Disclaimer: ¿Se dan cuenta de que Sirius murió en el quinto libro? Bueno, por eso Harry Potter no es mío.
Conociendo el futuro.
Los Siete Potters.
Lily, James y Ginny tuvieron un desayuno muy agradable, mientras Lily le preguntaba cómo se habían conocido.
- Oh, bien… lo vi en su primer día a Hogwarts; no sabía cómo cruzar el muro para llegar al andén y le preguntó a mi madre, Molly Weasley, como podía hacer, ella le dijo. Luego, Fred y George, mis hermanos, nos dijeron que Harry Potter estaba en el tren y yo le supliqué a mi madre que me dejara subir al tren para verlo – rió ante tal infantil idea para poder colarse a Hogwarts, nunca habría imaginado que se enamoraría de él.
- Ya… porque Harry será famoso.
- Sí, y mucho, pero en realidad solo era una excusa para poder ir a Hogwarts, yo tenía diez en ese entonces. Mi hermano, Ron, se hizo mejor amigo de Harry.
- ¿Te enamoraste del mejor amigo de tu hermano?
- Hummm… no lo creo… más bien me enamoré del chico que me salvó… - reflexionó en voz alta, la mirada consternada de Lily le hizo caer en cuenta de su error.
- ¿A qué te refieres con "el chico que me salvó"?
- Uh… este… bueno, Merlín, no debí decir nada. Cuando yo estaba en primero y Harry en segundo, me encontré un diario… que terminó siendo de Tom Riddle y… me poseyó y… pues… me hizo abrir la cámara de los secretos…
- ¿Qué eso no era un mito?
- No, es real.
- ¡Ay, Merlín!
- Sigue, por favor – le indicó James a Ginny, quien tragó saliva.
- Pues… liberé a un basilisco, pero no sabía lo que hacía… y luego… Tom iba a quedarse con mi energía vital, o algo así dijo Dumbledore, para poder regresar; pero Harry bajó hasta la cámara de los secretos, luchó contra un basilisco, y destruyó el diario.
- ¡¿LUCHÓ CONTRA UN BASILISCO?!
- Ah… uh… sí.
- Pero… ¿Cómo sobrevivió?
- Bueno, él sacó la espada de Gryffindor del sombrero seleccionador y de alguna forma se la enterró en la boca, aunque él se encajó uno de sus colmillos y con éste destruyó el diario. Fawkes, el fénix de Dumbledore, curó la herida de Harry y nos sacó a los cuatro de la cámara.
- ¿Cuatro?
- Sí: a mí, Harry, Ron y el profesor Lockhart.
- Un momento, ¿Había un profesor y Harry tuvo que luchar contra el basilisco?
- ¿Lockhart-me-creo-muy-guapo-y-en-realidad-soy-un-estúpido es maestro? – Ginny rió con ganas.
- Resultó que Lockhart era un farsante que se robaba los descubrimientos de magos notables y los desmemorizaba para que no pudieran desmentirlo. El fue profesor de de DCAO, ese año; cuando intentó desmemorizar a Harry y Ron para que no dijeran como huyó como cobarde cuando le encomendaron rescatarme, se desmemorizó él mismo, porque la varita con la que hizo el hechizo estaba rota.
- Eso es…
- Estúpido.
El timbre sonó y supusieron que era el profesor Dumbledore, acertaron. Se dirigieron a la sala de los Potter y se sentaron a esperar.
Unas llamaradas rojas inundaron el lugar; un hombre alto, de cabello negro, revuelto, sin peinar y con unos ojos grises estaba frente a ellos con una gran sonrisa, sus dientes estaban maltratados y manchados…
- ¡Cornamenta! Hermano, no sabes lo bueno que es verte – dijo abrazando a su desconcertado amigo.
- ¡Sirius! – chilló Ginny con una gran alegría - ¡Oh, es tan bueno verte! Si tan solo Harry estuviera aquí, sería tan feliz de estar contigo una vez más.
- Lo sé, también me encantaría estar con él antes de partir, pero no sé si sea posible.
- Canuto… estas tan…
- ¿Descuidado? – James asintió tristemente, su amigo había sido una de las personas más obsesionados con su imagen que alguna vez conoció; verlo así era simplemente… deprimente – trata de pasar doce años en Azkaban preocupándote por cómo te vez.
- ¿Doce años en Azkaban?
- Comencemos la lectura.
Los Siete Potters.
- Oh, esto fue tan angustiante – comentó Ginny, cosa que no le gustó a Lily.
Harry tomó a Hedwig a dar un último vistazo a la casa, sabiendo que nunca volvería a estar ahí. Comenzó a recordar buenos momentos como… como cuando Dudley había vomitado después de que lo salvó de los dementores… ¡Quién hubiera dicho que estaba agradecido! Y Dumbledore había atravesado esa puerta el último verano… - Dumbledore sonrió.
- ¿Quién es Hedwig?
- Es la lechuza de Harry – contestaron Ginny y Sirius a la vez.
Se alejó de esos pensamientos y le dio la espalda a la puerta.
Y aquí abajo, Hedwig – Harry abrió una portezuela bajo las escaleras - ¡aquí solía dormir! No me conocías en ese entonces. Vaya, es pequeño, me había olvidado.
- ¡¿Dormía debajo de las escaleras?!
- Sí, pero cuando le llegó su carta a Hogwarts lo dejaron en la segunda habitación de Dudley.
- Malditos Dursleys.
- Mi hermana y su estúpido esposo.
- Venga, Harry lo ha superado.
- Pero no tendría que haber superado nada, se supone que sería feliz – dijo Lily, antes de soltarse a llorar en los brazos de su esposo.
De repente, un rugido sonó cerca. Harry contempló por la ventana; varias personas comenzaron a aparecer después de que el efecto Desilusionador terminara. Hagrid se encontraba al lado de una motocicleta – Los ojos de Sirius brillaron – alrededor de él había personas desmontando sus escobas y, en dos casos, esqueléticos, alados caballos negros.
- ¿Eh?
- Thestrals. Son los caballos que tiran de los carruajes de Hogwarts, solo puedes verlos si alguna vez has presenciado alguna muerte – explicó Sirius.
- Vaya Sirius, me sorprendes. No creí que alguna vez llegaras a tener una pizca de cerebro – bromeó Lily, sacando a Sirius una gran sonrisa que, desgraciadamente, no llegaba a sus ojos. Extrañaba eso.
Con la puerta crujiendo a sus espaldas, salió a recibir a sus amigos. Un chillido de saludos en general, seguido de una Hermione abalanzándose en sus brazos, un Ron que palmeaba su espala y Hagrid preguntando cómo estaba lo hizo sentirse en casa.
Ron, largo y delgado; Hermione, su pelo espeso recogido en una larga trenza, Fred y George, sonriendo de forma idéntica, Bill, mal herido y de pelo largo, el Sr. Weasley, rostro amable, con poco pelo, sus gafas un poco mal; Ojoloco, con marcas de batalla, con una sola pierna, con un ojo azul mágico; Tonks, cuyo pelo corto tenía su color favorito de rosa brillante; Lupin, más gris, con más líneas; Fleur, esbelta y hermosa; Kingsley, calvo, con espalda ancha, negro. Hagrid, con su cabello negro y salvaje; y Mundungus Fletcher, pequeño, sucio y fachoso.
Tonks le dio la noticia de su matrimonio con Lupin – Sirius no pudo evitar reír estrepitosamente, ganándose una mirada inquisitiva de los demás.
- Tiene, al menos, diez años más que él – explicó. Todos rieron.
Ojoloco tuvo que explicarle que no podrían aparecerse porque aún tenía menos de diecisiete años, así que si se realizaba magia a su alrededor Thicknesse lo sabría de inmediato.
