El menu de hoy son dos caps de Crossing y quiza uno de PureBlood. La cuenta seria un total de...: ARTHE, ADU, ESCRIBID AHORA MISMO MALDITAS!!!!!

Un saludo ^^ (afilando guadaña)


- Mi señora, alguien ha venido a veros-. El silencio es muy bonito, tan bonito que algunas veces no sé por qué dejo la puerta abierta. Siempre vienen a molestarme, a avisarme de cosas que no me interesan. No me traen noticias interesantes, nunca, es frustrante.- ¿Señora?-

No sé por qué contraté a este anciano. Al principio era apuesto, era un orgullo verlo caminar por el vestíbulo y que mis invitados pasaran sus miradas de admiración de él a mí. Me gustaba cómo lo miraban, como un trozo de carne con mi nombre escrito en él, aunque nunca lo probé. Tuve mis días flojos, cuando decía que quizá algún día, pero sinceramente su cuerpo da poco a la imaginación. Puedo oler su sangre mediocre desde aquí, siempre olió de esa forma, como si estuviera más muerto que vivo. Ahora le doy miedo, ve que se hace viejo y yo veo que necesita un recambio, lo único que no quiere ver es qué ocurrirá cuando me canse de verlo a él.

- Déjala, Stendall. Está demasiado ocupada para saludar a su hermano-. Oigo su voz y levanto la cabeza en un gesto instintivo. Él siempre hace que me sorprenda, que despierte de todo este mundo monótono. Se encuentra apoyado en mis puertas de color oro, si Padre le viera lo mandaría arder en los infiernos, pero él no está y a mí me parece delicioso ver cómo su cuerpo se amolda a cada esquina hasta parecer el más bello espécimen de nuestra raza. No me siento atraída ante sus falsos encantos, pero corroboran mi creencia de que compartimos la misma belleza sensual y poderosa, y eso siempre me hace sentir bien.

- Buenas noches, Lexar-. Saludo, y mi voz se nota vidriosa rebotando entre esas paredes ruinosas. Quizás debería remodelar esta sala, hacerla más acogedora a la vista, pero eso me haría perder el miedo y respeto. No puedo ir en contra de las palabras favoritas de mi especie, sería ridículo.

- Buenas- dice levantando su gorra para que pueda captar el brillo de sus ojos color topacio- veo que te hayas muy ocupada hoy, como siempre-

- tan ocupada que Stendall sufrirá un infarto- río ante ese momento y algo en mi mente me dice que la mejor manera de morir un esclavo es por muerte natural. Mi sentido del juicio sigue ahí a pesar de mi contienda con mis ya afianzados principios de la raza.- Ya sabes que me disgusta verte aparecer sin avisar-

- de esta forma puedo hacerte sonreír- y su boca se tuerce en una mueca- no como una de esas sonrisas falsas que muestras a tus guardias-

- agradezco su trabajo como la que más- y mis dedos juegan a rascar el roble tallado de mi majestuoso sillón. Algunas veces me pregunto si de verdad la gente está cómoda estando de pie y contemplándome mientras yo ando cómodamente sentada aquí. ¿Les dolerán las rodillas o mi aburrimiento está subrayando los límites de la exageración?- Ellos cumplen su cometido, mantenerme a salvo. ¿Qué más podría pedir?-

- supongo que hay que agradecer que no hayas tenido ninguna complicación mientras él está fuera-. Lexar se desprende de su gorro, iluminando con sus largos cabellos rubios esta estancia tan negra. No puedo negarlo, mi hermano es hermoso y aún así, Madre siempre decía que yo siempre sería la más bella de entre nosotros dos. ¿Cómo podía ser cierto aquello?- Ya sabes que no fuiste nunca una gran maestra en la autodefensa-

Sus carcajadas hacen que arrugue la nariz.- Sé defenderme sola- chillo, unas escalas demasiado altas, propiciando que Lexar emita aquella sonrisa victoriosa. Tras ese manto de puro belleza se encuentra el hombre más calculador y manipulador de la historia, era difícil no acostumbrarse a ser derrotada cuando su lengua viperina salía disparada en cada intervención- No necesito un ejercito de guardias para protegerme. Tú te las apañas bien solo, nunca me has pedido un protector pese a tu cargo-

- Cierto- responde- pero los dos sabemos que como figura real no valgo ni un penique. Ya tienes a tus consejeros, a tu consorcio y a tus ayudantes. Lo único para lo que valgo ahora es para devolverte a tus casillas cuando metes la pata en un hoyo demasiado hondo-

- como en el asunto Poliztjeim- recordé fugazmente.

- como en el asunto Poliztjeim, por ejemplo-. Su aspecto adquirió un aire sombrío conforme pronunciaba aquellas palabras. Sí, un asunto espinado y lleno de complicaciones que estuvo a punto de hacerme vender la corona a mis enemigos. Poliztjeim había nacido como una clínica ilegal frecuentada por vampiros para vampiros. Lamentablemente, al estar situados en un barrio pobre, los vecinos pronto empezaron a cuchichear y hacer investigaciones por su cuenta. Cuando al final, una de esas excursiones descubrió los almacenes de sangre para posibles accidentados, los médicos se volvieron como locos y persiguieron a los curiosos fuera de la clínica a plena luz del día. En cuanto se pusieron en contacto con la luz del astro, debido a tantas horas dentro de la oscuridad del suburbio, los médicos empezaron a sufrir leves quemaduras. Los vecinos sólo tuvieron que sumar dos más dos antes de empezar a gritar y correr como locos. Cuando me enteré del asunto, el rumor había corrido como la espuma entre un colectivo demasiado alto de humanos y era imposible borrarles a todos sus recuerdos. Se necesitaban desmemorizadores para un total de 700 personas. Y a todo aquello, el rumor seguía divulgándose.

Sólo cuando Lexar llegó a última hora de la reunión vi una luz al final del túnel. Pagamos una suma imposible a varios de los artífices del altercado de la clínica para que trabajasen allí, manteniendo un contrato en el que bajo nuestra tutela, nadie osaría tocarlos y sus familias serían libres de disponer de asistencia médica gratuita. Gracias a esta maniobra y a los nuevos rumores de estos contentos trabajadores, el rumor que tanto temíamos se difuminó hasta hacerse una leyenda urbana más dentro de la ciudad. Y todo, gracias a la mente sobresaliente de Lexar.

- siempre has sido mi escudo- . Noté sus mejillas enrojecer: había olvidado lo poco que le gustaban los cumplidos. Hacían que se pusiera muy nervioso.

- No, siempre fui tu espada-. Su sonrisa volvió a él mientras sus pasos se acercaban hasta las escaleras que antecedían mi puesto, coronada en aquel sillón tan alto e incómodo- De ser tu escudo se ocupó otra persona-

- Le echo de menos- suspiré. Sí, habíamos sido un gran trío. Lexar siempre era el valor y la impulsividad que a mí me faltaba, mientras que Dimitri era la justicia y la calma que tanto necesitaba una reina como yo para hacer bien sus labores. De mí, tan sólo quedaba el sentido del buen juicio y la perfección a la hora de hacer las cosas. – Juntos éramos imparables-

- Yo también le echo de menos-. Se sentó a los pies de las escaleras, elevando la cabeza hacia las vidrieras que decoraban el techo, llenas de los colores magenta, cian y rojo de nuestra familia. Yo simplemente le contemplaba a él, la única cosa que aún no había memorizado de toda aquella estancia tan monótona- No me siento tranquilo ahora que no está él para guardarte las espaldas. Temo que se acostumbre a ser "un provinciano más"-

- No digas eso- refunfuñé- él se merecía un tiempo lejos de todo esto. Me pidió desconectar y sabes que él nunca pide nada que de verdad no necesite-

- Pero lo hizo por un Nefhur, ¿no deberías haber investigado un poco las causas?-. Su mirada entrechocó con la mía, obligándome a no disimular mi sorpresa ante él.

- ¿por qué lo mencionas?-

- ¿no te molestaría que su nefhur fuese hembra?-. Cerré los ojos ante aquella idea, hasta que mis sentidos humanos volvieran a su estado de calma habitual. Ya era bastante difícil mantener la compostura cerca de los comentarios ácidos de mi hermano como para encima perder el control por un simple dato.

- En absoluto- mentí, y pude contemplar la sonrisa de Lexar evaluándome. Realmente era una agonía tener que disimular cada uno de mis gestos, pero por una vez me creí victoriosa: su rubia cabeza volteó hacia el suelo, apartando sus ojos de mí (para mi alivio).

- Pronto se excederá el año de pausa que le concediste- me recordó- Si yo fuera tú, mandaría una invitación expresa a su nefhur y comprobaría el vínculo que poseen entre ellos-

- Nunca he sido buena adivina- admití, rendida ante el juicio de valor que Lexar había hecho de nosotros a pesar de mis intentos de disimulo.

- Yo estaré por aquí- sus ojos volvieron a encontrar los míos. El topacio parecía adoptar un color más brillante ahora que su estado de ánimo había mejorado drásticamente- Será divertido comprobar qué tipo de gustos tiene mi gran amigo Dimka. Créeme, disfrutaré como un enano en nuestra próxima reunión, Bianca-


Hasta el proximo cap!

Sao