Importante: 'Dateless for too long' pertenece a softballgirl1136, yo sólo la traduzco.
La historia original: http : // www . fanfiction . net /s / 3986879 / 1 / Dateless _ For _ Too _ Long
Nos acercamos al final... así que en nombre mío y de mi grandiosa beta Sowelu, les voy agradeciendo por leer y comentar esta traducción. ¡Gracias, hermosuras!
21. Secretos
Bella POV
Después de los eventos de la noche, estaba completamente despabilada. Aparentemente no era la única: Alice y Rosalie tampoco podían dormir. Alice afirmaba que la experiencia cercana a la muerte la había traumatizado demasiado como para dormirse ahora y Rose declaró que no podía dejar de pensar en Emmett, por lo que tampoco podría dormir en paz.
Así que las tres acabamos sentadas en el comedor, bebiendo café y resignadas a no dormir. Alice se había acurrucado en el sofá envuelta en una manta. Estaba sorprendentemente tranquila; aunque ya se había bebido dos tazas de café e iba por la tercera –no descafeinada- no estaba saltando de un lado a otro como de costumbre. Estar a punto de ahogarse realmente había consumido toda su energía.
Rosalie se había acomodado en el suelo frente al sofá. Recostada sobre su estómago y con los brazos apoyados en un almohadón, bebía sorbos de su café con una pequeña sonrisa plasmada en su rostro. Yo me senté junto a Alice con una almohada en mi regazo y la cabeza descansando en el frío cuero del sofá.
"Qué día," comentó Rosalie con el rostro pensativo. Mis propios pensamientos vagaron desde el juego de béisbol esa mañana hasta los eventos de esa misma noche. ¿Era posible que hubieran sucedido tantas cosas en un mismo día?
"Lo mismo digo," suspiró Alice, cerrando los ojos y dejando caer su cabeza sobre el suave cojín del sofá. Se veía exhausta. Tenía contusiones oscuras, azules y negras por todo su perfecto rostro. Las duras olas la habían sacudido de un lado a otro, golpeándola sin piedad. Yo estaba muy agradecida con Edward por haberla rescatado a tiempo, además de salvarse a sí mismo.
"¿Cómo un día puede empezar tan espectacular y luego transformarse en algo tan horrible al mismo tiempo?" El día que pasé con Edward había sido perfecto, pero la tormenta lo había arruinado. Mientras miraba cómo Alice y Edward desaparecían bajo la marea, el mundo pareció detenerse; como suspendido en el espacio, sin girar y sin moverse alrededor del sol. El tiempo se había congelado y en el instante en que murmuré las palabras "hombre al agua" todo a mi alrededor pareció silenciarse de pronto.
Habíamos cepillado toda la superficie del agua esperando encontrar a Edward y a Alice, pero las furiosas olas habían hecho imposible buscarlos en la profundidad del mar. Ángela nos avisó que si no nos apresurábamos al puerto ellos no iban a ser los únicos arrojados al cruel océano.
En el instante en que tocamos el puerto los seis nos dirigimos a la oficina de Ángela y Ben, buscando refugio. Jasper y yo nos quedamos de pie frente a la ventana mirando el océano, viendo como la tormenta continuaba azotando el área.
El reloj de la pared parecía ser el único sonido audible en el cuarto. Cada segundo que pasaba era un segundo más que Edward y Alice pasaban afuera, luchando contra la tormenta. Tenía el corazón acelerado por los nervios y los músculos se me contraían de pura ansiedad. Podía incluso sentir la tensión de Jasper, de pie junto a mí, aferrando el marco de madera de la ventana con tanta fuerza que creí que podría reducirla a una pila de aserrín.
"Estarán bien," susurré, en un intento de reconfortarnos a ambos. "Tenemos que pensar en positivo. Estarán bien." Mi voz contrastaba con la confianza de mis palabras. Lo había intentado todo para calmar el temblor de mi voz, pero evidentemente había fallado.
"Bella, Alice es muy pequeña para luchar contra esas olas," había replicado Jasper con gravedad. Su boca estaba torcida en una profunda mueca y sus cejas estaban fruncidas permanentemente de pura preocupación.
"Alice estará bien," reiteré. "Edward no dejará que nada le suceda."
"Espero que tengas razón," había murmurado él.
'Yo también', pensé en ese momento. Cuanto más tiempo pasaba, menos esperanza tenía. Sabía que si Alice y Edward habían sobrevivido –y eso se me hacía cada vez más difícil de creer- encontrarlos sería prácticamente imposible.
Después de una hora de tensión y preocupación, la tormenta comenzó a ceder. En el instante en que los relámpagos se detuvieron y el viento comenzó a soplar más despacio, los seis salimos de la oficina de Ángela y nos apresuramos hacia uno de sus pequeños botes a motor.
Mientras nos metíamos en el pequeño bote, una extraña luz en el cielo atrapó mi atención. Miré hacia arriba con curiosidad, preguntándome si los relámpagos en realidad no habían terminado. Lo que vi aceleró mi corazón y me quitó completamente el aliento. Me inundó el alivio y me lancé a gritar.
"¡Están vivos! ¡Están vivos!" Mis gritos repentinos hicieron que cinco cabezas se giraran en mi dirección y diez ojos me observaran de cerca. Había esperanza en cada par de ojos que me devolvían la mirada. "Están vivos," repetí más suavemente, con una enorme sonrisa plasmada en mi rostro.
"¿Cómo lo sabes?" Preguntó Jasper. Podría decir que estaba tratando de evitar esperanzarse demasiado por miedo a que yo estuviera equivocada. Jasper parecía ser más sensible que otros chicos.
El bote se deslizaba sobre el agua alejándose del puerto y la luz era ahora más visible sobre el cielo nocturno. Miré hacia arriba antes de responder. "Una señal." La sonrisa seguía pegada en mi rostro. Ver la luz de nuevo, ahora más clara que antes, sólo confirmaba lo que yo ya sabía. Edward y Alice estaban vivos.
Cinco cabezas curiosas se ladearon hacia arriba para mirar el cielo. Hubo un corto silencio antes de que alguien comprendiera mis palabras.
"Una señal," repitió Jasper. "De Edward y Alice… desde el faro." Calzó la última pieza del rompecabezas y giró la cabeza hacia mí, con una sonrisa de oreja a oreja. "Están vivos," susurró.
Para ese momento ya todos habían comprendido lo que pasaba y la tensión de la atmósfera se evaporó por completo. Ya todos sabíamos que Edward y Alice estaban a salvo y esperando por nosotros en el faro.
"Supongo que todas las leyendas tienen algo de verdad," murmuré suavemente para mí misma. Resultaba irónico que Edward nos contara la leyenda de un marinero buscando a su amante varada en una isla esa misma noche, y que esa historia nos ayudara a encontrarlos a ellos.
Incluso con un motor pequeño, el bote llegó a la isla dos veces más rápido de lo que lo había hecho el barco de vela. A medida que nos acercábamos y el faro aparecía a la vista, mi corazón se apretó cuando divisé dos oscuras sombras de pie en el balcón. Una sombra era significativamente más alta que la otra. No cabía duda de que esas dos sombras eran Edward y Alice.
En ese momento solté un gritito de alivio. A pesar de que ya sabía que estaban vivos, ver a Edward y a Alice con mis propios ojos hizo que cualquier pequeña semilla de duda se desvaneciera, dejando nada más que alivio y alegría. Para mí –y probablemente también para Jasper- el viaje en bote había sido terriblemente lento. En ese momento hubiera deseado poder volar para llegar a Edward más rápido.
Entonces todo sucedió en cámara lenta. El bote pareció ir más despacio en lugar de acelerar para alcanzar su destino. Edward y Alice desaparecieron del balcón del faro y rápidamente –más rápido de lo que creí posible- aparecieron en la playa, agitando los brazos sobre sus cabezas para llamar nuestra atención -¡como si nos fuéramos a ir sin ellos!
Cuando el bote tocó la orilla Jasper y yo saltamos a la arena y corrimos hacia ellos. Alice se arrojó a los brazos de Jasper y al instante ambos comenzaron a susurrarse cosas al oído.
Mis ojos revisaron cada pulgada del empapado cuerpo de Edward, finalmente asumiendo que él de verdad estaba a salvo. Había estado caminando lentamente en su dirección cuando él me llamó. Escuchar mi nombre en sus labios fue la última evidencia que necesitaba. Me arrojé a sus brazos y dejé salir en palabras todos los miedos que me habían estado consumiendo hasta entonces.
"Tierra a Bella," Alice movió una mano frente a mis ojos, sacándome de mi ensueño. Me concentré en su pequeño rostro frente al mío y sonreí.
"Lo siento, ¿de qué estábamos hablando?" Pregunté, sacudiendo ligeramente mi cabeza para volver a la realidad.
"Bueno, Alice estaba tratando de decirnos algo, pero se molestó por tu falta de interés." La respuesta de Rose fue simple e iba directo al grano. No había que andarse por las ramas cuando se trataba de Rosalie.
"Lo siento Alice, sólo estaba pensando en lo que pasó esta noche," me disculpé sonriendo y con mi mejor expresión suplicante. Alice se rió y asintió, dándome a entender que me perdonaba.
"Yo también, pero probablemente no estábamos pensando en lo mismo," la sonrisa de Alice se ensanchó y sus ojos relampaguearon. "Después de que ustedes nos rescataran y yo me reuniera con Jasper… él me dijo que me amaba." Dijo la última parte en un rápido murmullo difícil de comprender. Sin embargo, cogí al vuelo la palabra clave. "¿Lo puedes creer?" Continuó. "Él es tan dulce y adorable y…"
"¡Whoa Alice!" Exclamé, interrumpiéndola. "Espera un momento. ¿Jasper te dijo que te amaba?" Ella asintió. "¿No crees que es un poco… disparatado?"
"¿Disparatado?" Repitió, tratando de esconder el dolor en su voz. "¿Qué quieres decir, Bella? ¿Es disparatado que alguien como Jasper me ame?"
Sacudí la cabeza. "No, Alice, claro que no. No es eso lo que quise decir. Quiero decir que es disparatado que te ame... tan pronto. Apenas lo conoces desde hace unas semanas."
Alice se relajó ante mi respuesta, claramente aliviada. "Bella," suspiró. "Cuando conoces a la persona indicada, no te hace falta mucho tiempo para comprender que es el indicado."
"Alice, no puedes saber eso," insistí. "Es muy pronto."
"Pero Bella, ¡yo lo sé!" Replicó. "¡Él es exactamente lo que yo he estado buscando! ¿Y crees que fue una coincidencia que viéramos a Anthony con otra chica en Home Slice? ¿Y que Jasper estuviera trabajando ese día, que estuviera ahí en el momento en que mi relación con Anthony terminaba? Eso no fue coincidencia, eso fue destino. Bella, lo siento cada vez que lo miro; él es mi destino. Él es el chico que he esperado para completar mi vida."
"Esas son convicciones muy fuertes, Alice."
Ella se encogió de hombros. "Es la verdad."
"A mí no me sorprende," comentó Rose, tomando un sorbo casual de su taza de café. "Alice siempre está muy segura de su destino, la verdad es que esto no me sorprende. Era muy obvio que todos los otros novios que tuvo no cumplían algún tipo de expectativa básica que Jasper sí cumple, ¿correcto, Alice?"
"¡Exacto!" Sonrió Alice.
"Ustedes dos están completamente locas," gemí. "¿En serio crees esto?" Le pregunté a Rosalie con incredulidad.
Ella asintió.
"Completamente locas," murmuré.
"¿Y qué hay contigo y Edward?" Espetó Alice. "No puedes decirme que no sientes algo ahí. Algo que nunca has sentido antes. ¡Puedo verlo en tus ojos cuando lo miras, y lo mismo cuando él te mira a ti!"
"Alice, no seas ridícula. Quiero decir, no me malinterpretes; me gusta mucho Edward, pero simplemente no lo amo. No puedo, no todavía. Es demasiado pronto."
Alice rodó los ojos. "Seguro Bella, lo que digas."
Dejamos el tema y hablamos de otras cosas, cosas más insignificantes. Después de una hora de discutir las últimas tendencias de la moda –una conversación en la que participaron mayormente Alice y Rose- yo bostecé. Los efectos del café y las ansias de la noche habían pasado, dejándome exhausta.
"Me voy a la cama," anuncié mientras me ponía de pie y me estiraba. Después de lavarme los dientes, me puse un pantalón de pijama de algodón y una camiseta y me metí en la cama. El suave colchón se sentía tan cómodo después de un día tan largo…
Cuando cerré los ojos, todo lo sucedido durante la noche volvió a mi cabeza una y otra vez. La noche había sido casi perfecta. De no ser por la tormenta, hubiera sido perfecta. Mientras me dejaba arrastrar por el sueño pensé en las palabras que Edward me había susurrado en la isla después de la tormenta.
No iba a dejarte, Bella. Todavía tenemos un brillante futuro por delante. ¿Qué había querido decir? Reflexioné acerca de los diferentes significados que podían tener esas palabras hasta que finalmente caí en la inconsciencia.
Dos semanas pasaron rápidamente. Durante el día, Alice, los chicos y yo pasábamos el tiempo planeando la fiesta de Rosalie, y en las noches salíamos juntos. Cada noche, los seis juntos íbamos a algún lugar del pueblo. Restaurantes, clubes y parques son sólo algunos de los muchos lugares donde estuvimos. Incluso hubo muchas noches en que Ángela y Ben se nos unieron. Nos habíamos hecho rápidamente amigos. Ángela nos caía muy bien a las chicas y Ben parecía caerles bien a los chicos.
Nunca antes había estado tan feliz. Edward era increíblemente dulce cada vez que estábamos juntos. A diferencia de la mayoría de los chicos, él no actuaba diferente conmigo cuando estábamos con sus amigos. Para mí, eso hablaba mucho y muy bien de su personalidad.
Finalmente llegó el cumpleaños de Rose. Ya habíamos planeado todo y todo estaba listo. Alice había llamado a Premier y había hecho todos los arreglos para la noche. Se habían enviado todas las invitaciones; asistirían casi quinientas personas. (N/T: Probablemente no lo recuerden, pero Premier es el nombre del club nocturno donde se hacía la fiesta de Rose)
La peor parte del proceso de planeamiento fue decidir qué ponerme. Alice me había arrastrado tienda por tienda para encontrar "el vestido perfecto", como ella misma lo había llamado.
"Tienes que encontrar el vestido adecuado," me explicó. "No puedes ponerte cualquier vestido; tenemos que encontrar el vestido perfecto para ti. Si eliges un vestido inadecuado no te hará justicia. Tienes que llevar algo que acentúe tu belleza."
Rodé mis ojos ante sus palabras. "Alice, en realidad no importa qué vestido me ponga. ¿Y qué tiene de malo este?" Levanté la mano con la que sostenía un vestido negro simple. Era un vestido barato. Y no era feo, como Alice decía, simplemente era simple. Pero Alice odiaba lo simple.
"Bella, encontrar el vestido perfecto es como encontrar al hombre adecuado. Primero que nada, no puedes rendirte, y segundo, no puedes encontrar el vestido, sino que tienes que dejar que el vestido te encuentre a ti." Alcé las cejas.
"¡Alice, eso es ridículo! Un vestido no puede 'encontrarme' como dices."
"¡No tomes las cosas tan literalmente, Bella!" Exclamó ella con exasperación. "Quise decir que mires los vestidos, porque cuando veas el adecuado simplemente lo sabrás."
Ignoré sus palabras. No podía tomarla en serio, lo que decía no tenía sentido. Buscar un vestido no era lo mismo que encontrar el hombre perfecto. La comparación había sido tan absurda que tuve que morderme fuertemente el labio para no echarme a reír.
Había estado escaneando un perchero de vestidos en liquidación cuando lo encontré. Mi vestido. Prácticamente había saltado a mis manos, capturando mi atención al instante. Era hermoso, y para nada simple.
Alice lo aprobó inmediatamente. Me hizo sentir bien que el vestido estuviera en oferta. Me había negado a que Alice lo pagara, así que me alivió poder pagar un precio razonable por él.
Encontrar una máscara que combinara con el vestido había sido casi doloroso. Alice había encontrado una tienda de disfraces que se especializaba en mascaradas. Ahí fue donde compramos las máscaras que combinaran con el vestido de Alice y con el mío; y también con el que Alice le había comprado a Rose. No me sorprendía que Alice supiera las medidas exactas de Rosalie, y no tenía dudas de que también se sabía las mías.
Un fin de semana, mientras Rose estaba visitando a sus padres, que acababan de mudarse a Nueva York, Alice y yo llevamos a los chicos a comprar sus esmóquines y máscaras. Ese día de compras fue realmente divertido, mayormente porque no estábamos comprando para mí.
Había sido muy entretenido ver a los chicos modelar los diferentes esmóquines y máscaras. Se ponían uno, salían de los vestidores y hacían varias poses para nosotras.
Edward se veía sencillamente impresionante con cada esmoquin que se ponía. Cualquier cosa que se pusiera lo hacía verse increíblemente bien. Estaba agradecida de que Alice estuviera ahí, porque ella era la única de las dos capaz de señalar lo que no se veía bien y no tenía problemas en rechazar los modelos. La última vez que Edward salió del probador Alice aplaudió emocionada.
"¡Ese es! ¡Ese es el indicado!" Exclamó. "¿Tú qué opinas, Bella?" Yo no pude responder. Estaba maravillada ante la vista de Edward. El esmoquin era del más oscuro de los negros y acentuaba sus brillantes ojos verdes y su cabello bronce.
La sonrisa torcida de Edward le ocupaba toda la cara mientras posaba para mí y para Alice, aunque su mirada estaba fija en la mía. "¿Te gusta?" Preguntó con su perfecta voz.
Me limité a asentir con la cabeza. No podía hablar, no tenía palabras.
Poco después de encontrar el esmoquin indicado para Edward, encontramos uno para Emmett y otro para Jasper. Los tres se veían tan increíbles en sus trajes que todas las mujeres en la tienda los habían estado mirando sin discreción.
Cada vez que Edward captaba la mirada de una mujer fija en él, sus ojos se clavaban en los míos y reaparecía su deslumbrante sonrisa. "¿Qué opinas tú, Bella?" Preguntaba entonces, caminando hacia mí y posando para mi deleite.
Después de comprar los trajes, Alice nos acorraló a todos en la misma tienda donde nosotras habíamos comprado nuestras máscaras para comprar algunas más que combinaran con los esmóquines de los chicos.
Cuando volvimos a casa los chicos quisieron ver nuestros vestidos, pero Alice fue muy firme al decirles que no. No tendrían permitido verlos hasta la noche de la fiesta.
Alice se había ocupado de la decoración. Habíamos encontrado un DJ para la música. El resto de la planeación había marchado sobre ruedas; Alice sabía exactamente lo que quería. Hacer nuestros planes a espaldas de Rose había sido más simple de lo que había creído. Yo era una terrible mentirosa, por lo que tenía miedo de echar a perder la sorpresa; pero por suerte Alice ya había pensado en eso.
Cada día, después de terminar el seguimiento de la fiesta, Alice ensayaría conmigo una coartada que me haría repetir una y otra vez para que, cuando se lo dijera a Rose, ella no pudiera adivinar la mentira.
Todo estaba listo. Todo lo que yo tenía que hacer era seguir las instrucciones de Alice y seguirle la corriente hasta que llegáramos a la fiesta; y luego podría disfrutar mi noche con Edward.
"¡Feliz cumpleaños, Rose!" Exclamó Alice en el instante en que Rose entró en la cocina. Rosalie sonrió y nos abrazó a ambas.
"Gracias," nos sonrió. Yo puse un plato de comida delante de ella. Le había cocinado un desayuno de cumpleaños, como era tradición entre nosotras. Todos los años cocinaba uno para Alice y uno para Rosalie. Generalmente se los llevaba a la cama, pero Rosalie se había levantado muy temprano esta vez.
"Gracias Bella," dijo con una enorme sonrisa ante la vista de los pancakes con las palabras "Feliz Cumpleaños" escritas en crema batida y espolvoreados en chocolate. Rosalie amaba mis pancakes; y yo los hacía especialmente para ella desde que teníamos quince.
"Así que… ¿qué hay en la agenda para hoy?" Preguntó masticando un bocado. Ahora era el momento en que teníamos que ser cuidadosas con nuestras respuestas.
"Te llevaré de compras, como todos los años," respondió Alice inmediatamente. "No te has olvidado de nuestro viaje de compras anual, ¿o sí?" Fingió sentirse herida mientras decía esto, llevándose una mano al corazón como si se lo hubiera roto.
Rosalie se rió. "¡Por supuesto que no, Alice! ¿Cómo podría olvidarme? Tú siempre me lo recuerdas. Yo no tengo nada planeado para hacer hoy, así que podemos hacer lo que ustedes quieran."
Alice asintió. "Podemos volver aquí cuando terminemos las compras y luego nosotras te daremos tus regalos, ¿qué te parece?"
"Suena bien," respondió Rosalie. "Sabes, por alguna razón, tengo un muy buen presentimiento sobre hoy."
Si sólo supiera…
Mike POV
Después de marcar un número que ya me era familiar, me llevé el móvil al oído y esperé mientras sonaba.
"¿Qué pasa, Mike?" Espetó Tina al otro lado. Nunca podía contestar con un simple hola.
"Hola a ti también, Tina," dije despacio. "¿Estás lista para esta noche? ¿Tienes todo lo que necesitas? ¿Recuerdas lo que tienes que hacer?"
Ella suspiró. "Por última vez, Mike, estoy lista. Hemos estado planeando esto toda la semana. Va a funcionar."
"Sí, funcionará," sonreí, tocando el rollo de papel guardado en mi bolsillo. "Te recogeré a las seis. Tenemos que llegar a tiempo."
"Te veré entonces," contestó. Pude oír claramente el entusiasmo de su voz. Esta noche, ambos tendríamos nuestra revancha. Esta noche ambos nos reuniríamos con nuestras parejas correspondientes; yo con Bella y ella con Edward.
"Adiós, Tina." Cerré mi teléfono y lo arrojé sobre la mesita de café antes de sacar el rollo de papel del interior de mi bolsillo. Lo desenrollé y releí la elegante impresión por centésima vez.
Has sido cordialmente invitado a…
Únete e nosotros para celebrar el cumpleaños número 22 de Rosalie Hale, en una noche de de secretos y baile. Para celebrar este evento se llevará a cabo un baile de máscaras el próximo sábado a las 7 pm en el club Premier, en Seattle. ¡Esperamos que puedas asistir!
El mismo día que me encontré con esta invitación había comenzado a formular un plan en mi cabeza. Sabía que Rosalie Hale era una de las mejores amigas de Bella; y sabía que Bella estaría en esa fiesta, al igual que Edward. Era la oportunidad perfecta para tomar venganza. Si todos llevaban máscaras, nadie reconocería a un par de personas que no habían sido invitadas.
Le había mostrado la invitación a Tina y le conté mi plan. Ella accedió rápidamente, era a prueba de tontos. La siguiente semana la pasamos planeando nuestra coartada y esta noche la llevaríamos a cabo. Bella sería mía otra vez.
TE ARRANCARE LA CABEZA ESTUPIDO NEWTON!
Oops... perdonen el arrebato, je. Pero a que más de una de ustedes quisiera matarlo también.
Nos acercamos al final. Faltan sólo 3 capítulos y el epílogo.
Voy a hacer lo posible para tener lista esta historia antes de febrero, que es cuando retomo mis estudios.
Peeero... para eso necesito un incentivo *guiño, guiño*
Ya saben que hacer!
GRACIAS por leer y comentar.
