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Tsuki-yuu: HOLAAAAAAAAAAAAA nwn pues casi ni me tarde jijij... es que sus rewers me alentaron y me dije:
-Tsuki tienes que apresurarte para complacer a tus lectores, y dije puesss ok
y aqui esta el nuevo capi, que es inlcuso mas largo que los anteriores jijiji
AHHH mi musa me inspido -se ve a Tsuki sujetando una foto de Itachi y Gaara como nekos- AHHHHH
OK ojala les guste
los veo al final
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CAP2: EMBARAZO
Han pasado 3 meses desde aquel día de fiesta y celebración, después de dar la gran noticia de su ascenso a hokage. Aunque el reciente matrimonio decidió tomar su luna de miel, y por invitación del propio kazekage –y regalo de bodas- decidieron viajar a la bella aldea de Suna, después de todo aun faltaban 6 meses para el nacimiento del bebe, y el nombramiento oficial podía esperar un poco. Y estando a mediados de Enero el clima sería perfecto en la aldea de la arena.
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-Naruto, despierta amor- pedía la morena, moviendo suavemente el cuerpo que se encontraba a su lado, el cual parecía no dar signos de vida, lo movió un poco más fuerte, pero el resultado fue el mismo -¡Naruto¡
-Ah, que… que pasa – se despertó, de improviso –Que pasa Hinata-chan?- bostezo aun soñoliento, tenia tantos deseos de volver al país de los sueños, hace medio mes fue nombrado hokage… de manera oficial, la ceremonia fue a principio de Febrero, recién llegado de sus vacaciones. Desde ese día, no había vuelto a tener paz ni descanso, jamás pensó que el puesto de hokage implicaba tanto trabajo, aunque jamás se quejaría… al fin cumplió su más grande sueño.
-Naruto…- la voz de su esposa se volvió un murmullo y sus mejillas estaban completamente rojas –Tengo hambre
El rubio parpadeo confuso, si Hinata tenía hambre… porque no simplemente iba a la cocina y se preparaba algo?. Pero recordó los cursos de paternidad –a los cuales fue obligado asistir por Tsunade-, en donde explicaron que el embarazo tenia distintas facetas, una de ellas, era la llamada: "de los antojos" que aproximadamente se daba en el cuarto y quinto mes. Sonrió comprensivamente, su esposa estaba avergonzada de pedirle su primer antojo.
Se levanto de la cama, y busco sus pantalones y la bata de dormir, no podía salir a la calle solo en bóxers –Hinata… que se te antoja
La peli azul se sonrojo aun mas, era bastante transparente y si alguien en verdad la conocía era Naruto, en los últimos meses (más bien desde que él se marcho) el rubio había estado a su lado en todo momento, y desde su boda, su cercanía se maximizo. –Disculpa Naruto, pero es que el bebe…
-Oh vamos, no puedo dejar a mi hijo con antojo de algo, cejotas dice: que si dejas a tu mujer con antojo de algo, el bebe nace con cara de eso… y no queremos que eso pase verdad?- acaricio el vientre de la morena, más bien parecía que le hablaba el pequeño.
Hinata sonrió tiernamente, aquella faceta paternal de Naruto, le causaba una gran ternura, el rubio se había portado tan bien con ella, que se sentía apenada de tener que levantarlo a la 2 de la mañana porque tenía antojo de pay de queso con zarzamoras y jugo de kiwi con manzana y fresas.
- Y ahora dígame señorita, que le traigo?
-bueno… yo, quiero- comenzó a jugar con sus dedos nerviosamente, se sentía muy tonta por lo que pediría- pay de queso con zarzamoras y juego de kiwi con manzana y fresas
El oji azul pestañeo extrañado, por lo que sus amigo le habían dicho, los antojos de las embarazadas eran de los más raros y algo asquerosos. Como cuando a Sakura se le antojaron unos dangos con pescado frito, bañados con yogurt de guanábana; el pobre Lee pasó más de 4 horas buscando lo que su novia le pidió.
O Shikamaru, que tuvo que ir a las afueras de la aldea para buscar las bayas silvestres que se le antojaron a Temari, tuvo que recorrer todo el perímetro de Konoha y pelear con una familia de zarigüeyas por los preciados frutos. Lo peor fue cuando regreso… ¡Temari se había quedado dormida¡
Por ello el "normal" antojo de su esposa le había extrañado, sonrió de medio lado, tal vez el embarazo de Hinata no sería tan complicado como esperaba. "Cuando le cuente a Shikamaru y Lee, se volverán locos" – pensaba divertido el moreno
-De acuerdo, no tardo- se despidió besando la mejilla de la peli azul; no tardaría mucho.
Cuando su esposo se marcho, se levanto de la cama lentamente. Se sentía apenada por tener que despertar a Naruto, ella sabía lo cansado que estaba… todo aquel trabajo de oficina era agobiante para alguien como el rubio.
Abrió el armario para sacar una caja marrón que tenia guardadas hasta el fondo, de ay tomo unas prendas, un uniforme de jounin y una capa negra con llamas naranjas, esas ropas eran idénticas a las de su suegro; en su luna de miel, Naruto le había contado sobre su familia, al principio se sorprendió por semejante revelación, pero siendo la persona observadora que era; se dio cuenta del gran parentesco de su pareja con el difunto yondaime.
El yondaime siempre fue el héroe de Naruto, es por eso se había empeño en confeccionar aquel uniforme, parecido a las ropas de Minato-sama pero con un toque personas (de color naranja y negro). Hasta ese día no le había comentado nada al rubio, aun faltaba hacerle el bordado a la capa.
Tomo las ropas entre sus manos, abrió un cajón del tocador y saco una cajita blanca. Con ambos objetos en sus manos volvió a acomodarse en la cama.
Abrió el estuche, y saco una aguja e hilo color naranja; dio la vuelta a la prenda y comenzó una ardua faena para terminar el traje de su esposo. Sería una sorpresa, un regalo por ser tan maravilloso con ella
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Caminaba por las calles de Konoha, no había ni una sola alma, y quien en su sano juicio saldría a esas horas.
-Que hay Naruto- se oyó una voz soñolienta detrás de él. Se volvió para poder reconocer a quien lo llamaba. Grande fue su sorpresa al ver a Shikamaru Nara, con una bata negra y pantalones cafés, quien venía acompañado de Neji Hyuga y Rock Lee; todos en bata de dormir.
Sonrió al darse cuenta de la situación –Así que… que les pidieron esta vez?- pregunto burlón
El seño de los otros se funcia visiblemente, llevaban horas buscando sus pedidos sin dar con ellos.
-Tsk… esta vez quiere helado de piña con coco y galleras con turrón- respondió cansado el Nara, no había tenido sido suficiente castigo, con el embarazo anterior?
-Sakura-hime quiere caldo de alubias con pan de centeno, mermelada de naranja y jugo de apio con naranja- respondió cansado, era la cuarta vez en la semana que tenía que hacer esos viajes nocturno y lo peor… ¡apenas eran martes¡, al menos no tendría que hacer el viaje solo.
Los tres voltearon a ver al Hyuga, el cual se sonrojo –Pastel de chocolate con fresas, jugo de melocotón y pulpo asado- contesto viendo a cualquier otra parte, aunque con las mejillas aun más rojas
-Y tu Naruto-san, que ha pedido la linda Hinata-pregunto cortésmente el pelinegro
El rubio ensancho su sonrisa, sin duda su pedido era le mas sencillo y normal de todos - pay de queso con zarzamoras y juego de kiwi con manzana y fresas
Los otros lo miraron entre sorprendidos y celosos, ¡¿Por qué sus esposas no podían pedir algo así de normal?¡
-Tsk… más vale que consigamos los encargos, no quiero ver a Temari molesta- decreto al castaño, intentando no mostrar su disgusto
Los demás asintieron para comenzar aquella misión de rango S, solo que si fallaban quien los acribillarían serian las dulces konuichis
Comenzaron a recorren nuevamente las calles de Konoha. Buscando con la mirada algún lugar donde pudieran adquirir los productos requeridos.
-Naruto… como ha estado Hinata-sama?-rompió el silencio el Hyuga, llevaba días de no ver a su prima, desde el nombramiento del Uzumaki no había tenido oportunidad alguna de verla, en parte por las largas misiones, el tiempo que le dedicaba a su hijo y esposa, y más que nada porque la morena se la pasaba en la oficina con su esposo, ayudándole en lo que le era posible.
-Pues, yo diría que bien, solo que lo normal: los vómitos uno que otro mareo y el incremento de apetito, pero es normal en su estado- sonrió complacido por su propia respuesta, Hinata pasaba casi todas las horas del día a su lado, a excepción cuando las chicas (Tenten, Ino, Sakura y Temari) la secuestraban.
-Eso me comento Tenten, pero quisiera poder verla…-la voz del castaño revelo un deje de tristeza, él siempre quiso mucho a su prima y en gran parte extrañaba verla por los dominios Hyuga.
-Que te parece si vienes a nuestra casa a cenar junto con Tenten y el pequeño Suzume?.. A Hinata-chan le alegrara que vayan…
El castaño sonrió, su prima no podía estar en mejores manos
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Alzo la prenda para poder ver mejor su trabajo, los bordados eran perfectos ni un hilo fuera de su lugar, paso la mano suavemente…
Se sentía satisfecha. Esperaba que a Naruto también le gustase.
Alzo los instrumentos de costura, se levanto de su cómodo asiento para guardar la cajita blanca en el tocador y aprovechar para sacar un listón azul del mismo lugar. Con la delicadeza que le caracterizaba acomodo las prendas en la caja, y la amarro perfectamente con el listón, creando un moño perfecto. Sonrió contenta, su esposo se llevaría una sorpresa en cuanto llegara
Y ella… tendría su rico pastel
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Al fin. Al fin habían dado con una tienda de comestibles que estuviera abierta a tales horas; cuando entraron el encargado del lugar los vio con una sonrisa entre burlona y comprensible.
De inmediato cada uno se separo para buscar su pedido.
-eh, disculpe- hablo bajo el castaño, dirigiéndose al encargado –¿no tendrá pulpo asado?
-mmm… creo que sí, pero temo que es refrigerado y tendrá que volver a calentarlo- el Hyuga bajo la cabeza, un aura de depresión cayó sobre él; no era suficiente tener que hace una odisea alimenticia esta noche… sino que también tendría que hacerle de cocinero (n/t: exagerado ¬¬)
Los demás seguían en lo suyo, buscando lo necesario para complacer el antojo de sus esposas. Shikamaru arrastraba los pies de cansancio –aunque el siempre estaba cansado- Temari no tenia tantos antojos como las demás mujeres, pero lo único malo, era que por culpa de las hormonas su carácter era demasiado inestable. No sabía si al regresar a casa, la rubia lo recibiría con una sonrisa y un beso ó le gritaría que tardo demasiado y lo mandaría a dormir al sofá.
Problemático.
Pero por nada del mundo cambiaria a su esposa; ella le había dado las mayores alegrías de su vida, además de ser un gran apoyo y ayuda con lo del Clan. Como parece, él era el nuevo líder del Clan Nara, cuando lo nombraron estuvo muy tentado a rechazarlo, era demasiado trabajo para alguien tan vago como él, pero la mano de su esposa le alentó a aceptar tan importante cargo; sabia que la rubia estaría hay para apoyarle en todo.
Hasta ese día no había tenido mayores problemas con el puesto, tal vez lo único que lamentaba era no poder ver tan seguido sus queridas nubes, y no pasar más tiempo con su Akemi, su pequeña niña crecía cada día mas, incluso ya había empezado a gatear; que lastima que no estuvo ay para verlo. Pero ya encontraría la forma de compensar el tiempo perdido; después de todo era un genio y este genio no se perdería por nada del mundo los primeros pasos de su princesita. Ni el nacimiento de su próxima hija.
Rock Lee era un hombre completo, tenía el amor de una maravillosa mujer, seria padre y era reconocido como uno de los más grandes shinobis a pesar de que no podía usas ninjitsu o genjitsu. Era la gran bestia de Konoha, estaba seguro que Gai-sensei estaba orgulloso de él.
Su prioridad ahora era cuidar a su flor de cerezo, aunque Sakura era una de las más grandes konuichis de sus tiempos, se sentía en la necesidad de protegerle hasta del viento, cosa por demás tonta, ya que si la pelirosa quisiera podría partir Konoha en dos.
-Y aquí está el pan de centeno, ¡yosh¡- exclamo como si acabase de cumplir la misión más importante.
-Pay de queso, pay de queso… donde estas pay de queso?- llamaba Naruto al "pay de queso", ya tenía el jugo solo le hacía falta el pastel.
No estaba molesto, ni si quiera mal humorado; se sentía bien por poder hacer algo por su hime, cualquiera en su lugar no hubiera movido un solo dedo… quien amaría al hijo de otro?
Él… ese bebe era de Hinata, era SU hijo y de nadie más
-con que aquí estabas- regaño al dulce postre una vez que lo había encontrado. Tomo ambos productos y se dirigió a la caja para pagarlos, donde se reencontró con los otros tres, todos con vario paquetes plásticos de colores brillantes.
-son 500 yens, Naruto-sama- atendió amablemente, aquel viejo tendero tenía una sonrisa radiante, y cualquiera en su lugar la tendría. A este paso se volvería rico, pareciera que en Konoha había una epidemia de embarazos. Este grupo era el cuarto que atendía esta noche, y todavía era principio de semana
-Gracias –tomo la bolsa y se dispuso a alcanzar a sus amigos quienes lo esperaban en la entrada. Al menos no caminaría solo.
Al salir se toparon con una gran sorpresa.
Kakashi, Sai e Iruka caminaban hacia la tienda, los tres en bata de dormir. –"De acuerdo… ahora si podemos hacer un club"- pensó entre divertido y deprimido el rubio
-y… que es lo que quiere Ino?- pregunto burlón el castaño, a lo que el moreno solo pudo sonreír radiantemente
-Onigiris de atún y sopa de castañas- respondió sin borrar aquella sonrisa, aunque si se observa detenidamente el rostro del moreno se podían notar las profundas ojeras y el cansancio se delataba en sus movimientos. Si alguien le hubiera dicho que tratar con una mujer embarazada era más complicado que su trabajo, se hubiera reído a bocanada abierta.
Raíz le quitaba gran parte del tiempo, aquellos fieros AMBUS que debía dirigir como actual líder de AMBU RAIZ, (antiguo puesto de Danzou) no eran nada comparados con ver a su linda rubia molesta. Ino había decidido la mejor forma de compensar el tiempo que Sai no estaba en casa.
La rubia pasaba gran parte –por no decir todo el día- en la base del AMBU, al principio la presencia de la esposa del moreno desato conmoción y alegría por parte de vario hombres (quienes estaban felices de poder ver de cerca una mujer tan hermosa como lo era la Yamanaka).
Pero con el paso de los días, se dieron cuenta de la trágica verdad…
Sai era alguien que inspiraba respeto y cierto temor; pero no era nada comparado con lo que inspiraba la rubia: PANICO y TERRO
Nadie en su sano juicio querría hacer enojar a la bella konuichi, ya habían visto volar varias veces a su respetado líder, a causa de los cambios de humor de su dulce esposa. De hecho los mismos AMBUS habían creado el código YAMA, para dar aviso entre ellos mismos, del peligro que implicaba el estado de ánimo de la Yamanaka.
Cada día que pasaba, aquellos shinobis de elite respetaban más y más a su líder. Y como no hacerlo, si aquel hombre era lo suficientemente valiente para haberse casado con aquella fiera, y tan osado como para poder sobre llevar el embarazo de la rubia.
-Kakashi-sensei, Iruka-sensei; que hacen aquí?- pregunto confundido el rubio, que él supiera Anko y Shizune no estaban embarazadas.
-yosh- saludo el peli plata alzando la mano a señal de saludo –lo que pasa es que a Anko-chan se le antojaron unos dangos y me pidió que se los comprara; TRADUCCION: "Anko tenía ganas de comer dulces y me ordeno ir a comprárselos con la amenaza de que si no volvía con ellos mejor no regresara"
Anko de Hatake era una persona con un carácter explosivo y bastante peligrosa cuando se le hacían enojar. Eso lo sabía de sobra, ya que acabo varias veces en el hospital a propia mano de la peli violáceo.
-Y usted Iruka-sensei?- ahora fue el turno del peli negro
-Pues sucede que a Daisuke se le acabaron los pañales y no tuve más que venir a comprar más, era eso o tener que usar una de mis camisas de pañal –el moreno sonrió un tanto avergonzado, mientras que se tallaba la cicatriz de la cara
A todos les paso un escalofrió, si sufrían todo este martirio sin que sus hijos hubieran nacido… que les esperaba después del parto.
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-Ya volvió- anuncio el rubio quitándose las sandalias.
-Que alegría Naruto, pudiste encontrar el pastel?- saludo la morena, con ojos brillosos mientras pensaba en su dulce postre
-Yosh, claro que lo encontré. Crees que el gran hokage de Konoha dejaría a su bella esposa sin su pay?- pregunto adoptando una pose heroica. A lo que la peli azul aplaudió divertida por todo aquel teatro del oji azul –toma
La morena tomo la bolsa y de inmediato se fue a sentar a la mesa del comedor, tenía mucha hambre. Abrió velozmente la cajita de plástico y destapo la botella de jugo, tenía una sonrisa radiante, que al rubio le recordaba, a la de una niña pequeña.
El pay estaba delicioso, era eso o tenía demasiada hambre, que todo le sabía a gloria. Sus mejillas estaban rojas y no podía evitar sonreír, era tonto pero aquel postre la hacía feliz.
-Naru… quieres- ofreció la Hyuga extendiendo el tenedor con un poco de pastel
-Claro- acepto de buena gana el dulce.- Esta muy bueno, ttebayo
La morena sonrió, de pronto recordó el paquete. –Espérame aquí Naruto, te tengo una sorpresa
-Una sorpresa?- pregunto ladeando la cabeza
-Sí, solo espérame aquí- y sin esperar respuesta, corrió hacia la alcoba
Al verse solo, el rubio recargo la cabeza en la mesa –Que clase de sorpresa me abra preparado Hinata-chan?- se preguntaba a si mismo
Volteo el rostro, hasta topar con el postre, una sonrisa perversa cruzo sus labios. "Que tanta cuenta se daría Hinata si le robaba un poco mas de pastel?"
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La morena tomo el paquete, apretándolo contra su pecho, sus mejillas estaba muy rojas y su corazón latía fuertemente, se sentí tan nerviosa como cuando era niña y veía de lejos a su adorado rubio.
Sin esperar más bajo rápidamente las escaleras, sin hacer nada de ruido, quería sorprender a su esposo
-Naruto- llamo al rubio quien le daba la espalda
El rubio brinco del susto, estaba tan concentrado en su malévolo plan de hurto, que no presto atención a su entorno. Había sido atrapado infraganti, con las manos en el pay. Volteo lentamente para ver a su morena, sin ser consciente que aun tenía el postre en las manos y el tenedor en la boca
Hinata miro horrorizada la escena. SU PAY. Su delicioso pay, devorado por el rubio, apenas si pudo probar un poco y ahora… ¡no quedaba nada¡
-Etto… yo… eh Hinata, gomen nasai no pude resistirlo- intentaba disculparse al ver la cara de tristeza de la morena. El plan inicial era solo unas probaditas, pero poco a poco las probaditas se fueron haciendo mas y mas grandes – estaba solito y bueno… el pay estaba aquí… y… y ¡Fue su culpa, él me tentó¡ -gimoteo una tonta excusa
La morena soltó una risita, Naruto podía verse muy lindo mientras lloriqueaba y trataba de inventar una mala excusa –No te preocupes- sonrió aun mas, para calmar al rubio; cosa que funciono –Aquí tienes
El rubio tomo la caja, algo confuso; se acaba de comer el delicioso postre de Hinata y esta le estaba dando un regalo
-Vamos, ábrela- animo la morena
Rápidamente desato el moño, y abrió el paquete; el contenido le dejo mudo.
-Hinata… esto- balbuceaba mirando aquella prenda entre sus manos
-Hai, te gustan?- pregunto angustiada
-Que si me gustan?... ¡Me encanta, ttebayo¡- grito contento, mientras abrazaba a la morena, quien solo podía sonreír aun mas
-Vamos, pruébatela- el rubio obedeció en el acto, se coloco cuidadosa mente la capa.
-Y bien… como me veo?- cuestiono, dando una vuelta modelando para su mujer aquella capa nueva
-Te queda perfecta- sonrió complacida
-Gracias Hinata- cargo el rubio a la morena, beso suavemente sus labios. Hinata era la persona más maravillosa con quien puso haberse casado, cada día que pasaba estaba más agradecido con dios, y más convencido de que la decisión que tomo fue la mejor de toda su vida
-Naru…- llamo melosamente al rubio
-que pasa hime?
-Tendrás que ir de nuevo a la tienda, por otro pastel –pidió sin sentir pena alguna, después de todo el rubio se comió su postre
-Sabía que dirías eso- se quejo tristemente el hokage en una esquina de la habitación, haciendo círculos en el piso con una aura de depresión sobre su cabeza
La morena rio divertida. Su esposo podía llegar ser bastante dramático
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-Ya me voy –se despedía el hokage de su esposa
-Naruto… no olvidas algo?- pregunto la morena
-Ah SI- regreso sobres sus pasos, para besas los dulces labio de su mujer- ahora si ya me voy
-Naru… no olvidas esto?- alzo una caja del obento envuelta en una pañoleta naranja
-Creo que si- se rasco la cabeza apenado –Ahora sí, ya me voy
-cuídate mucho y trabaja duro –aconsejo como cada mañana
-claro… te veré en la tarde para comer, cierto?
-Desde luego
La morena vio marchar a su esposo, con una sonrisa en el rostro; toda la gente que veía pasar al Rokudaime quedaba anonadada….
Era como ver al mismísimo Yondaime. Hinata sonrió aun más. Aquellas ropas le quedaron perfectas
De espaldas a la morena. Naruto sonrió alegremente. "Desde hoy este será mi uniforme del diario"
-Hokage-sama… se ve cansado- comento preocupada una konuichi que pasaba –acaso tuvo una mala noche?
-Yo diría que todo lo contrario- contesto el kage, sonriendo divertido. La noche anterior, fue la más larga de su vida, dos viajes a la tienda y una de las más agradable sorpresa que pudiera esperar –Todo lo contrario
Sabía que tendría noches aun más pesadas. Pero también sabía que cada día valdría aun más la pena, si podía ver al despertar a su lado, a aquel ángel que tenía como esposa
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Ojala les haya gustado, en lo personal a mi me agrado peroooo pues quisiera saber que opinan
Asi que no olviden dejarme muxoooooooooooos rewers y si pues ay casi tantos como en el anterior o mas.... abra actualizacion a mas tardar el jueves
Eso depende de ustedes...
Ah y gracias a.....
SOFITCARD
ORION NO SAGA
PRINCEZZHINA-DARK
KIERINAHANA
UZUMAKI AND HYUUGA GIRLS
GAAHINA-4E
HINATA-MARY
ADRIFERNAN19
CHIBIK-LADY
EIKO298
Muchas graxias sin sus comentarios no abria capi jijiji espero saber mas de ustedes CHAOOOOOOOOOOOOOO nwn
