Tsuki: no me mate T^T lo siento en verdad lo siento, es que he tenido MUCHISIMAS cosas que hacer, en verdad lo siento
Itachi: Mereces la muerte ¬/o\¬
Tsuki: . Itachi-san eso no ayuda… ok, ok en verdad discúlpenme, prometo TRATAR de actualizar mas seguido y mas que nada…
Quiero agradecerles a todos los que me han dejado rewers
Arigato gozai masu minna-san, muchísimas gracias por seguir mi historia y apoyarme…
Tambien quisiera pedir su opinión, he estado pensado en el regreso de Sasuke-bastardo-Uchiha, pensaba hacerlo ya cuando Ita-chan se hubiera graduado de la academia ninja, aunque mi hermana opina que seria bueno que lo conociera de chico, como a los 6 7 años… así que quiero saber su opinión
Esta es la votación: ¿Sasuke debe conocer a Ita-chan de chibi?
1-Si
2-No… cuando Itachi este mas grande
3-Muere Sasuke o te odio… no mereces conocer al precioso chibi
Ahhh casi se me olvida, he estado trabajando en unos dibujos de ita-chan un amigo me esta ayudando, espero tener un dibujin de Itachi-chibi *¬*
Bueno no olviden votar y dejar sus comentarios
Ohh casi lo olvido, dense una vuelta, en estos días, a mi perfil, estoy estructurando una ideas y me encantaría saber su opinión
Gracias de nuevo y ojalas les guste Bye bye
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CAP 4: Lidiando con la responsabilidad
5:37 am
Las calles de la aldea de la hoja estaban desoladas, la penumbra invadía todo lo que tocaba solo alguno de faros alumbraban el lugar. Las luces de las casas permanecían apagadas, toda la aldea estaba sumida bajo el manto de Morfeo. Cada uno preparándose para las actividades del día siguiente
Pero no en todas partes el sueño reinaba, en la casa de la familia Uzumaki las cosas no estaban tan calmas.
-Ya… tranquilo- arrullaba la morena a un pequeño que no paraba de llorar, lo más seguro es que esta noche tampoco podría dormir –Itachi mami tiene que dormir
Por más que rogaba, el pequeño no parecía dispuesto a negociar. Su bebe era un niño de lo más tranquilo, casi no lloraba, pero si se olvidaba el detalle de dejarle solo aunque fuera por unos momentos, el morenito no reparaba en expresar su molestia con tales gritos que dejarían sordo a cualquiera. Era un niño sano en todo aspecto
-Hi-na-ta- el rubio arrastro las silabas así como arrastraba su cuerpo, tenía unas grandes ojeras, aunque no se comparaban con las de la Hyuga
-Naruto, Itachi no quiere dormir- chillo acongojada, el niño no paraba de llorar. Ya hacía dos meses que no podía dormir como dios manda
-Ve a acostarte, yo me quedare con él- ordeno el rubio. La morena se marcho sin rechistar, ella necesita un buen descanso y al parecer el oji azul pensaba lo mismo
Cuando la oji blanco se hubo retirado de la habitación, se acerco a la cuna del niño. Sus azulados cabellos estaban desordenados, su flequillo cubría casi en su totalidad su frente, su pálida piel resaltaba entre la oscuridad y sus grisáceos ojos estaba rojos de tanto llorar.
-Que pasa Itachi –cargo al pequeño sutilmente –estas muy inquieto, ¿Qué ocurre?
El menor volteo a ver al rubio, su seño se frunció ligeramente, era como si le reprochara algo –Oh vamos, no me veas así… yo no soy quien tiene a Hinata-chan despierta a las 5 de la mañana- regaño dulcemente
El moreno veía fijamente a su padre, como si pudiese entender lo dicho; y sin más sonrió dejando escapar una carcajada
-Ahora te ríes?... vaya niño que tengo por hijo- comento divertido.
Se sentó en el diván que había junto al gran ventanal, coloco al peli negro en sus piernas. La vista era hermosa, a pesar de que el sol comenzara a despertar, la noche seguía envolviendo toda la aldea. Las cosas parecían cobrar vida poco a poco, las luces comenzaban a encenderse, la gente de Konoha comenzaba sus faenas diarias. Volteo a ver la habitación de su hijo
Un gran cuarto pintado de azul marino con detalles blancos, un gran librero con distintos libros de colores y figuras, los estantes y anaqueles que estaban empotrados a las paredes yacían repletos de juguetes, animales de felpa de distintos colores y formas. La cuna de su niño estaba situada cerca del ventanal para que la luz entrara a la alcoba. A pesar de los detalles y lujos, el cuarto se veía extrañamente frio y oscuro; tal vez fuera por la hora o por la poca luz que entraba, pero aquella habitación no se le hacía propia para un infante
-Ya veo…-murmuro abrazando protectoramente a su hijo, como si de la nada fuese a salir un monstro o algún fantasma –Este lugar es muy oscuro
El niño volteo a ver al rubio, sonriendo risueñamente
-No te preocupes Ita-chan- cargo al infante en brazos, para acomodarlo mejor contra su pecho –arreglaremos tu cuarto
El pequeño Itachi se acomodo en el cálido pecho de su padre, aquel calor le hacia sentir seguro y protegido. El trabajo de Naruto le quitaba tiempo de calidad con su familia, no es fácil ser hokage
Pero los cortos, aunque agradables, momentos que pasaba con sus seres queridos le alentaban a trabajar más duro. Un hokage es aquel que vela por el bienestar de la aldea, el que protege a las personas que le necesitan, quien daría la vida por proteger la aldea que ama y a las personas que son importantes en su vida. Un hokage se encarga de mantener vivo el espíritu del fuego y proteger el futuro de la villa
Aquellas palabras retumbaban en la mente del kitsune, mientras veía a su hijo dormir tranquilamente
Esas palabras nunca habían tenido tanto peso, como en aquel momento; él conocía perfectamente su deber como líder de la aldea, pero ay una gran brecha entre conocer y comprender. El futuro de la aldea… aquel futuro yacía en sus brazos
-Estoy seguro que algún día serás un gran ninja- acaricio los oscuros cabellos de su niño. Sintiendo una gran paz dentro de sí, dejo que el sueño le envolviera junto a su hijo
La luz se colaba por la ventana, iluminado cada parte de la habitación, una blanca cuna cerca del ventanal, varios estantes y repisas repletas de libros y juguetes; y en el alfeizar de la ventana dos figuras descansaban cómodamente, la más pequeña recostada sobre la mayor.
El rubio despertó bostezando sonoramente, por un momento estuvo a punto de levantarse, pero al sentir un cálido peso sobre él, se detuvo. Su pequeño estaba completamente dormido, sus oscuros cabellos cubrían su frente, sus mejillas estaban sonrosadas y su boca entre abierta, dejando escapar su tibio aliento; se veía adorable.
Por un momento las azulinas orbes se oscurecieron, no podía negarlo… se parecía a él.
Dejando de lado los pensamientos funestos, volvió a sonreír; que mas daba que se pareciera a "el", era SU hijo, el había estado al lado de Hinata durante su embarazo y EL estuvo ahí el día que Itachi nació, y ahora él era quien se desvelaba por el niño. Él era su padre, que mas daba que la sangre fuera distinta, que mas daba que los cromosomas no le dijeran lo que él quisiera oír; ese pequeño peli negro era su hijo.
-Itachi, vamos cielo, despierta- movió suavemente al niño, para despertarle. Unos preciosos ojos grises se abrieron correspondiendo la mirada azulina; un bostezo escapo de la sonrosada boquita junto con un gorgoteo feliz.
Itachi Uzumaki, rio contento al ver a su padre. Y el rubio correspondió con el mismo entusiasmo
-Vamos, tenemos que cambiarte
Y así nuestro querido hokage se encargo de una de las misiones más difíciles a la que un hombre pueda enfrentar: asear a un pequeño bebe. Suerte que Tsunade lo había obligado a tomar cursos de paternidad
-Vamos Itachi, papa tiene mucho trabajo- el oji azul bajaba las escaleras cargando a su pequeño ya cambiado, al igual que él; junto con una pañalera bien cargada.
Hinata aun estaba dormida, pobre, no podía culparla… llevaba varios días sin poder dormir adecuadamente; así que se le ocurrió una gran idea, se llevaría a Itachi a la oficina con él y dejaría que su esposa se tomara el día libre.
Preparo la pañalera con lo que creí necesario: pañales, su biberón, una sabana, una muda de ropa extra (nunca se sabe cuando pueda ser necesaria) algunos juguetes, un chupón, una sonaja, etc. Sin olvidar dejarle una nota a su esposa.
-ah, creo que tendremos que pasar a comer algo- comento el rubio acariciando su estomago, y es que lo único que sabía hacer sin quemar la casa, o a él, era su amadísimo ramen instantáneo; pero como su querida hime le había prohibido comer tanta comida chatarra, no tenia de otra que comprar algo de camino al trabajo.
Pero al parecer Itachi no estaba del todo de acuerdo; ya que de inmediato comenzó a tratar de alcanzar el biberón que estaba al costado de la bolsa; hasta que sus esfuerzos dieron frutos y logro tomar su preciada leche.
-Traído- comento en voz baja el rubio, viendo a su inteligente hijo comenzar a desayunar sin él
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Hinata Hyuga tenía una vida feliz, más que eso, en sus propias palabras ella misma diría que su vida era perfecta; estaba casada con un hombre maravilloso, el cual la amaba profundamente; tenía un precioso hijo, al cual amaba con fervor; buenos amigos. En resumen, tenía todo aquello que una mujer podría desear.
Solo había algo que perturbaba esa paz; una promesa escrita al viento. La promesa de que "él" volviera, el simple hecho de pensar en ello, le aterraba. Que un día, se presentara en la puerta de su casa, reclamando a su pequeño…
-¡NO¡- la morena se levanto, pateando la cobijas desesperada, su pecho se movía frenéticamente, tratando de atrapar el aire perdido por la turbación. Volvió la cabeza revisando su entorno
Era su habitación, su casa y no, había ningunos ojos rojos, no había fuego, no había grito y sin duda "él" no estaba. Respiro aliviada al comprender todo: fue un sueño
No, fue una pesadilla; y una bastante recurrente
Llevaba cerca de un mes soñando con lo mismo; con el día de que "el" volviera y tratara de llevarse a su pequeño.
Sonrío suavemente. No había nada que temer, en primer lugar Naruto jamás permitiría que se llevaran a Itachi y aun mas importante… "él" no sabía de la existencia de su hijo, mucho menos sabría de su lazo sanguíneo con su pequeño. Itachi estaba a salvo, resguardado del pasado de aquel clan maldito. Mayor prueba de ello, era su nombre: Itachi Uzumaki, la suma de dos verdades
Itachi, el hombre que acabo con la ambición de su clan, el hombre que cerró con sus propias manos la historia de los Uchiha. Y Uzumaki, el apellido de su esposo, la prueba máxima del amor que le tenía el rubio; no cualquier hombre podría haber aceptado como suyo a un niño ajeno, Naruto era un hombre maravilloso, que adoraba a muerte a su hijo.
Su rubio esposo preferiría morir antes de que alguien se llevara a su hijo; y eso Hinata lo sabía perfectamente
El fin de un pasado oscuro y el inicio de una época más brillante; todo sumado en un nombre.
No había nada que temer, porque su Itachi no había heredado aquellos ojos rojo sangre. Solo unos adorables ojos grises, posiblemente seria usuario del byakugan
Suspiro aliviada ante sus conjeturas; decidida a levantarse a ver a su bebe, se deslizo a la orilla de la cama; topándose con una nota sobre el buro.
HINATA-CHAN:
Itachi y yo, decidimos pasar el día juntos; no te enojes, es que te vi
Tan cansada que creí que te caería bien un buen descanso.
No te preocupes, estaremos en la oficina y no, no comeré ramen, ni le daré a Itachi.
Solo descansa y te veremos en la tarde.
Te quieren Naruto e Itachi
P.S.D: Creo q me merezco un premio ¿no? =^o^=
Sonrío aun mas, mientras meneaba la cabeza resignada.
No había duda, tenía una vida perfecta y no había nada que temer
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4:30
Estaba exhausto, no creí que ni si quiera una misión rango S lo dejara tan agotado; pero había sido una tarde atareada.
Primero: al llegar a la oficina se toparon con Shizune y una gran pila de documentos urgente; gran a todos los cielos que tenia a Shizune quien le ayudo a cuidar de Ita-chan, porque si no, dudaba que los papeles hubieran sobrevivido a manos de su inquieto hijo
Y Hinata decía que Itachi era un bebe tranquilo, si como no.
Después, tuvo una junta con los ancianos, por desgracia la confiable peli negra tuvo que ausentarse para ir a recoger a su retoño, así que el rubio hokage tuvo que hacerles frente a los ancestros cargando a su niño
Fue divertido ver como el pequeño pelinegro le lanzo el biberón a ese vejestorio.
Después tuvo que acudir a una reunión con el consejo de clanes (Shikamaru, Shino, Kiba, Ino, Neji y Chouji) Afortunadamente no hubo mayores percances, solo las burlas de Kiba, quien lo llamo canguro, un Neji más expresivo, quien estaba encantado de ver a su sobrino favorito (el único), y que Itachi encontró entretenida la cabeza de Shikamaru. Afortunadamente, Ino se hizo cargo del cambio de pañales
Y por lo que escucho por boca de la rubia, Sai se había vuelto todo un experto en esa rama; siempre lo supo, Ino era una mujer con mucho carácter, y al pasar casi todo el tiempo (20 horas) en los cuarteles de Raíz AMBU, había puesto al ninja artista a ayudarlo a cuidar a su pequeña.
Bien, había sido una tarde atareada, y ambos Uzumakis estaban agotados
-Shizune nee-san, ya me puedo ir?- chillo infantil mente el oji azul, arrancándole una sonrisa a la morena. Naruto seguía siendo en esencia le mismo niño hiperactivo que conoció hace años.
-De acuerdo Naruto-sama… no hay mucho trabajo
-Nahh Shizune-neesan no me llames Naruto-sama, me haces sentir viejo- chasqueo la lengua disgustado, arrancándole una risa a la moren
-De acuerdo Naruto-kun, por cierto como ha estado Hinata-san?
-cansada jeje… este pequeño no nos ha dado una noche de paz- y como si de una invocación se tratara el pequeño peli negro comenzó a llorar; de inmediato el rubio lo carago para arrullarlo, haciendo que el llanto cesara- Eres un tramposo Ita-chan…
La morena sonrió con ternura, al principio estaba algo escéptica sobre la paternidad de ambos jóvenes, creía que aun no era tiempo de que se hicieran cargo de una criatura, si ella teniendo más de dos décadas de vida, no se había sentido capas de cuidar de un niño, no veía como ambos jóvenes se encargarían de una familia.
Afortunadamente se equivoco, Naruto y Hinata eran mucho mejores padres de lo que ella podría haber imaginado, eran responsables y dedicados a su pequeño.
-Bueno, creo que también tomare un descanso, quiero ir a ver a Daisuke
-Oh, perfecto- el rubio sonrió zorrunamente- Salúdame a Iruka-sensei
-Claro
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Hinata tenía todo listo, la mesa arreglada, los platos puesto y la comida recién hecha; solo esperaba que su esposo fuese puntual. Había ocasiones que incluso no llegaba hasta entrada la noche, no podía recriminarle nada, era una de las desventajas de ser el líder de la más poderosa nación shinobi; pero eso no evitaba que se sintiera abandonada.
A veces se preguntaba, si Itachi resentía la ausencia de su papá.
-qué tontería pienso- se rio divertida- Ita-chan es solo un bebé
-¡Hinata¡ ya llegamos- se anuncio, muy a su manera, le rubio hokage. A pesar de los años, su marido seguía siendo el escandaloso rubio que conoció en su niñez
Sin perder tiempo, la morena salió a recibirlos felizmente. El rubio sonrió al ver a su esposa abalanzarse sobre él, y anticipándose a los hechos, cerró los ojos esperando recibir su beso de bienvenida; el cual no llego, solo sintió la falta de un peso en sus brazos.
Abriendo los ojos, frunció el seño, mientras hacia un puchero. Vaya que Hinata sabía dar la bienvenida, pero en esta ocasión no fue a él, sino a un risueño Itachi que reía divertido por las atenciones de su madre
-como esta mi niño precioso?- besaba sin parar las suaves mejillas del pequeño- Te portaste bien, cierto; no le distes muchos problemas a papi, verdad?
-Ejem- chaspeo el rubio, llamando la atención de la Hyuga –si, como te fue Naruto? O muy bien; Quieres cenar? claro no estaría mal
La morena rio divertida, ante el berrinche de su esposo- Como estuvo tu día, Naru?- pregunto besando suavemente los labios del oji cielo
-Ah, algo agitado, Itachi es más inquieto de lo que creía- ambos caminaron a la sala, donde le rubio se dejo caer en su sillón preferido; atrayendo a su esposa consigo, junto con su hijo- Estoy muerto
-Qué extraño, Itachi suele ser muy tranquilo cuando está en casa- se llevo un dedo a la boca adoptando un gesto pensativo –Ita-chan porque eres malo con tu papá
Cuestiono dulcemente alzando al menor en brazos, a lo que este respondió con un gorgoteo feliz
-Ah, creo que lo tomo como una venganza- comento el rubio suspirando resignado…
-Bueno, eso no importa. Ya que los dos hombres de la casa llegaron, que les parece ir a cenar- propuso la morena levantándose de su cómodo asiento (el regazo del rubio)
-Es una maravillosa idea
Una vez servida la comida y los tres en sus respectivos lugares; el rubio a la cabecera de la mesa, a su izquierda su esposa, la cual tenía al pequeño oji gris en las piernas alimentándolo. Un maravilloso cuadro familiar ante los ojos de cualquiera.
-Por cierto…-la voz seria del oji azul atrajo inmediatamente la atención de la Hyuga- Recuerdas de la misión que Sai me conto?
-Sí, si mal no recuerdo Sai-kun quería enviar algunos escuadrones AMBU a lo que queda de la guarida del Akatsuki- la seriedad del asunto se hacía presente en el rostro de los dos adultos- aunque no entiendo para que… ya no hay nada que sea de importancia, solo son un montón de escombros
-Lo mismo pensé –suspiro el hokage –Pero le di la autorización, ya sabes cómo es cuando se le mete algo en la cabeza. Además, cree que podría encontrar algo de importancia
-Y… encontró algo?
El rostro del rubio se puso rígido, en sus ojos se reflejaba la ira y la tristeza -Si
La morena veía preocupada a su esposo, ¿Qué podría ser lo que encontró el líder de AMBU, para que a Naruto le afectara tanto?
-Según los informes de los escuadrones, hallaron una sala oculta- la mirada del hokage inminentemente fue a dar a su pequeño hijo, quien ajeno a la discusión tomaba su biberón felizmente
-Que… que fue lo que encontraron?- pregunto asustada, mas aun al notar la mirada de su esposo sobre su bebe
-Algunos pergaminos, según parece son de la época en que se fundó la aldea de Konoha… contiene información de otras aldeas, clanes y…-suspiro- del clan Uchiha- ya se esperaba la reacción de la morena, con lo respecta a al clan poseedor del sharingan, nunca tenía una respuesta positiva
-Incluso algunos están redactados por el mismo Madara- la oji blanca tembló, miro directamente a su niño, sintiendo que el alma se le iba al piso –Pero creo que lo peor es…
Los ojos de la mujer se abrieron aterrados, ¿Qué podría ser peor que verse envueltos con ese clan maldito?
-Hallaron lo que parece ser un mausoleo, según los análisis… son los restos de los Akatsuki
-Pe… pero
-Lo sé, es imposible que tengan los cuerpos de la mayoría de la organización, Konoha tiene los cuerpos de Hidan y Kakuzu, el de Akasuna no Sasori jamás fue encontrado por las autoridades de Suna, según sabemos Deidara se hizo explotar a sí mismo, así que es imposible que tengan sus restos, Konan se llevo los cuerpos de Nagato y Yahiko, jamás volvimos a saber de ella. Según parece solo tienen posesión del cuerpo de Sasori, Zetzu, Kisame y… de Itachi Uchiha
-Creí que…- murmuro tristemente
-Yo también, al menos creí que el teme tendría un poco de respeto por el cuerpo de su hermano, no pensé que fuera a permitir que lo sepultaran junto a un montón de criminales- suspiro molesto, y es que en su mente no lograba concebir, que el menor de los Uchiha haya permitido tal atrocidad; Itachi Uchiha merecía un sepulcro digno del héroe que fue.
-que vas a hacer Naruto…- tomo la mano de su esposo, tratando de trasmitirle confianza
-Lo correcto- sonrió tristemente –Traeré sus restos a la aldea
-no creo que al consejo le cause mucha gracias- murmuro la Hyuga
-Cierto, por eso tendré que hacer pública la información que obtuve
-Naruto- murmuro consternada, sabía que aquella información causaría un gran tumulto entre la gente de la aldea, por eso, el mismo Naruto había preferido conservarlo en secreto; aunque ambos sabían que era cuestión de tiempo para que la verdad saliera a luz
-Hinata- susurro angustiado, sabía que lo que estaba a punto de decirle a su esposa, no sería en lo absoluto agradable –Los AMBU me reportaron algo más…
Los grandes ojos perlados se fijaron en los rasgos, hasta cierto punto, molestos, del rubio.
-Hay reportes de un grupo de ninjas renegados, se dice que está integrado por una mujer pelirroja de lentes, un muchacho con una gran espada, y un hombre de gran tamaño…- no era necesario agregar más ambos bien sabían a qué equipo pertenecían esas personas y aun mas, quien era su líder
-Pueden ser de cualquier aldea- trato de sonreír la morena
-Están liderados por un hombre de cabellos negros y al parecer, que posee el sharingan- abatido bajo el rostro
-Eso es imposible, él desapareció; lo derrotaste Naruto
-Lo sé Hinata, aun no sabemos que planea, así que tenemos que seguir sus paso. Según parece, la última vez que fueron vistos fue en el desierto de Suna, Gaara mismo me lo reporto, mando a un equipo a seguirles el paso pero una tormenta se lo impidió; para Gaara eso no es nada, pero simplemente no podría dejar su aldea como si nada
-Entiendo, Gaara-san tiene una responsabilidad con su gente
-Me llego el informe en la tarde, pero no sabía cómo decirte
-Gracias por decirme- beso suavemente los labios de su esposo- Ne te mentiré Naruto, tengo algo de miedo
-Hinata… sabes perfectamente que tú e Itachi son lo más importante en mi vida, y jamás permitiré que alguien los lastime. Sasuke puede ser mi mejor amigo, mi hermano; pero ustedes son mi familia
-Tengo miedo por Itachi- gimió abrazándose al rubio, unas cuantas lagrimas escaparon de sus ojos
-No te preocupes- acaricio su cabello, tratando de reconfortarle –nadie sabe la verdad, ante los ojos de todos, Itachi es mi hijo, y tú no tienes ningún tipo de vinculo con él. Además que ni él sabe de su existencia, tranquila; te prometo que Ita-chan estará bien
Y Uzumaki Naruto siempre ha cumplido sus promesas
