Disclaimer:Nada de lo que reconozcan es mío.


Conociendo el futuro.

Capítulo 16.

Daisy se despertó al día siguiente, con Sirius a su lado. Sonrió ampliamente y lo besó en los labios, despertándolo. La abrazó por la cintura y acarició su rostro. Ella se recostó contra su pecho y volvió a cerrar los ojos.

Lily y James estaban en la estancia, cuando unas llamas violetas trajeron una nota.

Alice y Frank Longbottom deberán presentarse de inmediato, junto con su hijo. Es urgente que lleguen; no puede pasar del medio día.

La pareja se volteó a ver, con una gran interrogante en la cara. Lily mandó su patronus inmediatamente a sus amigos, esperando que llegaran pronto. Remus y Tonks entraron a la estancia, con Teddy en brazos, quien lucía un azul eléctrico en todo su esplendor. Al ver las caras de James y Lily, Remus frunció el ceño.

- Puede que no los viera durante diecisiete años, pero creo que aún puedo decir si algo está mal. ¿Qué sucede?

- No lo sé, llegó una nota, pidiéndonos que trajéramos a Alice y Frank – Remus palideció notablemente.

- ¿Cómo se nos pudo haber olvidado? ¿Ya los llamaron?

- Sí, Lily mandó un patronus. ¿Por qué?

- Bien. Ellos dos fueron torturados hasta la locura – Lily ahogó un grito y James la rodeó con sus brazos.

- ¿Y…? – pero no pudo terminar la pregunta.

- Es un excelente muchacho, pero sufre mucho por lo de sus padres.

- Dale, sé que estoy echado a perder, pero no es para que se expresen de mí así – bromeó Harry, quien iba entrando, seguido por Ginny.

- No negaré que te encuentras en un estado deplorable. Pero, para tu información, no todo el mundo gira alrededor tuyo; no hablábamos de ti – Harry se sonrojó ligeramente, pero rápidamente volvió a la normalidad.

- ¿De quién, entonces?

- De Neville – Harry tuvo una reacción parecida a la de Remus.

- Sus padres… Merlín, No es muy tarde aún, ¿Cierto?

- No, ya les avisamos.

- Bien – exhaló Harry, en alivio – ojalá traigan también a Neville, le encantaría ver a sus padres.

Poco a poco, se fue llenando la estancia con todos aquellos que comenzaban a convertirse en una gran familia y desayunaron lo que los elfos les llevaron. A eso de las dos de la tarde, la puerta de la sala se abrió. Todos levantaron sus varitas, alertas. Una pareja, con un bebé en brazos, entró, sin saber bien lo que sucedía.

- ¡Alice! ¡Frank! – exclamó Lily, abrazando a sus amigos.

- Lily, ¿Qué sucede?

- Pues… verán. Será mejor que se sienten, es una larga historia – hicieron como Lily les indicó y ella comenzó a relatarles todo lo sucedido.

- No juegues, esto está muy revoltoso.

- Lo sé. Tendremos que idear un plan para no confundirnos.

- De hecho, Daisy ya tiene una idea – comentó Sirius.

- Será complicado y a mi… contacto, le dará un infarto cuando le a diga cuanta gente le tendremos que sacar documentos falsos, pero creo que funcionará – Feline la observó, con una sonrisa pícara asomándose en sus labios.

- ¿Te refieres a…? – Daisy imitó su gesto.

- Oh, sí.

- Ay, Merlín. Tener a una con esa mirada diabólica ya era malo, ¡ahora son dos! – James se ganó un buen golpe en el hombro por parte de cada chica y burlas por parte de Sirius y Padfoot.

Mas entrada la tarde, un capítulo nuevo apareció entre unas llamas color magenta.

El ladrón.

Cuando Harry tuvo una visión más clara, observó a Hermione junto a Ron, que estaba sangrando. Se había escindido.

Una expresión ahogada se escuchó en la sala.

Harry estaba aturdido, aún cuando Hermione le pidió la esencia de Díctamo. Hermione comenzó a disculparse por llevar al mortífago dentro de Grimmauld place, pero él no quería que ella lo hiciera, pues no tenía culpa de nada.

- Así que ¿A dónde fueron? – preguntó Sirius, preocupado.

- ¿Por qué estaban en casa de tu madre? – preguntó Daisy.

- Porque se la heredé a Harry.

- Ah… Dale.

Estaban en el bosque donde habían acampado cuando asistieron al mundial de Quidditch. Hermione colocó algunos hechizos de protección. Y Ron… Ron pidió que le mostraran respeto a Voldemort al no decir su nombre.

Todos los miraron, horrorizados ante la idea de respetar al ser más despreciable del planeta. Él intentó esconderse tras su novia, haciendo reír a Harry.

- Compañero, tú sí que estás mal.

- Shhhh. Tal vez, si no hablo, no notarán mi presencia – Hermione bufó ante la tontería que su novio dijo, pero el resto de los presentes rieron bastante.

'Dámelo, Gregorovitch' dijo una voz fría 'No lo tengo, me la robaron' suplicó el hombre 'No le mientas a Lord Voldemort, el sabe, el siempre sabe' cambió de imagen rápidamente '¿Quién fue. Gregorovitch?' 'No sé, nunca supe' Un destello de luz verde. Y Harry despertó. Hermione lo reprendió, sin darle oportunidad de explicarle lo que vio.

En la sala observaron a los chicos. Todos estaban en silencio, expectantes. El pequeño Teddy Lupin comenzó a llorar desconsoladamente, haciendo que Harry y Neville lo imitaran. Los padres intentaron calmarlos, pero simplemente no lo lograban. Continuaron así, por lo menos, veinte minutos más.

- No sé qué le pasa – dijo Tonks, casi desesperada - ¿Tu qué crees, amor?

- Creo que si tú no sabes, menos yo – Daisy los observó, con simpatía.

- ¿Un año? – Harry asintió con la cabeza. Ella sonrió y tomó al pequeño entre sus brazos e hizo aparecer un chupón – seguramente le está saliendo algún diente. Oh, Tonks, es precioso.

- Gracias – contestó la chica, con una gran sonrisa en su rostro.

Daisy apuntó su varita a la boca del pequeño, murmuró algunas palabras y poco a poco fue bajando la intensidad de sus lloriqueos. Entregó al niño a los brazos de su madre y lo observó, nostálgica. Sirius la envolvió en sus brazos y besó su cabello.

Nuevamente, llamas azules invadieron la sala, dejando ver dos figuras. Un chico alto, cabello castaño oscuro, cara redonda; una chica pequeña, rubia y con aire soñador. Harry sonrió ampliamente y fue a saludar a sus amigos.

- ¡Luna! ¡Neville! Qué bueno que están aquí.

- Gracias, Harry. Es casi como si te preocuparas por mí.

- Me preocupo por ti, Luna.

- Así que… ¿El pasado, eh? – comentó Neville.

- Oh, sí. Por cierto, quiero que conozcas a algunas personas. Tú también, Luna.

Así que Harry les presentó a Daisy, Feline, Padfoot, Moony, Lily, James, al pequeño Harry. Entonces llegaron frente a Alice y Frank. Cuando Neville los vio, abrió mucho los ojos y miró a Harry, intentando que le desmintiera lo que estaba viendo. Al ver que se dedicaba simplemente a sonreír, una lágrima cayó por su rostro.

- Alice, Frank, les presento a Neville. Neville, ellos son tus padres.

- Y… yo… yo… - extendió la mano, esperando que se la estrecharan – creo que ya nos conocemos.

- Oh, pequeño, eres igualito a tu padre – exclamó Alice, que rechazó la mano y abrazó a su hijo, afectuosamente. Neville no supo cómo reaccionar. Frank le pasó al pequeño Neville a su mujer y también estrechó a su hijo. Harry y Luna se escabulleron de ahí, para darles un poco más de privacidad.

- Así que… ¿Tú y Neville?

- Oh, no. Es como tú y Hermione.

- ¿En serio? Siempre creí… - Luna rió.

- No todo es lo que parece, Harry.

- ¿Desde cuándo los trajeron?

- Un poco después de que destruyeras a Voldemort.

- Igual que a Ron y Hermione, entonces.

El resto de la tarde prosiguió sin ninguna novedad. Neville estaba disfrutando de sus padres, que parecían amarlo tanto como a su pequeño niño. Harry cada vez estaba más seguro de su decisión. Lo único que lo mantenía reluctante, era Ginny. Sabía que no viviría feliz sin ella, pero también sabía que ella sin su familia no sería feliz. Suspiró fuertemente, cosa que no pasó inadvertida por su novia.

- No lo sé, Harry. Es muy complicado – comentó, sabiendo bien lo que le sucedía.

- Sabes que no te obligo a nada, amor. Es sólo que… esto se siente tan… bien.

- Dame un poco más de tiempo – Harry se volteó hacia ella y tomó su rostro entre sus manos.

- Tú me esperaste un año completo. Yo te esperaré todo el tiempo que sea necesario – dicho eso, la besó delicadamente.