Disclaimer: Nada de lo que reconozcan me pertenece.


Conociendo el futuro.

Capítulo 11.

Sirius cayó por la chimenea, con el cuerpo inconsciente de Harry. Lily soltó un grito y se acercó a su hijo, que estaba bañado en sudor y murmurando cosas incomprensibles. Hermione, Ginny y Ron se colocaron alrededor de Harry y Ginny tomó su mano, mientras Hermione acariciaba su cabello y Ron le decía cosas como "Resiste, camarada" o "Estamos aquí, ya casi termina, es sólo una pesadilla". Los del pasado los observaban, curiosos. Moony intentaba calmar a Teddy, que comenzó a llorar ante la imagen de su padrino en ese estado y James hacía lo mismo con el pequeño Harry. Después de un momento, Harry comenzó a gruñir y moverse.

- No la mates – murmuró.

- ¿Qué dices, Harry? – preguntó Ginny.

- No la mates – repitió, esta vez un poco más alto. Hermione abrió mucho los ojos y miró a Ron, que tenía la misma expresión.

- ¿Crees que…?

- No lo sé.

- NO la mates – dijo Harry, comenzando a alzar la voz.

- Sí, definitivamente, Ron – le dijo.

- Demonios. Salgan de aquí – indicó a todos.

- ¿Qué? ¿Por qué? – preguntó Lily, alarmada.

- Bueno… Harry va a explotar, literalmente.

- ¿Qué dices? – preguntó Sirius.

- Su magia se sale de control cuando tiene recuerdos muy fuertes. Como ahora.

- ¿Qué podría recordar en este preciso momento como para desatar eso? – inquirió James

- ¡NO la mates! – rugió Harry.

- ¿Eso responde tu pregunta?

- ¿Harry recuerda la noche en que morimos?

- Con lujo de detalle – informó Ron.

- Ay, Merlín – sollozó Lily, mientras acarició la mejilla de su hijo. El piso comenzó a temblar y las ventanas a vibrar.

- ¡Fuera, todos! – gritó Sirius y salieron del despacho del director, excepto Ron, Hermione y Ginny.

- ¡Protego! – exclamó Ron. El hechizo los cubrió a los cuatro.

- ¡NO! – Harry gritó y luego gritó con dolor.

Los vidrios explotaron, al igual que cosas delicadas en el despacho del director, el suelo se sacudió violentamente y las luces se apagaron. Y luego todo estuvo normal. Harry abrió los ojos poco a poco, sujetándose la cabeza con su mano. Los miró, confuso. Miró a su alrededor, lo que lo hizo confundirse más.

- ¿Por qué estamos aquí? – preguntó.

- Porque Voldemort estaba por atacar tú casa, compañero – le dijo Ron.

- Pero… Yo destruí a Voldemort ¿No lo hice?

- Sí, Harry. Pero volvimos en el tiempo ¿Recuerdas? – le recordó Hermione.

- Yo… - Las imágenes en la cabeza de Harry daban vueltas.

- Calma, Harry – le indicó Ginny – Hermione, ¿podrías conseguir una poción para dormir?

- Sí, claro. Vamos, Ron – y la pareja salió del despacho.

- No entiendo nada, Gin.

- Shhhh, no hables. Mañana, cuando despiertes, recordarás, igual que las veces que te ha pasado esto.

- Si, Gin – susurró y cerró los ojos. Se sentía muy cansado.

- Duerme, Harry.

Dijo ella y besó sus labios. No lo había hecho desde su cumpleaños, al menos ella. Harry sonrió. Hermione y Ron entraron y le dieron la poción. Luego lo levitaron hasta la enfermería. Dumbledore les dijo que podrían utilizar cualquiera de las aulas vacías, pero los chicos del futuro tuvieron una mejor idea. Se encaminaron al salón de los Requerimientos, seguidos por el resto. Al entrar al salón, encontraron lo que podría ser una gran casa, totalmente equipada para albergarlos a todos.

- ¿Cómo encontraron este lugar? – preguntó James.

- No lo sé. Harry nos lo mostró en nuestro quinto año, cuando necesitamos un salón para nuestro club ilegal de defensa contra las artes oscuras – informó Ron, llevándose un zape por parte de Hermione.

- ¿Club ilegal? – preguntó Lily.

- Dolores Umbridge no fue una buena maestra – dijo Ginny – así que Hermione prácticamente obligó a Harry a enseñarnos.

- Fue un año muy difícil – asintió Sirius – todos creían a Harry y Dumbledore mentirosos al aclamar que Voldemort había regresado. El ministerio casi arresta a Harry y Dumbledore creía que Voldemort podría poseerlo en cualquier momento.

- Merlín – exclamó James, abrazando al niño que tenía en sus brazos y besando su pequeña cabeza.

- ¿Alguna noticia de Bárbara y Sirius? – preguntó Moony.

- Woah, ¿Quién es Bárbara? – preguntó Ron.

- Feline – respondieron los del pasado.

- Padfoot me envió un patronus. Mañana estarán aquí, para el medio día.

- Bien. Creo que mejor nos vamos a dormir – propuso Hermione.

Y así lo hicieron. Cada uno eligió una habitación y se dieron las buenas noches. La mañana siguiente fue muy entretenida, aunque no podían salir de ahí, puesto que los alumnos podrían darse cuenta y no era como si quisieran que se supiera su posición. Harry se les unió, después de pedir disculpas interminablemente por lo causado la noche anterior. A eso de las doce de las dos de la tarde, un elfo doméstico les llevó comida, justo cuando Feline y Padfoot entraron. Lucían diferentes al día anterior, Feline estaba radiante y Padfoot parecía no caber en sí mismo de felicidad, cosa que James y Remus no pasaron inadvertidos.

- ¿Ustedes que traen? – preguntó Moony.

- Sí, eso mismo – secundó James.

- Pues hoy fuimos al doctor y… - Feline inició, pero Padfoot. la interrumpió.

- ¡Estamos embarazados! – exclamó.

- Vaya, Padfoot. De verdad, sabía que tu lado femenino estaba desarrollado, pero no tanto – lo tentó James sonriendo y luego abrazó a su amigo. Remus, por su parte, abrazó a su amiga, emocionado. Sabía que era una de las cosas que ella más deseaba en todo el mundo. Besó su mejilla, Padfoot fingió una tos, indicando que él seguía ahí.

- Si no fueras nuestro mejor amigo, te rompería la cara sólo por acercarte tanto a ella – bromeó; Moony rió y abrazó a su amigo, mientras James abrazaba a Feline.

- Felicidades, chicos – les felicitaron Harry, Hermione, Ron y Ginny.

- Sí, felicidades – murmuró Sirius y luego se dirigió a su habitación.

La sonrisa del rostro de Feline se borró y se volteó hacia Padfoot, que se limitó a abrazarla, estrujándola un poco, como si sintiera que se iría de pronto y jamás regresaría. Ella lo abrazó de vuelta y dejó caer una lágrima por su rostro, que él limpió con delicadeza. Harry fue tras su padrino. Tocó la puerta, y entró.

- ¿Sirius? – lo encontró parado, frente a su cama, con los puños cerrados y lágrimas corriendo por su rostro. Harry sintió una punzada en el estómago. Nunca lo había visto en ese estado.

- ¿Por qué Harry? – fue todo lo que dijo - ¿Por qué tiene que pasarme eso? Ya ni siquiera sé si quiero quedarme aquí. No sé si seré lo suficientemente fuerte para resistirlo.

- No sé por qué te pasa eso. Pero sé que serás fuerte. Puedes superar lo que sea.

- Esto va más allá de lo que puedo soportar, Harry. No es fácil vivir y que la persona a la que ames esté muerta, pero es imposible vivir sabiendo que está viva, enamorada de ti y sin ser tuya.

- Yo… lamento que pases por esto, Sirius – dijo Harry.

- Yo también, Harry, yo también.

Pasaron el resto de la tarde en el cuarto, hablando de lo que había sucedido en la vida de Harry desde la muerte de Sirius. Por la noche, Ginny tocó a la puerta y Harry la abrazó. No podía imaginar una vida sin ella y Sirius le había dado un buen ejemplo de lo duro que podría llegar a ser. No quería dejarla ir, jamás. Besó su mejilla y ella rió.

- Apareció un nuevo capítulo – informó. Salieron del cuarto y se dirigieron a la estancia del lugar. Ya estaban todos ahí, esperándolos.

La historia de Kreacher.

Harry hizo un viaje a la habitación de Sirius, donde encontró una carta de su madre. No habría salido de ahí nunca, de no ser porque Hermione y Ron lo buscaban. Al bajar las escaleras, notó algo que llamó su atención. Regulus Arcturus Black… R.A.B. ¡El relicario! El hermano de Sirius estaba muerto.

Buscaron el relicario por todo el cuarto y Hermione comenzó a pensar dónde podría haberlo puesto. Y recordó que había un relicario… y lo habían tirado. Harry llamó a Kreacher, después de todo, había guardado muchas de las pertenencias Black.

Cuando Harry le preguntó si había robado las cosas, y el elfo respondió que sí, Harry sintió gran alivio, que se fue en menos de un segundo, al saber que Mundungus Fletcher lo había robado todo, incluso el relicario. Entonces Kreacher inició su historia.

- "El Señor Tenebroso necesitaba un elfo…"

- ¿Voldemort necesitaba un elfo? – Harry asintió – ¿Para qué?

- "Kreacher siguió al Señor Tenebroso al océano. Ahí había una gran cueva y un gran lago" el cabello de la parte de atrás de la cabeza de Harry se erizó, sabía lo que seguía.

- ¿Sabías lo que seguía? ¿Acaso estuviste ahí? – preguntó Lily, horrorizada, imaginando a su pequeño hijo en un lugar donde la magia negra estaba en todo su esplendor.

- Sí. No fue lindo – dijo Harry, y tembló al recordar la cueva, los inferis, Dumbledore, la poción.

- "El Señor Tenebroso hizo tomar a Kreacher la poción y lo abandonó. Kreacher necesitaba agua, así que se acercó al lago y tomó un poco de ahí, pero manos blancas lo atraparon.

- ¿Cómo escapaste? – Preguntó Harry, susurrando.

- Amo Regulus ordenó a Kreacher que regresara.

- Pero los inferi.

Se escucharon varios alientos ser retenidos.

- ¿Inferis? ¿Te has enfrentado a Inferis? – explotó James.

- Y a dragones, mortífagos, sirenas, esfinges, dementores, arañas gigantes, sauces boxeadores, basiliscos; maestros poseídos, dementes, sapos…

- De verdad, Harry, podrías haberte alejado de los problemas.

- ¡Yo no los buscaba! ¡Ellos me encontraban! – exclamó, ofendido.

- "Amo Regulus pidió a Kreacher que lo llevara a la cueva y él tomó toda la poción. Ordenó a Kreacher que se fuera y lo dejara y nunca, nunca decir nada a mi señora. Pidió que destruyera el relicario, pero Kreacher no pudo. Y luego Mundungus Fletcher se lo robó"

Harry sintió que su mundo se caía. Se volvió al pequeño elfo y de la forma más educada y delicada que pudo, le dijo:

- Quiero que traigas a Mundungus – el elfo aceptó y Harry tuvo un impulso. Sacó el relicario falso y se lo dio. Kreacher tuvo que dejar pasar un rato mientras su pequeño cuerpo asimilaba la felicidad que sentía en ese momento.

Todos en la sala miraban a Harry, incrédulos, excepto Ron, Hermione y Ginny. Unas llamas azules inundaron el lugar. El capítulo desapareció, pero dos personas aparecieron, en su lugar. Alto y con expresión cansada, pero victoriosa, Remus Lupin hizo aparición junto con su esposa, Tonks. Estaban sonriendo a todos los presentes y Harry sintió un nudo en la garganta.

- ¿Por qué las caras largas? En serio, deberían alegrarse de vernos – exclamó Tonks. Hermione se puso de pie y abrazó a Tonks y luego a Lupin, con lágrimas en sus ojos.

- Hace unos días ustedes estaban muertos y luego aquí – dijo Hermione. Ron la abrazó, después de haber saludado a los recién llegados.

- Es bueno verlos bien – aclaró el pelirrojo, sonriendo.

- ¿No vas a saludarnos, Harry? – preguntó Lupin, con una ceja levantada.

- Yo… - titubeó – lo siento, no tenía que suceder así y…

- ¿Cuánto tiempo te has estado culpando de esto? – preguntó Remus, enojado. Harry hizo cuentas.

- Casi un año.

- ¡Harry, entiéndelo! No fue tu culpa. Todos elegimos nuestro destino, tú no eres responsable por las decisiones de otros.

- Pero Teddy…

- ¿Cómo está? ¿Cuántos años tiene? ¿Creció mucho? ¿Tienes alguna foto? – preguntó Tonks, muy rápido.

- Tengo algo mucho mejor que eso – respondió Harry, con una sonrisa. Tomó a su ahijado, que jugaba con Harry en una esquina y se lo entregó a sus padres. Tonks empezó a llorar y abrazó a su hijo, Remus se veía feliz y acarició la cabeza de su pequeño. Nuevamente una tos fingida rompió la escena.

- ¡De verdad, Sirius! Si vuelves a hacer tu maldita tos-al-estilo-Umbridge, te hechizaré – amenazó Harry.

- Uy, no queremos que el gran destructor de Voldemort se moleste ¿verdad?

- ¡Sirius! – exclamó Remus, abrazando a su amigo y luego a James, y a Feline, a Padfoot, a él mismo, lo cual fue en extremo extraño.

- Entonces… ¿En qué fecha estamos? – preguntó Remus.

- Uh… no te va a gustar la respuesta – comentó Harry.

- ¿Por qué? ¿Acaso es Halloween hoy? – preguntó, mirando a James y Lily.

- No… - Remus soltó un poco de aire que había contenido – es primero de noviembre.

- ¿Por qué no habría de…? - entonces se dio cuenta - ¡Harry James Potter! ¿Cambiaste el futuro?

- Pues…

- ¿En qué estaban pensando? Todo se ha alterado ahora.

- No lo sé, pero ya está hecho. Además nadie objetó – le dijo él. Remus soltó un suspiro y negó con la cabeza.

- ¿Algo más que deba saber?

- Debes elegir entre quedarte aquí o regresar a tu tiempo, que es cuando mueres.

- Creo que la respuesta es obvia ¿No?

- ¿Te quedarás, cierto?

- Si ya todo está mal, no veo por qué no – miró a su esposa – ¿tú qué dices?

- Que tienes razón. ¿Puede quedarse también Teddy? – Harry sintió una punzada en su estómago y bajó la cabeza, su ahijado era todo para él, junto con Ginny. Aunque tal vez no tendría que dejarlo, podría quedarse ahí con él.

- Sí. Eso es decisión de ustedes.

- Entonces eso se hará – dijo Tonks.

Siguieron platicando y recordando viejos tiempos. Cuando la noche llegó, un nuevo cuarto apareció en la sala de los Requerimientos y Tonks, Lupin y Teddy, se instalaron ahí.