Cambio de Vida
Capítulo 2: "¿Una segunda Perla de Shikon?"
- Amo bonito ¿Por qué nos dirigimos a la aldea donde se encuentra el detestable de Inuyasha?- preguntó temeroso el demonio verde que se encontraba caminando rápidamente a espaldas de Sesshoumaru.
-Jaken- dijo fríamente el youkai- cállate si no quieres que te mate- le ordeno al pequeño demonio quien se encontraba en esos momentos temblando de miedo.
-Rin, quédate aquí, Jaken, cuídala.
Se marchó de ahí sin decir más, recorriendo impasiblemente el oscuro bosque, mientras pensaba inquietantemente sobre la mujer que acompañaba a su hermano.
-"Esto no me da un buen presentimiento, esa mujer sabe más cosas que cualquiera, viene del futuro, y dice que no viviré más de 500 años, que se cree"
El apuesto youkai caminaba sin rumbo fijo por el bosque inmerso en sus pensamientos, sabía que esa humana que acompañaba a su medio hermano podía ser una molestia, y sabía que se marcharía antes del ocaso y eso a él no le convenía, por ahora.
-Estúpido Inuyasha- farfullaba Kagome mientras se dirigía enojada al árbol sagrado a paso lento sin darse cuenta que tenía compañía- y lo peor es que…es que….aún así…te voy a extrañar- mencionó tristemente la miko mientras se detenía a admirar por un momento el gran y viejo árbol que se erguía imponente ante ella con sus hojas bien verdes por la pasada primavera.
-Kagome, preciosa, ¿Qué haces aquí?, ¿te a dejado ese perro sarnoso sola de nuevo?- preguntó el youkai lobo quien le agarraba dulcemente las manos a la sonrojada miko.
-No, bueno, si pero no importa, después de todo quería estar sola por un momento, para pensar, tu sabes.
Kouga, quien había llegado tan rápido a ella y contemplar su rostro, no se dio cuenta del ropaje que llevaba, cosa que no le dio ni la menor importancia a Kagome.
- Kouga, ¿recuerdas lo que te dije al estar curando tus heridas sufridas por la batalla de Naraku?- le preguntó tristemente la joven.
-Sí, así es, lo recuerdo…no… ¿no me digas que ya te vas a ir?- preguntó dolido Kouga.
Recordaba muy bien esa conversación, era una de esas conversaciones en donde le confiesas a alguien muy querido cosas tuyas, y en el caso de Kagome, le explicó lo que probablemente sucedería muy pronto; se iría tal vez para siempre de ahí, y que no regresaría, ya que su nueva aventura quedaba muy lejos de ese lugar, en su hogar.
Kagome, quien miraba dolida el rostro del youkai, comenzó a derramar lágrimas de angustia, mientras Kouga continuaba en completo silencio sentándose junto con ella a un lado del Árbol Sagrado.
-No…no puedo… ¿no puedo acompañarte?- rogó el youkai.
-No, no puedes Kouga, ¿nunca te lo dije a ti verdad?-continuó tras un breve movimiento negativo de cabeza de parte del joven- yo…yo no soy de este tiempo Kouga, yo vengo de quinientos años en el futuro, es por eso que siempre te daba comida en empaques raros, es por eso que visto de esta manera tan peculiar, es por eso…es por eso que todos me confunden con Kikyou…porque soy su reencarnación.- terminó mirando y contemplando el rostro de Kouga, su querido compañero Kouga, al que había apreciado y llegado a convencerse de que era como su alma gemela.
-Te extrañaré, Kagome, mi Kagome, mi mujer…
-Tu alma gemela-terminó la frase Kagome quien le veía dulcemente- odio las despedidas, son muy dolorosas, y más si se trata de una persona con la que he convivido en muchos peligros protegiéndome.
Paró por un momento, sentía un gran nudo en la garganta, ¿Por qué si Kouga no era más que un amigo le dolía tanto despedirse de él?, ¿Por qué tenía que dejar esa época?, ¿Por qué no llevarse con ella a todos sus amigos y así no sufrir tan fuertemente el cambio de vida al que ya se había acostumbrado?
-"Que tonta eres Kagome, no puedes llevártelos, ellos pertenecen aquí, como tu perteneces en la otra época, además nunca se acostumbrarían, después de todo ellos merecen una vida en paz por lo que resta de sus vidas, incluso para Inuyasha"-pensaba mientras observaba los distintos gestos de angustia que representaba Kouga en esos momentos.
-Kouga, no te preocupes por mi, yo estaré bien, pero tú, bueno, si yo me voy, ¿me esperarías para poder ser tu mujer, aún sabiendo que tal vez no regresé?
Kouga, quien momentos antes estaba perdido en sus pensamientos reaccionó de una manera sorpresiva mientras comenzaba a sonreírle felizmente a la miko que se encontraba a su lado contemplándole.
Ahí fue cuando se dio cuenta por primera vez del hermoso kimono que llevaba puesto la miko.
-Sí, te esperaría, y por cierto, te ves preciosa- le respondió mientras que Kagome se sonrojaba de sobre manera ante tan bello cumplido.
-Pues no quiero que hagas eso- le respondió molesta la miko sin aún desaparecer el rubor en sus mejillas- no lo quiero, no quiero que desperdicies tu vida en estarme esperando, ya te dije de donde vengo, te dije que es imposible volver sin la Perla ¿y aún así estas dándome esa respuesta?
-La esperanza es lo que muere al último-respondió el joven- tal y como tu me lo enseñaste.
-Si Kouga, la esperanza es lo que muere al último, pero esta vez aquí no se toma en cuenta la esperanza, ¿Por qué te vas a estar haciendo falsas ilusiones con mi regreso?, te pido que seas realista, ya no nos volveremos a ver. Escucha, eres alguien muy especial para mi, eres más que un amigo, más que un novio, más que un esposo, más que un amante, eres mi alma gemela, y como tal no puedo dejar que te hagas ese tipo de ilusión cruel por un sentimiento de amor que no es correspondido, por eso, te digo que no hagas eso, sean pareja tú y Ayame, ella es una buena persona…
-Pero yo nunca le…
-Por favor Kouga- le interrumpió la miko- se muy bien que mientes, se muy bien que mientes porque me amas, y quieres luchar con Inuyasha por mi amor, pero ahora que no estaré ¿Qué harás?, por eso te pido que estés con Ayame, y no quiero que me vengas con mentiras, porque se muy bien que recuerdas la proposición de matrimonio en el arco iris lunar.
Kouga no dijo nada, se sentía desarmado, sin argumentos, había sido descubierto, y por la persona que más amaba en el mundo, y eso le hacía entristecer, porque entonces ya no podía seguir conquistándola, porque ya no estaría a su lado.
-Ahora, quiero que te vayas en este preciso momento a tu manada y trates de pensar en todo lo que te he dicho, y no quiero que vengas cuando me vaya, porque me dolerá aún más la despedida, ¿entendido?, cuando te vayas ese será nuestro adiós definitivo.
Kagome tomó de la mano a Kouga y le levantó del suelo, le abrazó dulcemente, y le beso muy cariñosa y tiernamente en la mejilla.
-Ahora, quiero que te vayas, y desde el momento en que pises tus territorios quiero que seas feliz, ¿me haz escuchado?
-Sí, te he escuchado, me iré y ya jamás te volveré a ver, y yo también quiero que sepas algo preciosa, aunque esté al lado de Ayame, como tú lo has querido, jamás dejaré de amarte.
Le dio un último abrazo a la joven que lucía un kimono hermoso y rápidamente le dio un tierno y fugas beso en los labios en el mismo instante en el que ya se marchaba rápidamente de ahí desapareciendo fugazmente por la espesura de los árboles.
Kagome se encontraba helada y muy dolida, no lo entendía, se suponía que solo era un buen amigo, y si era así, aún no entendía porque le dolía tanto el despedirse.
-Almas gemelas- dijo sardónicamente para sí, mientras comenzaban a salírsele lágrimas en los ojos.
Mientras tanto, en un lugar muy cerca, vagaba por entre los árboles un muy poderoso youkai, Sesshoumaru.
Llevaba un buen rato recorriendo todo el bosque, y aún no conseguía calmar su sexto sentido, sabía que algo sucedería, pero no sabía que.
Era tanto su pensamiento y su concentración que topó con un gigantesco árbol. Ya lo había visto antes, pero no le daba la menor importancia, después de todo, para él solo era un estorbo.
-Alma gemela, es mi alma gemela y aún así no le amo, ¿pero que es lo que me esta pasando?- se escuchó una voz del otro lado del enorme y grueso tronco del gigantesco árbol, y que Sesshoumaru identificó como la voz de una sollozante Kagome.
-"¿Qué demonios esta haciendo ella aquí?"- pensaba el youkai, mientras trataba de ver que hacía en esos momentos la detestable humana.
Sesshoumaru, quien jamás había visto a esa humana con ropa normal, de su tiempo, se quedo maravillado ante lo hermosa y frágil que se veía, y que aún así era una persona sabia, aunque el lo negara con todo su ser.
Quería saber que iba a hacer la humana, así que se movió de lugar sigilosamente para poder apreciar mejor lo que hacía.
-"Eres un idiota Sesshoumaru, ¿para que te escondes de esa insignificante escoria?"- se reprochaba mientras observaba cuidadosamente cada movimiento de la joven.
-Muy bien Kagome, concéntrate- se decía para si, mientras apretaba con ambas manos la ya formada Perla de Shikon.
-Por favor, oh alma atrapada dentro de esta Perla, se dice que puedes cumplir cualquier clase de deseo, así que te pido, por favor, muéstrate ante mi, Kagome, la encargada que aceptó la misión de reunir todos tus fragmentos y purificarte.
Después de unos cuantos segundos y de dar por terminado su discurso, a su alrededor comenzó a crearse un aura purificadora que segó por completo al youkai que espiaba escondido por entre la maleza.
Kagome se sentía acongojada, ya que el aura que le rodeaba era un área de pureza total, y momentos después sentía como cambiaba rápidamente de panorama a un campo de batalla tapizado de youkais que la parecer estaban totalmente purificados, la miko no entendía lo que sucedía, hasta que reconoció una cueva de donde provenía un poder espiritual impresionante.
Dentro de la cueva, vio a miles de demonios asechando un solo lugar, en donde se encontraba una hermosa joven con armadura.
-Midoriko…-balbuceo Kagome mientras contemplaba como poco a poco todas las energías de esa persona se agotaban hasta reunirse en un punto de su cuerpo, el corazón. Y después inmediatamente de este brotaba una hermosa Perla rosada cayendo varios metros fuera de la cueva.
-Es, es la historia de Midoriko, es la historia de la creación de la Perla.
-Así es pequeña - murmuró una voz para sus adentros causando un pequeño espasmo de miedo en Kagome- no te preocupes, no te haré daño, verás, yo soy Midoriko, y como ya te habrás dado cuenta, esta es mi historia, este es mi último respiro de vida- le decía a la asustada miko, mientras que veía tristemente la escena que se suscitaba frente a sus ojos.
- Lamentablemente, mi fuerza se terminó, y no pude terminar la purificación de los monstruos, y por consecuencia, mi alma quedó atrapada en Perla que se formó, junto con las otras almas malignas de esos monstruos, he soñado por casi quinientos cincuenta y tres años, éste día, en el que por fin, alguien pudiera destruir la Perla, o acabar su poder espiritual, para así poder ser libre, y ahora llegas tú, jovencita.
-Entonces, ¿si podré pedir un deseo? – preguntó Kagome impaciente.
-Así es, de esa forma, el poder espiritual se terminará, y podré al fin descansar en paz.
-Y dime, ¿tú eres la que creo toda esta aura pura?
-No, yo no la he dejado libre, ni la he almacenado, toda el aura pura que vez aquí, fue creada por ti, todo esto, fue lo que le brindaste a la Perla y a mí para poder estar purificados, pero dime, ¿Qué pedirás a la Perla?
-Bueno, yo…
Kagome se sentía consternada, sabía que de ese deseo dependía la felicidad de sus amigos, si pedía mal, todo se arruinaría y no podría llegar a encontrar lo que tanto anhelaba para todos, la felicidad.
Midoriko, quien le veía impaciente, solo se dignaba a mirarle tiernamente ante la sarta de indesición que tenía Kagome.
Había permanecido tanto tiempo con ella y con Naraku, que sabía lo que cada uno anhelaba, el corazón de Kagome anhelaba la felicidad, pero eso no le sorprendió, todo mundo deseaba su felicidad, pero ella no, ella quería la felicidad de los demás, mientras que ella se tornaba en segundo plano, por eso siempre salía ella perjudicada; y el corazón de Naraku era lo contrario, él quería poder, poder y maldad en todo el mundo sin importarle cuantas personas muriesen en su egoísta capricho.
Quería darle algo especial a esa joven e inexperta pero buena miko, si no le fallaba su pensamiento, esta estaría pensando en dos simples deseos que de seguro, por pena de preguntar solo se decidiría por uno, pero eso sería muy injusto de su parte, ya que estaba sumamente agradecida, que por fin después de mucho tiempo, sería su alma libre.
Si eso sucedía, su alma podría vagar aún por el mundo real por su gran poder espiritual, y a ella se lo agradaba, pues aún, aunque no tuviera cuerpo, no quería morir, pero para ella sería algo muy egoísta, por eso, le cumpliría dos deseos.
-Querida, no tienes que decidir entre esas dos buenas acciones, podrás cumplirlas las dos- decía mientras la cara de Kagome se llenaba de felicidad- pero tengo que advertirte algo, después de pedir los deseos, el aura pura con el que serán realizados desaparecerá, y como ya sabrás, aparte de mi alma pura, también existen millones de almas y auras malignas de monstruos malditos atrapados aquí adentro conmigo, no pueden ser liberados, si no, todo el mundo estaría en peligro, ya que con el pasar de los años, tanto mi alma como la de los monstruos no purificados se hicieron más fuertes, y sería un tremendo desastre el liberarlos, es por eso que necesitarían ser atrapadas en otra alma pura, inocente y poderosa, ¿sabes a lo que me refiero?- preguntó un poco afligida Midoriko
-Si, se a lo que te refieres, y no me importa, con tal de que todos sean felices- respondió seriamente- mientras se desvanecía poco a poco el aura calida y pura, y el ambiente volvía a ser normal, permitiendo a cierto youkai escondido ver ahora si lo que sucedía.
-Muy bien, pero otra cosa más, al momento de introducirse todas las almas malditas, quedarán selladas en tu corazón mismo, en donde solo podrán ser liberados o fusionados contigo cuando tu aura pura se vea opacada por la oscuridad, en pocas palabras, si el odio y la maldad llegan a invadir tu alma, serán como ese ser malvado y que hace poco fue derrotado, Naraku.
También tendrás un enorme poder causado por tan poderosos entes dentro de ti, habrá veces en las que sentirás rendirte ante tal poder, pero jamás deberáscaer, si no, tú, como todo ser viviente de este planeta estará en un peligro tremendo.
-Eso quiere decir, ¿Qué seré una Perla de Shikon viviente?- preguntó Kagome sorprendida ante tan argumentos increíbles.
-Así es, serás otra Perla de Shikon viviente, y al igual que la futura perla inservible que tendrás en tus manos, serás codiciada por todos aquellos monstruos malignos sedientos de poder, es por eso, que tendrás que irte a un lugar en donde seas protegida por alguien fuerte, o en donde ya no hayan seres malditos donde puedan hacerte daño, y ahora, te vuelvo a preguntar, ¿estas segura de querer hacer esto?- preguntó esperanzada de que Kagome se negara.
Aunque ella anhelaba ser libre y poder descansar en paz, no podía dejar encomendada la tarea ardua que ella propició, a una joven inocente de toda culpa.
-Si, aún así quiero hacer eso, quiero que todos sean felices, por eso, te pido de favor que me cumplas estos deseos, primero, quiero que él hermano de Sango vuelva a la vida, después de todo, el solo fue manipulado por el malvado de Naraku, y no se merecía la muerte, no al menos de esa manera; quiero…quiero que Kikyou vuelva a la vida para que pueda estar con Inuyasha y por último, por último, quiero que Sesshoumaru tengo de nuevo su brazo izquierdo…-terminó, mientras que ella y Sesshoumaru se sorprendían de la última petición de la miko.
-Muy bien, eso será, pero solo quiero que recuerdes, que tú sola haz elegido tu destino, y ya no podrá haber marcha atrás menos que todos lo demonios atrapados sean asesinados.
Terminó, mientras la joven miko, observaba como antes el espíritu junto con el alma de Midoriko desaparecía introduciéndose de nuevo en la Perla, que al mismo tiempo esta brillaba dentro de sus manos.
Todo fue muy rápido para ella, que momentos después de dejar de brillar la Perla, tuvo mucha suerte de estar conciente antes de que todo se volviera borroso y no tuviese oportunidad de ver todo lo que paso.
Divisó a duras penas un inmensurable dolor en todo su cuerpo, pero sobre todo un enorme pésame y poder maligno en lo más profundo de su alma, por un momento no pudo llegar a contenerlo, y vió para su sorpresa y miedo, a millones de monstruos que salían del interior de su pecho deseosos de libertad y destrucción, logró contener a muchísimos otros, pero para su desesperación interior, vió como otros millones más se dirigían a toda velocidad a la aldea de la anciana Kaede.
Lo único que pudo hacer, fue gritar desesperada por ayuda antes de caer inconciente en el suelo, junto con un youkai medio conciente entre otros arbustos muy lejos de ella, arrastrado gracias a la gran cantidad de poder maligno que expulso de su interior, después de eso, todo se volvió oscuro.
HOLA!! QUE LES PARECE? POR FIN APRENDI A SUBIR LOS FICS JAJA QUE LOSER JAJA PERO BUENO DEJEN REVIEWS!!
