Esa noche no soñé, dormí como un bebé. Era domingo, así que, podía levantarme tarde. Eran las 10:00 a.m. y me levanté porque mi estómago comenzó a rugir. Estaba hambrienta, me estiré y me puse mis pantuflas. Me levanté y me dirigí a la cocina, me preparé pan con salchicha y de tomar una taza de café. Tomé mi desayuno, y me dirigí adonde mi madre. Ella ya estaba despierta – Hola, mami. ¿Cómo sigues? – Le pregunté. Me dio una mirada alentadora – Mejor, cariño – me contestó. Y en serio, se le veía algo mejor. Le dediqué una sonrisa – ¿Puedo echarme a tu lado? – Le pregunté. Ella me devolvió la sonrisa – Claro que sí, amor – me respondió y me eché a su lado. Le di un abrazo, pero cuidando en no lastimarla. Conversamos sobre muchos temas – Tu celular está sonando – me dijo mi madre. Y en verdad, mi celular estaba sonando desde mi dormitorio. Me había olvidado de leer el mensaje del día anterior – Ya regreso – le dije y me fui a ver mi celular. Era un mensaje de Alec "Hola Jen, espero que estés bien… Me preguntaba si estarás libre mañana por la tarde… Espero tu respuesta". Me quedé mirando el mensaje, ¿qué debía responder? No lo sabía. Esa invitación no parecía la de un amigo, parecía una cita. ¿Estaba lista para citas? ¿Estaba preparada para salir con alguien más? Decidí no responder. Total, lo había mandado el día anterior, y no ha vuelto a insistir al no ver respuesta. Me regresé adonde mi madre, esta vez lleve mi celular conmigo – ¿Quién te llamaba? – Me preguntó mi madre. Decidí no contarle sobre Alec – Era un mensaje. Esos promocionales – le mentí y ella se la creyó. Estuvimos otro rato más juntas, hasta que sonó de nuevo mi celular. Esta vez, el sonido era el de una llamada. Miré para ver quien llamaba, no reconocí el número – ¿Aló? – Contesté – Hola, Jen. Soy yo, Suzanne, te olvidaste de anotar mi número. Es este – Dijo Suzanne. Sonreí – Disculpa, amiguita. Ya lo voy a grabar – le dije – Amix, voy a tu casa en estos momentos. ¿Vale? – Me preguntó o casi me informó – Ok, no problem – le respondí – Bravazo, entonces nos vemos en unos minutos – me dijo ella – ¿Tienes ya el remedio? – Pregunté, pensando que era por eso que venía – No, aún no. Pero mamá lo va a preparar, pero hay algo que hay que hacer – dijo ella – ¿Qué es? – Inquirí – Ya cuando te vea, te digo… Mientras, vete alistando para salir – me dijo. No quise insistir, conocía muy bien a Suzanne. Algo se traía entre manos – Ok – respondí – Nos vemos, chau – dijo ella – Chau – dije y colgamos. Grabé el número en mi celular y me bajé de la cama de mi madre – ¿A dónde vas? – Me preguntó – A bañarme y cambiarme. Su viene en camino, y sospecho que algo se trae entre manos… Me dijo que me aliste para salir – le comenté a mi madre. Ella me dedicó una hermosa sonrisa – Será mejor que le hagas caso, ya la conoces – me dijo, entre risas. Ambas conocíamos muy bien a Suzanne.

Me dirigí a mi dormitorio, saqué todos mis implementos para bañarme y ropa limpia y fresca. Me fui al baño, dejé las cosas. Me desnudé y me metí a la ducha. Dejé que el agua fría cayera sobre mí, relajándome después de un largo día difícil. Hacía un calor infernal, el sol quemaba como nunca. Terminé de bañarme, me cambié y me dirigí a mi dormitorio. Me peiné y me maquillé ligeramente. En ese momento, sonó el timbre principal. Salí corriendo, ya que debía de ser Suzanne. Cuando llegué a la puerta, Ximena había abierto la puerta. Y en efecto, era Suzanne – Hola – le dijo ella. Ximena le hizo una mueca – Hola – le respondió secamente y volteó – Jen, te buscan – me dijo – Gracias – le contesté. Ximena pasó por mi lado – Tú y yo tenemos mucho de qué hablar, lo haremos luego – me susurró. Yo sólo asentí y me dirigí adonde estaba Suzanne – Hola, pasa – le invité – Hola, muñeca – me dijo ella, dándome un beso en la mejilla. Siempre tan linda mi amiguita – Vamos a ver a mi tiita – me dijo Suzanne. Caminamos hacia el cuarto de mi madre – Hola tiita, ya llegó por quién llorabas – le dijo Suzanne a mi madre. Ella soltó una risa – Hola, cariño – le dijo animadamente. Nos pusimos a conversar de muchas cosas – Por cierto, mi mami está preparando el remedio – dijo Suzanne – Dile que muchas gracias – dijo mi madre, yo le sonreí – Pero, a cambio quiere algo – dijo ella, y me puse seria. ¿Qué podría querer Sally de nosotras o de mí? – ¿Qué cosa? – Inquirió mi madre, también preocupada. Suzanne vio nuestros rostros de preocupación y sonrió – No es algo malo, porsiacaso – dijo, alzando las manos. Mi mamá y yo sonreímos con ella – ¿Entonces? – Inquirí, con una sonrisa – Mamá quiere que vengan a cenar hoy con nosotros. Pero sabe que tu tiita no puedes – empezó a decir Suzanne – Entonces… me dijo que vinieras tú Jen, y ahí te daría el remedio – finalizó con una inmensa sonrisa – No creo que deba… – empecé a decir – Tonterías, claro que debes ir. Mis padres te han extrañado igual que yo. Y van a ir mis primos Andrew, Collin y Caroline, quienes también quieren verte – me dijo Suzanne. Le dediqué una sonrisa. Andrew y Collin, eran hermanos. Andrew era el mayor, los quería un montón. Siempre me mataba de risa con ellos. Caroline era la novia de Collin, me llevaba bien con ella. Me ayudaba a vestirme bien, porque eso sí, para Caroline nadie era feo, sólo faltaba arreglar. Y siempre se preocupaba porque todos lucieran fashion – Ah, y también va a ir mi amorcito Lucas – dijo Suzanne con una enorme sonrisa. Lucas era un gran amigo para mí, algo callado. Pero con Suzanne y conmigo era diferente. Cuando parábamos los cuatro, era un mate de risa. Nos contaba chistes, nos la pasábamos bien – ¿Sigues con Lucas? Waw, eso huele a boda – dije. Suzanne sonrió – Son cientos de años que llevamos juntos – dijo sonriendo. No le entendí, pero me daba gusto verla tan feliz y que la relación de ambos haya funcionado a pesar del tiempo – Vamos – dije, aceptando la invitación. Tenía muchas ganas de ver a todos mis amigos, los había extrañado tanto. Y la presencia de Robert, no iba a impedir que los viera – Diviértanse – dijo mi madre. Suzanne y yo le sonreímos. Suzanne se despidió de ella y yo luego – Ya nos vemos. Cuídate mucho ¿sí? Te quiero – le dije a mi madre, y le di un beso en la frente – Yo también, cielo. Por favor, no vayas a caer en las garras de Robert – me dijo media sonriente, en un susurro – No te preocupes, no lo haré – le aseguré, susurrando. Sabía que en el fondo, mi madre estaba preocupada – Eso espero, cariño. No quiero verte sufrir de nuevo por él – me aclaró. Le di otro beso – No te preocupes, ¿vale? – Le pedí. Me di la vuelta y cuando vi a Suzanne, llevaba una sonrisa de oreja a oreja, como si hubiese escuchado lo que mi madre me había dicho. Pero eso era imposible, porque habíamos hablado bien bajo. Para que lograra escucharnos, debería tener oídos de murciélago – Vamos – le dije y salimos rumbo a su casa. Felizmente que, mientras salíamos, no nos encontramos con Ximena. No soportaría ver su rostro de desaprobación ante lo que iba a hacer.

Salimos de mi casa, y afuera había un Volvo C30 – Waw, ¿nuevo auto? – Inquirí algo que era obvio – No, bueno, lo tengo hace 2 años – me respondió Suzanne – Asu, está lindo – dije – Sí – dijo Suzanne secamente – Pero ya lo quiero cambiar – dijo muy seria, como si el auto no le gustara. La quedé mirando – Y eso, ¿por qué? – Le pregunté. Suzanne dio un suspiro – Contigo no puedo tener mentiras – me dijo – Robert me lo regaló, cuando me rendí y acepté alejarme de ti – me contó. Me quedé boquiabierta. Vaya que Robert me estaba decepcionando, ¿cómo era posible que regalara un auto para que se alejen de mí? Eso me lastimaba – Le dije que no quería sobornos, pero ya sabes cómo es, e igual me lo dio. No quise más problemas con él, y se lo terminé aceptando – prosiguió – Ya no me cuentes más por favor – estallé, pero no lloré. Suzanne me miró extrañada – Lo siento, pero no soporto que me hables de él… Ya no reconozco a ese hombre de quién me hablas, ha cambiado y no lo soporto. Está bien, no me ama, ya lo acepté. Por favor, ya no sigas contándome las tonterías que hizo para alejar a mis amigos de mí – le pedí – Ok, lo siento. No sabía – dijo Suzanne – No te preocupes, pero ahora ya lo sabes… Sé que no debes mentirme, pero en lo que respecta a él, por favor, miénteme – le dije y ella sonrió – Ok – dijo, y me hizo sonreír. Subimos a su auto y nos encaminamos a la casa de los Bassi.

Durante el trayecto, escuchamos música y nos pusimos a cantar. ¡Cuánto había extrañado ese tipo de locuras que hacíamos Suzanne y yo! Creo que ella, me estaba devolviendo parte de la vida que se llevó, cuando se alejó de mí. En eso, Suzanne paró el auto – Llegamos – dijo y mi corazón empezó a latir más fuerte. Mi respiración empezó a ir más rápido. Dejamos el auto en la cochera y nos encaminamos a la entrada de su casa. Oh, Dios mío, ¿estoy cometiendo una locura? Pensaba mi fuero interno. Suzanne abrió la puerta y entramos – Ya llegamos – gritó. La casa era realmente hermosa, tenía un parecido a la decoración de la casa anterior donde vivían los Bassi. Supongo que Sally se había encargado de eso con Suzanne, y seguro que Caroline había ayudado – ¡Hola! – Bajó gritando, una emocionada Sally. Al verla sonreír, no pude dejar de corresponderle a la sonrisa. Me abrazó y le correspondí – Tanto tiempo sin vernos – me dijo, y se separó para mirarme mejor – Mira que hermosa estás – añadió y me sonrojé – Gracias – dije tímidamente – Tú también estás hermosa – le dije, y sí que era verdad. Por ella, los años no pasaban – Vamos – me dijo, y me dirigió a la sala. Nos sentamos en el sofá – Te he extrañado tanto, cariño – me dijo, mientras acariciaba mi rostro – Yo también – le dije y la abracé – Ok, me voy a poner celosa ah – dijo Suzanne y se acercó a nosotras. En eso bajó Matthew, con su enorme sonrisa – Hola, Jen – me dijo y me dio un fuerte abrazo – Tanto tiempo sin verte – añadió y se separó – ¡Cómo te hemos extrañado! – Puntualizó, haciendo unos gestos con sus manos, como si estuviera recitando una poesía. No pude evitar soltar una sonrisa – Yo también los he extrañado – le dije y él me volvió a abrazar. Luego se separó y me abrió los brazos para mirarme mejor – Estás hermosa – afirmó – Realmente hermosa – enfatizó. Me volví a poner roja – Gracias – le dije, agachando la mirada. Nos sentamos a conversar, les conté muchas cosas y ellos también hicieron lo propio. Ambos estaban preocupados por la salud de mi madre, y Sally me dijo que me daría el remedio, que ya lo había terminado de preparar. En eso, tocaron el timbre – Yo voy – dijo Suzanne y salió disparada hacia la puerta. Me asomé para ver quien era, y sonreí al ver la persona que entraba. Era Lucas, no había cambiado mucho – Hola hermanita – me dijo, mientras entraba. Me paré para saludarlo – Hola, hermanito – le dije y lo abracé. Así nos llamábamos nosotros 'hermanitos' – ¿Cómo has estado? – Me preguntó – Muy bien – dije, y me miró curioso – Ya hablaremos – le dije, mientras le daba un ligero codazo – Más te vale – me dijo y me dio un fuerte abrazo, casi quitándome el aire. Volvieron a tocar el timbre. Esta vez, fue Sally, quien salió a abrir la puerta. En eso, entraron Andrew, Collin y Caroline, quienes al verme, soltaron una enorme sonrisa. ¡Cuánto había extrañado a estas personas! – Prima Jennifer, ¡a los años! – exclamó Collin, y me dio un fuerte abrazo. Otra vez, casi me dejan sin respiración – Así es – alcancé a decir. Cuando me soltó, pude respirar – Te hemos extrañado mucho, prima – me dijo Andrew – Yo también los he extrañado – les dije, y le di un abrazo a Andrew y a Caroline – Estás linda. Me encanta tu look – me dijo Caroline. Le dediqué una sonrisa – Gracias – le dije – Viniendo de ella, estás realmente fashion – me dijo Andrew y Caroline le dio un codazo. Sólo sonreí – ¿y dónde está Robert? – Preguntó Caroline. Y me di cuenta de lo que iba a pasar, ¿podría sobrevivir a un almuerzo con Robert? ¿Soportaría el hecho que no vaya a hablarme? Suspiré, pero nadie se dio cuenta. Felizmente. Simplemente miré hacia un lado, y Lucas estaba gastándole una broma a Andrew. No pude evitar reírme – Aquí estoy – contestó aquella hermosa voz, que al toque reconocí. Todos voltearon a mirarlo, yo no podía. Era Robert, quien venía hacia nosotros. Inhalé un par de veces, antes de voltear. Estaba realmente hermoso – No lloren por mí, ya llegué – dijo bromeando, con esa sonrisa suya tan bella. De pronto, caí en cuenta, y vi como todos me miraban y lo miraban a él. Oh, por Dios. Por lo visto, todos deseaban ver cómo íbamos a reaccionar. Puse los ojos en blanco – Hola, Jen – dijo Robert, ante la mirada de todos. Pero en cuanto dijo eso, todos dirigieron sus miradas hacia mí. Sonreí un poco – Hola – dije y sonó mi celular. ¡Gracias celular! – Disculpen – dije y me fui hacia un lado para contestar. Mientras caminaba, pude ver la mirada de todos siguiéndome – ¿Aló? – Contesté – Hola preciosa. Soy yo, Alec – respondió. Cuando dijo 'preciosa', no pude evitar soltar una risita. Es que lo dijo en un tono chistoso – Hola Alec, qué pasa – le dije – Ayer te mandé un mensaje para salir hoy – me recordó. Ahora sí que no podía – Sí lo leí. Disculpa por no responder, pero no voy a poder – me disculpé. Dudó unos segundos, antes de responder – Qué pena, ¿crees que pueda ser algún otro día? – Me preguntó – Claro que sí – respondí y me sorprendí ante mi respuesta – Perfecto, entonces estamos en contacto – me dijo – Así es, cuídate. Adiós – le dije – Adiós – me dijo y colgamos los celulares. Cuando volteé, todos me miraban fijamente, incluido Robert. '¿Y a él qué más le daba con quién hablaba?' pensé para mí misma. Sólo sonreí – ¿Con quién hablabas hermanita? – Me preguntó Lucas, rompiendo el silencio. No supe que responder, ¿por qué se me hacía tan difícil decirles que había hablado con Alec? Supongo que fue, porque ellos lo conocían, así como a su padre – No la agobies con preguntas – me defendió Sally. Sonreí – Sólo hablaba con un amigo – les dije, avergonzada – Supongo que es una de las tantas cosas que tienes por contarme, ¿verdad? – Me preguntó Lucas – Así es – le respondí y caminé hacia ellos. Me di cuenta que Robert me miraba, pero preferí ignorar sus miradas. Prefería pensar que él no estaba ahí. No quería que mi corazón se hiciera falsas ilusiones – Bueno, vamos al comedor – dijo Sally. Y todos nos encaminamos al comedor.

SE QUE MUCHOS NO LEEN MI HISTORIA, PERO IGUAL LA PUBLICO… POR AHÍ Y SI HAY ALGUIEN A QUIEN LE INTERESE… SALUDOS.

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