Capítulo 5: "Una nueva aventura"
Esa noche se despertó de un humor muy alegre, y esque, no era de extrañarse, eso, había sido uno de los pocos días en que había podido dormir perfectamente, por alguna extraña razón, desde hacia un buen tiempo se había convencido de que la presencia que le vigilaba no le haría nada más que eso, vigilarla, y con mucha más confianza ahora si había descansado bien.
Ya era sumamente fuerte, podría decirse que estaba en competencia con Sesshoumaru, podía usar sus poderes espirituales a la perfección, y manejar la alabarda con muchísima más facilidad que antes, pero aún así, después de sentirse orgullosa de sí misma, siempre venía la parte triste, Inuyasha y su familia.
Los extrañaba de sobremanera, no sabía cuanto tiempo había pasado desde que fue nombrada esclava de Sesshoumaru, y aun que su relación con él no era tan tensa como podría pensarse, la falta de gente a su alrededor y sobre todo de sus difuntos amigos le hacían mucho daño, le deprimían, y hacían su forma de ser más tímida y seria de lo normal, incluso, ahora si apostaría a que se parecía extraordinariamente a Kikyou, aunque odiara admitirlo. Por eso, por esa simple razón, le pediría a Sesshoumaru que le dejara ir a visitar a su familia aunque fuese una sola semana, aunque fuese demasiado pedir.
Era la media noche aproximadamente, increíblemente, ya había terminado todos sus que haceres diarios, ya había tomado práctica después de todo, y ahora se dirigía hacia el espacio de entrenamiento que tenían ella y Sesshoumaru, para poder tener otro enfrentamiento, como los que siempre hacían cada luna llena.
Se acercó silenciosamente al pequeño claro que había, y se sorprendió al ver a Sesshoumaru contemplando la luna ¿melancólicamente?, eso era raro, desde que estaba con él, había podido conocer y ver la que sentía a través de sus ojos, pero en alguna de esas veces jamás mostró un sentimiento triste, melancólico o arrepentimiento, ¿Qué había de diferencia ahora como para que él se comportara así?
-Buenas noches Sesshoumaru- saludó con una expresión neutra sacando de sus pensamientos al youkai quien le miro de una forma enigmática.
-Muy bien escoria, te propongo algo, esta noche tendremos una pelea, pero no una simple como las demás, esta noche, pelearás con todas tus fuerzas; si yo gano, estarás todo el tiempo conmigo, siempre, ya no te esconderás, pero tus tareas diarias aumentarán ya que me servirás todo el tiempo y no te irás a menos que sea para bañarte, cambiarte y hacer las tareas que yo te pida -se detuvo un momento, y admiró los gestos de enojo en la cara de Kagome, pero aún así prosiguió, aun que le doliera en el alma- pero si tú me llegaras a ganar, te dejaré ir, te dejaré marchar, ya no estarás a mi servicio hasta que pase un lapso de dos años, pero jurando que regresarás sin falta, y más te vale que lo hagas, o si no yo mismo me encargaré de ir por ti y torturarte hasta que pidas piedad, ¿entendido?.
Estaba sorprendida, felizmente sorprendida, ¿desde cuando Sesshoumaru era tan consentidor con ella?, algo se traía entre manos, ¿pero que era?, de seguro quería algo, pero no podía ser, ya que puso pros y contras de ambos lados, ¿estaba siendo justo por primera vez en su vida?, aunque, primero tenía que vencerle, sabía que era débil a comparación de ese youkai, pero por lo menos tenía que intentarlo, no había puesto en práctica los poderes de la perla por miedo a quedarse sin energía y dejar salir a los youkais que habitaban en su interior, pero esa era una oferta tentadora que no podía dejar pasar, ¡podría ver a su familia después de mucho tiempo, aunque hubiera perdido la cuenta de ello!, pelearía enserio, sin titubear, como si su vida dependiera de ella, pero, ¿Qué acaso no era lo mismo?, tenía que serlo, se dijo, además, si tenía la autorización de ese "Amo", podría atar cabos sueltos que había dejado.
-¿Listo para perder, "amo Sesshoumaru"? –le dijo burlonamente blandiendo delicadamente la amenazadora alabarda que se había formado con un poco del poder espiritual del de Kagome.
Sesshoumaru, a comparación de ella, no se movió de su lugar, esperó a que esta atacara.
Kagome no estaba para juegos, se había encariñado un poco con Sesshoumaru, pero no dudaba en incluso matarlo en esa pelea con tal de poder regresar a su antigua vida, porque, después de todo, ¿Cuánto tiempo había pasado?, ¿un año?, ¿dos?.
Atacó sin piedad, encestaba fuertes descargas de poder espiritual en los puntos vulnerables del youkai, o eso creía, porque él no tenía ninguno.
- ¡¿Por qué no me atacas?! –le gritó Kagome entre todo el destellar de descargas a su alrededor- ¡Pelea enserio!, ¡por lo menos déjame perder con dignidad!
Sesshoumaru no se digno a decir nada, solo seguía esquivando cuidadosamente las descargas purificadoras que ella le mandaba para no resultar herido fuertemente, y mucho menos le miraba a los ojos, siempre los esquivaba como si fuera a hechizarse o morir con el contacto de los de la miko.
Kagome se estaba hartando, ¿Por qué demonios hacía eso?, las veces anteriores el le atacaba con todo lo que creía necesario para muy apenas no tratar de matarla, ¿por qué demonios ahora no hacía lo mismo?
-¡Eres un tonto! –Vociferó encolerizada- ¡no te atrevas a tratarme como una niñata!, ¡he entrenado duro y no me merezco eso de tu maldita parte!-pero un movimiento inoportuno de parte del demonio, dejó a Kagome estrellada en el suelo haciendo un enorme agujero.
-Baya, hasta que por fin te dignas.
Kagome se puso rápidamente de pie, y con un movimiento brusco y rápido, se arrebató de sus manos, cintura y tobillos las pesas que desde hacia mucho tiempo le obligó a cargar.
Se lo agradecía, en serio, porque descubrió que todo el peso que había cargado, le dió una fuerza y velocidad extraordinaria, haciendo que el demonio titubeara en los bloqueos que realizaba contra ella.
Entonces, algo inoportuno sucedió, Sesshoumaru, fue atravesado por la alabarda de Kagome, quien inmediatamente de lo sucedido, expulsó una enorme cantidad de energía pura, dejando casi purificado por completo al youkai.
-¡Sesshoumaru!- corrió Kagome hacia él preocupada.
Nunca le había ganado, ¿esque acaso yo era muy poderosa?, ¿por qué esta vez la pelea había sido diferente?, -tal vez porque en esta ocasión si se ponía en juego algo que realmente le importaba- pensó alegremente, pero poco duró su triunfo, ya que, a lo lejos, comenzaba a armarse un enorme jaleo, donde seguramente estaba toda la servidumbre y los youkais que protegían el terreno.
-Seguramente escucharon la explosiones que he causado y vienen a investigar, ¡demonios!, si me ven con Sesshoumaru así, de seguro estaré en problemas.
Sesshoumaru abrió lentamente los ojos melancólico –de seguro porque le gane herí su orgullo- se decía la miko, y poniéndose de pie con un enorme esfuerzo ayudado por la espada, junto una enorme cantidad de energía demoníaca en la palma de una mano, y golpeó fuertemente y sin aviso alguno la frente de la miko, quien después de caer mareada al suelo, comenzó a levantarse enojada.
-Muy bien, cumplo mi parte del trato, lárgate sin que te vean y regresa de igual forma dentro de dos años, si no vienes, te encontraré, y no tendrás ni idea alguna de lo que te puedo hacer, ahora, ¡largo!
Kagome no titubeó, pensaba inclinarse honradamente ante Sesshoumaru, pero eso no bastaría como una verdadera despedida para ella, así que…
-¡Al demonio todo!- dijo y abrazó fuertemente a Sesshoumaru, quien al sentir el fuerte abrazo de la miko, no pudo evitar dejar salir un fuerte gemino de dolor debido a sus heridas-Lo siento, lo siento.
-¡Lárgate de una endemoniada vez!- le empujó Sesshoumaru.
Se marchó sin mirar atrás, derramando una solitaria lágrima del rostro, después de todo, ¿no iba a regresar dentro de dos años?, así que ese no era un adiós, era solo un hasta luego.
Caminó sin rumbo fijo durante más de cuatro horas, y aún no se cansaba, producto de todos los días de entrenamientos y que haceres ordenados por el demonio, sumando las pesas que ahora mismo no llevaba consigo al haberlas olvidado en el castillo.
-"Genial, si no consigo otras pesas voy a acostumbrarme a no llevarlas, y cuando regrese no quiero ni imaginarme lo enojado que a de estar Sesshoumaru"
Al fin se detuvo, había llegado a un pueblo, le recordaba mucho al de la anciana Kaede, había niños jugando por todos lados y mujeres sonrientes haciendo ropa y comida.
Se acercó sigilosamente, no sabía que decir o más bien que hacer, después de todo ¿Cómo acercarse a un pueblo y entablar conversación para pedir instrucciones si no lo hacía desde hace mucho? Es decir no es que no fuera sociable pero, cuando pasas mas de diez horas sola en un castillo solitario casi a oscuras y con un taiyoukai de pocas palabras a cualquiera se le olvidaría hasta balbucear.
-"Vamos Kagome no te rindas solo te acercas despacio y dices buenos días, después de todo no tienes que perder, ni que salieron corriendo"
Respiró hondo y se acercó, la primera palabra iba a salir de su boca cuando una mujer tomo a un niño por la mano y salió corriendo, para su sorpresa, las demás hicieron lo mismo
-"¿Pero qué demonios le pasa a esta gente?"- pensó
-FUERA-gritaron varios hombres que se acercaban con armas en mano a ella.
-No queremos en esta humilde aldea a aquellos que pactan con demonios su existencia
-Así es, esa media luna en tu frente lo muestra, ahora vete antes de que nos obligues a atacarte.
Se alejó de ellos lentamente, le amenazaban con hachas y lanzas improvisadas, no le harían daño si le trataban de atacar, pero algo en el tono de ellos les hizo saber que lo que decían no era ninguna mentira, y si fuera cierto ¿Qué haría? Estaba claro quien era el responsable de dicha marca en la frente, -Sesshoumaru-pensó, ¿Pero en que momento? Y como por harte de magia la respuesta se le vino a la mente…
Sesshoumaru abrió lentamente los ojos melancólico –de seguro porque le gane herí su orgullo- se decía la miko, y poniéndose de pie con un enorme esfuerzo ayudado por la espada, junto una enorme cantidad de energía demoníaca en la palma de una mano, y golpeó fuertemente y sin aviso alguno la frente de la miko
Otra pregunta que rondaba su mente era ¿por qué? Repasó cuidadosamente, esforzándose por hallar dicha respuesta, pero como era de esperarse nunca la encontró, en primer lugar ¿para que los demonios hacían eso? Se supone que despreciaban a los humanos ¿no?, entonces no tenía sentido hacerles algo para diferenciarlos de los demás como algo así de que "Mírenme tengo por dueño a un demonio no se acerquen demás humanos a mi porque os aseguro que los matara" por favor, como si eso fuera a ocurrir, y más con alguien como Sesshoumaru se dijo.
-Pero, ¿Y si quería protegerme?
-Mujer largo de aquí no queremos problemas por favor- interrumpió un aldeano.
-Esperen, por favor-hablando Kagome por primera vez-Yo solo quería pedirles su ayuda para encontrar una aldea, es la única en la que se dice tienen a un medio demonio con ellos viviendo en paz aparte de otra aldea con otro llamado Jinenji (N/A: Así se escribe no? ^-^) solo quería que me indicaran que camino tomar.
Los aldeanos se miraron pensativos, la mujer con la media luna tenía razón, hasta ese momento solo dos aldeas tenían a medios demonios habitando en ella, y estas se hicieron muy famosas por lo mismo, pero la aldea que ella buscaba había recibido un ataque masivo de demonios y solo como resultado quedaron cenizas, no volvieron a saber de ella ni mucho menos de las demás aldeas colindantes en cuanto a ese tema, como muchos de ellos decía, se habían buscado la muerte por haber tratado con seres sobrenaturales, pero eso no venía al caso, solo querían deshacerse de esa mujer, y cuanto antes mejor, así que le daría la dirección en la que supuestamente estaba, y asunto arreglado.
-Esta en aquella dirección-señaló uno de los hombres- ahora sí, márchate cuanto antes.
-Gracias.
Hizo una reverencia y reanudó su marcha, no había preguntado por el tiempo que le tomaría en llegar, pero eso era lo que menos le quitaba la concentración, ahora lo que merodeaba su mente era, ¿por qué Sesshoumaru le hizo tal cosa a ella?...
