Wiiii, no se que contar (ah, si, que sigo teniendo mas caps guardados :P Tomad esto como regalo de Navidad jijiji)


Aquella noche, la ciudad estaba repleta de una espesa capa de niebla, de esas que se apoyan en tu abrigo y entran como escalofríos en tus pulmones. Berlin era una ciudad llena de frescos colores y bellos edificios brillantes, mas no esa noche, donde el aciego establecimiento del hotel Gute Erinnere se erguía sobre su imponente estatura. En la distancia, su silueta parecía recordar a un gigante atemorizando las pobres casuchas dejadas de las calles Gutemberg y Klauswerk. Su constructor lo había diseñado con grandes espectativas: decía que las luces del recibidor se harían más claras a los extraviados turistas y que daría un tono no tan siniestro a aquel barrio. Era una pena comprobar que sus esfuerzos habían sido en vano. La luz que se expandía gloriosa por el vestíbulo era colapsada por las enormes columnas de estilo romano, dando a aquel recibidor el leve toque de una fría bienvenida.

Valeria se atusó instintivamente los botones de su abrigo al notar una suave brisa en su cara, pero no había frio. Hacia meses que no sentía frío. Tan sólo el contacto, como una caricia, que se evaporaba dejando tras de si el mismo calor que la acompañaba antes. Si se podía llamar calor. Realmente no tenía muchas ganas de saciar su curiosidad regalándose un termómetro. Con otro gesto aprendido, resguardo sus manos en los bolsillos, exhalando un largo suspiro que pronto formó una estela blanca. Una parecida salió de la boca de Dimitri, el cual con su abrigo largo y pesado daba una aproximación de porqué no había nadie en la calle. Excepto ellos, ellos y unas pisadas, cada vez más cercanas según sus no-tan-afinados oídos. Pronto su respiración les hizo reducir la marcha, algo que Valeria agradeció: Dimitri la había obligado a correr como alma que lleva el diablo desde hacía dos manzanas. Conforme la silueta se distorsionaba entre la niebla, un aroma familiar asaltó sus fosas nasales. Dios, de nuevo él, siempre él. Casi estuvo a punto de soltar una maldición.

- Te dije que esperaras en tu habitación- oyó decir a Dimitri con las palabras atropellándose. Solía ocurrirle cuando el enfado le hacía crecer los colmillos y éstos obstruían el movimiento de su lengua.

Valeria, como Nefhur, sólo pudo disimular un soplido de fastidio: le había costado tres meses de duro trabajo guardar sus opiniones para ella. A cualquiera le parecerá irracional esta conducta, que las chicas tenemos nuestra opinión, opresión, machismo y milyuna paparruchas demócratas humanas. Pero en el mundo vampírico en el que nos hayamos inmersos, la conducta replicona de Valeria sería entendida a ojos extraños como la rebelión de un cachorro contra su progenitor. No hace falta aclarar que ocurre cuando el progenitor se ve humillado en fuerza.

El hombre en frente de ellos llamó su atención, preso de un estado de pánico poco habitual en él. Ahora que lo veía, el enorme cuerpo del mulato parecía contorsionarse ante el peso de malas noticias, con los colmillos ligeramente salidos como señal de una emoción demasiado fuerte para sus pobres instintos humanos.

- ¡Se ha despertado, maldita sea, ya está despierta!-. El anuncio casi hizo reír a Valeria. Ver a Leonard comportarse así sólo podía significar que aquella escuálida muchachita había abierto los ojos de bruces contra "el cambio".

- ¡Venga, vamos! ¡Necesita de tu ayuda, niñata! ¡Oh, cielos, lo retiro, pero apresúrate, demonios, apresúrate!-. Las manos de Leonard parecían temblar al intentar acercarse a ella, como si Val tuviese todas las respuestas sobre qué hacer en estos casos. Giró la cabeza, vacilante, hacia Dimitri, cuyo rostro parecía intentar captar cualquier matiz sospechoso en la conducta de Leonard.

- ¡oh, cielos! ¿qué voy a decirle?-

- Me odiará, me dirá que me vaya. No sé si podré soportarlo…-

- Vete- dijo al fin, adivinando sus pensamientos- Ya ha entrado en estado de Hellren. Si voy contigo, me atacará en cuanto intente acercarme a su mujer-

- Pero era tan hermosa… y el cáncer, joder, no lo habría hecho aunque fuese tan bella, pero…¡cielo santo! ¿dejarla morir?-

- Ni siquiera sé su nombre. Me odiará si ni siquiera sé su nombre-

- Quizás ya me odie-

- Pero si no tiene ni quince años- murmuró espantada al imaginarme el frágil cuerpo que habían encontrado horas antes. Quizá ni siquiera rondara los once, joder.

- Sangre, necesito sangre. ¿Qué sabor le gustará? ¿cómo coño se dice sangre en alemán? Joder, joder, joder…-

- Como si tiene tres- espetó su Ghardian mostrando los colmillos a Leonard- mientras protejamos a este idiota tendremos que proteger todo lo que sea suyo, aunque eso incluya a su mujercita-

Como respuesta, la espalda de Leonard se encorvó en dirección a Dimitri, enseñando los colmillos a su vez.

- ¿tienes algún problema con mis propiedades, asqueroso militar de mierda?-

- Venga, largo-.

- ¡Ven aquí, cabronazo!-

Valeria no hizo más observaciones.


Jou jou

Sao