cerró la carpeta con un golpe sordo y se reclinó en la silla con una brillante sonrisa de triunfo en la cara. "Excelente trabajo, chicos," comentó. "Ya tenemos lista una buena parte del plan. ¡Esta será la mejor fiesta de disfraces sorpresa de todos los tiempos!"

"Concuerdo con eso," dije. Rose iba a estar encantada. "Pero será mejor que recojamos todo ahora antes de que ella llegue de su cita con John." Me puse de pie y me estiré un poco antes de comenzar a juntar las cosas de encima de la mesa.

Me encogí cuando escuché una silla chirriar fuertemente al otro lado de la mesa cuando alguien la arrastró con brusquedad por el suelo de madera. Levantando la vista de la mesa llena de papeles dispersos, vi a Emmett dirigirse a la cocina con su plato vacío, sus hombros levemente encorvados. No conocía mucho a Emmett, pero podía adivinar que Emmett rara vez se mostraba tan alicaído.

"Oops," murmuré para mí misma. La razón del comportamiento de Emmett era obvia, y yo había sido una insensible.

"No te preocupes, Bella," susurró la voz de Edward en mi oído. Su fresco aliento me hizo cosquillas y provocó que me recorriera un escalofrío al tiempo que mi corazón comenzaba a tamborilear de manera errática en mi pecho.

"No debí mencionar a Rose y a John," suspiré. La mano de Edward removió suavemente el cabello de mi rostro y se detuvo en mi mejilla. Cuando me giré para devolverle la mirada él me estaba sonriendo gentilmente.

"Bella, no te culpes por esto. Tú solamente mencionaste algo que es cierto. Emmett es un adulto; puede arreglar por sí mismo sus sentimientos." Las tranquilizadoras palabras de Edward disminuyeron mi sentimiento de culpa, pero no lo eliminaron del todo.

Emmett no volvió al comedor mientras nosotros terminábamos de limpiar. Ya todo estaba listo y nosotros sentados alrededor de la mesa cuando por fin regresó.

"¿Qué te hizo demorar tanto?" Le preguntó Jasper, él simplemente se encogió de hombros. Jasper estaba a punto de abrir la boca para seguir preguntando cuando alguien abrió la puerta del frente con tanta fuerza que ésta rebotó contra la pared.

Rosalie entró al apartamento como un vendaval y cerró la puerta incluso más fuerte de lo que la había abierto. "¡Maldición!" Gritó, golpeando la puerta cerrada con el puño.

"Rose, ¿estás bien?" Alice se puso de pie de un salto y se acercó a ella. Rose se giró para vernos a los cinco sentados a la mesa del comedor. Sus ojos, vidriosos por las lágrimas que obviamente estaba intentando retener, escanearon rápidamente todos nuestros rostros hasta que se detuvieron en Emmett. Entonces abrió los ojos con horror y se precipitó fuera del comedor.

"¡Rose, espera!" Aquellas palabras no salieron de mi boca, tampoco de la de Alice. Fue Emmett quien las dijo. Poniéndose de pie de un salto, salió tras ella y la siguió por el corredor.

"Creo que deberíamos ir a hablar con ella," me dijo Alice. Comenzó a girarse para salir del comedor también, pero una mano la retuvo sujetándola gentilmente por el hombro.

"Deja que Emmett se ocupe," susurró Jasper. La única respuesta de Alice fue un asentimiento de cabeza.

Rosalie POV

¿Por qué cada vez que lloro todo el mundo tiene que estar mirando? Era la primera vez en casi un año que lloraba, y tenía toda una pequeña audiencia observando. Y la peor parte es que ni siquiera estaba segura de por qué estaba llorando.

Era consciente de que no amaba a John, de que nunca había llegado a amarlo. Incluso su mejor amigo era más cercano a él que yo. Nunca me había sentido ni remotamente cerca de él, nunca habíamos tenido una conexión real el uno con el otro. Pero había estado saliendo con él por casi un año.

No había llorado cuando rompió conmigo, ni lloré en el auto; ni siquiera sentí una pizca de tristeza. De hecho había estado planeando ser yo quien rompiera con él… ¿por qué estaba llorando entonces?

Mi cuarto estaba oscuro, ni siquiera me había tomado la molestia de encender la luz cuando entré. Simplemente me dejé caer sobre la cama para hundir la cabeza en la almohada y liberar las lágrimas que había estado luchando por retener delante de todos los demás.

Las lágrimas saladas se iban juntando en la tela de la almohada sin misericordia. Soltar el llanto me hacía sentir un poco mejor, pero sólo en parte.

"¿Rose?" Di un salto cuando reconocí aquella voz demasiado familiar diciendo mi nombre. Cerré los ojos con fuerza, rezando porque la voz fuera sólo un producto de mi imaginación. Pero no tuve tanta suerte.

Una mano grande pero igualmente suave me acarició tiernamente el cabello, y yo traté de enterrar mi rostro más profundamente en la almohada. La cama se hundió un poco cuando esa persona se sentó junto a mí.

"¿Rose? ¿Estás bien?" Sacudí la cabeza. "¿Podrías mirarme?" Por alguna razón su voz sonaba triste, y aquello no me gustó. Me hizo sentir furiosa, aunque no con él. Estaba enfadada conmigo misma.

Levanté la cabeza de la almohada y giré la cabeza para ver a Emmett observándome atentamente. "Me siento… terrible," le dije.

"Lo siento mucho. ¿Me dirás qué fue lo que pasó?" Mordí mi labio, sopesando la posibilidad de contarle la historia o no. Decidí contárselo. Y se sintió genial hablar con él acerca de eso; me sentí bien soltando todos mis resentimientos sin estar pretendiendo ser una chica fuerte como hacía con Alice y Bella. Le conté toda la historia, de principio a fin. Cómo John y yo nunca habíamos realmente encajado, cómo a pesar de eso permanecimos un año juntos; le conté que John solía pasar más tiempo con su mejor amigo que conmigo, y finalmente le dije cómo él… rompió conmigo.

Me resultaba extremadamente difícil el sólo pensar en esa palabra, decirla en voz alta era aún peor. Ese hecho no pareció escapársele a Emmett, pero gracias a Dios no dijo nada al respecto. Todavía había lágrimas rodando por mi rostro cuando por fin terminé de contarle mi historia. Emmett se quedó callado sólo por un momento antes de empezar a hablar.

"Lo siento, Rose," susurró. "¿Hay algo que yo pueda hacer?"

"Sí," respondí, asintiendo. "Sólo… abrázame, por favor." Los brazos de Emmett me rodearon con seguridad, acercándome más a su cuerpo. Se sentía increíble estar envuelta en su fuerte abrazo. Desde el día que lo conocí había deseado sentir sus brazos rodeándome de esa manera.

Ninguno de los dos se movió siquiera un poquito durante los siguientes quince minutos. Yo no quería cortar el momento, y tampoco Emmett parecía quererlo. Los dos estábamos cómodos, satisfechos.

Emmett finalmente me empujó gentilmente lejos de él, aflojando la estrechez del abrazo para sostenerme ambos brazos. Sus ojos ardieron profundamente. Una simple sonrisa y sus hoyuelos iluminaron toda la oscura habitación.

"Rose," dijo en voz baja. "Voy a besarte ahora." No era una pregunta, pero no me molestó. Al contrario, me entusiasmó.

"Está bien," susurré sin aliento.

Emmett acunó mi rostro entre sus dos grandes manos y presionó sus labios ligeramente sobre los míos. El roce fue suave y gentil, pero fue suficiente para hacerme hervir la sangre. Fui yo quien presionó los labios con más fuerza contra los suyos; y mi reacción lo hizo reír entre dientes.

"¿Estamos ansiosos?" Preguntó sin separarse ni un milímetro, sus labios se movieron tentadoramente sobre los míos.

"Oh, cállate y sólo bésame," demandé. Él se rió y mordió mi labio inferior provocando que mi estómago diera una sacudida y todo mi rostro ardiera. Con mi labio inferior capturado entre sus dientes, tiró suavemente de él, haciendo que mi boca se entreabriera.

Su lengua acarició mi labio inferior y yo separé aún más los labios, permitiéndole deslizar su lengua en mi boca. Su lengua acarició gentilmente la mía animándome a hacer lo mismo. Presionando mi cuerpo un poco más sobre el suyo, incliné la cabeza hacia un lado, acomodándome para explorar con la lengua cada milímetro de su boca.

Tenía una boca hermosa. Las sensaciones que él estaba causándome eran completamente nuevas para mí. Por supuesto que yo había besado a otros hombres así, pero con Emmett todo aquello se sentía como si fuese la primera vez. La intensidad era mucho mayor, todo era mejor que nunca antes. Me sentí como una niña inexperta tratando de aprender de su maestro.

"¡Rose!" Una vocecita aguda llamó desde el otro lado de mi puerta. Escuché los puños de Alice golpear la puerta con todas sus fuerzas, tratando de hacer tanto ruido como le fuera posible para captar mi atención.

Me aparté de Emmett a regañadientes, pero él sólo me permitió alejar mi rostro. Todavía me sostenía protectoramente entre sus brazos.

"¿Qué pasa, Alice?" Le espeté a la puerta cerrada.

"¿Estás bien?" La voz de Alice sonaba preocupada. Suspiré. Me sentí mal por gritarle cuando ella simplemente estaba preocupándose por mí.

"Sí Alice, estoy bien. Saldré en un minuto."

"¿Y Emmett?" Inquirió Alice con una risita.

"Emmett también."

Emmett me soltó de su abrazo y me ayudó a ponerme de pie. Sus dedos limpiaron suavemente las lágrimas de mis mejillas, y luego presionó sus labios ligeramente sobre los míos una vez más. "¿Tu amiga hace eso muy a menudo?"

Le sonreí y asentí. "Sip. Creo que ella tiene un radar incrustado para detectar estas cosas. Es una gran aguafiestas."

"Recuérdame que venga a visitarte cuando tu amiga no esté." Me reí ante la broma de Emmett y por su ridícula insinuación, pero decidí seguirle la corriente.

"Sí, definitivamente lo haré," repliqué con un guiño, y salí de mi habitación dejando a un aturdido Emmett detrás.


¡Hey, por acá alguien está regalando galletas de chocolate! Si quieres una, click en el botoncito verde.

Perdón por la demora. Ok, no tengo perdón, pero tampoco tengo excusas.

Espero que les haya gustado este capítulo.

Gracias a todos!