Testimonio III: Hotarubi.
Hoy es un día de lluvia, parece una conjugación del tiempo con mi corazón, como si el primero leyera y reprodujera lo del segundo; te he sentido tan lejos que creí olvidarte, y corrí hacia el árbol en el que nos sinceramos buscándote con ahínco, para demostrar que no eras sólo un producto de mi imaginación, pues hace tanto que no te veo, que en tu ausencia he vuelto a morir y los segundos se han sucedido como afiladas espinas clavándose en mi ser.
Me he refugiado en tu ropa aspirando tu aroma intenso y embriagador, hasta caer rendida por la falta de sueño que, tu presencia arrebatada, me provoca, he sentido el flagelante dolor de llorar hasta sangrar, deshaciéndome en lágrimas de sangre por la incertidumbre de no saberte vivo o muerto, y en ese estado miserable no entendieron lo que me sucedía, me creían enferma…"envenenada seguramente por los Kouga" decían, pero no…se equivocaron, mi enfermedad eres tú, estás impreso en cada segundo de vida, cada latido, suspiro, sonrisa…, tú…mi constante y continua quimera, porque cada parte de mi ser es tuya, y dormir es como morir por perder horas del día sin ser consciente de ti.
Y antes de que el alba despunte ya estoy en el bosque esperando ansiosa que, las mariposas que he enviado en tu busca, me traigan cualquier información por nimia que sea de ti, pero como todos los malditos días vuelven tan vacías como se marchan¿dónde estás¿qué ha pasado?...tantas incógnitas se suceden que mi cerebro colapsa ante el esfuerzo, y de nuevo la desesperación me consume y sólo puedo repetir una y otra vez en mi cabeza tu imagen, rememorar tu silueta, tus líneas, tus ojos, tus labios…hasta caer inconsciente mientras repito "Yashamaru"
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"Yashamaru", el mismo nombre que pronuncio ahora a los pies de la muerte, que ansiosa extiende ya sus alas sin haberme concedido aún mi único deseo…y parece que no va a darme ese placer, pues te diré una cosa muerte..odio el mundo egoísta en el que me tocó vivir, aquel que ni siquiera nos dio la oportunidad de despedirnos, el mismo que hizo de la envidia nuestra condena, el que te utilizó ya muerto para tenderme una trampa y darme la esperanza de verte vivo mas estando muerto, odio el tiempo que se acaba y que no pudimos disfrutarlo, odio la situación que nos rodea, la gente que nos separa y en general lo odio todo porque TE AMO, amo cada ápice de ti, amo tus enfados, tus bromas, tus días malos, amo tu mueca burlona, tu forma de abrazarme para que nada malo pueda sucederme, lo amo todo de ti, porque cada segundo de vida no es sino escaso para amarte, incluso toda una vida entera no serviría para darte y decirte todo lo que siento cuando estoy a tu lado.
Y si el destino piadoso me diera una nueva oportunidad, volvería a la vida para buscarte entre las sombras, porque somos uno y sin ti estoy incompleta, por eso me iré contigo de este mundo como último recuerdo, para volver contigo como primer y único pensamiento.
