Tortura 101

PDV E

Si antes ya tenía problemas corporales, ahora los tenía aún más.

Emmett me vió como si me hubiese oído pero solo movió la cabeza y regresó su atención a Bella quién afortunadamente parecía no haber notado mi predicamento.

"Bella, lo siento mucho," Emmett le dijo mientras miraba su pecho.

Carajo ¿qué hace viéndola así?

"Déjame traerte unas servilletas," dijo Emmett mientras abría un poco más la puerta.

Aproveché para mirarla y al ver sus ojos parecía estar a punto de llorar.

"Emmett, no tengo saco", murmuró Bella mientras cruzaba los brazos sobre su pecho. Agradecí su acción, pues logró que dejara de mirarla. "¿Qué había en vaso? Se siente pegajoso".

Su cuerpo está pegajoso. Santo cielo prácticamente puedo ver su cuerpo cubierto en sudor mientras mi lengua recorre sus partes más íntimas. Hmmm… generalmente no hago eso a menos que traiga un beneficio para mí. Por alguna razón me muero de ganas de conocer el sabor de Bella.

Obviamente estaba incómoda, y pensé que lo mejor sería no tentarme más. Sacudiendo esos pensamientos de mi cabeza, me quité el saco y se lo pasé. Ella lo rechazó con un movimiento de cabeza.

"Agua mineral" dijo Emmett mientras le daba unas servilletas. "Lo siento" volvió a decirle un poco sonrojado.

"Bella, toma el saco para que puedas irte a limpiar" tenía que decir lo que fuera para que se cubriera. Estaba empleando todo mi autocontrol para no mirar su pecho nuevamente.

Oh Dios, y es de encaje el brassier.

"Pero voy a dañar tu saco" dijo Bella. "Aarrggg… permiso" dijo mientras me rozó al pasar y correr por el pasillo. Me quedé viendo a Emmett quien solo movió sus hombros.

"Bella espera, los baños son mixtos" grité al ir tras ella. Acababa de llegar a la puerta del baño cuando escuché un ligero grito de sorpresa.

"Hola guapa" conozco esa voz, James. Abrí la puerta y encontré a Bella en el lavabo tratando de cubrirse mientras James se le acercaba.

Aclaré mi garganta para hacer notar mi presencia. Mis ojos estaban fijos en las manos de James que parecían querer posarse sobre Bella. Sentí mi pecho vibrar con un ligero gruñido acompañado de un impulso de cuidar algo que creía mío; esto jamás me había ocurrido.

"Bella, puedes limpiarte en mi baño" dije con firmeza para que James me escuchara.

Bella asintió con la cabeza mientras contenía las lágrimas. Se veía tan vulnerable. Le volví a ofrecer mi chaqueta, que esta vez acepto al pasar junto a mí dándome las gracias al salir del baño.

"Vaya, ¿tu nuevo juguete Cullen?" dijo James en un tono burlón.

"No, es mi nueva secretaria", le respondí casi gruñendo.

"Mucho mejor" dijo mientras pasaba su lengua por los labios.

Volví a sentir ese impulso protector, como un resorte a punto de saltar. "Mantente lejos de ella James" le dije al acercarme un poco.

"Está bien, tu primero" me respondió, "pero, cuando la hayas hecho a un lado, como siempre yo juntaré las piezas". El canalla, siempre aceptaba los segundos platos. No que me importara; pero esto es diferente… eso creo.

Me reí. Bella no parecía ser de las que caen por un tipo como James. Al menos parece demasiado lista.

¿Dónde me deja eso a mí?

"Lo dudo" le contesté girando sobre mis talones para salir del baño.

¿Será que la gente me ve como a James? Incluso él sabía lo que puedo hacer a una persona como Bella. Negando mi pensamiento con la cabeza me dirigí a mi oficina.

Abrí la puerta con cuidado y me acerqué al baño. Podía oír el agua correr en el lavamanos. Golpeé la puerta suavemente, "¿Bella?"

Un leve lloriqueo rompió el silencio, "Lo siento no tengo ropa que usar ahora."

Oh, Dios, ella está ahí dentro en solo un brassier o mejor, quizá sin nada. Tuve que sacudir mi cuerpo para tranquilizarme.

Imbécil, está llorando.

"Mi hermana Alice, algunas veces deja algo en mi closet, puedes ponerte algo de ella:" dije esperando una respuesta. Escuché que cerraba la llave y el seguro de la puerta al ser abierto. Di unos pasos hacia atrás.

Bella entreabrió la puerta mientras mordía nerviosamente su labio inferior y un ligero rubor cubría sus mejillas. Traía puesto mi saco el cual mantenía cerrado con una de sus manos mientras que en la otra sostenía el brassier y la blusa mojada. Parecía no saber qué hacer con su ropa.

¡¡¡¡¡Carajo, carajo, y más, bajo mi saco no trae con nada puesto!!!!!

Intentaba inútilmente sacar de mi cabeza la idea de quitarle el saco para tener mejor vista de su pecho.

"Gracias" dijo Bella, ayudándome a borrar esas ideas de mi mente. Asentí con la cabeza mientras le enseñaba el closet. Caminó frente a mí y abrió la puerta. La escuché tomar aire cuando se dio cuenta que era más bien un vestidor. Le enseñé la parte dónde Alice guardaba sus cosas. Pulgarcita piensa que es la dueña de mi vestidor.

"¿Qué hora es Edward?" preguntó Bella.

Yo pretendía revisar unos documentos en la computadora y arreglar algunas cosas sobre mi escritorio intentando dejar de imagina que saldría desnuda del vestidor.

"Son diez para las nueve" le respondí mientras fijaba la vista en la pantalla.

"Estoy intentado apurarme, pero tengo un ligero problema… ¿Qué tu hermana es pequeña? Nada me queda" dijo Bella frustrada. Me reí.

"Si es bastante chaparra" le respondí todavía riendo. Internamente estaba muy agradecido pues lo que se pusiera le quedaría ajustado a su delicioso cuerpo. Dándome más combustible para alimentar mis fantasías.

"Está bien, creo que esto es lo mejor que puedo lograr" dijo Bella mientras salía, traía puesto un sweater de lana azul en cuello V y manga tres cuartos, que realmente se le veía ajustado. El color hacía una combinación maravillosa con lo claro de su piel. El azul es ahora mi color favorito.

"Te pagaré la tintorería del saco, está húmedo" dijo Bella mientras mordía su labio y en sus manos sostenía su ropa. Yo deseaba que la ropa no fuese lo único húmedo.

"No es necesario Bella, Emmett pagará lo mío, y lo tuyo si te parece", le dije con una sonrisa buscando que no se sintiera culpable.

"¿Necesitas algo para la siguiente cita?" preguntó sin mirarme a los ojos y con las mejillas ligeramente sonrosadas.

"Sí, ¿podrías quedarte y tomar apuntes?"

"Se taquigrafía por lo que puedo registrar todo lo que se diga" me respondió mientras se balanceaba nerviosamente de un pie al otro. "En mi computadora tengo el programa".

"Me parece perfecto. Cuando lleguen, toca y hazlos pasar" le dije mirando nuevamente mi computadora.

"Eso haré. Gracias nuevamente Edward" me dijo Bella mientras salía y cerraba la puerta. Intenté respirar profundamente para aclarar mi mente.

¿Cómo puede una mujer verse tan sexy e indefensa al mismo tiempo? La combinación me hace desearla aún más.


PDV B

Me dirigí a mi escritorio para preparar mi computadora para la primera cita del día. Mentalmente me felicité por un trabajo bien hecho. Todo había salido de acuerdo al plan, todo menos ese tipo, James. Sentí un leve escalofrío al recordar cómo me veía.

"¿Cómo salió Bella?" susurró Emmett desde la puerta de mi oficina.

"Perfecto" respondí riendo suavemente. Emmett volteó a ver sobre su hombro y dirigirse hacia la puerta cerrada de la oficina de Edward. Se acercó a la puerta, supongo queriendo escuchar algo.

Cuando pareció satisfecho se sentó en una silla frente a mi escritorio.

"Hiciste un gran trabajo, gracias", le dije mientras encendía la computadora y buscaba el programa que necesitaba para la cita.

"Ahora, tenemos que asegurarnos de que estés invitada al club, ¿cierto?" me preguntó Emmett queriendo confirmar el plan.

"Sí, tu hermana y Rosalie están listas para completar la siguiente parte del plan antes de que se marche por la tarde" le respondí mientras checaba mi agenda. "Podrá irse antes de las cuatro, así que tendrán que estar aquí un poco antes. ¿Podrías avisarles?"

Emmett asintió con la cabeza, mientras se levantaba de la silla, "Buena suerte" me dijo riendo.

No necesito suerte. Solo necesito que Edward vuelva a decir 'Oh Dios Santo' otra vez.

Como, ¿de dónde vino eso?

Edward Cullen es demasiado sexy para su propio bien; y eso no va facilitar mi trabajo para nada.


PDV E

Mi cabeza seguía llena con imágenes de Bella, sobretodo de verla salir completamente desnuda del vestidor. Se acerca hacia mí, su mano se dirige al palillo que sostiene su pelo, lo toma y deja caer sus largos rizos castaños sobre sus hombros y cuello.

Perfecto, ahora no me voy a poder levantar de la silla para saludar al posible cliente. Necesito sacarla de mi mente.

Empecé a imaginar a quién podría llamar, Rebecca, Jaime… no quizá alguien nuevo. Mejor aún, buscaré a alguien en el club esta noche.

El golpe en la puerta me sacó de mis pensamientos, que fueron de vuelta a Bella quien avanzaba seguida de dos hombres de unos treinta y tantos años.

Uno tenía cabello negro corto y unos profundos ojos azules, mientras que el otro de cabello castaño claro tenía los ojos verdes. El de pelo obscuro se acercó a Bella y le susurró algo al oído que la hizo sonrojarse y negar con la cabeza.

Una rabia ilógica cruzó mi cuerpo mientras se volvía a acercar a ella provocando que se sonrojara otra vez y mordiera su labio inferior. Mis ojos se cerraron ligeramente al mirarlos. Bella al darse cuenta de mi mirada, bajó la vista y se alejó del cliente.

"Sr, Cullen, le presento a Michael Blake" Bella señaló con su mano al hombre de ojos verdes. "Y este, es David Grey". Me levanté ligeramente de mi silla para estrechar sus manos con fuerza, sobretodo la del hombre que tan obviamente mostró su interés por Bella.

Bella tomó una silla que colocó ligeramente atrás de mi lado izquierdo, se acomodó y puso su computadora sobre sus rodillas descubiertas.

El aroma que venía de su piel era intoxicante, una especie de flores dulces que no podía explicar, pero se sentía cálido. Sonrío una impresionante sonrisa y asintiendo con su cabeza me indicó que estaba lista.

Empezamos a repasar algunos de los detalles del proyecto para un restaurante bar de cinco pisos en el centro de Seattle. Podía escuchar el leve golpeteo del tecleo de Bella tras de mí, y sonreí, al menos por ahora estaba cerca de mí.

Más tarde la quiero moviéndose bajo de mí mientras… carajo. Tengo que dejar de pensar eso de ella por ahora. Me intenté acomodar en mi silla consciente de que Bella podría darse cuenta de mi "situación".

De vez en cuando veía al Sr Grey mirar hacia donde estaba Bella mientras su socio hablaba. Yo podía con el rabillo del ojo entender sus miradas. Tal parece que hacía algo de frío en mi oficina.

Carajo, casi puedo probar sus endurecidos pezones en mi lengua. ¿Qué me está haciendo esta mujer?

Me levanté mientras el Sr. Blake seguía parloteando sobre cambios estructurales y requerimientos del ayuntamiento.

Me dirigí al termostato para ajustarlo. "Lo siento pero se siente un poco de frío aquí" Mi vos enfatizó la palabra frío para el beneficio de Bella. Funcionó ya que pareció sorprenderse y reacomodarse en su silla de forma que la computadora impidiera ver su pecho.

Tanto como quería ver sus dulces pezones buscando mi atención, no quería que el imbécil los viera.

Habían transcurrido veinte minutos más cuando los señores Grey y Blake se levantaron para marchase. Bella caminó hacia la puerta de la oficina para despedirlos.

Antes de salir, el señor Grey le dio su tarjeta a Bella quién al tomarla se sonrojó y se quedó mirando hacia abajo.

¿Qué coños es eso?

¡Eso sí que no! Ella no le va a hablar a ese imbécil presumido.

Educadamente Bella asintió con la cabeza y el señor Grey se marchó. Estaba a punto de salir de mi oficina cuando aclaré mi garganta para llamar su atención, de inmediato volteó a verme.

"¿Necesitas algo más Edward?" preguntó nerviosa.

"Si, por favor toma asiento". Bella mordió su labio, cerró la puerta y regresó hacia mi escritorio. Se sentó el silla frente a el sus manos se movían nerviosamente sobre su computadora.

"Bella te agradecería si evitaras salir con posibles y actuales clientes además de empleados de la empresa. No está bien visto". Le dije mientras alzaba la mirada de mi escritorio hacia sus ojos. Su ceño se frunció al mismo tiempo que sus ojos.

"Sr. Cullen, quiero recordarle que el incidente de esta mañana no fue mi culpa", se detuvo antes de continuar mientras su piel parecía arder de rabia.

"Tampoco es mi culpa tener que usar un sweater que me queda pequeño. De igual forma no es culpa mía que los hombres que acechan los baños y los que son posibles clientes de su compañía sean cerdos. Acepté su tarjeta para no arriesgar sus negociaciones. No tengo la menor intención de quedármela. No estoy de acuerdo en ser acusada de actuar como una mujer ligera, en especial por situaciones fuera de mi control" cruzó sus brazos sobre su pecho al mismo tiempo que seguía viéndome fijamente.

Alcé mi ceja. Me lanzaba puñales con la vista mientras se levantaba de la silla para marcharse.

Al llegar a la puerta se volteó, "Además, Sr. Cullen, le puedo recordar que usted también se dio cuenta de mi pequeño problema, lo que significa que no es usted un caballero. Y dudo mucho que un "Oh Dios Santo" sea la forma de expresarse de una mujer de su oficina cuando su blusa permite ver lo que está debajo." Casi gruñó lo último mientras azotaba la puerta.

Coño, tiene carácter y lo sacó conmigo. Y, claro que se dio cuenta de lo que dije antes.

Carajo, soy un perfecto idiota.


PDV B

Coño, eso no estuvo nada bien.

Primero ese asqueroso güero imbécil del baño, afortunadamente Edward apareció para ayudarme. No es que lo necesitara, pero sabía que me venía siguiendo.

Luego ese horrible señor Grey, eso si que no me lo esperaba; Edward no tiene por qué culparme a mí, pero tal parece que lo hizo.

Me pregunté porqué decidió ayudarme en el baño y de nuevo en la oficina.

Hmm... A menos que sea algo más. ¿Podrían ser celos? No, es muy pronto para que sienta eso. Aunque es la explicación a su reacción con el señor Grey. Decidí que lo mejor sería hacer una prueba, por si acaso.

Esta noche.

Ahora tenía que concentrarme en el resto del día y en seguir un poco molesta con él, con la esperanza de provocar un poco más su deseo. Solo hace falta la ayuda de Alice y Rosalie.


PDV E

El resto del día Bella siguió distante, negándose a permanecer en mi oficina una vez que un cliente había salido. No me miraba a los ojos y se dirigía a mí en tono firme diciéndome Sr. Cullen.

Al menos mi papá y mi hermano podrían estar tranquilos, no habría otra demanda laboral. Era de esperar que arruinara yo las cosas justo el primer día.

Cuando volví de un almuerzo rápido en la cafetería al otro lado de la calle, noté que Bella se había cambiado el sweater. Ahora usaba uno igualmente azul pero que le quedaba mucho mejor, aunque no mostraba la suave piel de su pecho. Desee poder verlo nuevamente.

"Bella", quería continuar pero me interrumpió.

"Señorita Swan" me corrigió en tono firme.

Sí, que sigue enojada.

"Srta. Swan" dije en el mismo tono, "¿Cómo está mi agenta para el resto del día?"

"Tiene una cita para el proyecto Mendoza en veinte minutos, se planeó que dure una hora y media Sr. Cullen. El esto del día está libre. ¿Necesitará que tome notas durante su junta?"

"Si, Srta. Swan…" quería al menos disculparme; pero no pude,pues fui interrumpido antes de poder empezar. Dos de mis grandes dolores de cabeza decidieron venir a ver a Bella.

Magnífico, esto es justo lo que necesitaba, que ellas se hagan sus amigas. Tal pareciera que no tuvieran amigas.

"Hola… Emmett nos comentó que había alguien nuevo. Soy Alice Whitlock, la hermana menor de los Cullen", Alice se acercó a Bella con la mano extendida. Bella inmediatamente sonrío y tomó la mano de mi hermana adoptiva de apenas 1.50 de estatura y pelo negro corto.

"Soy Bella Swan, es un placer conocerte" le respondió Bella con una sonrisa en sus labios, la primera desde esta mañana.

"Yo soy Rosalie McCarty, la esposa de Emmett", dijo Rosalie al extender su mano, la cual Bella tomó al levantarse de su silla.

"Encantada de conocerte. Debo decirte que eres tan hermosa como dijo Emmett" comentó Bella con otra sonrisa.

"Gracias, estoy segura que nos vamos a llevar muy bien" comentó Rosalie devolviendo la sonrisa a Bella.

Wow, esto no sucede a menudo.

Justo cuando Bella daba la vuelta a su escritorio Alice silbó.

"Wow, mira esas piernas" Alice ya las estaba mirando y Rosalie decidió hacer lo mismo.

"Tienes que decirme dónde te depilas, nunca había visto piernas más suaves" dijo Alice admirada.

"Ya no lo hago, hace tiempo fui a una depilación permanente con láser" respondió Bella sonrojándose.

"Oh dios, siempre he querido hacer eso, ¿vale la pena?" preguntó Rosalie mientras lentamente acercaba su mano a la pierna de Bella pidiendo permiso para tocarla. Bella accedió y Alice siguió el ejemplo.

¡Por todos los cielos!, ahora la están tocando.

"Yo creo que sí", respondió Bella con un movimiento de sus hombros.

"Tu piel está tan suave como la seda, pero creo que aún mejor" le dijo Rosalie a Bella mientras su mano recorría el muslo.

Se me salió un pequeño grito de sorpresa que intenté disimular como un estornudo mientras literalmente corrí a mi oficina y cerré la puerta.

¡¡Carajo, esa es una imagen que quedará grabada en mis ojos para el resto de mi vida!!

Intenté respirar con calma mientras me mojaba la cara para tranquilizarme. Mientras mi mente deseaba que fuera mi mano la que tocara la piel de su muslo.

Coño, eso no me está ayudando.


PDV B

Alice, Rosalie y yo vimos a Edward dirigirse a su oficina tras su grito-estornudo.

Reímos en silencio.

"Eso fue divertido" dijo Rosalie con una sonrisa.

"Estoy de acuerdo, a toda marcha con Torturando a Edward 101" añadió Alice.

"Esto estuvo bien, pero fue un imbécil hace rato, algo que no voy a tolerar señoras", les advertí.

"Oh no, ¿qué hizo?", preguntó Alice con ojos preocupados.

"Asumió que me acostaría con sus clientes o empleados después de que dos tipos se me acercaran cuando yo ni siquiera los había mirado"

"No parece que estés hablando de Edward", dijo Rosalie sorprendida. "Nunca ha estado en contra de las aventuras en la oficina, de hecho participa en ellas casi siempre".

Yo ya sabía esto. Una de las zonzas de la oficina ya se me había acercado en el cuarto de copiado. Estaba muy a disgusto por que no le ofrecieron el puesto a ella.

"¿No creo que haya estado celoso, tu sí Rose?", Alice preguntó intentando comprender las acciones de su hermano.

"Para nada", respondieron las dos al mismo tiempo, confirmando mi sospecha de que los celos no son un sentimiento que Edward haya mostrado jamás. Si este es el caso, ¿Qué demonios estaba pasando en su oficina hace rato?

"Muy bien chicas, las veré en el club alrededor de las diez", les recordé.

"Mejor aún, vamos a cenar antes y luego nos reuniremos con los hombres en el club" sugirió Alice.

"Uummm…no creo..." respondí al ver a Alice quien estaba haciendo un puchero con ojos tristes.

"Está bien, por lo general no socializo con la familia. Tal parece que ustedes no me van a dar esa oportunidad" contesté de no muy buen modo. "Váyanse ya, entren a ver a Edward antes de que llegue su próxima cita".

Rosalie y Alice se despidieron de mi con un saludo y guiñándome el ojo después de ponernos de acuerdo sobre la cena y cerrar la puerta de la oficina de Edward tras ellas.

Tenía idea de que Alice siempre consigue lo que quiere con su maldito puchero.


PDV E

Mi frustración e irritación aumentaron cuando vi entrar a Rosalie y Alice a mi oficina.

"Hey Edward, solo queríamos avisarte que…" comenzó Alice mientras se sentaba frente a mí, "los veremos a ustedes en el club más tarde, ya que Rosalie y yo vamos a cenar con Bella."

"Van a cenar con Bella", mi voz no parecía preguntar.

"Si, acaba de mudarse, así que la invitamos" me respondió Alice casi saltando en la silla, siempre está tan animada.

"¿No me digan que también la invitaron al club?"

Por favor digan que no.

"Por supuesto que sí Edward, aún no tiene amigos aquí" fue Rosalie quien confirmó mis temores.

"¿Acaso es un problema esto Edward?" preguntó Alice mirándome con sus grandes ojos miel.

"No."

"Muy bien pues, te veremos en el club" dijo Alice ilusionada mientras casi bailaba hasta la puerta con Rosalie tras de ella.

No me puedo imaginar a Bella en un club, pero, podría ayudarme a meterme bajo su falda más rápido.

Saqué esas ideas de mi menta justo cuando Bella me avisaba que mi siguiente cita acababa de llegar.

"Adelante", respondí.

Un par de horas más y me podría ir temprano. Lo único que quería era llegar a casa, tomar una cerveza y dormir unas horas antes de salir en la noche. Salí de mi oficina y me dirigí al escritorio de Bella, quien trabajaba en la computadora.

"Srta. Swan, gracias por facilitar las cosas de manera que pueda salir hoy antes de las cuatro" le dije intentando sonar sincero.

"Es mi trabajo Sr. Cullen" respondió educadamente sin mirarme.

"Pues está usted haciendo un buen trabajo hasta ahora. Mmm." Quería seguir cuando ella aclaró su garganta.

"Guárdeselo Sr. Cullen. Ya he escuchado sobre usted y no espero una disculpa" dijo en tono cortante.

"Quizá no deba creer todo lo que escucha Srta. Swan" le respondí molesto.

"Quizá usted no deba sacar conclusiones", me contestó.

"Quizá usted debería traer un saco a la oficina"

"Quizá usted debería de asegurarse de mantener sus ojos en mi cara en vez de mi pecho y mis piernas, señor".

Odio que me digan señor, me siento tan viejo.

"No se crea usted tanto", le respondí.

"Tal vez no deba salir a cenar con su familia ya que está claro que me va a despedir", dijo suavizando su tono y expresión.

"Nunca dije que la fuera a despedir Srta. Swan", dije también con mayor suavidad.

Antes de que pudiera decir algo más, Bella se levantó de su silla.

"Ya terminé mi trabajo del día, ¿me puedo retirar?" me preguntó sin mirarme a los ojos.

"Sí", le respondí mientras pasaba a mi lado, embriagándome con su olor. "¿La verá mi familia más tarde?" le pregunté deseando que no se marchara aún.

"No lo he decidido". Se detuvo y volteó hacia mí con sus suaves y profundos ojos.

"¿Qué no ha decidido?"

"Si debo marcharme o quedarme", y con eso dicho, se marchó.


Gracias por traducir, Bel M.

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