Disclaimer: Nada que reconozcan en mío.
Conociendo el futuro.
"El Ghoul en pijamas"
Ginny se levantó de su cama. Ya llevaba tres días en esa y aún no podía creer que estuviera ahí, con los padres de Harry, Sirius y Dumbledore, todos vivos. Soltó un suspiro, pensando en Harry y en lo feliz que se sentiría de verlos a todos. Lo extrañaba; ella había sido trasladada a ese lugar después del desastre de fiesta de boda de Bill y Fleur. Aún así, sentía que le hacía falta. Más que nada porque sentía que él ya no le pertenecía. Bajó a la cocina, y se encontró con su suegra.
- Buenos días, querida.
- Oh, buenos días, Lily.
- ¿Dormiste bien?
- Sí – mintió – gracias.
- Ginny… - Lily se mordió el labio – Harry… ¿Es feliz?
- Yo espero que lo sea. Pienso que sí, pero siempre los echó de menos a ustedes.
- Así no es como debieron de pasar las cosas.
- Tal vez… tal vez esto es para evitar que sucedan así.
- ¿Tú crees?
- Es posible, deberíamos consultarlo con el profesor Dumbledore.
- Sería cambiar el curso de la historia, no creo que sea muy conveniente.
- Debe de haber alguna forma.
- No lo sé, Ginny. Piénsalo, si yo no muero, Harry no tendría la protección por el sacrificio… pero James no tiene por qué morir.
- Eso tampoco funcionaría, Lily.
- ¿Por qué lo dices?
- ¿Te gustaría vivir con James muerto?
- No, pero lo haría por Harry.
- ¿Qué harías por Harry, amor? – preguntó James, entrando a la cocina.
- Lo que sea, lo sabes.
- Al igual que yo – sonrió, con tristeza.
- Y si… ¿Y si te salvas tu, James?
- ¿Qué dices?
- Así tú podrías cuidar a Harry y no tendría que irse con mi hermana.
- ¡Estás loca! ¿O qué?
- Para nada.
- ¿Crees que me gustaría estar aquí, sin ti?
- Pero Harry…
- Entonces, sálvate tú y yo me sacrifico, Lily, pero no me pidas que viva sin ti, porque no podría y Harry solo estaría en peores condiciones – Lily comenzó a derramar lágrimas por sus hermosos ojos, partiéndole el corazón a su amado – No, no llores, amor.
La abrazó y ella se desmoronó, en sus brazos. Sollozaba incontrolablemente, haciendo que Ginny comenzara a sentirse triste y un poco incómoda. Salió de la cocina, donde se encontró con Sirius, quien la miraba, extrañado.
- ¿Qué sucede?
- Lily le pidió a James que se salvara él.
- Mala idea, ¿Cierto?
- Cierto.
- Y tú ¿Estás bien?
- Yo… no – dijo, agachando la cabeza.
- ¿Vas a contarme?
- Es lo mismo de siempre.
- Harry – ella asintió – el te quiere, Ginny, y sabes que su instinto le pide que te mantenga a salvo, aunque más que nada lo haga por él, por evitarse el sufrimiento de perder a alguien que ama, pero también lo hace por ti, para que estés segura. En la época en la que están viviendo, no es seguro ser amigo de Harry Potter.
- Es tan difícil, Sirius.
- Lo sé, pero, cuando todo termine, él te buscará y podrán seguir las cosas desde donde las dejaron.
- Si logramos sobrevivir.
- Sí, Ginny, si logran sobrevivir.
- Es tan injusto, no tendría que ser él quien pase por todo eso.
- Lo sé y, sin embargo, así es.
- Gracias, Sirius.
Tuvieron un desayuno muy silencioso. Cuando llegó el director, pasaron a la sala a esperar el siguiente capítulo. Unas llamas verdes inundaron la estancia, dejando el capítulo y mostrando dos figuras. Una era una chica, de cabello rizado y castaño, mostrando una hermosa y bien cuidada sonrisa; venía de la mano de un chico alto, pecoso y de cabello rojo.
- Hola – saludó la castaña, luego se percató de la presencia de Sirius y se abalanzó sobre él.
- Realmente no los esperaba a ustedes – confesó Ginny – ellos son Ron, mi hermano y Hermione Granger, mejor amiga de Harry y mía, pues, según veo, ya no es una amiga para mi - hermano, ¿Verdad, Ronnie?
- NO me digas así.
- Lo siento, la costumbre – dijo, encogiéndose de hombros.
- Pero bueno, Ginny. Ron y yo somos novios – dijo con una gran sonrisa en el rostro.
- ¡NO PUEDO CREERLO! – gritó emocionada – bueno, así puedes incorporarte oficialmente a la familia, aunque lo has sido desde el principio.
- Gracias, Ginny, aunque esto ya me lo habías dicho.
- ¿Qué?
- Pues… nosotros venimos después de que termina el libro que están leyendo.
- Entonces ¿A qué vinieron?
- No tengo idea.
- Entonces, empecemos.
El Ghoul en Pijamas.
Muchos fruncieron el ceño, menos los Weasley y Hermione.
Después de la muerte de Moody, fue casi imposible hacer que Harry entrara en razón, pero terminaron convenciéndolo de que se quedara en la madriguera, aunque aún seguía culpándose por lo sucedido.
Los chicos habían decidido partir después de la boda de Bill y Fleur, un día después del cumpleaños de Harry. La señora Weasley no quería que ellos dejaran la escuela, se oponía rotundamente. Estuvo intentando separarlos durante mucho tiempo, Harry se desesperaba, pensando en que la señora Weasley creía que alguien iba a matar a Voldemort mientras los mantenía encerrados.
- Me dijo algo similar – comentó Ginny, enojada, porque le había dicho que nada más era una broma, aunque nunca lo creyó realmente.
Sumándose a eso, aún no encontraban el cuerpo de Ojoloco; el ministerio aún no decía nada por la enorme cantidad de magia que Harry empleó, siendo menor de edad, para escapar de los mortífagos. El señor Weasley era de la opinión de que eso sucedía porque Scrimgeour no quería admitir que había habido una fuga masiva de Azkaban.
Claro, ¿Para qué decir la verdad? – observó la cicatriz que tenía en su mano, en color blanco "No debo decir mentiras".
Sirius soltó un gruñido, al igual que los demás del futuro.
- ¿Por qué Harry tiene esa cicatriz?
- En nuestro quinto año, tuvimos a Dolores Umbridge como profesora de defensa contra las artes oscuras… - Hermione se vio interrumpida por James.
- ¿El Sapo rosa les dio clases? – todos rieron ante el comentario y la cara de incredulidad de James - ¿Por qué Dumbledore la contrató?
- Oh, no, Dumbledore jamás la contrataría – dijo Ron – en realidad, el ministerio estaba totalmente demente porque Harry y Dumbledore decían que Voldemort había vuelto (obviamente era cierto), y ellos se obstinaban en decir que todo era mentira, Fudge era un cretino. En fin, el ministerio quería tener control en la escuela, así que el sapo comenzó a darnos las peores clases de DCAO que habíamos tenido… creo, no sé quien fue peor, si el idiota o la bruja rosa ¿Ustedes qué dicen?
- Preferiría aguantar mil Lockharts que a una sola Umbridge.
- Interesante.
- Pero ¿Qué hay de la cicatriz?
- Ah, sí. Harry estaba muy enojado porque no nos enseñaban lo que necesitábamos para enfrentarnos a la guerra y todo eso, entonces se enfrentó al sapo, quien lo castigó, haciéndolo escribir "no debo decir mentiras" con una pluma especial, que utilizaba sangre como tinta y se grababa en la piel.
- ¡Está demente!
- Y es horrible – comentó Ron, haciendo como si un escalofría le recorriera el cuerpo.
Fleur le indicó a Harry que debería de disfrazarse para la boda pues, aunque los invitados no eran mortífagos, podría ser que algún dato se colara y no sería nada lindo. Ron, Harry y Hermione, de alguna forma lograron salir de los deberes que la madre del primero les había encomendado. En ese momento, Harry comenzó nuevamente.
Miren, sé que después del funeral de Dumbledore les dije que podrían venir, pero…
Aquí viene de nuevo.
Como sabíamos que haría. ¿Saben? Creo que también llevaré Hogwarts, una historia, aunque no vallamos a regresar ahí, simplemente no me sentiría bien si no lo tuviera conmigo…
¡Escuchen!
No, tú escucha. Iremos contigo, eso está decidido desde hace mese… años, realmente.
Deberían pensarlo bien.
Veamos – comenzó Hermione – llevo empacando por días, así que estamos listos para partir cuando sea, he estado practicando hechizos avanzados y complicados, sin mencionar que he tenido que robar todo el bastimento de poción Multijugos de Moody, bajo las narices de la madre de Ron. También modifiqué la memoria de mis padres para que piensen que se llaman Wendell y Mónica Wilkins, cuya ambición es mudarse a Australia, cosa que ya han hecho. Así será más difícil que Voldemort los rastree y los interrogue sobre mí. Si sobrevivo a la caza de los Horrocruxes, iré a buscarlos y levantaré el hechizo; si no… bueno, estarán bien, ellos no saben que tienen una hija.
Lily y James parecían asombrados ante tal revelación. Se sentían totalmente agradecidos con esa chica, que mostró tal lealtad a su hijo, como para aventurarse a todo eso.
- Hermione, yo… nosotros… - Lily no podía unir sus ideas.
- No se preocupen, ya todo pasó y mis padres recuerdan todo.
- Pero lo que hiciste fue... notable, increíble, valeroso, gracias – consiguió decir James, antes de concentrarse en consolar a su esposa.
Ron llevó a Harry a su ático, donde le enseñó a su Ghoul; extrañamente tenía puesto un pijama, cabello rojizo y unas horribles pústulas.
¿Esto es normal?
No. Él es yo. ¿Ves?
No.
Cuando nos vayamos, él bajará a vivir a esta habitación. Será yo, con Spattergroit. Bueno ¿Eh?
No entiendo.
El fingirá ser Ron, Harry. Con Spattergroit, si sale como lo planearon, nadie se acercará a él para comprobar si está en ese estado o no.
Harry no pudo dejar de sentirse agradecido con sus amigos. Ellos eran algo de lo poco que le quedaba y, sin ellos, no podría continuar.
Los presentes sonrieron tristemente. Sabían que la vida de Harry era dura, aunque él solía complicársela más él solo.
James y Lily no podían dejar de estar agradecidos con Ron y Hermione por ayudar tanto a Harry. Decidieron que, definitivamente, apreciaban mucho a esos muchachos.
Comenzaron a hablar de los Horrocruxes, habría que buscarlos y destruirlos pero ¿Cómo destruirlos? Hermione dijo que estuvo investigando, Harry no pudo evitar preguntarse cómo. Hermione adquirió un tono rosado.
No había libros de eso, ni en la sección prohibida.
Dumbledore los removió todos pero… no los destruyó.
¿Cómo los obtuviste?
¡No los robé! Eran libros de la biblioteca, y si Dumbledore no hubiera querido que nadie los obtuviera habría hecho más difícil…
Al grano – interrumpió Ron.
Hechizo convocador.
Siguieron comentando lo que Hermione había encontrado en esos libros; como el horrible proceso de hacer un Horrocrux, la inestabilidad que produce hacer uno solo, sin mencionar que la teoría era que Voldemort hizo seis.
¿Dice cómo destruirlos?
Sí. Lo que Harry hizo con el diario de Riddle es una de las formas infalibles de destruir un Horrocrux.
¿Qué? ¿Apuñalarlo con un colmillo de basilisco?
Qué bueno que tenemos todo ese arsenal de colmillos de basilisco, me preguntaba qué haríamos con ellos – comentó Ron, sarcásticamente.
Hermione explicó que no tenía que ser necesariamente el colmillo, sino algo tan destructivo como su veneno. Harry se preguntaba cómo Dumbledore había destruido el anillo. Había tantas cosas que no le había preguntado. La señora Weasley irrumpió en el cuarto, diciéndoles que le ayudaran a acomodar los regalos de la boda.
Es como ser un Elfo doméstico, pero sin la satisfacción del trabajo. Cuando se acabe la boda, seré feliz.
Claro… después solo tendremos que buscar Horrocruxes, serán como vacaciones ¿No?
Todos en el cuarto rieron.
Llegaron los Delacour. La señora Weasley le preguntó a Harry cómo quería festejar su cumpleaños. El no quería nada ostentoso, una simple cena sería suficiente. Con los Weasleys y Tonks, Lupin y Hagrid. Deseaba que Sirius hubiera podido estar con él, al igual que sus padres, pero, nuevamente, el era Harry Potter.
Sirius soltó un suspiro, él también hubiera deseado estar con Harry en esa ocasión. Observó a Lily llorando en los brazos de James, decidió que no era justo.
Desapareció el capítulo y ninguna nota apareció.
