Disclaimer: ¡Harry Potter es mío! ¡Santa Claus lo prometió! Él dijo... - suspiro de resignación - que aún no soy rubia, ni inglesa, ni multimillonaria, todo lo que reconozcan sigue siendo de ella ¬¬


Conociendo el futuro.

El guerrero caído.

Sirius abrió los ojos esa mañana. Observó lo que, antes, habría sido una habitación muy familiar para él. Solía quedarse ahí cuando se sentía solo y no quería quedarse en su casa, o cuando James le invitaba a su casa y se les hacía muy noche. Sonrió pensando en lo increíble que era eso, ver de nuevo a su mejor amigo y a Lily, vivos. Bajó a la cocina, atraído por el olor a comida que se desprendía de ésta. Lily ya se encontraba ahí, cocinando tocino y huevos.

- Buenos días, pelirroja – Lily le mandó una mirada asesina – vale, Lily.

- Buenos días, callejero – bromeó y besó su mejilla - ¿Hambre?

- Bastante.

- ¡Qué raro!

- ¡Anda, mujer! Aliméntame.

- Amabilidad ante todo, Canuto – bromeó James entrando a la cocina, con Harry en los brazos. Se lo dio a Sirius mientras saludaba a Lily besando sus labios.

- Siempre podrás contar con los modales Black.

- Entonces no tienes esperanza, ¿Cierto?

- Ni una pizca, compañero.

- ¡Buenos días a todos! – exclamó Ginny, entrando a la cocina.

- Oh, buenos días, pequeño rayito de luz – se burló Sirius.

- ¿Rayito de luz?

- Te levantas con una energía y un positivismo enormes.

- Calla – miró a pequeño Harry y comenzó a hacer su voz chillona – Hola, pequeñito, ¿Dormiste bien? – lo tomó en brazos – yo sé que si porque tu futuro yo tiene el sueño muy pesado – continuó jugueteando con él mientras que Lily y James miraban la escena con ternura y Sirius… bueno, Sirius seguía burlándose de la cara que pondría Harry al ver el trato que su novia le estaba dando en ese momento.

- Bien hecho, Ginny. A Harry le fascinaría ver como lo tratas en este momento – las mejillas de la muchacha tomaron el color de su cabello.

- Esto… yo… ¿Necesitas ayuda con el desayuno, Lily?

- Oh, no gracias, ya he terminado. Mejor comamos todos, para poder esperar el próximo capítulo.

- De acuerdo.

- Terminaron de desayunar y, poco después, llegó el director de Hogwarts. Unas llamaradas moradas les entregó el capítulo que estaban esperando.

El guerrero caído.

- Eso no suena nada bien – comentó Sirius, quien recibió varias miradas de las cuales podrían haber salido unos bonitos rayos color verde.

Lo siguiente que supo fue que no encontraba a Hagrid. Lo buscaba, lo llamaba, pero no le contestaba. Una mujer le preguntaba algo… ¿Qué era? Hagrid. ¿Dónde estaba?

¡Ted, son ellos! ¡Se estrellaron en el jardín!

Lo siguiente que supo fue que se encontraba recostado en un sillón.

¿Hagrid?

Hagrid está bien – dijo un hombre – la esposa lo está revisando en este momento. ¿Cómo te sientes? ¿Te rompiste algo más? Arreglé tu brazo, tus costillas y tu diente. Soy Ted, por cierto, Ted Tonks, el padre de Dora.

Sirius mostró sus amarillos dientes en una gran sonrisa.

- Ese hombre me cae muy bien, es el esposo de mi prima Andrómeda y el suegro de nuestro querido Moony.

- Vaya, quién lo diría… Moony casado – comentó James.

- Lo sé, es increíble – agregó Lily.

- No veo el por qué – dijo Ginny, confundida.

- El era muy reservado por lo de su… su condición. Sí tuvo una que otra novia en Hogwarts, pero ninguna supo su secreto.

- Oh… sigue siéndolo.

- Entonces puedes comprender de lo que te hablo.

- Sí, creo que sí.

Harry intentó incorporarse, necesitaba ver a Hagrid con sus propios ojos antes de creer que estaba vivo. Una puerta se abrió y la gigantesca figura de Hagrid entró por ella.

¡Harry! ¿Cómo nos sacaste de esa? ¡Nos daba por muertos!

¡Yo también…! - se detuvo bruscamente cuando entró una mujer a la habitación - ¡Tú! – buscó su varita en el bolsillo, Ted Tonks se la dio, indicándole que le estaba gritando a su esposa.

Sirius soltó una risita melancólica, atrayendo la mirada de sus acompañantes.

- Andrómeda tiene un parecido increíble con Bellatrix.

- Eso es muy cierto – concordó Ginny.

Harry se disculpó y se acercó a la mujer, inspeccionándola. El parecido de la señora Tonks, con su hermana Bellatrix era mucho, pero iba disminuyendo poco a poco. Preguntaron por Tonks, aunque Harry no supo responderles, mientras sentía que un nudo en la garganta se le iba formando. Tomaron el traslador y llegaron a la madriguera.

¿Harry? – chilló la señora Weasley, quien lo envolvió en uno de esos ya conocidos, afectuosos y maternales abrazos que reconfortaban tanto a Harry, casi podía sentir a su madre a través de éstos.

Lily soltó un respingo y comenzó a llorar, desconsoladamente. Ella debería de estar ahí, era lo único que podía pensar, Harry no debería de extrañar ese tipo de abrazos, debería de haber tenido suficientes en toda su vida. Ella se los tendría que haber dado, con gusto y con amor. James se encontraba en un estado parecido, mientras abrazaba a su esposa. Ginny y Sirius se voltearon a ver, intentando decir algo que los consolara.

- Mi madre siempre quiso a Harry como a uno más de nosotros, Lily. Desde que nos pidió ayuda para atravesar el andén nueve y tres cuartos.

- Harry ve a Molly como una sustituta a su madre, Lily, pero a ti siempre te tuvo presente, fue por ti y por James por quien luchaba.

- Ginny, dile a tu madre que le agradezco todo lo que hizo por Harry y que… - rompió a llorar nuevamente, sin poder pronunciar ninguna palabra más.

- Se lo diré, Lily.

Harry se sintió abatido cuando supo que nadie más había regresado; la señora Weasley lo envolvió en otro abrazo, que creyó no merecer, y luego fue a la casa por un poco de Whiskey de Fuego, a petición de Hagrid.

Harry se volvió hacia Ginny, pidiendo una explicación.

Ron y Tonks deberían haber llegado primero, pero no tomaron su traslador. Los siguientes debían ser el de papá y Fred. Luego seguían ustedes y, si lo logran, George y Lupin deben de aparecer en… un minuto.

Para alivio de Harry, Lupin y George llegaron a la madriguera, pero en cuanto llegaron, supo que algo estaba mal. La cara de George estaba cubierta en sangre; lo colocaron en un sillón dentro de la casa y vieron que no tenía un oído.

- ¿Se encuentra bien, Ginny?

- Si, se lo tomó de una forma muy positiva.

- No podía esperar menos de ese chico.

Cuando la señora Weasley se acercó a George, Lupin tomó a Harry por la camisa y lo dirigió a la cocina con mucha brusquedad; Hagrid protestó, pero Lupin lo ignoró.

¿Qué animal estaba en la esquina de mi oficina la primera vez que Harry Potter visitó mi despacho en Hogwarts?

Fu… fue un Grindylow en un tanque, ¿No? – Lupin lo soltó.

¿Qué fue eso? – rugió Hagrid.

Lo siento, Harry, debía corroborar. Nos han traicionado.

Harry le contó a Lupin todo lo que le había sucedido, y éste le reprendió por desarmar, Harry se defendió diciendo que si lo hubiera aturdido lo hubiera matado y que Expelliarmus lo había salvado de Voldemort dos años atrás.

- ¿Dos años atrás? ¿En qué estaba? ¿Cuarto?

- Si, a finales de curso, me parece.

- ¿Qué sucedió?

- Bueno…

- Harry participó en el torneo de los tres magos, todo fue una trampa de Voldemort y un mortífago infiltrado, Harry y otro muchacho terminaron en el cementerio donde se encontraba el padre de Voldemort, ahí fue donde regresó. Un Expelliarmus salvó su vida y terminó convirtiéndose en su hechizo marca.

- Ay, Merlín, ¿Algo más que le haya sucedido? – Ginny y Sirius sonrieron tristemente y continuaron con la lectura.

Luego llegaron Hermione y Kingsley. Hermione se abalanzó a los brazos de Harry, pero Kingsley no se veía tan complacido. Interrogó a Lupin de la misma manera en que éste interrogó a Harry. Kingsley los puso al tanto de lo que les había sucedido y Lupin reveló que la oreja de George fue cortesía de Snape.

Se escucharon varios gruñidos en la habitación.

Harry volvió al lado de George, junto a Ginny y contenía las ganas de abrazarla, de aferrarse a ella, sin importarle si la señora Weasley estaba presente.

Sirius silbó y Ginny se puso casi tan colorada como su cabello. Lily y James sonreían, al igual que Dumbledore.

- No sabía que Harry y tu salían.

- Oh… bien, en su sexto curso se dio cuenta de lo que sentía – Ginny se encogió de hombros – y, después de la muerte de Dumbledore terminó conmigo porque… ¿Cómo dijo? Ah, si… "Estar conmigo es muy peligroso. ¿Recuerdas la cámara de los secretos? Eso fue únicamente porque eras la hermana menor de mi mejor amigo, ¿Qué pasaría si Voldemort se enterara de que eres mi novia? No podría soportar perderte a ti también" ¿Te suena familiar?

- Harry, siempre tan noble y egoísta.

- Yo pensé exactamente lo mismo.

Un estallido en la cocina y unos gritos provenientes del mismo lugar, dejaron saber que el señor Weasley y Fred ya habían llegado. Se postraron a un lado de George y comenzó a despertar, haciendo una broma sobre su oreja. Aún esperaban a Tonks y Ron. De pronto, un par de escobas se materializaron de la nada.

¡Son ellos! - chilló Hermione.

¡Remus! – gritó Tonks, corriendo a los brazos del susodicho, que tenía el rostro más pálido de lo normal.

Estás bien – logró susurrar Ron a Harry, antes de que Hermione se abalanzara sobre él.

Poco después, llegaron Fleur y Bill, ilesos, pero con terribles noticias…

Ojoloco está muerto.

Todos, menos Ginny, inspiraron muy profundamente, en sorpresa, horror y desconcierto. Las llamas moradas aparecieron nuevamente, llevándose el capítulo y dejando una nota.

Una nueva visita los espera el día de mañana, además de ésta persona, los demás siguen siendo los mismos.