CAPÍTULO 3: ALGO DIFERENTE.

_ ¿Qué hago?- susurré.

Al levantarme esta mañana me había encontrado con la chica de cabellos castaños y ojos jade, que había conocido en la boda de mi primo.

Pero no me la había encontrado al salir al pasillo o en algún lugar más adecuado, porque claro, encontrármelo en cama no era lo adecuado.

Y por supuesto, yo no le había puesto una mano encima, nada más levantarme, con cuidado para no despertarla, me he dirigido al lavabo y me he dado una ducha bien fría, helada seria el adjetivo más adecuado.

Salí del baño con una toalla enredada en la cintura, y antes de salir del todo de esa habitación con azulejos en blanco y azul, me asomé por el umbral de la puerta, apoyando las manos en el marco de la puerta, sacando una pierna para tener mayor soporte y asomando un poco la cabeza. Lo suficiente como para ver la cama doble que estaba en medio de una bonita habitación de roble.

La cama estaba recubierta por un dosel dorado y dentro de las blancas sabanas se encontraba, profundamente dormida, la chica que había conocido, Sakura.

Como vi que seguía entregada a los brazos de Morfeo, me volví a meter al baño y me senté en la tapa del inodoro, dónde ahora me encontraba. Aunque hablando por teléfono. ¿Con quién? Pues con el pesado de mí primo Eriol. Ya sé que estaba de luna de miel, y conociéndolo, estaría en el mismo culo del mundo. Pero aunque estuviera de vacaciones, aparte de mi primo, era mi amigo. Así que como deber de amigo es estar disponible las 24 horas del día ¿o no?

Pero lo peor no era eso, de si está o no está disponible, sino si me ayuda o no.

Desde ayer por la noche, cuando empecé hablar con ella y conocerla más, simplemente me impresiono y me quede absolutamente prendado de esa inocencia y sinceridad con una sensualidad inusual en cualquier mujer. Haber, díganme ustedes si una mujer con su porte, su sinceridad, inocencia… ¡con esa mirada! Díganme sino fascinaría a cualquiera.

Y la cosa, en definitivamente, va así. Es con la primer mujer con la que he compartido una noche entera y hemos acabado, absolutamente vestidos, en la misma cama.

¡Que no hombre, que no! Que eso no era normal, algo había cambiado, porque algo que creía inexistente en mi anatomía humana, empezó a moverse en mi interior desde el mismo momento en que la vi entrar en aquel pequeño salón habilitado para la ceremonia en colores pastel. Y luego, en la misma ceremonia, me fascino la manera de bailar, pegaba a la perfección con su personalidad. Cien por cien natural.

_ No puedo creer que hayas llamado, solo para saber con actuar con una chica.- se mofó mi querido primo al otro lado de la línea telefónica- tío ¡Estoy en mi luna de miel!- se quejo.

_ Lo sé, lo sé, no hace falta que me lo digas- aunque era consciente de ello, estaba desesperado, no quería cagarla.

_ Me parece que si tú primo actuara de una manera natural y fuera sincero con mi prima, todo iría bien.

Esa había sido la voz de la mujer de mi primo, Tomoyo. Siempre, desde que la conocí, su voz me sonaba a un conjunto de campanadas entonadas entre sí para dar la melodía perfecta.

Aún recuerdo, cuando un día, mí prima Meiling me vino a buscar de mi paseo por las calles de Hong Kong. Insistió muchísimo en que fuera con ella porque Eriol estaba en casa con su prometida, ahora esposa.

Aunque yo ya la había conocido un día en París dónde coincidimos los tres y ella debutaba como diseñadora.

Bien, al llegar a casa, no solo fui yo el que me quede pasmado y sorprendido ante lo que vi, sino también Meiling.

La pareja, estaba al piano. Eriol tocaba y Tomoyo se mantenía en la cola del piano mientras cantaba.

Mi prima y yo nos quedamos anonados ante tal sincronía de belleza.

_ ¿Natural?-pregunté- me parece que eso no va a ser suficiente, necesito…algo de información.

_ ¿Información? – pregunto la pareja al unisón.

_ Si. Necesito saber algo sobre sus gustos, o algo así.

_ Hagas lo que hagas le gustara, sobre todo si lo haces con el corazón. – dijo la dulce voz de la amatista.

_ ¿Dónde está ahora?- preguntó Eriol.

_ En la cama – suspiré al escuchar un grito ahogado de parte de Tomoyo y unas risitas de parte del payaso de mí primo.

_ Habéis…

_ No, no hemos llegado a nada, solo hemos dormido juntos. Y vestidos, Eriol.

Una profunda carcajada se dejo oír a través del auricular.

_ No sé porque tienes que aludirme, pri-mi-to.

_ Porque sé cuán retorcida es tú mente- contesté, y para finalizar esa conversación de besugos- Vas a ayudarme, ¿si o no?

Al final decidirieron ayudarme. Me dijeron que fuera a la floristería y comprara un ramo de flores, que hiciera que nos trajeran el desayuno a la habitación después de que yo volviera, y que fuera trajeado. Además de desearme buena suerte.

Fui e hice lo que me aconsejaron.

Pero antes entrar en la habitación los nervios se hicieron presentes y un cosquilleo recorrió mi espalda de abajo a arriba.

Al entrar en la habitación, me encontré a la castaña despierta, revolviendo el cuarto.

* * * * * * * * * *

Abrí los ojos a causa de la leve luz que se filtraba por la ventana. Me revolví por la cama, hasta que decidí sentarme en ella.

Estaba confundida. Mire a mi alrededor y no reconocí nada, ni si quiera sabía cómo había llegado ahí.

¡Mierda!

Mire por debajo de las sabanas. Una tranquilidad me inundo, conservaba todo mi ropa pegada a mí cuerpo.

Pero algo me sobre salto. Sobre una silla, había una toalla arrugada. Me levanté y me acerqué, al tocarla, estaba húmeda.

¡Mierda!

Revolví la habitación en busca de algo que me dijera quién podría estar. Pero llevaba un rato y no encontré nada.

Mientras buscaba y rebuscaba, oí un carraspeo a mis espaldas y me giré de golpe.

Era el chico que había conocido en la boda de mi prima, un hombre castaño de ojos ámbar, que bailo conmigo de manera extraordinaria. Iba trajeado con un traje de pantalones negros y camisa blanca un poco abierta dejando ver su bien formado torso. Y entre sus manos, llevaba un ramo de rosas.

_ Buenos días- salude.

_ Buenos días. ¿Qué estás haciendo?

_ Esto…- me daba mucho corte admitir que no recordaba nada de la noche anterior.

Yo no era una chica que acostumbrara a beber, quizás alguna copa y muy puntualmente. Pero lo que menos hacía, o podría reducirlo a jamás, es el despertar en una cama que no es la mía, no reconocer lo que hay a mí alrededor cuando despierto porque no es mi casa, y mucho menos, enterarme de que he compartido ese objeto rectangular llamado cama con nada más y nada menos, que con un tío que no conozco de nada.

_ ¿Te encuentras bien?- pregunto

Supongo que la cara me estaría cambiando, por segundos, drásticamente de color.

De repente, una melodía que me sonaba al gong de la victoria, empezó a sonar. U a melodía de pequeñas campanitas repicando en una melodía perfecta que justo provenía de mi bolso. ¡Salvada por la campana!

_ Disculpa un momento. – Le dije al chico mientras yo contestaba la llamada.- ¿Diga?- voz al otro lado del teléfono - ¡Ah! ¡Que sorpresa! No esperaba tú llamada, Robert. – Mirada fulminante por parte de cierto ambarino y de nuevo la voz- ¿Dentro de media hora?- dije mientras buscaba un reloj, que la final encontré en la muñeca de mí acompañante.- ¡Claro! Perfecto. Hasta ahora.- colgué.

_ ¿Tú novio?- pregunto Shaoran.

_ No.

_ Ah…

Empecé a rebuscar entre los cajones hasta que encontré unas toallas y me fui a la ducha. Al salir, ya salía arreglada y aún me sobraban unos diez extraordinarios minutos.

Al salir, me encontré a un despreocupado chico, que estaba como un tren, sentado en una silla leyendo el periódico matutino con el ceño fruncido, muy fruncido, que iba sorbiendo una taza que contenía café.

¡No me ha mirado ni una sola vez! Y hace cinco eternos minutos que llevaba rotando por la habitación haber si consigo llamar su atención.

_ Porque no dejas de revolotear a mi alrededor y sales de la habitación y te pierdes.

Parecía una pregunta, y muy en el fondo no dejaba de serlo, pero no entiendo porque de repente se comportaba tan frío conmigo. ¡Yo no le he hecho nada!

Así que antes de soltarle algo, me fui de ahí. Pero cuando salí de la habitación y cerré la puerta tras de mí, me apoyé en ella. De mis ojos, rodaron lágrimas. Pero… ¿Por qué? Y a mí que más me daba que un tío me hablara mal o incluso pudiera pensar cualquier cosa.

Cogí, me limpié las lágrimas, y adiós muy buenas.

Robert me esperaba en la puerta del hotel con el coche, así que sin mirar atrás ni una sola vez, subí al coche y me fui con él. Sin preguntar dónde, ni cuando volvería.

* * * * * * * * * *

_ ¿Por qué lo había hecho? Porque era, ni más ni menos, que un maldito cretino.

Cuando ella salió del cuarto de baño y la vi a través del cristal, me quise morir. Se había arreglado para otro. Pero claro, ¿quién era yo para ella? Nada, eso, nada de nada. Y si no me lo metía en la cabeza rápido, sufriría.

En este momento es cuándo entendía lo que sentían aquellas chicas a las que yo plantaba. Y ahora, era yo el plantado. Y sin poder evitarlo, me había enamorado.

De ese mundo en el que había divagado esta mañana al despertarme y encontrármela a mí lado, se desvanecía.

Además, la había visto irse sin más, en un coche que no era suyo, pero que ella, al ocupante del vehículo. Le conocía a la perfección.

Sonó el teléfono.

Mi resignación se me acentuó y un suspiro sonoro salió de mi boca.

_ ¿Si? – conteste sin muchas ganas.

_ ¿Cómo te ha dio todo primo?

_ Si no fuera porque me he enamorado hasta los huesos y ahora esos huesos se están convirtiendo en cenizas… ¡genial!- ironice.

_ ¿Estas caliente? – Pregunto- lo siento, no quería molestar.

Este tío…a veces pensaba que era subnormal de nacimiento.

_ No. Se ha ido.

_ ¿Te he cortado el royo?

Vale, se acabo. ¡No lo aguanto!

_ Ella, ¡se ha ido!- chillé.

Oí un silencio al otro lado de la línea, acompañado de unos susurros de su mujer.

Solo capte las palabras: relación, otro, ensayo, nacional, él no, cuenta, más, interesada.

Pocas palabras, para un susurro tan largo, y a mí esto me decía algo así, como: Tiene una relación con otro, así como un ensayo nacional. Él no es su tipo y no se da cuenta de que ella está más interesada en otro que en mí.

Eso me deprimió muchísimo, ya sé que estaba sacando conclusiones muy rápidamente, y no sabía como tomármelo.

_ Oye, Shaoran, mira…-empezó Eriol.

_ Da igual – le corte – será mejor que me vaya a ensayar.

Colgué, y lo ahí, en la otra línea y con la palabra en la boca. No quería seguir escuchando por más tiempo.

* * * * * * * * * *

Una pareja se encontraba recostada en un pequeño sofá de una cabaña perdida en algún lugar perdido por algún bosque remoto.

La pareja estaba pasando unos días fantásticos, disfrutando de la tranquilidad del lugar.

_ Me pregunto si al fin Sakura se decidirá a dejar atrás esa…fobia, que tiene a los hombres.

_ ¿Tú prima? – Dijo el hombre mientras la mujer que se encontraba recostada en su pecho asentía.- ¿Tiene fobia a los hombres?

_ Si…

_ ¿Qué le paso?

_ Su primer amor en el instituto la traiciono – hizo una pausa y luego continuó – estuvieron saliendo durante tres años. Eran la pareja perfecta. Él era el capitán del equipo de futbol y ella la capitana de las animadoras.

_ ¿teníais un equipo de animadoras?

_ Si, y todas eran…-susurro.

_ Vaya reputación…

_ Lo peor, no es la reputación. Es lo que hacían.

El hombre que se encontraba a su lado empezó a poner caras extrañas, levantaba y bajaba las cejas, también, hacía muecas con la boca.

_ El chico con el que mi prima salía decía que la quería y que ella era la reina de su vida.-continuó la amatista.- Pero no era así. – Suspiró – estaña con algunas del equipo de animadoras, y Sakura no sabía nada.

_ ¿Cómo se entero?

_ De la peor manera.

Eriol, al lado de su esposa, por primera vez que estaba con ella desde que la conocía, se sentía un tanto incomodo.

_ ¿Qué ocurrió?

_ En el baile de fin de curso, ellos fueron elegidos como el rey y la reina del baile. Y eso era lo que Sakura quería en ese último curso en el instituto. Para entonces teníamos dieciséis años – hizo una pausa más y finalizo.- Esa noche, su novio le había pedido que dejara de ser virgen. Y ella, le había dicho que si. Pero me confesó que tenía mucho miedo y que no estaba segura de ello.

Cuando llego el momento, ella se negó. Y entonces, él, acabo con una tal Tracie del equipo de animadoras, y Sakura…lo vio.

A esa edad, esas cosas marcan y mucho.

El hombre de anteojos y ojos azules como el cielo, los abrió como platos. Él, conocía a la prima de su esposa y parecía una chica inocente y alegre.

_ ¿Cómo le afecto?- pregunto curioso.

_ No volvió a confiar en otro hombre. No dejaba que ningún hombre se le acercara a menos de un metro de ella

_ Pero, ayer…

_ Ayer me sorprendió. Tú primo…tengo muchas esperanzas de que tú primo sea quién le abra de nuevo el corazón.

_ ¿No se ha acercado a ningún hombre?

_ A parte de a su padre, a su hermano y a Robert…me parece que no.

_ ¿Robert?

_ Sí, es su…instructor y compañero de baile, por así decirlo- miro a su chico y continuo antes de que él dijera algo-él es gay. Y lo conocía en la escuela de interpretación. Además, él la ha ayudado a conseguir todo lo que tiene.

_ Lo que… ¡espera!

_ Ella es bailarina profesional.

El chico se quedo mudo. Él sabía algo que ella no sabía, y era algo importante.

_ No irá a competir en el campeonato nacional, ¿verdad?

_ Pues, si…

Eriol cogió el teléfono y marco un número que a la mujer le resulto, por más que conocido.

_Pero, ¡que!

_ Shhh ya verás.

Alguien cogió el teléfono al otro lado.

_ ¿Si?

_ ¿Cómo te ha dio todo primo?

_ Si no fuera porque me he enamorado hasta los huesos y ahora esos huesos se están convirtiendo en cenizas… ¡genial!- sonó a ironía, pero el pelo negro lo ignoro.

_ ¿Estas caliente? – Pregunto- lo siento, no quería molestar.

Este tío…a veces pensaba que era subnormal de nacimiento.

_ No. Se ha ido.

_ ¿Te he cortado el royo?- dijo Eriol

_ Ella, ¡se ha ido!- le chilló

Se quedo callado y se aparto un poco del teléfono para poder escuchar lo que le decía su mujer.

_ Ha salido de una mala relación, y ese otro fue muy cruel, recuerda. Ahora esta enfrascada en su ensayo, para el campeonato nacional. Él no es el problema de todo esto, ella no se dará cuenta si está enamorada. Además, yo ayer la vi más que interesada.

_ Oye, Shaoran, mira…-Eriol quería explicarle lo que ocurría para que le tuviera más paciencia y fuera tanteando más delicadamente el terreno.

_ Da igual – le corto – será mejor que me vaya a ensayar.

Shaoran dejo a Eriol con la palabra en la boca, sín poderle explicar, toda la verdad.

_ No he entendido nada. ¿Qué querías hacer?- pregunto Tomoyo

_ Queria comprobar cuanto le interesaba Sakura

_ ¿Para que?

_ Porque, veras. Mi primo es Shaoran Li, el mejor bailarin de mundo. Conocido por sus excentricidades amorosas y mal genio, además de ser de lo más competitivo.

_ Eso es…increíble. Pero no entiendo que es lo que tiene que ver.

_ Si mi primo se entera de que ella se presenta al campeonato nacional…ara lo que sea para pisotearla y hacer que ya no pueda volver a bailar…

Ya que para él…esto es como darle calabazas…

NOTAS DE LA AUTORA:

Weeeee!! Al fin el capítulo 3^^

Este es más largo que el segundo, y la verdad, espero que os guste.

Con respecto al segundo capítulo…es genial que os haya gustado, ya tenía miedo de que me acribillarais xD

Nisicrita: jajaja si, no llamamos igual xD Siento que el final fuera tan forzado…pero…no se me ocurria nada mejor para dejarlo en ese punto…u.u' Tenía pésima la imaginación. Pero gracias por leerla y mil gracia por tus animos =)

Ashaki: muchas gracias^^ me alegro de que te gustara y…no, no soy bailarina. Pero me parece que las clases de baile del instituto me afectaron xD

Rukia_alejandra: ¿te pareció divertido? ¡Genial! ^^ muchísimas gracias, y siento que fuera corto u.u'

Celina_ Sosa: ¡Gracias! Espero que te siga gustando la historia, porque tengo preparado un show dentro de unos cuantos capítulos…=)

Ifanycka: Me alegro muchísimo de que te guste la historia, y espero que te siga gustando, aunque aviso, les costara un pelín a la parejita. xD ¡Gracias!

Sasha_ Kinoli: ¿te pareció bonito? Pues espero que te gusten los siguientes^^

Sakura-chan94: jeje si es cortito, pero me alegra que te haya gustado =) Gracias por leerlo.