Titulo del Capitulo: Sadness

Autor: MeKaRy Kara Ishtar

Género: Amistad, Romance.

Avisos: Shonen-ai, Yaoi, OoC.

Tipo: Serie de Drabbes.

Personajes: Malik Ishtar y Ryou Bakura.

Pairing: Angstshipping.

Disclaimer: Los personajes de YGO! Son propiedad de Kazuki Takahashi, yo no gano nada con la redacción de ésta historia.

Notas: Hola otra vez. Ahora les traigo otro drabble un poquito más largo que el anterior, y que espero les guste. Como dije antes, sólo serán de estos dos personajes, ya sean yaoi, shonen-ai o sólo una linda escena de amistad. Son historias que se me van ocurriendo al momento o que ya tenían rato rondando mi cabeza, pero no llegan a nada más que un escena. Bieno, ya para dejarles el drabble, les digo que este tiene 854 palabras (sin contar datos, claro), y ya veré si le voy a ir aumentando o qué.

Ahora sí al fic.


Hace días que lo noto algo raro, y no me ha dicho nada. Tal vez está preocupado por sus notas, pero no creo, se ha esforzado tanto por sacar las mejores (o al menos aceptables) que dudo que sea esa la razón. Pero... entonces... ¿qué es?

El joven peliblanco mantenía su vista fija en el joven moreno, mientras este a penas si probaba bocado de su cena. Malik se mostraba claramente ausente de la charla que tan animadamente Joey y los demás llevaban, tan sólo observaba su plato y revolvía su contenido con el tenedor.

—Eh, Malik, ¿tú que dices? –le llamó Joey, sacándolo de sus pensamientos.

—¿Qué? –preguntó algo ido.

—Hombre, ¿qué no estabas oyendo? –le regaña juguetonamente, pasando su brazo por sobre los hombros del otro. —Decía que si crees que sería mejor ir a celebrar en la playa o a una disco en la ciudad. ¿Qué dices?

—No me importa mucho realmente. –se safa amablemente del abrazo del rubio. —Me voy a dormir. –dijo sin más, cortando cualquier comentario que Joey pudiera hacer respecto a su apatía por la celebración.

—¿Y a este qué le picó?

—Ni idea, ya tiene días que anda como decaído. –responde Tristan. —Ryou, tú eres quién mejor se lleva con él, ¿no sabes qué tiene?

—Yo... no sé. –respondió algo decaído el peliblanco, desviando la mirada a su plato a medio terminar. —Lo siento, yo también me retiro.

Malik siempre habla conmigo. Nos llevamos bien, pero desde hace días que a penas si me dirige la palabra. No hemos peleado, y eso hace su alejamiento más extraño. Sólo espero que no sea algo grave.

El corredor estaba vacío, y el único murmullo que Ryou podía distinguir era el proveniente de la planta baja, donde el resto aún charlaba luego de cenar. Al pasar frene a la puerta de la habitación de Malik, logró escuchar los ligeros acordes de la guitarra del moreno, tocando una melodía tranquila pero a la vez con cierta triste expresada en sus notas. El ojicaoba se acercó lo suficiente para poder escuchar mejor la canción hasta el final, sintiéndose impotente al no poder averiguar lo que lastimaba al su amigo.

Cuando la canción hubo terminado, Ryou alzó su mano con la intención de tocar a la puerta, pero se detuvo a escasos milímetros de la misma.

No tienes que tocar. Pasa. –escuchó la voz de Malik desde adentro.

Sorprendido, el peliblanco ingresa en la habitación, encontrándose a Malik sentado junto a la venta y aún con su guitarra apoyada sobre su muslo.

—¿Cómo sabías que estaba ahí?

—Vi tu sombra.

—Ah. –fue lo único que pudo decir, desviando la mirada a un lado.

—Siéntate. –ofreció el moreno, volviendo a tocar la misma melodía de momentos antes.

Ryou lo observó por un momento, sintiéndose realmente mal por lo inútil que era al no saber cómo ayudar a su amigo. Era más que notorio que algo malo le pasaba a Malik, y él no hacía nada para ayudarlo.

Malik se detuvo de pronto, sin haber terminado esa pieza, desviando la mirada a la ventana y observar la negrura de la noche.

—Mi padre está grave. –fue lo único que dijo, y Ryou sintió como un balde de agua le caía encima.

—¿Tu... padre? –no sabía si había escuchado bien o no, pero ese brillo en los ojos de lavanda se lo confirmaban. —¿Desde cuándo?

—Hace días... Y... Odion dice... que tal vez no salga de ésta. –Ryou sintió que un nudo se le formaba en la garganta. ¿Qué se puede decir en un caso así? ¿Darle ánimos para que después el destino se los rompa en la cara? ¿Decirle que enfrente la verdad y no sea sentimental ante la ley de la naturaleza?

Ryou, sin saber que otra cosa hacer, se levantó del lugar que había ocupado en la cama del moreno y caminó a donde él estaba, aún con la mirada perdida en la noche y con aquel brillo cristalino en sus ojos. Con una de sus manos, tomó con cuidado la cabeza del moreno, guiándola hasta su pecho para dejar que descansara en él, mientras su otra mano le daba un ligero apretón en su hombro, brindándole, al menos un poco, de apoyo con esa acción.

Malik dibujó en sus labios una media sonrisa, en parte agradecida y en parte melancólica, cerrando sus ojos y dejando que un par de lágrimas cayeran por sus mejillas hasta perderse en la ropa de Ryou.

—Gracias. –fue todo lo que su estable voz pudo articular, antes de que ese par de lágrimas aumentaran y leves sollozos quebraran su respiración.

Ryou no dijo nada, sólo estrechó el cuerpo del moreno contra el mientras este desahogaba por fin su pesar. Minutos, horas tal vez, permanecieron así.

En ocasiones, las palabras se vuelven cosas vacías y sin sinsentido para aquel que las escuche. A veces, es mejor sólo callar y estar al lado de esa persona que lo necesita; es mejor sólo brindarle un abrazo y tu pecho para que sus lágrimas se limpien... es mejor sólo demostrarle con eso que no está sólo y no lo estará.


Nota Extra: Kyuu... me caigo de sueño. Ya saben, si les gustó, dejen comentario o algo. De todas formas le seguiré con esto tenga muchos, pocos o ningún review. Así que...

Oyasumi nasai.