CAPÍTULO.7: La vida, el escenario…

Él me estaba mirando con odio y en sus ojos podía leer la palabra traición grabada a fuego.

Sentí como un extraño sentimiento merodeaba como un aura oscura acechando muerte.

Noté como de mis ojos, las lágrimas luchaban por salir como si de cascadas se tratara. Pero aguante delante de él todo lo que puede, intentando no titubear.

El siguiente movimiento que hizo, fue girarme la cara y salir del estadio delante del silencio de miles de personas que lo habían visto todo…

* * * * * * * * *

Solo hizo falta que cantara una estrofa. Después de la actuación de baile que había hecho y obteniendo la máxima puntación casi ni lo dudaron.

Además…tampoco tenía una voz fea, y no desafinaba, me parece que eso viene de familia.

Salí pronto del pequeño teatro de la compañía con una sonrisa en mis labios y la esperanza cada vez mayor de ver cumplido mi sueño de pisar un escenario de Broadway representando una obra. Y qué mejor que un musical.

Durante las últimas dos semanas casi no he visto a Shaoran. Los dos llegamos tarde y nos quedamos dormidos en cuanto nos echamos en la cama. Por lo que no he tenido tiempo de decirle que me presentare al campeonato nacional. Aunque la verdad, no sé la insistencia que tiene Robert que se lo diga y cuanto antes.

¡Hombres! Nunca les comprenderé…

Camine tranquilamente por las calles transitadas de la ciudad, disfrutando de la brisa fresca que soplaba. Dentro de poco llegaría el otoño. Pero aún hacía calor e ir con tirantes no era ninguna locura.

Una vez en la puerta del hotel, entre con dificultad a causa de la gran cantidad de personas que rodeaban la entrada. Una vez dentro, a través de la puerta giratoria de cristales transparentes, pude ver que muchos eran periodistas y fotógrafos.

_ Disculpe- un señor mayor se giro hacía mí detrás del escritorio para quedar cara a cara conmigo.- ¿Porque hay tanta gente en la entrada?

_ Oh! Vera señorita. En nuestro hotel está alojado Lobo, el mejor bailarín de Asia.

_Vaya…-el mejor bailarín del mundo…ojala un día, yo también tenga un club de fans. Me reí interiormente ante la ocurrencia.

Sonreí al hombre y me dirigí a la habitación. ¡Por fin un día de tranquilidad! Cogí el ascensor y subí a mí planta. Una vez allí y salir del ascensor, me tope con un hombre de gabardina negra, con el sombrero y las gafas a juego que se choco conmigo.

Y encima no me pidió ni disculpas. Solo se me quedo viendo durante unos segundos y se fue murmurando hacía el ascensor que yo había abordado minutos atrás.

Entre en la habitación y me encontré encima de la cama una caja de color verde perla de medidas bastantes significativas con una lazo de color verde agua. Al abrir la caja, me encontré con un vestido envuelto en un delicado papel de seda blanco. De ella, saque un precioso vestido de color melocotón con los bordes en colores rojos y naranjas difuminados, además, al moverlo, brillaba a causa de las pequeñas lentejuelas que andaban dispersas por los volantes de la prenda.

Me lo probé y rápidamente busque un espejo en aquella habitación para poderme ver. Era, realmente, un vestido precioso.

Volví a la cama, lugar dónde reposaba la caja, abierta y el papel de seda saliéndose de esta, dentro, había una nota, la cogí y empecé a leer:

Cerecito,

Siento entregarte este presente de esta manera, pero sobretodo lamento no poder entregártelo en persona porque de esta forma, no he podido disfrutar de tú sonrisa y de tú mirada iluminada.

Con esto, me quiero disculpar, pero no voy a poderte ver por más de un mes por causas del trabajo. Es muy complicado, pero te lo explicare todo, te lo prometo.

Dentro de un mes, una persona del personal que trabaja a mis servicios ira a buscarte al hotel. Me gustaría que te pusieses el vestido para bailar al Amanecer…

Ruego tú perdón por esta despedida.

Siempre tuyo,

Shaoran.

Un mes, un mes…Seria un eterno mes sin poder verle y, ahora, solo me quedaba esperar hasta el día en que lo vuelva a ver, a abrazar y a naufragar en el profundo mar ámbar miel de sus preciosos ojos.

* * * * * * * * * *

La competición se había suspendido, y la excusa que habían dado para anularlo de repente fue que el jurado se había intoxicado con unas gambas que sirvieron en el bufé.

¿Creíble? ¡Claro! En esta vida tienes que creértelo todo, pero cuando una tiene contactos, se entera de que el jurado se ha ido de crucero. Vacaciones anticipadas gracias al dinero que tienen que aportar los concursantes para participar.

A causa de eso me traslade a mí refugio privado en Suecia, a una cabaña junto al lago con un pequeño embarcadero. Un lugar rodeado de montañas, altos pinos, matorrales y otro tipo de vegetación propia de la zona.

Me vine para arreglar ciertos asuntos familiares, en realidad quería acabar unos documentos para la empresa que mí difunto padre, Hien Li, me dejo tras fallecer, pero la cual está dirigida por mis cuatro hermanas mayores aún estando a mí nombre. Ellas, desde muy jóvenes habían querido seguir con el negocio familiar para demostrarle a papa lo que eran capaces de hacer aún siendo mujeres. En cambio, por mí parte, yo me dedique al baile e incluso mí padre me pago un estudio cuando era joven en el centro de Nueva York y que ahora se ha convertido en una empresa que dirijo yo, aunque es pequeña. Pero esto de pagarme el estudio y darme todos los caprichos del mundo mundial, fue consecuencia de que mi padre creía que todo esto del baile era un capricho momentáneo o quizás un arranque de rebeldía que tenían muchos "niños de papa" en la adolescencia. E incluso pensó que podría ser una manera de desahogarme después de cursar mis estudios de empresariales que tenían una durada de cuatro años y los acabe en dos, en la universidad de Harvard, y aunque me dejo competir, se pensó que la fama me agobiaría y acabaría dejándolo, pero al acabar los estudios, me volqué por completo en alcanzar mis sueños. Para entonces yo ya tenía los diecinueve años, faltándome poco para cumplir los 20.

Aunque había algo que me hacía sentir culpable, y es que jamás quise defraudarlo, pero tenía claro que ese no era mi destino.

Mi madre no tardaría en venir, quizás menos de una semana, quizás algo más, pero así aprovecharía para visitar la ciudad, hacer algunas y entrenar.

En cuanto a Sakura, intentaría hacer lo posible para comunicarme con ella. Antes de dejar el hotel sin despedirme, le deje como obsequio un vestido precioso, que si había leído mí carta, se lo pondrá para el día del campeonato nacional donde voy a emitir una presentación en su nombre y, si todo sale bien, le pediré…

_Señorito Shaoran-la voz amable del anciano Wei se dejo oír con eco por toda la habitación- el señorito Eriol le espera en el salón.

_Gracias Wei, ahora bajo.-le di un último trago al whisky con hielo que tenía en la mano apurando el vaso. Lo deje sobre la bandeja de plata que se encontraba sobre la mesilla al lado de un sofá verde oscuro que había en la biblioteca.

Salí de la biblioteca cerrando la puerta tras de mí, me deslicé a través del pasillo de madera de pino, la madera bajo mis pies, crujía y aunque algunos les resultaba un ruido despreciable a mí me parecía el sonido más natural y relajante en estos momentos mientras me dirigía al salón, a un salón que era silencioso, pero que en estos momentos, en cuanto cruzara la puerta doble de roble que se alzaba poderosa ante mí persona temerosa, que con tanta desconfianza observaba a una puerta que fácilmente había travesado tantas veces antes. Apoyé ambas manos, cada una en un ala de la puerta, y al abrirla, encontré a mí primo, con una brillante sonrisa en su rostro hablando con una de las empleadas, una chica que respondía con familiaridad a cada cosa que decía mi primo.

Pero no tardo mucho, me vio de reojo y entonces se levanto extendiendo sus brazos para que lo abrazara y ofreciendo en su rostro una gran sonrisa.

_ ¡Primo! Qué bien te veo.-Me abrazó y me palmeo la espalda. Le respondí de igual forma y ambos tomamos asiento en el cómodo sofá de la sala.-Tengo algo que decirte-suspiro- Serena está en la ciudad.

Primo no se había tomado muchos rodeos en darme la noticia. Serena en la ciudad. Lo último que supe de ella fue por las noticias, lo que supe es que estaba viviendo en Paris con aquel novio que se echo. Serena es aquella chica por la que me deje engañar, la que solo perseguía la fama y el dinero, y yo fui el idiota que enredo para conseguirlo.

Y ahora ella, estaba en la ciudad.

¿Importarme? Si era sincero conmigo mismo no me importaba en absoluto dónde ella estuviese. Quizás hace unos años me hubiera convertido en un energúmeno y hubiera ido allí dónde ella estuviera para gritarle cuatro cosas a la cara y dejarla por los suelos, sin importarte ni una pizca mí orgullo. Pero en estos momentos de mi vida en los que eran compartidos por la persona con la que quería pasar el resto de mis días…, simplemente, cualquier recuerdo del pasado dejaba de tener importancia si lo comparaba con ella. Así que, dónde estuviera esa rubia de pote con tetas de silicona me daba exactamente igual.

_Bien. ¿Y qué tiene eso que ver conmigo?- mi primo sabía exactamente lo que yo sentía por Sakura, por lo tanto, si en algún momento se le ha pasado por la cabeza que iba a abandonar mi mundo de yupi por una…dejémoslo en indeseable, iba bastante equivocado.

_Sabes que Serena tiene por confidente a Chantal, que es la mayor cotilla del mundo.

_ ¿Y?

_Veras…Chantal ha ido contando por ahí que Serena lo ha dejado con su novio y que ahora tiene un nuevo viejo objetivo.-Dijo mirándome sin ningún cambio en su expresión.-Tú.

OK. Yo soy su objetivo, pero espero que sepa que no soy ninguna diana u objeto parecido. La cuestión es que seguía sin entender la preocupación que le ponía al asunto mi primo.

_ No entiendo donde quieres llegar.

_ Pues quiero llegar a que comprendas que cuando a la caprichosa de tú ex se le mete algo entre ceja y ceja, no lo deja ir. Y dice tener un plan preparado para reconquistarte.

No me quede preocupado, yo sabía muy bien lo que sentía, y según mi criterio, mi primo simplemente estaba un poco enloquecido e influenciado por toda esa sarta de palabrería que había oído de la bocota de Chantal.

_ Puedes estar tranquilo, sea lo que sea lo que tenga pensado no surgirá ningún tipo de efecto.

_ Está bien- contesto Eriol mientras con los dedos se frotaba el puente de la nariz- por cierto… ¡sigues siendo como el adolescente rebelde de tus buenos tiempos, eh!- dijo esto mientras se ponía de pie y me frotaba el pelo como hacia cuándo éramos niños.

Aunque el tema no me preocupaba en absoluto, no podía dejar de pensar aquello tan sumamente diabólico que había preparado Serena.

* * * * * * * * * *

El joven, nunca llego a casa. Pareció que un bar cercano a la carretera que le haría llegar a casa era mucho más atractivo que el cómodo sofá de su salón.

-Póngame otra copa.

-Ni hablar, ha bebido usted demasiado.

Y que si bebía demasiado, ¿A quién iba importarle? Había hundido la vida de una familia, o de lo que quedaba de ella. Me sentía frustrado, solo, desamparado…nadie acudiría.

Mi mejor amiga estaba demasiado ocupada con lo de su noviete rico y además, tampoco sabía que había pasado algo y mejor no alarmarla, con lo nerviosa que era, a lo mejor se mataba por la carretera. Y no estaba dispuesto a que otra persona sufriera por su culpa.

-Póngamela igualmente. Soy un pobre infeliz, que más le da.

El camarero me sirvió otra copa, la cogí y me la tomé de un trago. Salí del bar dejando una buena propina. La noche no podía acompañarme mejor en mí agonía. Llovía y los rayos parecían romper el cielo con fieros relámpagos.

Conduci, conduci aún sabiendo que no debería coger la carretera en mí estado. Pero me concentré y todo parecía estar saliendo bien, hasta que la música de mi móvil empezó a sonar. Estaba al lado de la radio y yo podía leer perfectamente el nombre de Mike en la pantalla del pequeño aparato.

Lloré.

Me había utilizado y yo, iluso de mí, me deje engañar fácilmente.

Cogí el pequeño objeto y lo tiré por la ventana, no quería ver ese nombre de nuevo, no, no…

Pero el aparato volvió a sonar. ¿Qué lo había tirado? Sí, pero solo el mío, y no el de la empresa. Al verlo, pensé que no me libraría jamás de este sufrimiento, apreté el acelerador, y después…ya no había un después.

Nota:

La vida da vuelta inesperada y esta historia no lo demuestra una vez más.

El inicio es el final de otro capítulo, del siguiente o del próximo, aún no lo tengo claro, pero ocurrirá, pero no solo ella tendrá la culpa de guardar secretos, sino que él también se verá implicado en una serie de mentiras y engaños que pagara con su felicidad.

Bien, esto por lo que corresponde a la parejita de castaños que tanto nos gusta y que voy hacer sufrir hasta el final, muajaja.

Pero luego está Robert, ha tenido un terrible accidente, y quizás, no se recupere… ¿habrá algún ángel para saberlo esta vez del abismo? ¿O será demasiado tarde para este personaje que tanto ha hecho por la esmeralda y que tanto ha sufrido ya?

Solo hay una forma de descubrirlo…

Esperando al siguiente capítulo xD

Atte: Cristina.