CAPÍTULO .5: JOVENES CORAZONES.
Al irme del hotel me dirigí al departamento que tenía en Japón. Allí cogí y me vestí con el chándal para salir a correr. No me apetecía ir a ensayar solo. Así que me fui a correr, que en parte me mantenía en forma para la competición, en la que yo, desgraciadamente, era parte del premio. Aunque, gracias a dios, dentro de poco se celebraría una obra musical en la que yo era el protagonista, una obra de Broadway que se mantenía en el anonimato. Pero, aunque eso me hacia increíblemente feliz, había un pequeño problemilla llamado Sakura.
Ya estaba en la calle, corriendo en alguna dirección que podría tomar o el sitio al que podía ir. Ella era mi dirección. Y ojala fuera mi destino…
¡Pero qué tonterías! Ella está con otro, y seguro que era realmente feliz al lado de ese chico que la había venido a buscar.
Pero igualmente, yo no podía pensar en otra cosa que no fuera el momento en que la conocí, el momento en el que baile con ella y la noche que pase con ella en la habitación del hotel y creí estar volando a través de las nubes con el simple contacto de su piel tras la tela de la ropa. Ni siquiera bailando había sentido esa sensación tan…satisfactoria.
El plan del desayuno y las flores no había funcionado, para nada.
La idea de mi primo había sido buena, eso tenía que admitirlo, pero por desgracia, ciertas cosas habían truncado los planes.
Me pare en seco. Me encorvé y apoye mis manos en las rodillas mientras intentaba coger todo el aire posible por la boca, pero después del ejercicio lo cogía y lo soltaba con mayor rapidez.
Había caído en una cosa que podría ser realmente efectiva. Quizás, ella volvía al hotel. Claro, aún no se había pagado la cuenta y la habitación seguía siendo nuestra.
Tenía que volver al departamento y hacer una pequeña maleta con pocas de mis pertenencias y rezar para que ella volviera.
* * * * * * * * * *
Salí del entrenamiento un poco frustrado. Yo pensaba desahogarme bailando, pero mi compañera, Sakura, no estaba nada concentrada en ello. Se había enamorado de un chico que había conocido en una fiesta y ahora, su intención era hacer que él se fijara en ella.
Aunque la verdad es que cuando me llamo Tomoyo, me lo conto todo. Que el chico ese, el tal Li, también se había enamorado de ella nada más verla, pero existía un pequeño problema.
Por lo que me había contado Tomoyo, el joven es el bailarín más famoso de Oriente, aunque cuando ella me dijo el nombre me quede petrificado en seguida al reconocerlo, pero se ve que Sakura seguía igual de despistada que siempre, porque no se ha dado. Y ese, no es el problema. Se ve que el joven, anteriormente, se había enamorado de una bailarina que debutaba en los nacionales y ella, supuestamente, de él.
Pero no.
Solo lo utilizo para crear las habladurías y hacerse famosa. Lo que paso es que se fue con el director de un musical que había conocido teniendo la relación con el famoso bailarín y ahora ella vive en Europa.
Es decir, el joven se prometió que nunca estaría enamorado de nuevo de una debutante para no caer de nuevo en la trampa de engañarlo y ganar popularidad con ello.
Pero los nacionales no eran hasta dentro de dos semanas, y si ella no conseguía demostrarle que era de confianza…él utilizaría sus influencias para mandarla a paseo.
Y todo esto, me había recordado el problema que yo tenía con Mike.
Mike es un chico rubio de ojos café de alrededor de unos 28 años que conocí en un viaje a Italia. Nos conocimos en un desfile. Él iba con la que entonces era ya su mujer y yo fui con una amiga que había conseguido los pases.
Bien, pues en el desfile nos conocimos y congeniamos muy bien y al día siguiente, nos encontramos en el comedor y desayunamos juntos, hablándonos como si nos conociéramos de toda la vida. T así consecuentemente muchas veces más durante el periodo de cinco días que fueron los que duraron el desfile.
Pero el último día, cometí el error de besarle. Él se quedo estático y se excuso diciendo que llegaba tarde al avión. Me quede hecho polvo cuando él se fue con su mujer, que fue cuando me entere de que estaba casado ya que cuando estábamos juntos omitió ese pequeño detalle.
Y eso me dejo claro que nunca volvería a verle.
Un mes después, aunque no me había olvidado de él yo seguía mi vida y mi humor volvía a mejorar, pero recibí una llamada de él.
Me decía que no se había olvidado de mí y que le encantaría volverme a ver de nuevo.
Y yo acepté.
Nos vimos un fin de semana, nos quedamos en un hotel y…bueno, uno ya se puede imaginar que ocurrió durante nuestra estancia.
Él le puso la excusa a su mujer, Cathy, de que era una conferencia de trabajo y que duraría todo el fin de semana. Y así, bastantes veces más.
Hasta que un día, me llevó a su casa. Estuvimos hablando un buen rato en la sala de estar sentados en el sofá y, cuando nos empezamos a besar, su mujer pico al timbre. Tuvimos suerte de que se olvidara las llaves.
Y bueno…me presento como un "colega" de trabajo.
Su mujer me parecía la mar de simpática y agradable, y sin ironías. Y la verdad es que siempre que iba me trataba muy bien, y cada vez que me ofrecía una de sus sonrisas yo me sentía peor.
Era rusa de nacimiento, muy blanca, ojos azul claro verdosos y pelo rubio hasta los hombros. No era muy alta, más bien menudita de poco más de un metro cincuenta i dos, que contrastaba con el metro noventa de Mike. Pero a ella no le importaba e incluso muchas veces había bromas a su propia costa.
Desde que entre en la vida de la pareja, empezamos a salir muy a menudo los tres. Cosa que me parecía de lo más rara, pero uno se acaba acostumbrado a todo.
Y todo iba bien, hasta que Cathy invito a una amiga suya a cenar un día con nosotros. Una chica de aproximadamente un metro sesenta y cinco, piel un poco tostada del sol, una cabellera negra hasta media espalda con mechas rojas con el pelo ondulado y ojos verde oscuro.
También era muy simpática y me llamo mucho la atención. Era de un pueblo cercano a Shanghái, China. Se crió con bastante pobreza y humildad, eran muchos hermanos y casi no tenían ni para comer. Así que ella se ofreció para irse de la casa.
Estuvo una semana divagando por las calles de las ciudades, sin comida ni agua. Hasta que una familia roca la encontró en su jardín moribunda.
Estudio y se saco la carrera de empresariales y cuando iba cobrando se lo mando a su familia para darles una oportunidad. Ahora, todos se habían ido a vivir a Japón y tenían empleos.
Pero aunque me impresiono, no me impresiona de la manera que Cathy creía.
Así que las siguientes veces, en vez de tres éramos cuatro. Y cada vez, nuestros encuentros (entre Mike y yo) eran más ya que iba a su casa más veces.
Todo con Mike iba estupendamente, como he dicho antes, nos veíamos más.
Hasta que un día, en uno de nuestros encuentros, cuando estábamos en casa de Mike, Cathy plegó antes de trabajar y nos encontró a los dos en su cama de matrimonio, desnudos y besándonos.
Su cara, al vernos, se me quedo grabada en la mente. En sus ojos que tanto me gustaban vi como la confianza que me tenía descendía hacía que sus ojos oscurecieran.
Desde ese momento, hace tres semanas, nos hemos visto muy poco. Nos hemos visto sobre todo para hablar sobre su matrimonio, que estaban a punto de divorciarse. Pero hace una semana, me dio la noticia de que seguía adelante con su relación.
Mike me dijo que no tenía clara la sexualidad y que por eso no nos podía dejar a ninguno de los dos.
Y así me encuentro ahora, tumbado en el sofá de mí casa, boca arriba, con un brazo pasado por detrás de mí cabeza doblado y el otro encima de mí estomago con una lata de juga de naranja.
Pensaba en que podía hacer, para arreglar esta situación sin complicarle más la vida.
* * * * * * * * * *
Volví al hotel después de coger las cuatro cosas que necesitaba de mi departamento.
Aunque la verdad es que me sorprendí al comprobar que ella había dejado también algunas cosas suyas, lo cual me dio ciertas esperanzas.
Me arregle un poco el traje que me había puesto esta mañana, pero claro, me había duchado después de hacer ejercicio. Ya me entienden…
Oí girar el pomo de la habitación y me gire.
Me alegre en cuanto la vi entrar por la puerta.
Nos quedamos mirándonos el uno al otro…
_ Hola de nuevo – saludo ella
_ Buenas noches – le respondí.
Ella miro a su alrededor de reojo, como si no quisiera que me diera cuenta de que estaba observando, ya que lo hacía con gran disimulo… ¡no! Definitivamente esa chica no sabía disimular.
_ Vaya…veo que te has instalado – su timidez era notoria cuando un leve rubor asomo por sus mejillas.
_ Sí, eso parece- conteste, aunque con una voz de: yo soy lo más. Me dieron ganas de darme un guantazo en mi gran cabezota- Por lo visto, tú has tenido la misma idea, o al menos una parecida- intente rectificar.
_ Es que me pareció buena idea para estar contigo.
Tarde varios segundos hasta que mi cerebro proceso lo acabado de decir por la chica que tenía en frente. No podía creer que ella…bueno, dijera aquello.
Pude ver, cuando volví a mirar directamente a sus ojos, que un rubor se hacía más y más intenso y que sus ojos rodaban de un lado al otro de la habitación, buscando una salida.
_ ¿Quieres ir a cenar?- pregunte
El rojo que había inundado su rostro desaparecía, dejando al descubierto la cara y sus ojos de perplejidad de una estupefacta Sakura.
_ Cl-claro – fue su respuesta al pasar unos pocos segundos.
Como no se movía, la cogí elegantemente del brazo y la lleve fuera de la habitación dónde, a través de un elegante ascensor, descendimos hacia la planta baja del edificio, para acabar dirigiéndonos al comedor…
NOTAS DE LA AUTORA:
Aquí está el capítulo 5 ^^
Espero que les guste, aunque ya saben: dejen sus reviews. Lo que valoro mucho son las…críticas constructivas xD por llamarlo así. Me gusta cuando la gente me dice lo que le gusta y lo que no le gusta, sobre todo esto último. Me gusta que sean críticos con mi historia, aunque también me gusta que me digan si lo he hecho bien, claro, no soy masoca xD
Bueno, me dejo de palabrería. Espero que hayan disfrutado con este nuevo capítulo =)
Besos.
