Disclaimer: Un abogado me amenazó con demandarme si volvía a poner que era rubia... así que debo poner que no lo soy y que nada de lo que reconozcan me pertenece.


Conociendo el futuro.

La boda.

Todos se quedaron viendo al pergamino, esperando que diera alguna otra explicación, pero simplemente no aparecía. De pronto, sonó el timbre de la casa; James fue a abrir, seguido de eso, comenzaron a escucharse risas.

- ¿Quiénes son? – preguntó Harry.

- Deben ser Padfoot y Moony – respondió Lily, llamándolos por sus apodos, para no hacerlo muy confuso.

- ¡Yo quiero ver eso! – exclamó Harry, contento, dejando a Teddy en manos de Hermione. Salió de la sala de los Potter y se encontró con cuatro personas: Padfoot, que venía de la mano de una hermosa mujer 'tal vez es Daisy' pensó; Moony, pálido y demacrado y…

- ¡Fuera! – exclamó Harry; mientras, en la sala, Sirius escuchó el grito de su ahijado.

- Oh, oh…

- ¿Crees que sea…? – preguntó Ginny, Sirius únicamente asintió con la cabeza.

- Esto no es bueno – comentó Hermione, Lily y Dumbledore tenían cara de haberse perdido algo importante, Ron se había levantado abruptamente desde que escuchó a su amigo gritar y se dirigió a donde se encontraba.

- ¡Suéltame! ¡Voy a matarlo! ¡Juro que lo haré! – gritaba Harry.

- Lo sé, por eso no te dejo ir – decía Ron, forcejeando. Sirius se dirigió a donde estaban.

- Harry, cálmate, no ganarás nada con esto.

- ¿Calmarme? ¿Cómo quieres que me calme? ¡Suéltame! – dio un puñetazo a la nariz de Ron, que empezó a sangrar violentamente.

- ¡Harry! – le llamó su padrino – Harry ¡No!

- Pero no pudo hacer nada, Harry tenía a Peter Petigrew agarrado por el cuello de su camisa, lo miraba con total desprecio, Sirius llegó corriendo, justo a tiempo de impedir que Padfoot golpeara a Harry. Moony parecía dispuesto a lo mismo y James estaba demasiado aturdido como para hacer nada.

- ¡Que se calmen con un demonio! – exclamó Lily, enojada, haciendo que todos se quedaran quietos, viéndola; todos, excepto Harry, que seguía mirando a Colagusano con odio.

- ¿Qué sucede? – preguntó James, en un susurro.

- Yo les diré lo que sucede – dijo Sirius – Colagusano, serías tan AMABLE de mostrarnos tu brazo izquierdo ¿Por favor?

Cada palabra estaba inyectada con veneno, del más puro y letal de todos. El color de la cara del aludido se desvaneció por completo, los habitantes del pasado lo miraban estupefactos, ¿A qué venía esa declaración? Colagusano se convirtió en rata en las manos de Harry, pero él no lo permitiría, no de nuevo.

- ¡Petrificus Totalus! – exclamó, la pequeña rata se quedó paralizada al instante, Harry la tomó por la cola - ¿Creíste qué harías eso nuevamente?

- Harry…

- ¡No! No escucharé esta vez, no dejaré que digan que es lo mejor para mí, esta vez haré las cosas a mi manera – Sirius se cruzó de brazos.

- De acuerdo, ¿Qué harás, entonces? ¿Avada Kedabra? ¿Lo torturarás hasta la locura? ¿Tal vez un Sectusempra? Eso lo haría más entretenido, ya sabes, con toda la sangre y esos efectos especiales – Harry soltó una gran cantidad de aire, enojado.

- ODIO cuando haces eso.

- ¿No te odiarías más si lo mataras? Azkaban sería suficiente.

- ¡JA! ¿Para qué escape como la maldita rata que es? Ya probamos que eso es posible Sirius.

- Lo juzgarán, podrían darle hasta el beso…

- ¡BASTA! – rugió Padfoot - ¡Explíquenme lo que está sucediendo!

- ¿Quieres saberlo en verdad?

- Sí – Harry aplicó el mismo hechizo que su padrino en su tercer curso sobre la rata, que se convirtió en un congelado Petigrew, que lo miraba con terror. Harry levantó la manga izquierda de su túnica, donde relucía la marca tenebrosa. Los merodeadores jadearon, dolidos.

- ¿Wormtail? ¿Tú? – preguntó Moony, decepción era poco.

- Tú… nos has traicionado, eres… eras nuestro amigo… nos ibas a entregar a Voldemort ¿No es cierto? – espetó. Para luego abalanzarse sobre él, pero la chica que iba a su lado lo detuvo.

- ¡Sirius, no! – gritó la muchacha, intentando contener a Sirius, pero sus intentos eran en vano por la fuerza del merodeador. James y Moony lograron detenerlo, aunque parecía que tenían ganas de soltarlo, para golpearlo ellos mismos. Harry despetrificó al animago y golpeó su pómulo, con fuerza.

- Aléjate de ellos – lo sacó de su casa y cerró la puerta con un azotón. Sin mirar a nadie, se dirigió a la sala, nuevamente.

Se sentó junto a Ginny, que lo abrazó, fuertemente. El hundió la cara en su cuello, apretando los puños fuertemente. Ginny acariciaba su cabello y él se sentía bien así, a excepción de esa ira que lo seguía consumiendo; vio un destello de luz de reojo y se tiró con Ginny al suelo. Se paró, nuevamente, con su varita en alto, para encontrarse con su padrino, que le retaba.

- Anda, Harry ¿Qué esperas?

- ¡Rictusempra! – exclamó, Sirius esquivó el hechizo con facilidad.

- ¿Con eso derrotaste a Voldemort? Entonces no ha de ser tan bueno como dicen.

- ¡Tarantallegra!

- ¡Impedimenta! ¡Furunculus!

- ¡Protego! ¡Desmaius! – Sirius esquivó el ataque y un lazó un hechizo no verbal, que Harry tuvo que esquivar, aventándose a un lado, destruyendo un florero de Lily.

- Demonios, Lily no va a estar contenta, ¡Reparo! – error, Harry aprovechó esa distracción.

- ¡Expelliarmus! ¡Desmaius! – Sirius cayó al suelo, inconsciente. Harry respiraba entrecortadamente, con la varita de su padrino en la mano; se acercó a él y susurró – Enervate.

- ¡Ay! Me golpee la cabeza.

- Podría haberte herido – le reprochó Harry.

- Pero descargaste tu coraje ¿Cierto?

- Cierto.

- Eso es lo que pretendía. Ahora, vamos a la cocina, para que tu madre nos deleite una vez más con sus dotes culinarios y podamos explicar que fue todo esto.

- Bien. ¿Vienen? – preguntó a sus amigos y a Ginny.

- ¿Te disculparás? – preguntó Ron, juguetonamente.

- Lo siento, Ronnie, pero sabes que no es muy sabio detenerme cuando estoy enojado.

- JAMÁS vuelvas a llamarme Ronnie.

Harry, Ron, Hermione, Ginny, Sirius y Dumbledore entraron a la cocina, encontrándose con unos Padfoot, "Daisy" y Moony muy confundidos, pero no preguntaron absolutamente nada. Harry se sentó junto a su madre (que estaba junto a James) y Ginny; frente a él, Ron y Hermione platicaban alegremente con Sirius. En el otro extremo de la mesa, Padfoot, Daisy y Moony cuchicheaban por lo bajo, mientras Dumbledore, sentado junto a Ginny, comía con un semblante serio, que a Harry no le dio buena espina.

- ¿Profesor? – susurró, el aludido levantó la cabeza – Hice mal, ¿Cierto? Esto no debía de haber sucedido así.

- Me temo que no, Harry. Sabes que tus padres deberían de seguir confiando en Petigrew y morir en poco tiempo.

- ¿A qué fecha estamos? Exactamente.

- Hoy es 30 de octubre – Harry sintió un vuelco en el estómago, mientras el color se iba de su rostro.

- Mis padres deberían de morir mañana.

Ginny, que había escuchado todo, tomó su mano bajo la mesa y la apretó suavemente. Un estallido se escuchó en la habitación contigua; Harry se precipitó, con la varita en alto, seguida por su padre, Sirius y los merodeadores de la época. Se encontraron con que solo había una nota en un pergamino que carecía totalmente de color y que parecía más viento que otra cosa.

Una decisión individual deberán hacer,

Para su destino poder reemprender.

Un cambio de vida,

Será la única salida,

Pero hay dos vías,

Quedarse cambia el ambiente,

Mientras que irse cambia la mente.

Elegid con cuidado.

El futuro terminará cambiado.

Los señores conocidos como Padfoot, Moony y Feline, podrán quedarse a leer los capítulos. Las identidades reales pueden revelarse. Deberán resolver el acertijo para entender lo que deben hacer al terminar de leer.

Harry, James y Sirius comenzaron a buscar respuesta o sentido al acertijo, pero no lo lograban. Moony y Daisy parecían intentarlo también, pero al no saber realmente lo que sucedía, les era imposible descifrarlo. Padfoot se encontraba doblemente perdido.

- ¿Quién es Feline? – preguntó Harry, confundido.

- Soy yo – respondió la chica que acompañaba a Sirius – pero creo que la verdadera pregunta aquí es ¿Quiénes son ustedes?

- Pues resulta – dijo Sirius, con una sonrisa – que yo soy Sirius Black.

- ¡Qué ese soy yo! – brincó Padfoot.

- Y también yo – continuó el primero.

- Oh, Merlín – susurró Feline, examinando a Sirius - ¿Qué sucedió?

- Azkaban – dijo, sin mirarle a los ojos, no podía hacerse eso a él mismo… ¿Qué dijo? Demonios, malditos viajes en el tiempo confusos. Feline se volvió a Padfoot y lo abrazó fuertemente, causando celos en Sirius, que sacudió su cabeza.

- ¿Y tú?

- Yo soy Harry, Harry Potter – contestó Harry.

- ¡Estás tan grande! – exclamó Feline, abrazándolo afectuosamente.

- ¡Espera! ¿Me están diciendo que son del futuro? – preguntó Padfoot.

- Sí, amor, mira, él es tú y Harry es el pequeño Harry – explicó Feline.

- Eso es lo más extraño que he escuchado en toda mi vida, y vaya que he escuchado cosas extrañas – comentó Harry.

- ¿Quién más está aquí?

- Pues… Ron y Hermione, que son mis mejores amigos y Ginny que es mi… mi… mi… ¿novia? – se quedó pensativo, tendría que hablar con ella, no sabía desde cuando la habían traído – oh y el pequeño Ted.

- ¿Quién es Ted? – preguntó Moony, a lo que James, Sirius y Harry sonrieron ampliamente, sonrisa que el resto de los presentes interpretaron de inmediato, Moony se volvió a Padfoot, que lo veía maléficamente – Ay, no.

- Moony tiene novia, oh sí, Moony tiene novia, y tienen un niño y tienen un niño – canturreaba Padfoot; Sirius lo observaba, con fastidio.

- Yo que tú, me callaba – comentó en un tono de voz muy bajo, pero con un deje de diversión.

- ¿A qué te refieres? – preguntó él.

- ¿A qué crees que me refiero? – Padfoot reflexionó un momento.

- ¡No!

- Sí.

- No te lo creo.

- Pues créelo – Padfoot iluminó su rostro con una de las más despampanantes sonrisas que haya mostrado jamás. No desde que Feline le había dicho que sí.

- ¿Oíste eso? – preguntó, mirando a su novia, quien asentía ausentemente, como asimilando la idea, porque después sonrió completamente. Padfoot la abrazó y besó su frente. Harry sentía que una burbuja de felicidad se alzaba a su alrededor al ver a su padrino tan feliz, pero se tronó al ver a su verdadero padrino abatido.

- Deberíamos ir con los demás a enseñarles la nota. Seguramente Hermione podrá descifrarlo en un santiamén.

- Tu madre también será de mucha ayuda – le recordó James.

- Cierto – dijo Harry, sonriendo.

Hermione repitió el acertijo en voz alta, mientras Lily, Dumbledore, Moony, Feline y ella misma intentaban resolverlo.

- La primera parte es obvia, debemos decidir algo, relacionado con lo mismo, pero cada quién deberá de elegirlo – comentó Lily.

- Lo del destino a reemprender… – aventuró Harry - creo que ya hemos cambiado el futuro al correr a Petigrew.

- ¿Qué dices? – preguntó James.

- Mañana es 31 de octubre – apuntó Harry.

- Eso ya lo sé, pero eso ¿Qué tiene que ver?

- Ustedes murieron el 31 de octubre – Padfoot se transformó en perro y aulló con dolor, saliendo de la cocina, con una tigresa detrás de él – Ya veo lo de Feline.

- ¿Creen que debamos cambiar el futuro? – preguntó Ron.

- Sería muy arriesgado – refutó Lily.

- Debemos decidirlo esta noche – aclaró Sirius.

- El acertijo debe decir algo sobre esto. Si lo resolvemos, nos será más fácil elegir – informó Hermione.

- Bien – dijo Harry.

- Supongo que debemos reemprender nuestras vidas – aportó Ginny-

- Pero algo así como un destino reemprendido… - dijo Moony.

- Sigo creyendo que nos trajeron para que cambiáramos el futuro.

- ¿Por qué insistes, Ron?

- La última frase: "El futuro terminará cambiado"

- Entonces ¿Cuál es la decisión que debemos de tomar? – preguntó Hermione.

- Quedarnos o regresar – dijo, encogiéndose de hombros. Harry lo miró incrédulo; estar con Hermione realmente le hacía bien.

- Me sorprendes Ron. Creo que tienes razón.

- O sea… que si decidimos quedarnos, tendremos que empezar desde cero y sin nuestras familias…

- Y si regresamos, nuestra mente cambia…

- Nuestras memorias…

- Todo será diferente a como lo conocemos. Los chicos del futuro se miraron, sin saber qué hacer. El primero en hablar fue Sirius.

- Creo que es obvio lo que yo elegiré – todos lo voltearon a ver – aquí puedo luchar y vivir; allá simplemente moriré. Yo me quedo. Pero ustedes no tiene que elegir, por ahora. Piénsenlo. Ahora, a dormir.

Y Sirius salió de la cocina, dirigiéndose a su habitación. Ron y Hermione volvieron a usar la sala y Harry dormiría en el suelo de la recámara de Ginny.

- ¿Gin?

- ¿Sí?

- ¿En qué tiempo te trajeron?

- Justo después de la boda de Bill y Fleur ¿A ti?

- Un año después de derrotar a Voldemort.

- ¿Y qué tal es el mundo sin Mr. Tom?

- Es mucho mejor – Harry se detuvo un momento y agregó – sobre todo porque estás conmigo.

- ¿En serio? – los ojos de Ginny brillaron.

- Sí – respondió Harry – te quiero, Gin.

- Y yo a ti, Harry – luego le miró a los ojos – tu quieres quedarte ¿No es cierto?

- Si regreso, olvidaré todo, Gin. Todo lo que luché y sufrí, tendré una vida donde recordaré padres amorosos, pero no serán mis recuerdos… prefiero volver a derrotar a Voldemort.

- Te entiendo. Yo tampoco quiero olvidar, podría suceder cualquier cosa, pero mis padres…

- Lo sé. Haz lo que te haga feliz, Gin.

- Tú me haces feliz.

- ¿Podrías vivir feliz alejada de tu familia? – preguntó Harry – buenas noches, Gin, descansa.

Y se quedaron sin más, sumiéndose en sus pensamientos. Al día siguiente, todos se acomodaron en la sala después de desayunar, esperando el capítulo siguiente.